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Empleo de intervenciones psicológicas I

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Consideraciones metodológicas en el empleo de las intervenciones psicológicas en el deportista.

Dr. Francisco García Ucha

En este capítulo se aborda uno de los temas de notable interés para los deportistas y entrenadores, consistente en las intervenciones que realiza el psicólogo con el propósito de resolver los problemas que ocurren en el ajuste de los deportistas a las competencias y los entrenamientos de máxima intensidad o volumen.

Aquí se explican algunos de los problemas metodológicos de la aplicación de las intervenciones psicológicas y, en los capítulos siguientes, se exponen varias de las técnicas y procedimientos más utilizados en el área de la Psicología del Deporte, tratando de esclarecer mediante conocimientos especializados las virtudes, defectos y los posibles escollos en el uso de estas técnicas.

Las intervenciones psicológicas se definen como las acciones que desempeña el psicólogo, entrenador u otro especialista con el propósito que el deportista adquiera y desarrolle habilidades psicológicas para enfrentar el estrés en competencias y entrenamiento y, además, perfeccione sus capacidades en el deporte. Esencialmente, las intervenciones tienen como objetivo:

•1.    La mejora sistemática y planificada de las capacidades psíquicas implicadas en los rendimientos.

•2.    La reestructuración de las valoraciones y percepciones bajo cuya influencia el deportista no puede mantener un ajuste adecuado entre su potencial y las exigencias de la actividad y las condiciones de su realización.

•3.    La estabilización del comportamiento en la competición.

•4.    La optimización y activación de los procesos de recuperación psicológica para poder movilizar sus   recursos personales en las competencias y entrenamientos.

•5.    La preparación para reorganizar sus recursos psicológicos y ampliar el abanico de posibilidades mediante el afrontamiento de situaciones nuevas e imprevistas.

Las intervenciones psicológicas en la práctica deportiva abarcan por lo menos tres métodos que acaparan un número de técnicas. Estos métodos son:

  1. El entrenamiento psicológico.
  2. Acompañamiento o "Coaching".
  3. Orientación psicológica o "Counseling".

Al referirse a cada uno de ellos, se plantea que:

1) El Entrenamiento Psicológico.

Del entrenamiento psicológico podemos señalar que se trata de actividades mediante las cuales se entrena al deportista para la adquisición y desarrollo de  habilidades psicológicas que facilitan un accionar más eficiente y que tiene como fin, sobre todo, mejorar la capacidad de autorregulación.

Existen  tipos de entrenamiento que tienen por meta desarrollar, estabilizar y aplicar las habilidades que forman el soporte psicológico de la regulación del movimiento en diferentes situaciones. Otros cumplen el objetivo de preparar al deportista para la solución de diferentes problemas, que requieren pongamos de ejemplo, el entrenamiento en relajación, visualización, asertividad, habilidades sociales, etc.

2) Acompañamiento psicológico  o "Coaching"

La intención principal del "Coaching" psicológico es influenciar al deportista como individuo, y a equipos como grupos sociales, de forma tal, que puedan desarrollar sus posibilidades máximas de rendimiento en la competición y entrenamiento.

Dentro de este contexto las metas específicas del rendimiento deportivo deben orientar y darle dirección a la regulación psíquica en la competición.

Las principales tareas del "Coaching" psicológico son particularmente la preparación psicológica en función del adversario, el desarrollo de la auto confianza y de la fuerza de voluntad, así como, la aplicación de técnicas de motivación y orientación táctica, antes, durante y después de la competición. En el caso del "Coaching", el trabajo del psicólogo del deporte está directamente ligado a situaciones concretas del deporte.

3) Orientación psicológica o "Counseling"

La Orientación psicológica  tiene como fin ayudar a los técnicos y deportistas a entender y solucionar de la mejor forma posible sus problemas psicológicos y sociales.

Una tarea específica del psicólogo es ayudar emocionalmente a deportistas que pasan por fases de inseguridad, a fin de que pueda encontrar rápidamente la seguridad y auto confianza.

La psicoterapia y la orientación psicológica son dos áreas de trabajo que están muy cercanas entre sí y son tan difícilmente separables que todo lo que pueda decirse de la primera se puede decir igualmente de la segunda. En ambas están presentes situaciones de aprendizaje donde se producen cambios, se reestructuran significados, percepciones o sentimientos, se modifican actitudes, valores, conductas y concepciones del mundo, se aprenden y se refinan destrezas y habilidades. El orientador psicológico es "facilitador de aprendizajes".

El asesoramiento psicológico puede considerarse una disciplina de servicio en la cual un profesional capacitado -el asesor psicológico o psicólogo orientador- utiliza abordajes científicos y procedimientos técnicos para crear un contexto de relaciones y aprendizajes en el cual ofrece asistencia a deportistas, equipos, familias u organizaciones, con el fin de que éstos exploren, identifiquen, desarrollen y utilicen proactivamente sus recursos personales como herramientas para enfrentar retos, crisis y contingencias que derivan de su constante interacción con el ambiente. El objetivo final de esta intervención es el manejo óptimo y creativo de tales situaciones, que a la larga resulte en la detección, prevención y corrección de eventos vinculados al desarrollo emocional, educativo, vocacional y/o social, con el consiguiente incremento del  bienestar integral.

Así, el asesoramiento psicológico es una situación de influencia interpersonal y de comunicación, con toda la complejidad inherente a la comunicación humana, y al mismo tiempo es una situación de aprendizaje, especialmente orientada hacia las áreas cognitivas y emocionales.

En esa situación, el asesor es simultáneamente un comunicador profesional y, también, un diseñador de contextos de aprendizaje y cambio, en los cuales sirve, además, como guía, modelo y fuente principal de recompensa.

Las técnicas que se emplean en cada una de estas intervenciones abarcan un abanico muy amplio. Existen diversas formas de clasificación de las mismas. H. Valdés Casal (1996) las clasifica bajo el principio de que procesos desea influenciar, a partir de este principio plantea la modificación sobre:

  1. La cantidad de activación.
  2. Los factores congestivos de la regulación.
  3. Las estrategias de afrontamiento.
  4. Los elementos de la personalidad.

Al respecto el autor de este trabajo acoge la clasificación basándose en la predominancia de la influencia verbal o no sobre el deportista. De esta manera, tipifica las técnicas en no verbales, toda aquellas como la relajación, la música y otros medios de influencia físico donde el intercambio de opiniones y experiencias no constituye el núcleo predominante de la técnica y las verbales para englobar todas las técnicas que como la terapia racional emotiva de, A. Ellis (1962) predomina el manejo de las ideas y los sentimientos y emociones.

A pesar de la relevancia de las intervenciones psicológicas, frecuentemente, existe un conocimiento de estos métodos, si bien, sus bases teóricas y metodológicas no son, comúnmente, de dominio de los entrenadores y los deportistas.

Se halla una gran cantidad de literatura de corte popular que está al alcance de todos los interesados, aunque, esta información no presenta conocimientos profundamente especializados para tratar en detalles las complicaciones, insuficiencias y posibles contradicciones al aplicar una técnica psicológica.

Determinados entrenadores y deportistas recurren a estos métodos por cuenta propia y obtienen o no los resultados esperados. Cuando ocurre lo último, algunos llegan a defraudarse de forma tal que no quieren volver a desempeñarse en estas acciones.

No obstante, todos están muy interesados en resolver las posibles deficiencias o debilidades de los deportistas y usualmente no advierten que están en un área en que es necesario dejar actuar a los peritos, al menos, en las primeras etapas.

Un proceso de 25 años de investigación permite plantearnos una evidencia buena para aplicar las intervenciones en la  preparación psicológica de los deportistas.

Una revisión de la literatura científica emprendida por el autor de este trabajo, demuestra que las intervenciones que sirven para la preparación psicológica son mejores significativamente que el control o variación de las condiciones de ejecución de las actividades deportivas.

Sin embargo, hay pocas investigaciones, en Psicología del Deporte, acerca de las intervenciones psicológicas efectuadas con deportistas de alto rendimiento.

Aparece un gran número de estudios logrados con deportistas universitarios, escolares o que ejercitan como recreación el deporte, lo que nos plantea la necesidad de llevar a cabo investigaciones rigurosas para demostrar el impacto de las intervenciones en deportistas de alto rendimiento.

Las investigaciones psicológicas en el área del deporte élite están limitadas debido entre otras razones a que los estudiosos tienen un control relativamente pequeño sobre los deportistas y quienes los atienden.

El control de los posibles participantes en la investigación, está en manos de los administrativos y entrenadores, quienes pueden variar mucho las condiciones del estudio debido a las decisiones que tomen con los deportistas durante el periodo de preparación deportiva.

Los entrenadores con frecuencia se ven necesitados de cambiar sus planes de entrenamiento, los lugares de preparación y el propio programa de competencia. Todas estas modificaciones pueden afectar profundamente las acciones directas que requiere una investigación.

No obstante, las evidencias empíricas muestran que las intervenciones son efectivas en los deportistas de alto rendimiento.

Todas las intervenciones psicológicas que se refieren al desarrollo de habilidades para el control de los estados emocionales y algunas que se incluyen en los procesos de aprendizaje o perfeccionamiento de las ejecuciones provienen de la Psicología Clínica. Esto proporciona una cierta seguridad para su aplicación, aun cuando los objetivos de las intervenciones en Psicología del Deporte tienen otro propósito, que no es el tratamiento de problemas psicopatológicos sino más bien educativo, a veces, específicamente profiláctico y de psico-higiene. G. Pérez Recio (1992) argumenta que se trata de conseguir que el deportista "aprenda", no de que se "cure" de ciertos "problemas de competición".

De igual forma, existen otras dificultades para determinar el impacto de las intervenciones debido a problemas que se relacionan con el plano teórico y metodológico. Por ejemplo, la proliferación de enfoques basados en la preferencia del psicólogo más que en una elección fundamentada con rigor científico.

Al respecto, R. Seiler, (1992) realizó un estudio sobre la predilección en el uso de las técnicas de intervención psicológica de seis especialistas prestigiosos en el área de la Psicología del Deporte. Encontró tendencias diferentes en el orden de conveniencia dadas por ellos a las intervenciones.

A continuación, en la próxima página en  la Tabla 1, se exponen las preferencias encontradas por R. Seiler, (1992) en estos psicólogos.

Por simple inspección, se constata las diferencias en los juicios expresados por los diferentes especialistas.

 

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01/04/2007 06:11 ucha #. sin tema Hay 1 comentario.

Empleo de intervenciones psicológicas II

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El autor de este post encuestó a siete psicólogos del deporte cubanos sobre cuáles eran las intervenciones que, a juicio de ellos, eran preferibles para la preparación mental de los deportistas. Las respuestas que se hallaron fueron:

Visualización

Persuasión

Establecimiento de Metas y Relajación

Técnicas respiratorias.

En ambas encuesta se observa que hay diferencias en el orden de jerarquía que se le adjudica a cada intervención, siendo desigual en los autores entrevistados.

Como tendencia estas diferencias pueden llevar a pensar que se producen tanto efectos positivos como negativos con una técnica u otra, de este modo, cabe opinar, también, que otros factores más allá de las técnicas parecen incidir en el impacto que se ejerce sobre el deportista.

Si la propensión a usar una técnica es investigada se encuentran, igualmente, resultados polémicos. Por ejemplo, J. M. Buceta (1999) afirma, de acuerdo con sus experiencias, que un método totalmente eficaz de intervención es el refuerzo positivo.

Sin embargo, una revisión realizada por  H. Valdés Casal, (1996) sobre las investigaciones dedicadas al estudio de la  retroalimentación positiva, arrojó resultados diferentes a los expuestos por J. M. Buceta. En los trabajos de T. Horn (1987), se encontraron conclusiones que expresan: "Más que la cantidad de retroalimentación positiva y negativa, lo significativo es que sea contingente a la obtención de una meta apropiada al nivel de ejecución logrado y a las atribuciones del deportista en relación con el control personal de su realización".

T. Horn (1985) mostró cómo aquellos que fueron o no reforzados verbalmente con frecuencia por el entrenador puntearon más bajo en la auto evaluación de la propia maestría que aquellos que fueron frecuentemente criticados. En realidad el criticismo fue contingente con la buena ejecución real y no así el refuerzo positivo.

H. Valdes, (1996) arguye que T. Horn y C. Hasbrook (1987) en un estudio con deportistas de 10 a 14 años hallaron que los niños que se perciben competentes y tienen un sentido de control interno identifican el incremento de sus habilidades y la comparación con sus compañeros como las fuentes preferidas de información. Los que puntean bajos en dichas características utilizan más la evaluación de sus padres y maestros.

De esta forma, se puede analizar que no existen conclusiones absolutas sobre el refuerzo positivo, de igual forma, ocurre en la literatura científica con otras técnicas de intervención.

Como se puede analizar existe una gran complejidad en los mecanismos psicológicos que se ponen en juego fruto de la aplicación de una técnica, a veces, el sentido común nos lleva a formar una opinión respecto al tema y la investigación rigurosa nos muestra que resulta más complicado el fenómeno en análisis.

En esta misma dirección, meta estudios realizados  sobre las  técnicas de intervención psicológica por: M. L. Smith, G. V. Glass, y T. I. Miller, (1980), J. T. Landman, y R. M. Dawes, (1982), M. J. Lambert, (1983), T. B. Karasu, (1986), E. A. Gómez. (1991), F. González Rey (1997), exponen que el éxito no depende de las intervenciones, sino de la comunicación establecida, las características de las personas involucradas en la intervención, en este caso el deportista y el psicólogo, así como, la pericia del psicólogo para efectuar su labor.

De modo que es necesario significar la importancia que tiene la personalidad del psicólogo y las características del deportista.

Si la relación deportista-psicólogo se define como una relación interpersonal, es lógico considerar y estudiar en forma sistemática las características personales del psicólogo, tales como:

  • La capacidad de persuasión.
  • La empatía.
  • El calor humano.
  • La autenticidad.

Estas son características que juegan un papel trascendental en los resultados de la intervención psicológica.

Durante 14 años, el autor de este trabajo, estuvo de jefe de un departamento de Psicología del Deporte, experiencia en la que se formó la opinión que los psicólogos del deporte que poseen las cualidades, antes señaladas, en forma consistente tienden a obtener mejores resultados que aquellos que no las poseen.

La experiencia en este campo tiende a confirmar que psicólogos, con pocos recursos y habilidades personales, tienen más dificultades que los psicólogos que no se caracterizan por estas limitaciones.

A. Gómez (1991), enfatiza que el psicólogo que no se considera perfecto, pero que demuestra franqueza y estabilidad ante las actitudes y emociones del cliente puede actuar con una mayor libertad en sus relaciones y tener una mayor aceptación, en contraste, el psicólogo que mantiene distancia y no muestra señales emocionales o afectivas hacia la condición del cliente  tiende a errar más que a acertar.

Con relación a esto, cuando el psicólogo no experimenta sentido de bienestar y ecuanimidad, su trabajo como psicólogo sufre. Si el material que presentan las circunstancias en que se encuentra el deportista o el entrenador despiertan en el psicólogo conflictos emocionales que lo absorben completamente y lo distraen de la tarea de entender y ayudar al deportista y al entrenador, el resultado de la preparación psicológica puede ser deficiente.

Por tanto, es importante que el psicólogo esté relativamente libre de conflictos personales para que sea capaz de implementar o cambiar tácticas y estrategias cuando éstas están indicadas.

En suma, la salud mental del psicólogo y su poder de persuasión están entre los factores más consistentemente requeridos para hacer el trabajo con eficacia y eficiencia.

La empatía, la autenticidad y el calor humano son los primeros factores identificados por los investigadores anteriormente citados.

La flexibilidad del psicólogo, su honestidad, su habilidad para calmar la ansiedad básica y su sentido de buen humor son características primordiales.

Al respecto, E. H. Erickson (1968), señala que la hipnosis "per se" no hace daño, lo que hace daño es la personalidad del terapeuta.

En este sentido, E. H. Erickson (1964) comparte con S. Freud (1953) la creencia que la personalidad del terapeuta es un factor fundamental.

Tradicionalmente, desde otro enfoque, los teóricos de la psicología cognitiva, tratan de disminuir el rol de la personalidad del psicólogo.

Sin embargo, en la práctica estos mismos autores siempre demuestran lo opuesto, por muestra, R. S. Lazarus, (1966) recurre en su actividad como psicoterapeuta la empatía, el rapport y la identificación con el cliente en forma consistente.

Las características del deportista, también, deben ser tomadas en consideración para establecer un pronóstico favorable de su respuesta a los procedimientos de intervención.

Una de las tentaciones más peligrosas para el psicólogo y el entrenador está en pensar que todos pueden llegar a modificar sus actitudes y erradicar sus dificultades en el Deporte.

En nuestra experiencia, para pronosticar un proceso aceptable en el desempeño de las intervenciones, se requiere al menos, que el deportista presente las cualidades siguientes:

•1.  Grado de Educación.

•2.  Responsabilidad personal y social.

•3.  Capacidad para tomar relaciones interpersonales.

•4.  Motivación para cambiar.

En general, los deportistas que brindan su aceptación al trabajo de los psicólogos tienen características más o menos comunes. Entre ellas, grado de educación y capacidad intelectual. Los deportistas que tienen una buena capacidad para la comunicación verbal, para establecer una relación interpersonal íntima, y se singularizan por una orientación psicológica y capacidad para la auto observación.

Los deportistas que se identifican por poseer un cierto grado responsabilidad personal, social, y motivación para cambiar, son los que alcanzan mejores resultados en los procedimientos de intervención.

Considerando los beneficios y riesgos potenciales que se presentan en todo intento de integración psicólogo-deportista, a nuestro modo de ver, lo más importante son la calidad de la interrelación psicólogo-deportista y la personalidad de los participantes.

A pesar de conjugar las particularidades señaladas para el psicólogo y el deportista otros factores deben tenerse en consideración para llevar a cabo las intervenciones psicológicas, entre los que tenemos:

Las características del deporte.

El estilo de dirección del entrenador.

Las condiciones de trabajo para el psicólogo.

Las características del deporte establecen ciertas urgencias al tipo de intervención que se realiza, por señalar algún ejemplo, los deportes de arte competitivo con elevadas exigencias a la coordinación motora reclaman más de procesos de concentración de la atención óptimos, programas adecuados de la imagen mental del movimiento, un grado determinado de activación y ansiedad que los deportes de resistencia donde el empleo del potencial energético del deportista y la tolerancia al cansancio y la monotonía lo constituye casi todo.

Entonces, en cada caso, existe una variedad de técnicas de intervención para prepara al deportista de acuerdo con los requerimientos específicos del deporte que práctica.

El estilo de dirección del entrenador, también, tiene una gran trascendencia ya que la mayoría de las intervenciones psicológicas, entre ellas el entrenamiento mental se desarrolla en las condiciones de ejercitación en el campo deportivo, donde el apoyo del entrenador resulta esencial.

El mejor programa de entrenamiento psicológico no servirá para algo si actuamos aislado del entrenador y su grupo de apoyo. Ello es así, como señala G. Pérez Recio, (1992) por razón principalmente de la pérdida de información resultante.

El psicólogo debe conocer entre otras cuestiones, cuál es el grado de entrenamiento del deportista. Ninguna intervención psicológica puede suplir los resultados del entrenamiento deportivo. Un deportista mal entrenado o que no logra por medio del mismo el desarrollo de sus capacidades deportivas no encontrará en la Psicología del Deporte una solución a sus insuficiencias y debilidades.

De manera que si trabajamos únicamente con el deportista obtendremos una información muy sesgada; si podemos incluir nuestra observación del entrenamiento y la competición la cosa mejorará un poco y si podemos tener intercambios de información regulares con el preparador físico, médico, fisioterapeuta, y especialmente con el entrenador ganaremos mucho en la información relevante de que dispondremos.

Esto es válido tanto para la evaluación y diseño del programa, como para los avances y eficacia del entrenamiento.

Parte del éxito del psicólogo en sus relaciones con los entrenadores depende de un adecuado encuadre de la tarea y de que el psicólogo brinde las respuestas que le son solicitadas.

A pesar de estas medidas hay entrenadores que no permiten llevar a cabo el trabajo de la forma planificada debido a sus propias características de personalidad y tener un desempeño exitoso con sus deportistas resulta de una moderación particular de estos casos.

La mayoría de los entrenadores con los que se tiene la posibilidad de realizar intervenciones hasta sus últimas consecuencias se caracterizan por:

Haber logrado de forma estable éxitos con sus deportistas.

Están acostumbrados a trabajar con profesionales que apoyan la Teoría y Metodología del Entrenamiento, por norma, médicos, fisioterapeutas, nutricionistas, biomecánicos y otros.

Tienen respuestas socializadas a su agresividad frente a los fracasos y la frustración.

Es necesario conjugar todo lo señalado anteriormente para elegir el tipo de intervención a realizar. Para lo cual, se recomienda en el momento de seleccionar la intervención considerar lo siguiente:

  • Nivel de empatía logrado con el deportista.
  • Características generales de su personalidad.
  • La urgencia de reducción de un estado emocional actual muy intenso.
  • Hipótesis general que nos planteamos con nuestra intervención.

A estos factores, le siguen un conjunto de circunstancias que es de primera importancia tenerlas en cuenta, tales como:

•1.  Actitud del deportista hacia el método.

•2.  Éxitos alcanzados en ocasión de haberla utilizado.

•3.  Control de la efectividad.

•4.  Objetivos que se persiguen.

•5.  Complemento de un método a otro.

Con referencia a la actitud hacia el método es imprescindible conocer las opiniones del deportista.

Gran parte de los cambios que se obtengan se relacionan con la disposición del deportista hacia la técnica de intervención. Por norma, están quienes estiman que los métodos de relajación no se avienen a su temperamento y forma de comportarse, entonces el psicólogo puede elegir otras variantes.

Existen excelentes sistemas de intervención psicológica que en la práctica muestran un alto valor para diferentes fines en el deporte, sin embargo, las creencias, prejuicios y hasta la cosmovisión del deportista pueden desechar su empleo. Por muestra, algunas de las técnicas para lograr una correcta regulación de las emociones se relacionan con la práctica de la meditación y hay deportistas que con sólo pronunciar esta palabra estiman que se encuentran en un campo donde reina la superchería.

El psicólogo siempre debe tener en cuenta las formas espontáneas y empíricas que el deportista utiliza para lograr el control de su mente, y a la vez, debe de respetar las mismas aun cuando no están certificadas dentro de la práctica  psicológica. Por ejemplo, todos conocemos de la influencia nefasta del pensamiento negativo antes de una competencia, si bien, hay deportistas que plantean que ellos piensan que todo les resultará mal para lograr que todo les marche bien.

Con este enfoque de enfrentamiento al estrés de la competencia estiman que les va bien.

El psicólogo debe saber llevar al deportista desde esa actitud errónea de pensar en negativo, a la que demuestran los estudios y experiencias que resulta más conveniente.

Otro aspecto de relevancia es conocer los progresos que tiene el deportista como resultado de la intervención sobre el deportista resulta de interés.

Ante todo, recordemos que el psicólogo no está involucrado con el éxito en la competencia o la realización personal del deportista dentro del entrenamiento deportivo, sino que esta tratando de garantizar que el deportista pueda encontrarse en un estado óptimo desde el ángulo psicológico y, con ello, sea atraído a hacer uso de todo su potencial o al menos mantener un estándar de rendimiento con una determinada estabilidad y continúe la dirección de desarrollo progresivo dentro de la actividad deportiva que realiza.

Por tanto, los resultados deportivos no son un indicador de la eficiencia y eficacia de la aplicación de las intervenciones.

La necesidad de valorar que repercusión tuvo sobre el deportista las intervenciones psicológicas es de un significado especial y que no debe ser analizado a la ligera, a tal punto que requiere una exposición amplia que se expone a continuación.

Casi siempre los entrenadores y otros especialistas del deporte insisten en tener la información acerca de cuanto influyó el trabajo psicológico en los resultados deportivos y si es posible que se exprese sus consecuencias en términos de por ciento. ¿En qué por ciento influye la preparación mental para el logro de los resultados?. Ya hablamos de que el trabajo del psicólogo no debe vincularse a la posible victoria del deportista.

También, están quienes en la victoria deportiva no recuerdan los compromisos o la posible incidencia de la labor psicológica en los beneficios que pudo reportar la buena presencia psíquica de los deportistas.

No deja de resultar muy generalizado que cuando el deportista sufre de una derrota se achaque a lo psicológico las causas de ocurrencia.

Ante estas circunstancias es provechoso tener ciertos controles para poder determinar en qué la intervención psicológica tuvo un efecto y en qué no.

Por ello, es aconsejable que se tenga una tasa inicial de los atributos que nos proponemos formar, desarrollar o modificar por medio de las intervenciones psicológicas.

Hay muchas cualidades indeseables que es factible medir o valorar, a veces, hasta por medio de escalas nominales. Pongo de ejemplo, el grado de ansiedad rasgo o ansiedad estado, la cantidad de fallos o errores que se cometen al ejecutar determinadas acciones, o el grado de disposición para llevar a cabo una tarea o el entrenamiento o competencia.

Las tasas iniciales deben ser registradas y guardadas. El entrenador puede tener una determinada acción en su ponderación o en el perfeccionamiento y objetividad de los valores que se fijan a cada aspecto. Los valores pueden tener su origen en la aplicación del psicodiagnóstico u otros de los métodos de investigación de la Psicología del Deporte.

Entonces, se procede a la intervención psicológica y posterior a la misma se vuelve a realizar el mismo procedimiento de valoración referido al inicio en relación con los atributos o cualidades que formaban parte del motivo de intervención y siendo así, podremos tener un resultado de la eficacia y eficiencia del trabajo psicológico con el deportista.

Existe un conjunto de procedimiento de evaluación de los efectos de la intervención psicológica, entre los que se encuentran:

  • Cumplimiento del plan.
  • Auto informe de cumplimiento y eficacia del deportista.
  • Opinión de los entrenadores sobre los resultados de la intervención.
  • Empleo de cuestionarios y tests. De ellos:
  • - Relajación: GSR. Auto valoración de la efectividad de las sesiones.
  • - Test de Visualización de, G. Roberts. Auto registro de efectividad en la claridad y el control de las imágenes.
  • - Entrenamiento de la atención. Test de tachado de, Tolouse - Pieron.
  • - Entrenamiento psicológico. Cuestionarios de, T. Orlick (1986) y B. Rushall. (1995).

Estos últimos, son algunos de los cuestionarios que recogen las vivencias acerca de la modificación de las habilidades del deportista fruto del proceso de intervención.

01/04/2007 06:18 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Empleo de intervenciones psicológicas III

20070401062358-slide0001-image002.jpgSeguidamente, se expone una de las partes del cuestionario desarrollado por T. Orlick (1986) para registrar la forma en que contribuyeron las intervenciones psicológicas en los deportistas.Cuestionario de evaluación del final del año de, T. Orlick. (1986, 1990)El propósito de esta evaluación es determinar en qué medida tú sientes que el programa de entrenamiento mental influyó en ti.Por favor, usa la escala abajo relacionada en la cual: ‑5: indica "muy obstaculizado"  0: indica "no-efecto" 5: indica "ayuda mucho"Para expresar cómo sientes o consideras que cada uno de los componentes del Programa relacionados a continuación influyó en ti en relación con tu forma de buscar o perseguir tus metas individuales este año.
01/04/2007 06:23 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Empleo de intervenciones psicológicas IV

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Teniendo los elementos anteriores, el psicólogo debe evaluar, también cuál es el criterio del entrenador. Este puede facilitar su apreciación acerca de sí el deportista ejecutó su actividad en la competencia o en el entrenamiento de la forma que él esperaba. Sí se cumplieron los pronósticos en cuanto al grado de rendimiento, lo que no incluye necesariamente la victoria.

Por último, más allá de la elección de la intervención y de sus posibles efectos positivos, el psicólogo, aun, debe considerar la existencia de errores en la forma de enfocar la aplicación de las intervenciones, los cuales se describen de la forma siguiente:

En el plano de lo teórico y metodológico encontramos en el estudio de las intervenciones psicológicas la misma fragmentación que existe en áreas como el estudio de la personalidad.

Uno de los problemas que presenta la aplicación de las intervenciones psicológicas consiste en la unilateralidad y la división existente entre las teorías que sirven de base al quehacer en el uso de las mismas en cuanto los niveles de lo psíquico en que se dedican.

En relación con esto, F. González Rey (1997), argumenta que las distintas escuelas en psicoterapia que sirven de base para el desarrollo de las intervenciones se orientan en niveles diferentes, con lo cual son capaces de resolver satisfactoriamente sólo aquellos problemas que se inscriben en el nivel que resulta objeto de su atención.

De esta manera, F. González Rey (1997), puntualiza que el análisis conductual interviene en aquellos procesos que se dan en el nivel del comportamiento, la intervención sobre este nivel básicamente ocurre por medio del mecanismo del condicionamiento, como si el comportamiento se agotara en los condicionamientos. Sobre todo mediante la reconceptualización de las categorías sobre las cuales el sujeto opera, el humanismo se orienta a la reconstrucción de la intencionalidad y la volición del sujeto, a la recuperación de su capacidad de autodeterminación, fundamentalmente trabajando en el nivel consciente de la personalidad y el psicoanálisis se orienta a trabajar la esfera inconsciente, mediante acciones terapéuticas profundas, por mencionar los enfoque más relevantes.

Cada una de estas posiciones de un planteamiento teórico muestra como absoluta su comprensión de la personalidad y el nivel de funcionamiento psicológico al que se orienta en su intervención, con lo cual deforma tanto su comprensión de la personalidad como las posibilidades de efectividad de las acciones que utilizan.

El funcionamiento psicológico del individuo como personalidad, se integra sistemáticamente en los distintos niveles de regulación psíquica, expresándose en cada uno de ellos particularidades generales del sistema de la personalidad.

Tomar como absoluto uno de estos niveles, ignorando los otros, significa simplificar la naturaleza real de la personalidad.

Todo ello, nos lleva a enfatizar la necesidad de integración de las intervenciones psicológicas diferentes por su concepción, en un enfoque único e integral del proceso de preparación mental de deportista.

Por tal motivo, F. González Rey (1997) alega que las intervenciones que se desarrollan en marcos conceptuales diferentes deben ir orientadas de forma individualizada a la personalidad como sistema, no agotándose en ninguna manifestación parcial de esta, por lo cual resultan válidas, siempre que estén orientadas por una concepción general de la personalidad.

Los psicólogos del deporte debemos considerar que cualquier intervención va dirigida a un sujeto vivo, que participa activamente de la interacción donde se produce.

Operar las intervenciones como una tecnología centrada en los procedimientos y dirigida a formas parciales del comportamiento, representa una inadecuación en la representación, tanto en la personalidad a quien se dirige dicha intervención, como del proceso mismo de preparación psicológica.

En la proyección de la intervención debemos integrar nuestro conocimiento sobre la personalidad del deportista en un diagnóstico diferenciado del mismo, incorporando a este diagnóstico todos los elementos del estado actual del deportista, como pueden ser, su representación sobre lo que le ocurre, su disposición a mejorar su estado anímico, los conflictos más agudos que experimente, sus limitaciones y deficiencias.

De este diagnóstico surge una estrategia de intervención dirigida no sólo a sus limitaciones e insuficiencias sino al deportista como portador activo de un estado inadecuado.

Estas estrategias integran acciones concretas en los distintos niveles de la regulación psicológica, las cuales se interrelacionan estrechamente entre sí, por medio de las necesidades que van apareciendo en el deportista a lo largo del proceso de preparación deportiva. Por ejemplo, si aplicáramos una intervención que proviene de la terapia conductual; es necesario que la intervención sobre el comportamiento no se limite por la extinción o reforzamiento de un comportamiento concreto, tomado como unidad aislada y parcial de la expresión individual, sino que tiene, también, un sentido integral para el deportista, expresado en las vivencias, reflexiones y puntos de vista que este cambio implica, los que constituyen los verdaderos resortes psicológicos de una transformación de la personalidad, cuyo elemento desencadenador puede lograrse en la intervención al nivel de comportamiento.

De este modo, intervenir en el plano del comportamiento no es más que una acción complementaria en el marco de un sistema de acciones del proceso de preparación mental, cuyo centro es el deportista en su verdadera unidad y diversidad, por tanto, el alcance de las acciones del psicólogo tendrá que ser evaluado en el sentido de estas para el deportista.

Al colocar la personalidad del deportista en el centro del trabajo del psicólogo, éste debe informar al deportista y entrenador del procedimiento de intervención, de los posibles beneficios y perjuicios, de los cuidados y controles necesarios para cada método.

 

01/04/2007 06:30 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

TERAPIA ACTIVA EN EL DEPORTE (R. Frester)

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El presente Post constituye un capítulo del libro: Aporte a la Psicología Deportiva de P. Kunath.

Por su importancia y actualidad lo reproducimos aqui. 

TERAPIA ACTIVA EN EL DEPORTE (R. Frester)

1. Procesos emocionales y rendimiento deportivo

La importancia de los factores personales de rendimiento ha aumentado en el campo del deporte, debido al constante incremento de la densidad de rendimiento en la punta y en la amplitud del rendimiento. Debido a ello, el problema de la estabilización y el aumento de la capacidad de carga física y psíquica de los deportistas ocupan cada vez más el centro de la investigación científica del deporte. En el presente apartado expondremos algunas posibilidades que resultan para la estabilización psíquica del deportista, a partir de la aplicación de la terapia activa (TA) como modificación del entrenamiento autógeno (EA). Para poder comprender nuestra intención, partiremos de algunas reflexiones de la práctica deportiva. En el rendimiento en competición se activan de forma compleja cualidades y aptitudes físicas y psíquicas, por lo que a menudo resulta difícil adscribir a uno u otro lado un efecto dominante para el comportamiento estable o inestable del rendimiento. En la dispersión del comportamiento de rendimiento corresponde una importancia especial a los procesos emocionales, dado que son difíciles de regular de forma volitiva inmediata. Según nuestras experiencias, obtenidas en las más diversas modalidades deportivas, los deportistas viven y elaboran de forma emocionalmente muy diversa los estímulos procedentes del medio interno y externo. Así, a menudo unas condiciones externas iguales -como unas instalaciones deportivas desconocidas, condiciones atmosféricas desacostumbradas, etcétera- pueden actuar en un deportista como estimulantes del rendimiento, mientras que en otro deportista actuarán como inhibidoras del rendimiento.

La diversidad y complicación del efecto de los procesos emocionales sobre el rendimiento deportivo queda subrayada por algunos resultados del test de síntomas de carga (cf. el aporte de FRESTER, «El test de síntomas de carga: Un procedimiento para el análisis de la elaboración de las condiciones de carga psíquica en los deportistas»). Así, por ejemplo, un 70 % de todas las condiciones vividas como carga psíquica, no guardan la menor relación con el acontecer inmediato de la competición, ni con las condiciones objetivas actuales de la misma. Desde el punto de vista emocional, y en lo referente al rendimiento en competición, a menudo se viven con gran intensidad de interferencia las siguientes condiciones:

-Anteriores rendimientos deficientes en entrenamientos y competiciones.

Los rendimientos vividos como fracaso son transferidos emocionalmente, influyendo así en la actitud y la capacidad de rendimiento de los deportistas en los rendimientos siguientes.

-Perturbaciones del sueño antes de la competición, debidas a una fuerte anticipación mental de un desfavorable desenlace de esta competición.

-Miedo ante determinados contrarios.

-Miedo al fracaso.

-Perturbaciones previas en la esfera social.

-Sensaciones de debilidad física, etcétera.

La diversidad de vivencias (estímulo o inhibición) de las condiciones del ambiente interno y externo tiene una correlación somática y a menudo se refleja en cambios vegetativos. El esquema de funcionamiento (Fig. 1) muestra esquemáticamente las relaciones entre los procesos emocionales y las regulaciones vegetativas. Las transformaciones vegetativas se producen cuando se da una dominación de impulsos estimuladores. Ello tiene por consecuencia una estrangulación del sistema de vasos, una deficiente irrigación sanguínea, disminución del rendimiento y perturbaciones en la concentración.

Creemos que una de las tareas esenciales de la investigación en el campo de la psicología del deporte consiste en capacitar a los deportistas para que, con ayuda de procedimientos autos sugestivos, ellos mismos puedan regular, activamente los procesos psicosomáticos -ante todo emocionales-, de tal forma que puedan fomentarse una disposición óptima al rendimiento y una alta capacidad de funcionamiento. La necesidad de la regulación y dirección de los procesos psíquicos por parte del propio deportista, de acuerdo con las exigencias del entrenamiento y de las competiciones, ya se considera a menudo como una de las necesidades primordiales en la preparación psíquica de los deportistas con vistas a las competiciones. Y en tales casos se considera que uno de los métodos más importantes para la autorregulación es el entrenamiento autógeno o modificaciones del EA. En la bibliografía especializada se multiplican últimamente las publicaciones sobre la aplicación del EA y de otros procedimientos autos sugestivos en el campo del deporte. A pesar de ello, todavía abundan en muchos lugares s entrenadores, encargados de prácticas y deportistas que aún intentan unas ideas místicas acerca de los rendimientos de tales procedimientos en el deporte.

Ideas fundamentales sobre el desarrollo del entrenamiento autógeno (EA) clásico y de su aplicación al deporte

El EA fue desarrollado aproximadamente hace cuarenta y cinco años por J. H. Schultz para su aplicación a la clínica psiquiátrica

El principio del método está en que, gracias a determinados ejercicios fisiológicos racionales, puede obtenerse una conmutación general de la personalidad que, en forma análoga a las más antiguas comprobaciones hipnóticas, permite todos los rendimientos propios a los auténticos estados sugestivos. Entendemos por conmutación sugestiva auténtica la influencia ejercida sobre los procesos somáticos, sobre el curso de los pensa­mientos, sentidos y voluntad del ser humano; esto es, una provocación intencional de determinados pensamientos, sensaciones, estados físicos y formas de comportamiento. Si las conmutaciones psicosomáticas las realiza un individuo en su propia persona, hablamos de autosugestión. Y una de las formas de la autosugestión la tenemos en el EA. Cuando una persona intenta crear efectos de sugestión en otro individuo, hablamos de sugestión ajena, una de cuyas formas es la hipnosis. La aplicación de la hipnosis al deporte tiene la consideración de doping, por lo que está prohibida.

La técnica del EA tiene por finalidad capacitar a una persona para que realice por sí misma unas conmutaciones físicas y psíquicas específicas. Este proceso se logra con la formación de reflejos condicionados. La palabra actúa como estímulo, partiendo de la corteza cerebral, a través de capas más profundas del cerebro, hasta llegar a los órganos destinatarios, como por ejemplo el corazón, los pulmones, los músculos, los vasos de sangre. Gracias a ello se puede llegar a controlar la circulación sanguínea de todo el organismo, muy reducida en situaciones de máximo esfuerzo físico o de excitabilidad emocional. La subsiguiente irrigación deficiente desemboca en una disminución del rendimiento, que sólo puede ser superada por un notable esfuerzo de voluntad. Los efectos de conmutación se alcanzan gracias a ejercicios sistemáticos y la representación de imágenes de peso y calor. Fisiológicamente deberá comprenderse la sensación de peso con un profundo relajamiento muscular, y la vivencia de calor como un cambio de vasos sanguíneos. Mediante combinaciones reflejas condicionadas de representación verbal y reacción física nace el efecto de la imaginación, que ha sido objetivamente probado últimamente mediante ensayos de EEG (Jus, Geismann), exámenes de temperatura cutánea y de metabolismo (Marwan Bali, Harano, Ogawa, etcétera).

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01/04/2007 06:59 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 10

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3.4. RESULTADOS DE ESTUDIOS EN DIVERSAS MODALIDADES DEPORTIVAS

3.4.1. Encuestas escaladas sobre efectos de conmutación durante el cursillo de ejercicios

Las auto observaciones de los deportistas durante el cursillo habían de proporcionarnos datos sobre el tipo, el grado de manifestación y la duración de los efectos psicosomáticos de conmutación vividos por ellos. Por otra parte, había que verificar si ya en la fase de transición pueden observarse efectos fomentadores del rendimiento.

En la figura 4 exponemos el curso medio de ejercicios en un grupo de 66 deportistas procedentes de seis disciplinas diferentes, como gimnasia, Lucha (clásica), lucha (libre), boxeo, tiro deportivo y remo. Dado que pudimos comprobar un curso uniforme de los ejercicios entre los diversos grupos (GENERLIH, 1969), la populación puede ser considerada como grupo homogéneo y el curso medio de los ejercicios del grupo total puede ser representado gráficamente (Fig. 4). Los exámenes de significancia entre los valores de partida (2 a sesión de ejercicios) y las sesiones 9a, 15 a, 22. a y 34 a mostraron las siguientes relaciones:

Inmediatamente después de la 15 a sesión se da un significativo incremento de la pesadez en comparación con la 2. a sesión; esto es, la sensación de pesadez y sus diversos síntomas concomitantes es vivida claramente por los deportistas. Aproximadamente la mitad de los deportistas observó durante el ejercicio de pesadez sensaciones de calor en algunas extremidades aisladas. J. H. SCHULTZ (1964) describe parecidas observaciones entre pacientes. Las vivencias de calor en el curso de ejercicios de pesadez pueden ser valoradas como consecuencia de un mejor riego sanguíneo debido a un relajamiento de la musculatura del esqueleto.

05/04/2007 06:07 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Referencias sobre los efectos de la música en el deporte

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Un colega esta realizando un meta análisis sobre los efectos de la música en el deporte y necesita consultar alguna de estas referencias.

Si alguien puede facilitársela puede enviarla a mi dirección de e mail.

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05/04/2007 19:02 ucha #. sin tema Hay 11 comentarios.

Terapia Activa de Frester 2

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Los ejercicios de los niveles básicos abarcan las áreas funcionales anteriores (Kohler, 1968)

05/04/2007 05:14 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 3

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Los efectos así obtenidos son:

Tranquilidad, descanso, relajamiento, contención de afectos (Schultz), pérdida de temores, mejoramiento de la voluntad de trabajo y de la confianza en uno mismo.

Los efectos del EA quedan representados simbólicamente en un esquema simplificado de funcionamiento (Fig. 2).

El éxito fisiológico externo lo examinamos en primer lugar palpando cuidadosamente la musculatura entera del brazo de trabajo, inclusive la musculatura del hombro y la nuca. El ejercicio ha sido positivo cuando en el examen se observa una musculatura relajada, uniformemente blanda. El segundo examen va dirigido primordialmente al efecto de tensión externa de la musculatura. Tomamos el brazo en observación, justa debajo del codo, y lo doblamos con un movimiento uniforme y suave hacia fuera, en el sentido de un levantamiento en la articulación del hombro. Si entonces suprimimos repentinamente el apoyo al brazo levantado, en caso de que se haya logrado una relajación, el brazo caerá, por el efecto de la gravedad física, sobre el soporte. Una tercera posibilidad de examen inmediato del éxito del ejercicio consiste en la medición de temperaturas del cuerpo, aplicando un termo elemento en la parte media del antebrazo. Los ejercicios de EA positivos dan un aumento máximo de 3° C de la temperatura cutánea.

Los estudios y las publicaciones sobre la aplicación del entrenamiento autógeno al deporte, confirman todos los resultados clínicos en lo relativo a los efectos positivos del relajamiento. De esta forma, gracias al EA ha sido posible reducir estados de «fiebre de start» poco antes de las competiciones (Puni), con todos los síntomas concomitantes inhibidores del ren­dimiento, al tiempo que se fomentaban efectos de recuperación después de altas exigencias de entrenamiento y competición, apoyando una positiva disposición al rendimiento. El método del EA ha tenido unos efectos especialmente favorables en el sentido de la estabilización psíquica, en deportistas emocionalmente lábiles.

Debe prevenirse, sin embargo, de una aplicación generali­zada del EA a todas las modalidades deportivas, dado que un empleo inexperto del EA puede dar lugar a efectos inhibidores del rendimiento. Así, por ejemplo, se han podido observar, como consecuencia de los ejercicios de EA, cansancio, disminución de velocidad, pérdida de la rapidez de reacción, pesadez de los miembros e incluso espasmos. En las disciplinas técnicas y de fuerza rápida, tales efectos darían lugar a una disminución de rendimientos.

El punto esencial de la modificación del EA para las necesidades del deporte debería estar en la estructuración de un efecto activador, estimulador. El sistema funcional psicofísico del deportista debe encontrarse en una capacidad de funcionamiento óptima, el deportista ha de estar dispuesto a cumplir con unas fuertes exigencias de entrenamiento y competición. Por lo tanto, el relajamiento y una activación inmediatamente siguiente son requisitos necesarios para la formación de una alta capacidad de funcionamiento psicofísico, y para una adaptación óptima de los sistemas biológicos y psíquicos a las elevadas cargas.

En el siguiente apartado expondremos el intento de cons­truir una modificación del EA aplicable a los intereses del deporte, y daremos a conocer las experiencias que hemos reunido con este procedimiento en el campo del deporte.

3. La terapia activa (TA), modificación del EA para deportistas

3.1. CARACTERÍSTICA DE LA TA

El programa de ejercicios de la TA está constituido por una parte de relajamiento, una fórmula de transición a la activación, la parte activadora mediante imágenes de propósitos, y la gimna­sia de movimiento.

En la parte de relajamiento de la TA se emplearon fórmulas del programa básico del EA, aunque con vistas a una concentración temporal de los ejercicios, y al contrario que en el EA, nos dirigimos simultáneamente a ambas extremidades:

EA, por ejemplo, «Mi brazo derecho pesa mucho»

TA, por ejemplo, «Mis dos brazos pesan mucho».

Nuestro procedimiento queda reforzado por las investigaciones de Siebenthal, quien ha podido demostrar en personas sanas, que la pesadez bilateral, por ejemplo, puede alcanzarse objetivamente con mayor facilidad que una pesadez unilateral. El programa básico del EA y la parte de relajamiento de la TA son equiparables en cuanto al efecto psicosomático. En el campo del deporte se trata de que las fuerzas liberadas por el relajamiento intensivo sean aportadas a una paulatina activación. Ello debe lograrse con ayuda de la formación de propósitos mediante fórmulas. El estado previo de trance actúa aquí como potente trazador del camino a seguir luego por la sugestión en estado despierto, según han podido comprobar Huse y Hull. Según Birenbaum, la esencia del propósito consiste en la constitución de un sistema de tensión, que en el campo de la hipnosis ajena corresponde a la sugestión posthipnótica. Requisito previo para todo propósito son las necesidades individuales de la persona, que la activan para un comportamiento enfocado hacia un fin (KOHLER, 1968). El propósito puede estar dirigido, también, contra determinadas necesidades o tendencias psicopatológicas (por ejemplo, dejar de fumar o interrumpir la inclinación hacia los actos sexualmente perversos), pero incluso en este caso está basado en necesidades.

Por lo menos en el arranque debe existir una necesidad de querer cambiar el estado actual o las formas de comportamiento habituales. De ello se sigue, como principal condición para la eficacia de la formación de propósitos, que la persona ha de obtener una visión sobre el contenido y la necesidad de la fórmula, y de que de allí se forma la necesidad de actuar según este conocimiento.

Aquello que el deportista se propone durante el entrenamiento o la competición, debe ser previamente «entrenado en la cabeza» y de esta forma, después de la sesión de ejercicios, pugna por realizarse. Tanto en el EA como en la hipnosis, el caso ideal se da cuando, en un estado de concentración ensimismada, la fórmula de propósito es asimilada de forma tan intensa, que luego, en el momento deseado, llegue a realizarse automáticamente sin la intervención voluntaria de la persona. En la clínica psiquiátrica tenemos ejemplos de formación de propósitos formulativos con el fin de cambios sencillos, como dejar de fumar o de consumir alcohol, fórmulas para el soporte y fomento de funciones psicofísicas normales, como el eliminar perturbaciones en la conciliación y el mantenimiento del sueño, etcétera. Aquí debe tenerse en cuenta, sin embargo, que deben evitarse las negaciones en la formulación. (No debe decirse: «Ya no fumaré», sino: «El tabaco me es indiferente»; tampoco se dirá: «Ahora quiero dormir», sino: «Estoy muy cansado, me estoy durmiendo».)

En colaboración con el Departamento de Psicoterapia e Investigación de las Neurosis (Dirección: catedrático doctor med. habil. Christa Kohler) de las clínicas de neurología psiquiátrica de la Universidad Karl Marx de Leipzig, hemos inten­tado sintetizar los conocimientos obtenidos hasta ahora, para elaborar a partir de ahí y para las necesidades prácticas del deporte un procedimiento que satisfaga las exigencias de relajamiento y activación.

Nuestro programa de ejercicios consta de tres ciclos: relajamiento, activación e inclusión de componentes motores mediante gimnasia de movimiento. Todos los ejercicios los efectuamos desde el principio en posición sentada, con el fin de ajustarnos al máximo a las condiciones espaciales del entrenamiento y la competición.

En la práctica deportiva ha quedado probada la utilidad de la siguiente sucesión de ejercicios:

Nos sentamos sobre el tercio anterior de una silla o banqueta. Colocamos la planta de los pies firmemente sobre el suelo, dejando aproximadamente un palmo entre ambas piernas. A continuación erguimos totalmente nuestro torso, para luego dejarlo caer en completo relajamiento («lomo encorvado de gato»). Los brazos cuelgan al principio sueltos junto al cuerpo. Luego los colocamos con cuidado sobre los muslos, procurando que las manos no se toquen. No debemos apoyar los brazos en los muslos, sino sólo depositarlos ligeramente («postura de cochero»). Entonces cerramos los ojos y nos concentramos en el primer ejercicio. Nos imaginamos las siguientes palabras a modo de escritura fija, como si se encontrara, por ejemplo, en una pizarra, una pancarta o un cartel:

Primer ejercicio: «Estoy completamente tranquilo, relajado». No concedemos atención a eventuales pensamientos perturbadores que puedan presentarse al inicio del ejercicio, dado que en el transcurso de él ya no volverán a aparecer. No deben efectuarse cambios en la formulación de las palabras. Los ensayos experimentales han demostrado que en el caso de cambios arbitrarios de palabras (por ejemplo, «Estaré completamente tranquilo» o «Quiero estar completamente tranquilo»), no se produce el deseado efecto de conmutación al estado de tranquilidad y relajamiento. Al cabo de tres minutos nos levantamos e iniciamos los ejercicios de respiración y movimiento (B). Debe evitarse absolutamente el seguir sentado una vez terminado el ejercicio, dado que con ello no se podría evitar un segundo efecto de relajamiento, que podría llegar hasta estados de marcado cansancio. El ejercicio deberá realizarse en la forma des­crita, de cuatro a cinco veces por día.

1er a 3er día: 1 er ejercicio (E = 3 min) + B.

                       2 ° ejercicio de brazos:«Mis dos brazos pesan mucho». 

05/04/2007 05:22 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 4

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Esta fórmula la empalmamos directamente al primer ejercicio, a partir del cuarto día, sin sobrepasar sin embargo el tiempo de 3 min., para el, ejercicio total. La finalidad de este segundo ejercicio es el provocar, con la creciente pesadez del cuerpo, un relajamiento en todo el aparato muscular. Las primeras veces sólo se percibe un hormigueo, lo que ya puede ser considerado como el inicio de los procesos de conmutación. También pueden observarse otras diferencias individuales con la aparición de diversos síntomas, a los que sin embargo no se les debe dar importancia alguna.
05/04/2007 05:28 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 5

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Gracias a esta fórmula, desde las esferas centrales del cerebro se inicia una conmutación en el sistema vascular sanguíneo, que corre paralela con un ensanchamiento de los vasos. Gracias a ello puede lograrse tanto una mejor irrigación de las zonas periféricas (brazos, piernas) como del cerebro (mejoramiento de la capacidad de concentración). Por añadidura, las escorias innecesarias del metabolismo, productos de precedentes cargas de entrenamiento, pueden ser evacuadas con mayor rapidez gracias al mejor riesgo sanguíneo.
05/04/2007 05:34 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 6

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Con ello se llega al final del primer ciclo de ejercicios, dedicado primordialmente al aprendizaje de un rápido relajamiento del organismo y, de una tranquilización psíquica y concentración.La siguiente fórmula intermedia constituye el paso entre las formulaciones relajadoras y las estimuladoras. Al mismo tiempo, sirve para comprobar y subrayar, en el sentido de un «análisis de situación», el estado de tranquilidad, a modo de punto de partida para la siguiente activación.Fórmula intermedia: Tengo los nervios tranquilos y el cuerpo  agradablemente relajado.
05/04/2007 05:38 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 7

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El contenido de las fórmulas del programa de transición se refería hasta ahora exclusivamente a la regulación de determinados sistemas orgánicos y funcionales, así como relajamiento y tranquilización psíquicos.

De acuerdo con la fórmula de transición «entrenamos» las formaciones de propósitos, cuya esencia expondremos aquí con el ejemplo de la preparación auto sugestiva de tiradores deportivos. En las tres siguientes fórmulas de activación se intenta obtener el mejor dominio de la tarea deportiva, la más óptima capacidad de rendimiento nerviosa en situaciones de competición. Debido a la importancia específicamente deportiva de las siguientes fórmulas, debe ponerse especial cuidado en la correcta observación de las frases establecidas. Tales frases reciben el nombre de formación formular de propósitos. Con ello quiere decirse que grabando firmemente en la memoria la frase cuyo contenido se ocupa de situaciones, tareas y actos situados en el futuro, se logrará que los citados actos lleguen a realizarse con mayor facilidad. Gracias al ejercicio diario desaparecen las llamadas reacciones de extrañeza en situaciones de carga; esto es, con ayuda del diario ejercitamiento de las formaciones formulares de propósitos, el deportista vive las situaciones de competición cada vez más como algo cotidiano, dado que los actos necesarios para ello ya los ha entrenado «en mente», «en la imaginación».

4 ° ejercicio: «Me siento confiado y espero con alegría el momento de la competición».

Gracias a este propósito puede apoyarse todavía más la confianza en la capacidad de rendimiento propia, fomentando al mismo tiempo una óptima actitud de lucha.

El deportista debe sentirse interiormente seguro y llegar a la competición en un estado de ánimo positivo.

El llevar la concentración consecuentemente al desarrollo técnico, posibilita una captación clara y tranquila de la mira del arma con el ojo, al tiempo que favorece esencialmente el resto de los movimientos. La seguridad interna es transmitida de este modo hacia fuera, sobre el desarrollo de los movimientos.

05/04/2007 05:43 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 8

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El contenido de las fórmulas del programa de transición se refería hasta ahora exclusivamente a la regulación de determinados sistemas orgánicos y funcionales, así como relajamiento y tranquilización psíquicos.

De acuerdo con la fórmula de transición «entrenamos» las formaciones de propósitos, cuya esencia expondremos aquí con el ejemplo de la preparación auto sugestiva de tiradores deportivos. En las tres siguientes fórmulas de activación se intenta obtener el mejor dominio de la tarea deportiva, la más óptima capacidad de rendimiento nerviosa en situaciones de competición. Debido a la importancia específicamente deportiva de las siguientes fórmulas, debe ponerse especial cuidado en la correcta observación de las frases establecidas. Tales frases reciben el nombre de formación formular de propósitos. Con ello quiere decirse que grabando firmemente en la memoria la frase cuyo contenido se ocupa de situaciones, tareas y actos situados en el futuro, se logrará que los citados actos lleguen a realizarse con mayor facilidad. Gracias al ejercicio diario desaparecen las llamadas reacciones de extrañeza en situaciones de carga; esto es, con ayuda del diario ejercitación de las formaciones formulares de propósitos, el deportista vive las situaciones de competición cada vez más como algo cotidiano, dado que los actos necesarios para ello ya los ha entrenado «en mente», «en la imaginación».

4 ° ejercicio: «Me siento confiado y espero con alegría el momento de la competición».

Gracias a este propósito puede apoyarse todavía más la confianza en la capacidad de rendimiento propia, fomentando al mismo tiempo una óptima actitud de lucha.

El deportista debe sentirse interiormente seguro y llegar a la competición en un estado de ánimo positivo.

El último ejercicio debe comprenderse como consecuente continuación de la fórmula precedente, y en él se lleva a seguro término, con tranquilidad y relajamiento, el desarrollo del mo­vimiento.

24 ° a 26 ° día: 1er a 3er ejercicio (E = 3 min.).

                            Fórmula intermedia (1 min.).

                            4 ° a 6 ° ejercicio (A = 2 min.) 6 min. + B.

Quisiéramos señalar todavía algunas particularidades de la terapia activa. Se trata de un método que tiene en común con el entrenamiento deportivo el que tan sólo una regularidad completamente consecuente de los ejercicios puede garantizar el éxito. Carece de todo sentido el practicar la terapia activa únicamente en vísperas de las grandes competiciones, para olvi­darla luego durante semanas o meses. En un proceder de este tipo, la terapia activa iniciada repentinamente en vísperas de competiciones puede dar lugar a unos efectos completamente negativos sobre el estado físico, dado que no han podido formarse unas condiciones estables de reflejos condicionados. Debe exigirse, por lo tanto, que los ejercicios se realicen regularmente dos veces por día durante los descansos del entrenamiento y de las competiciones (incluso durante los descansos forzosos motivados por una lesión o vacaciones). Sólo de esta forma puede garantizarse un éxito seguro de este método para el individuo. La terapia activa ha de convertirse en parte integrante del entrenamiento, y ha de aplicarse regularmente como método de recuperación después de grandes cargas físicas, y como preparación a las exigencias del entrenamiento y las competiciones.

Después de un período de tiempo, establecido de acuerdo con el responsable de la terapia activa, de diferente duración según las características individuales de cada deportista, puede darse paso a las llamadas fórmulas abreviadas. En éstas se mantiene toda la estructura de la terapia activa, con la única diferencia de que el deportista se imagina cada uno de los ejercicios a través de una fórmula abreviada, logrando con ello las mismas reacciones que con la aplicación de las fórmulas más largas aprendidas al principio.

Las fórmulas abreviadas son las siguientes:

-Tranquilo y relajado.

-Pesadez.

-Calor.

-Tranquilidad de nervios.

-Confiado.

-Concentrarse tranquilo.

-Pulsar con tranquilidad y fluidez.

Por otra parte existe la posibilidad, de que, llegado el momento en que la fórmula abreviada ya ha sido ejercitada suficientemente, y de acuerdo con el responsable de la terapia activa, el deportista ejercite fórmulas abreviadas de forma aislada en determinadas situaciones difíciles de la competición. Así por ejemplo, un tirador deportivo incapaz de solucionar por sí mismo ciertas tensiones que le impiden obtener una sensación para el accionamiento fluido del gatillo, puede imaginarse varias veces la fórmula abreviada «pulsar tranquilo y fluido«, durante la competición y entre los diferentes ejercicios. Debemos señalar, sin embargo, que una experimentación prematura con fórmulas abreviadas aisladas no puede permitirse durante la competición, puesto que el deportista no puede prever si el momento es adecuado para determinadas fórmulas abreviadas, ni cuáles pueden ser las consecuencias negativas de un empleo inadecuado.

3.2. CONDICIONES QUE POSIBILITAN

UNA CONMUTACIÓN SUGESTIVA AUTENTICA

El éxito del ejercicio tan sólo se logra si el deportista realmente lo desea y no queda bloqueado por imaginaciones opuestas. Por lo tanto, la actitud del deportista para con el procedimiento y la buena disposición para un ejercicio consecuente constituye los requisitos más importantes para obtener un éxi­to rápido y duradero del ejercicio. Así, pues, debe concederse la máxima importancia en la correcta instrucción del deportista. Resulta beneficioso combinar las charlas individuales con instrucciones al grupo. Es fundamental que la participación en los cursillos de TA sea voluntaria. Hemos podido comprobar que ni la postura adoptada en los ejercicios, ni el recinto en el cual se realizan éstos ejercen una influencia primaria sobre el éxito. En la literatura sobre el tema se citan, como posturas a adoptar durante los ejercicios, la postura sentada pasiva, la postura de cochero, y la postura tendida. Las tres formas de ejercicio son también posibles en la práctica del deporte, siendo la postura de cochero la más practicable en el deporte, dado que la postura sentada pasiva precisa de un sillón de brazos con apoyo para la cabeza, mientras la postura tendida requiere de un lugar apropiado para tenderse.

Según nuestras experiencias, el éxito de los ejercicios no depende en absoluto de la postura escogida.

El recinto en el cual se realiza el ejercicio tiene una cierta importancia al inicio del cursillo (durante los primeros ocho días). Para obtener un éxito rápido resulta favorable un lugar oscurecido, tranquilidad, buena acústica y una buena posibilidad de sentarse. A medida que avanza el cursillo, se introducen, sin embargo, estímulos de perturbación óptica y acústica, con el fin de lograr una mayor aproximación a las condiciones reales de entrenamiento y competición, y para preparar al deportista de forma sistemática y auto sugestiva para estas situaciones.

Se obtiene una aceleración de la conmutación auto sugestiva con ayuda del acoplamiento sistemático de la autosugestión y la sugestión ajena por medio de cinta magnética. El reforzamiento por sugestión ajena acelera la formación de reflejos condicionados por autosugestión. En el cursillo, la sugestión ajena a través de magnetófono debe seguir inmediatamente a la autosugestión, debiéndose tener en cuenta que el refuerzo de sugestión ajena no debe consistir en la repetición de todo el programa de ejercicios (lo que produciría cansancio), sino que debe limitarse a repetir (cinco veces) la fórmula con la que el deportista termina su autosugestión. Para este proceder nos guiamos por consideraciones de teoría pedagógica. Debe cuidarse ante todo que el refuerzo de sugestión ajena se vaya reduciendo al cabo de catorce días (de tres a una sola vez al día), para que al final del cursillo sólo se hagan ejercicios auto sugestivos. El deportista no debe depender de la sugestión ajena.

Otra condición importante para una rápida conmutación psicosomática mediante sugestión, está en la intensidad de la representación gráfica de las fórmulas. Por consiguiente, cada fórmula de los ejercicios debería ser tratada previamente con los deportistas, con el fin de elaborar de forma plástica su contenido gráfico. Deben evitarse en lo posible los cambios arbitrarios de palabras o la elisión de fórmulas, dado que ello podría conducir a tensiones. En consecuencia, los deportistas deben ser orientados hacia un estricto cumplimiento del programa de ejercicios.

Después de haber explicado algunas condiciones que posibilitan una auténtica conmutación sugestiva, se plantea la cuestión sobre las posibilidades de la objetivación de los efectos de la TA.

3.3. POSIBILIDADES DE LA OBJETIVACIÓN

DE EFECTOS DE LA TA

Con la aplicación de la TA al deporte se pretende alcanzar esencialmente:

-Una fuerte recuperación psicofísica después de altas exigencias de entrenamiento y competición. El proceso de recuperación ración es introducido mediante ejercicios de pesadez, que producen un relajamiento de la musculatura del esqueleto, y ejercicios de calor, que tienen por consecuencia una distensión de los vasos sanguíneos.

-Una influencia favorable sobre el estado psíquico del deportista antes de las competiciones importantes. Esto es, deben eliminarse o reducirse todos los estados apáticos o de «fiebre de start», con sus fenómenos concomitantes nerviosos y vegetativos, inhibidores del rendimiento. Nos referimos aquí a perturbaciones para conciliar y mantener el sueño el mismo día o el día anterior a una competición, miedo al fracaso, intranquilidad psicomotora, perturbaciones de concentración, y sensaciones de debilidad antes de la competición.

-Optimismo en el rendimiento, confianza en sí mismo, un comportamiento de rendimiento acorde con la situación, tanto en el entrenamiento como en competición, a través de la formación formular de propósitos. En la actualidad, no es posible aportar la prueba científica de los efectos buscados por los procedimientos auto sugestivos en el deporte, dado que todavía no se han desarrollado unos procedimientos adecuados de verificación. Una valoración global, a menudo manifestada: «el EA me ha ayudado», no expresa nada acerca de los efectos diferenciados del EA sobre funciones y procesos psicofisiológicos, además de dificultar una determinación diferenciada de la parte y de las posibilidades y límites del EA en la estabilización del rendi­miento. Un proceder metodológico uniforme para la objetivación de los efectos del EA queda, sin embargo, dificultado por el hecho de que ya hoy en día se aplican en el deporte diversas modificaciones del EA, que se diferencian en cuanto a la función, a la duración del aprendizaje por el deportista, y a la diferente estructura del contenido, en la preparación psíquica de los deportistas con vistas a altas exigencias de entrenamiento y competición.

Ahora bien, todos los procedimientos auto sugestivos tienen en común que los efectos psicosomáticos de conmutación pueden ser vividos por los deportistas; que puede observarse el comportamiento bajo influencia del EA; que los efectos de conmutación son demostrables gracias a las transformaciones de parámetros fisiológicos y neurofisiológicos; y que la capacidad de carga psíquica bajo el EA puede ser registrada por tests de rendimiento o con experimentos naturales. Partiendo de tales planteamientos, quisiéramos exponer algunas posibilidades de la objetivación de efectos de EA, que nosotros hemos aprovechado para el registro de efectos de TA en el deporte, que nos sirvieron para reunir experiencias.

1. Encuestas escaladas (Fig. 3). Los efectos de conmutación pueden ser vividos por los deportistas en las calidades de vivencia «tranquilidad-relajamiento», «pesadez», «calor» y «frescor», y pueden ser escaladas en su grado de manifestación.

Debido a ello elaboramos un acta de ejercicios, estructurada según el principio de las escalas estimativas bi y monopolares.

2. Exámenes polígrafos de procesos fisiológicos durante y después de la TA. Hicimos un examen especial de las funciones fisiológicas bajo influencia de la TA, efectuado simultáneamente con un polígrafo especial de cinco canales y un aparato 8-EEG-1. En las funciones fisiológicas registramos el EEG, el ECG, la respiración, el reflejo Startle-Blinzel y el galvánico de la piel. Además registramos la frecuencia momentánea del pulso, la temperatura cutánea, así como la presión de la sangre. Gracias a este proceder ha sido posible una valoración diferenciada de efectos de la TA y efectos somáticos de conmutación, así como un cálculo aproximado de la duración de los efectos del EA sobre los parámetros fisiológicos.

3. Pruebas de rendimiento. En nuestra opinión, todos los estudios para probar la existencia de los efectos del EA y de la TA, sólo cumplen su finalidad cuando se encuentran unas correlaciones positivas entre los cambios en los parámetros fisiológicos, valoraciones de los deportistas, y entre altos rendimientos deportivos. O bien cuando un procedimiento autosugestión influye directa y positivamente en un rendimiento deportivo. La prueba de ello será más fácil de obtener experimentalmente en aquellas modalidades deportivas con rendimientos exactamente mensurables, que en aquellas modalidades deportivas de tipo valorativo. En este aspecto deberemos basarnos primordialmente en una bien enfocada observación ajena. Con ayuda del test de rendimiento podremos obtener informaciones adicionales sobre los efectos diferenciados de la autosugestión.

05/04/2007 05:50 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de Frester 9

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05/04/2007 05:55 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de, Frester 12

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3.4.2. Análisis de parámetros fisiológicos y neurofisiológicos como resultado de derivaciones polígrafas

Con el fin de obtener unas valoraciones diferenciadas de los efectos de la TA, así como de la duración de los efectos -la duración tiene importancia para la aplicación óptima de la TA en el entrenamiento y la competición-, unas tres semanas después realizamos derivaciones polígrafas en deportistas de diversas disciplinas (cf. KO H LER Y Frester, 1968). En el momento de los exámenes, los deportistas ofrecieron durante el ejercicio de TA una vivencia de pesadez y calor «muy manifiesta». La vivencia de calor en las piernas también se producía, aunque era calificada de «regularmente manifestada».

El estado físico y de ánimo, así como la actividad psíquica de los deportistas correspondían a su norma personal y eran «buenos». Todos los deportistas formaban un grupo de características uniformes, debido a su misma edad, el dominio uniforme de la TA, estado físico y psíquico discretos, y el estado de entrenamiento, bueno a muy bueno.

El examen se efectuó según el siguiente curso:

1. 5 minutos en posición decúbito supino (I).

 2. 5 minutos de pie (II).

3. Posición decúbito supino con ejercicio de TA (III).

4. Posición de pie (IV).

La instrucción de iniciar el ejercicio de TA fue dada después de haberse presentado de nuevo unas condiciones fisiológicas constantes. El curso del ensayo fue realizado con y sin aplicación de clicks. El curso del ensayo permitió obtener valores comparativos en diversas posturas del cuerpo, antes y después del ejercicio (Fig. 6).

Presión sanguínea. La f figura 6 muestra el comportamiento de la amplitud de la presión sanguínea durante el curso de la prueba. Bajo la influencia de la TA, la amplitud de la presión sanguínea aumenta en todos los deportistas por lo menos un 14 % y como máximo alrededor de un 350 %.

Se compararon las amplitudes en posición decúbito y en decúbito después de la TA. Como muestra el gráfico, la amplitud de la presión sanguínea comienza a subir durante la pausa de reposo de la TA, y alcanza su máximo al terminar el ejercicio de TA. Con frecuencia la amplitud de la presión sanguínea sigue uniformemente alta incluso después de incorporarse el deportista. En dos personas llegó a disminuir excepcionalmente durante la pausa de reposo y sólo llegó a ampliarse durante la fase de activación de la TA. En la repetición del ejercicio de TA, se amplió inmediatamente al principio del ejercicio.

 

Temperatura cutánea. A consecuencia del ejercicio de TA la temperatura cutánea sufre un aumento de un mínimo de 0,3° C hasta un máximo de 1,4° C. El aumento de la temperatura prosiguió incluso después del ejercicio. La repetición del ejercicio dio lugar a otro claro aumento de la temperatura cutánea, aun­que menor en comparación con la del ejercicio precedente. Durante la pausa de descanso del primer ejercicio pudo comprobarse, excepcionalmente, una disminución de la temperatura en dos deportistas, que corrió paralela con una disminución de la amplitud de la presión sanguínea. Sin embargo, tales efectos ya no volvieron a detectarse durante la repetición del ejercicio.

Test de ortostasis. Después de la incorporación del deportista de la postura decúbito (I) a las posturas de pie (II), antes de la TA, aparecieron en todas las personas, con un tiempo de latencia variable de medio a tres segundos, unas marcadas reducciones de las distancias R-R del ECG, que luego pasaron a una clara alteración de tales distancias. Este proceso puede repetirse de forma menos marcada.

Las primeras transformaciones después de la incorporación son las más marcadas. Esta alternancia de disminución y alargamiento de las distancias R-R no es idéntica con las condiciones sincrónicas rítmicas que en la arritmia respiratoria. Sin embargo, temporalmente puede comprobarse una coincidencia de ambos procesos. Tales fenómenos se producen igualmente después de los ejercicios de la TA. Después de la TA las acciones del corazón se prolongan significativamente (p = 0,001), el acortamiento y la prolongación muestran en los puntos más marcados una clara demora de su aparición. Dicha prolongación de los tiempos de latencia no sólo se explica por la prolongación de las diversas acciones del corazón, sino que sólo aparece después de transcurrido gran número de acciones aisladas.

 

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07/04/2007 21:22 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de, Frester 13

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La comparación de las oscilaciones respiratorias de las acciones cardíacas del ECG, en postura decúbito antes y después del ejercicio de TA (III), muestra una prolongación significativa

(p = 0,001) de las acciones individuales de inspiración más breve, así como un también significativo acortamiento de las acciones espiratorias más largas. Ello señala hacia un efecto especial de la TA, que se manifiesta por un rebajamiento del nivel de excitación durante la fase de creciente excitación de la inspiración, y por un aumento de la excitación durante la fase de excitación decreciente de la espiración. Esta situación queda reflejada gráficamente en la figura 7.

La misma figura contiene también la comparación entre las acciones cardíacas más breves de la inspiración, y las acciones cardíacas más largas de la espiración antes de la TA en estado de reposo (I), durante la fase de relajamiento (II), en la fase de activación ( I II ) y después de la TA  IV ).

 

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07/04/2007 21:24 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de, Frester 11

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A partir de la 22a sesión la mayoría de los deportistas tenía una marcada vivencia de calor en ambos brazos y piernas. Los efectos de conmutación realizados por el ejercicio de calor no sólo fueron vividos como tales por los deportistas, sino que también estaban en clara correlación con un aumento de la temperatura cutánea (Fig. 5).

Desde el punto de vista psíquico, los deportistas registraron los efectos de conmutación somática como estados de bienestar físico y psíquico, como sensación de agradable relajamiento, de equilibrio; como sensación de una buena disposición física y psíquica al rendimiento, de frescor y seguridad.

Tales manifestaciones, las obtuvimos por un análisis de las respuestas dadas por los mismos deportistas (actas de ejercicios, apartados «frescor» y «observaciones»).

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07/04/2007 21:25 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de, Frester 14

 

Electroencefalograma (EEG). El EEG alfa existente en la postura de reposo sólo queda suprimido por la serie de clicks al inicio de la habituación. Durante la TA se dan tanto aumentos de las amplitudes de la banda alfa, con prolongación de las espirales alfa, como también en algunos puntos una marcada desincronización.

Las amplitudes de los potenciales provocados (Fig. 8), permiten observar en el curso de la serie de clicks una clara habituación. En contraposición con la reacción Startle-Blinzel, las amplitudes de los potenciales evocados sólo alcanzan una altura constante después del click número 70. Después de la indicación al deportista, de que inicie el ejercicio de TA después del décimo click, aumenta claramente la amplitud de los potenciales. Mientras el deportista va contando, dirige su atención al click. Los clicks, que con anterioridad habían llegado a causar indiferencia, adquieren así un determinado contenido de significación. Con el inicio del ejercicio de TA disminuyen de inmediato las amplitudes de los potenciales. A una nueva disminución de las amplitudes le siguen potenciales de amplitudes muy escasas, que temporalmente se funden con la actividad base del EEG. El cambio de fase de reposo a fase de activación tiene como consecuencia un breve y escaso aumento de amplitudes. Parecidas condiciones de amplitudes las encontramos inmediatamente después de comenzar y terminar la TA. Entre ambas fases de amplitudes, escasamente aumentadas, la amplitud de los potenciales provocados está fuertemente reducida. Corresponde con ello a un estado caracterizado por intensivos rendimientos de concentración del sistema nervioso central, en el sentido de apartar la atención del estímulo del clik, para dirigirla hacia otro proceso. Es característico de todos los deportistas, que tales signos de un estado «concentrado» subsisten incluso después de finalizada la TA. Los deportistas manifestaron que sólo a principio de la TA percibieron los clicks. En ningún caso las aplicaciones de clicks perturbaron el desarrollo de los ejercicios.

Los efectos de conmutación (pesadez, calor, frescor) vividos por los deportistas en la fase de aprendizaje de las fórmulas, así como la observación de las transformaciones en la frecuencia del pulso, frecuencia de respiración, temperatura cutánea, amplitudes de la presión sanguínea, EEG-alfa y potenciales del reflejo Startle-Blinzel, demuestran de forma coincidente la relación temporal de los datos subjetivos con las comprobaciones fisiológicas.

Las transformaciones comprobadas por nosotros coinciden con las comunicaciones de otros autores acerca de los cambios ejercidos por el EA sobre los procesos fisiológicos. Las manifestaciones subjetivas de los ejercitantes y Ios efectos de los ejercicios de EA permiten sacar la conclusión de que en el modo de ejercicio de la TA, por un acoplamiento de autosugestión y sugestión ajena y teniendo en cuenta conocimientos psicológicos del aprendizaje, se producen unos característicos efectos de EA en la fase de transición, al poco tiempo (3 a 4 semanas) de iniciados los ejercicios.

 

En caso de repetidos ejercicios seguidos, pudimos observar aumentos de temperatura y ampliaciones de la amplitud de la presión sanguínea al iniciar el ejercicio. Tales diferencias en el curso del segundo ejercicio, en comparación con el primer ejercicio, son consecuencia de los efectos del primer ejercicio, tal como confirman ensayos realizados con 30 personas, y todavía inéditos (M. Kohler).

 

Para una mejora de la metodología del entrenamiento Y una aplicación óptima de la TA en el entrenamiento y la competición, resulta que varias repeticiones seguidas del ejercicio aceleran el aprendizaje de la TA e intensifican los efectos mucho más de lo que sucede en un espaciamiento temporal de los ejercicios.

A pesar de que la fase de activación, por su efecto, se diferencia claramente de la fase de reposo y, entre otras cosas, da lugar a una temporal aceleración de la frecuencia cardiaca, a continuación del conjunto de ejercicios dominan los signos de un nivel disminuido de la máxima de excitación. Los efectos de conmutación logrados por ejercicios sistemáticos deben ser valorados como forma de trabajo más económica del sistema nervioso central y de un mejor comportamiento de la regulación de la circulación sanguínea.

Para las repercusiones de los ejercicios de TA sobre los parámetros fisiológicos estudiados por nosotros, podría formularse -según nuestros conocimientos actuales- la siguiente tesis de trabajo:

Las funciones fisiológicas no son influidas de forma inespecífica, individualmente desuniforme, inabarcable, y no sólo en forma labilizadora, por los procesos psíquicos. Resulta más bien que las funciones fisiológicas están sometidas a unas influencias claramente regulares y en gran manera encauzables, que pueden activarse tanto de forma estabilizadora como labilizadora, bajo los puntos de vista del comportamiento del rendimiento.

 

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07/04/2007 21:26 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Terapia Activa de, Frester 15

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3.4.3. Análisis de exámenes psíquicos de rendimiento bajo la influencia de la TA.

En varios experimentos se ha podido comprobar una mejora de la capacidad de rendimiento psíquico gracias a la TA. Así, IJENERLICH Y BERNASCH (1970) observaron en un experimento de cálculo Pauli modificado, de una duración de 20 minutos (adelantando el tiempo de perturbación a la segunda parte), que el grupo estudiado (los deportistas iniciaron el experimento inmediatamente después del ejercicio de TA) mostraba frente aI grupo de control un significativo aumento del rendimiento de cantidad en las tres primeras partes ( = 9 min.), una disminución de la disposición a la perturbación en la fase de perturbación (segunda parte) --ello se manifestó en una leve disminución del rendimiento de cantidad y en menos errores en la fase de perturbación por parte del grupo estudiado, frente al grupo de control sin influencia de TA- así como una disminución de errores a lo largo de las tres primeras partes. Sólo después de la tercera parte, el grupo estudiado se fue asimilando al nivel del grupo de control en lo referente a los parámetros «rendimiento de cantidades», «errores» y «disposición a la perturbación».

Estos resultados son confirmados por SCHENKE (1970) en experimentos específicos de modalidades deportivas, realizados con tiradores deportivos y jugadores de tenis de mesa.

Las observaciones de competiciones en diferentes modalidades deportivas, y según criterios escalados de observación (ZILLGITT, 1967; BERNASCII Y KOTALLA, 1968; TAIIKA Y WEIRAUCH, 1969; FRESTER, 1969; SCHENKE, 1970), coinciden en confirmar el siguiente efecto de TA en competición:

-En competición se logra imponer mejor las concepciones tácticas.

-Se fomentan la seguridad y la orientación en la competición, al tiempo que se reduce la cuota de ensayos erróneos en la competición.

-Los movimientos de los deportistas resultan más sueltos, se realizan de forma más económica, al tiempo que se reducen los fenómenos concomitantes nerviosos (vegetativos).

Ahora bien, estas repercusiones del comportamiento, económico y psíquicamente adaptado, del rendimiento sobre las altas exigencias de competición, sólo se alcanzan cuando incluso después del cursillo de aprendizaje se confirma, por lo menos una vez por día, el nivel ya alcanzado en los ejercicios. Si éste no es confirmado, puede producirse la extinción de los reflejos condicionados, no produciéndose así el éxito del ejercicio. Pudimos observar esta situación en algunos deportistas que, en parte por comodidad y en parte por una deficiente actitud frente a la TA, ya no habían seguido los ejercicios, o bien los habían efectuado con grandes intervalos, por lo que no lograron éxitos en competiciones de elevada carga psíquica. La mayor garantía para un buen éxito de la TA la da, por consiguiente, la actuación consecuente y la tenacidad del propio deportista.

4.   Ideas fundamentales sobre la aplicación de la TA al deporte

La TA es una modificación del EA para las necesidades del deporte. Se trata, por ello, de un método que posibilita efectos psicofisiológicos de conmutación por auto activación. Los principios del método no deben buscarse en normalizar las desviaciones fisiopatológicas de las más diversas génesis, sino en eliminar las perturbaciones fisiológicas de regulación psíquicamente condicionadas. Esto sería una aplicación de la TA bajo aspectos preponderantemente psicoterapéuticos. Las siempre crecientes exigencias (psíquicas) del entrenamiento y la competición condicionan, sin embargo, la aplicación cada vez más frecuente de la TA también desde la perspectiva profiláctica. Esto significa que la labialización de los deportistas debe prevenirse mediante la correspondiente profilaxis, puesto que deportistas que hoy todavía son conocidos como psíquicamente estables, pueden mañana mismo no estar ya a la altura de las altas exigencias del entrenamiento y la competición.

Las tantas veces planteada pregunta de si es prematuro introducir métodos programados de autosugestión en el deporte, podría contestarse de esta forma:

-Debe llevarse a cabo una cuidada situación indicativa en la selección de cada uno de los deportistas (exploraciones, tests para el examen de los requisitos intelectuales y de la estabilidad emocional, etcétera).

-Debe hacerse comprender al deportista la obligación y responsabilidad que pesa sobre él al aplicar por sí mismo procedimientos autos sugestivos. Las más mínimas sensaciones negativas o perturbaciones psicosomáticas deben ser comunicadas al médico, al entrenador o al psicólogo.

-Para la selección de los deportistas y para el control de todo el curso y los efectos de los ejercicios, deben consultarse médicos experimentados. La tarea de éstos no habrá de consistir sólo en organizar el proceso de aprendizaje para la adquisición de los ejercicios de relajamiento -cosa que también puede efectuar el responsable de la TA (psicólogo o entrenador de formación psicológicas-, sino, ante todo, en el control médico del comportamiento y de las reacciones de los deportistas.

-El director de los ejercicios (responsable de la TA) debe llevar a cabo continuamente exploraciones de control, que procuran una visión global sobre las diferencias interindividuales dentro del grupo.

Cumplidos todos estos requisitos, no deberían existir razones de rechazo para la introducción del EA o de la TA en el deporte.

Ha quedado demostrado que para un rápido éxito de los ejercicios, resulta ventajoso realizar los ejercicios en grupo (unos 8 a 12 deportistas) (efecto positivo de grupo).

Según nuestras experiencias, la TA no debería aplicarse a niños menores de doce años, dado que por lo general todavía no existe en ellos una comprensión de las relaciones psicofisiológicas.

Con un ejercicio sistemático, el éxito se presentará en cualquier persona psíquica y físicamente normal.

Como conclusión, quisiéramos subrayar, una vez más, que las posibilidades de los procedimientos auto sugestivos en el campo del deporte sólo se aprovecharán al máximo y quedarán bien marcados los límites, cuando tanto los deportistas practicantes como los directores de ejercicios y médicos deportivos aspiren -con alta responsabilidad y dentro de los necesarios límites científicos- a una estabilización y un incremento psicofísico del rendimiento por medio de la autosugestión.

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07/04/2007 21:36 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Presentan el Journal of ABSP

Roland A. Carlstedt, Ph.D.

Chair de American Board of Sport Psychology

Presenta el Journal of ABSP.

 http://www.americanboardofsportpsychology.org    

 Resumenes:

Attribute-Based Selection for Success: The Role of Personality Attributes in Long-Term Predictions of Achievement in Sport
Aidman, E.V., Defense Science & Technology Organization & School of Psychology, University of Adelaide, South Australia

The predictive utility of personal attributes for high-stake selection was examined in a case of athletic achievement in Australian rules football. A group of 32 elite junior players from a leading Australian Football League (AFL) club were assessed with the Sixteen Personality Factors Inventory (Form A; Cattell, Eber & Tatsuoka, 1970) at the peak of their junior playing career. Seven years later, 13 players from this junior sample had made it into senior AFL competition, whereas 19 others ended up playing minor leagues or dropped out. The two groups did not differ on primary personality factors, nor on coach ratings of their performance as juniors. However, when the players' physical potential rated by their junior coach was controlled for in a MANCOVA, the differences between the groups became highly significant: both on multivariate estimates (F (16, 14) = 3.51; p = .012) and on a number of individual factors. Consequently, personality factors produced a more accurate prediction of the junior players' transition to senior AFL (84.2% players correctly classified as successful transition makers vs drop-outs in a discriminant function analysis) than did the combined coach ratings of the players' performance and potential shown in juniors (59.4% accuracy). Moreover, when personality factors were combined with only one of the coach ratings - that of players' physical potential - the same prediction achieved a perfect 100% accuracy. Regression analyses further revealed that predictions from personality measures were much more accurate for longer-term outcomes: they explained just over 11% variance in the coach ratings of player performance in the junior championship, but nearly 61% of variance in the aggregate performance ratings over five seasons in the seniors competition, and 99% of variance in the coach ratings on the construct "struggling - cruising through senior 3 ranks". The results support the mediating role of personality in converting ability into achievement. In practical terms, they confirm the utility of combining estimates of physical ability with personality profiling in predicting the likelihood of success in junior players' transition to seniors competition.

Conceptualizing Applied Exercise Psychology

Mark H. Anshel, Ph.D., Department of Health and Human Performance and Psychology Department, Middle Tennessee State University
Exercise psychology has become an emerging field of scholarly research, prolific conference presentations, and of increasing relevance to a world that is experiencing a health paradox.  Vastly improved medical care, at least in most of the western world, has been accompanied by a paucity of healthy habits (e.g., a deep propensity to avoid physical activity, intake of large portions of high fat food).  The result is decreased health and increased health care costs for all age groups, ethnicities, and genders.  While reasons for the negative attitude toward exercise abound, the combination of ubiquitous rates of obesity and the resultant poor health and high health care costs has resulted in a flurry of activity by researchers and practitioners to improve exercise and nutritional habits.  Perhaps not surprisingly, then, the field of exercise psychology has become increasingly relevant.  Therefore, it is surprising that a companion field of exercise psychology has not been given more prominence in the literature.  Defining the conceptual framework for applied exercise psychology is overdue.  The purpose of this article, then, is to provide a structure for scholars and practitioners in the study and application of applied exercise psychology.  The framework is based on the extant literature, which has focused on the factors that contribute to describing, explaining, predicting, and improving exercise behavior in a culture whose sedentary, generally unhealthy lifestyle is resulting in increasingly poorer health.  The need for additional research and practice in applied exercise psychology has never been timelier.  Guidelines for future directions in the field are also offered.

Integrative Evidence-Based Athlete Assessment and Intervention: A Field-Tested and Validated Protocol
Roland A. Carlstedt1, 2 , 3 1American Board of Sport Psychology; 2Brain Resource Company; 3Integrative Psychological Services of New York City                              
This article presents a comprehensive evidence-based and field-tested athlete assessment and intervention protocol that has been validated over the last ten years. It is based on an integrative individual-differences model of peak performance, one that stresses ecological validity, real-time monitoring, on-the-playing-field individualized interventions (during practice and competition) and testing mental training methods for efficacy. It stands in stark contrast to conventional practices that are marked by loosely and arbitrarily administered eclectic, hybrid and poorly controlled and documented athlete evaluation and mental training methods. The protocol was designed to better illuminate complex mind-body-performance processes through the use of advanced and sophisticated instrumentation, testing paradigms, methodologies and interventions that have a high degree of validity and reliability. It advances a step-by-step hierarchical evidence-based approach that is predicated on the comprehensive assessment of athlete neuropsychophysiological responses prior to, during and after practice and competition and in the context of mental training.  It will be shown how this approach to science-based applied sport psychology can be used to gain unprecedented insight into the mental game, better predict psychological tendencies, intervene more effectively and utilize databases of mind-body measures to empirically quantify the player selection, development and mental preparation process.

Neurofeedback for the Enhancement of Athletic Performance and Physical Balance
D. Corydon Hammond, Ph.D., ECNS, BCIA-EEG, University of Utah School of Medicine

Neurofeedback (EEG biofeedback) holds potential for retraining brainwave activity to enhance optimal performance in athletes in various sports. Neurofeedback has been shown to have potential for quieting the mind to improve performance in archery, for example. It can also be used to improve concentration and focus, to improve cognitive function and emotional control following concussions and mild head injuries, and it has untapped potential to increase physical balance in gymnastics, ice skating, skiing, and other areas of performance. Clinical examples are provided on the use of neurofeedback to improve physical balance and controlled research is called for.
Longitudinal Analyses of the Effects of Mood on Performance as a Function of Practice versus Competition Conditions: A Season-Long Study of Artistic Roller Skaters
Harald Barkhoff1, Ian S. Pagano2, and Elaine M. Heiby3 University of Hawaii at Hilo, Hilo, USA1, Cancer Research Center of Hawaii, Honolulu, USA2, University of Hawaii at Manoa, Honolulu, USA3
A training champion is defined as someone who repeatedly fails in competition despite good results during training. In contrast, the competitor type is defined by not only being able to transfer his or her achievements from training to competition but often surpass them and achieve even better results in competition. The purpose of this study is to explore whether a training champion repeatedly differs from a competitor type in terms of mood before and after competition. Two top level artistic roller skaters participated in this season long case study. Findings indicated that, compared to the training champion, the competitor type repeatedly exhibited more activation, more calmness and less anger before and after competition. It was also found that the activation increased from earlier to later events for both training champion and competitor type. The level of arousal was less after competition compared to before competition for both skaters. The results have implications for both preparation and participation in highlight sport competitions for skaters and perhaps other athletes. Preparation strategies worthy of investigation include mood regulation to enhance activation and calmness and to reduce anger.

CYBER-SYMPOSIUM PRESENTATIONS:
("Live" presentations available upon request via Tele-conferencing: Contact
ABSP

Mind-Body Measures and Sport Performance: Longitudinal Findings
Roland A. Carlstedt1, 2 , 3    1American Board of Sport Psychology; 2Brain Resource Company; 3Integrative Psychological Services of New York City (Symposium Chairman)
Tennis Study Group Research Report: Presentation 1 of Symposium
Carlstedt, R.A.1, 2 and Pearlstein, I1, 4
Baseball Study Group Research Report: Presentation 2 of Symposium
Carlstedt, R.A1, 2., Pearlstein, I1, 4, Prine, M1, 3, Guerrero, A.E1 and Rodeka, P.1  

American Board of Sport Psychology1, Brain Resource Company2, Temple University 3, Glaxo Smith and Kline4                                            

BOOK REVIEWS

"Dunks, Doubles, Doping: How Steroids Are Killing American Athletics" by Nathan Jendrick (2006, The Lyons Press)
Eric Morse, M.D. Carolina Performance

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08/04/2007 23:32 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Exigencias actuales del deporte de alto rendimiento

20070412120208-slide0001-image001.pngLas exigencias actuales no pueden resolverse con las mismas herramientas del pensamiento que pertenecen a problemas pasados. Se requieren nuevas formas del pensar para darles solución.
El primer problema se relaciona con el acercamiento de los resultados humanos no son infinitos.
Para algunos la ilusión humana de “poder siempre más”, conlleva un aumento casi ilimitado de la intensidad y el volumen de las cargas de entrenamiento:
1. Necesidad de nuevos sistemas de preparación, entrenamiento y competencias.
2. Elevación de la capacidad de rendimiento de los deportistas.
3. Unidad de la preparación general a la especial.
4. Desarrollo simultáneo de diferentes capacidades.
5. Individualización de la preparación deportiva.
Esta tendencia aumenta los riesgos a la salud de los deportistas.
La relación entre el establecimiento de un record y el daño físico y psíquico es exponencial.
Un sistema es más eficaz en la medida que puede asimilar, transformar y generar información, esto en el deporte se relaciona con la asimilación de las cargas de entrenamiento, la capacidad de recuperación del deportista, que a la vez se integra a un sistema de nutrición y as las propiedades de su personalidad.
Esto se traduce de la forma siguiente:
Un deportista es más eficaz en la medida que puede asimilar más cargas y a la vez las más diversas cargas para la adquisición de un desarrollo más integral y más diverso, por ejemplo, en el voleibol a un atacador que posea más capacidad de trabajo, resistencia a la saltabilidad, destreza y variabilidad en las formas de ataque, pensar rápido y con mayor anticipación de las acciones del contrario, resulta mas eficaz que otro que tenga debilidades e insuficiencia en las cualidades señaladas.
La necesidad de garantizar la calidad de la unidad de entrenamiento.
La valoración correcta, exacta y precisa de las respuestas del organismo del deportista con el propósito de fundamentar el plan de entrenamiento y competencias. Esto reclama la fundamentación, diseño, validación y confiabilidad de los sistemas y pruebas de, evaluación del deportista.
La NECESIDAD DE CONTROL se hace cada vez más imprescindible.
La categoría control este se define como un sistema de procedimientos que permiten evaluar el estado de las cualidades humanas que interactúan en la carga deportiva facilitando de esta manera la comparación de los resultados reales con los planificados, lo que posibilita la adopción a tiempo de acciones correctivas bien para modificar los objetivos de la actividad, bien para superar las desviaciones, lo cual implica:
a) El control debe ser integral, permitiendo simultáneamente la evaluación de las cualidades y particularidades en su conjunto y de manera específica.
b) Esta basado en el registro y evaluación de la actividad del deportista.
c) Descansa en unos objetivos previamente establecidos.
d) Es un elemento de retroalimentación al entrenador y deportista facilitando información para la planificación de las sesiones de entrenamiento.
e) Lleva necesariamente a la acción transformadora o aseguradora de los procesos de dirección.
El control se facilita ya que los procesos y propiedades del organismo, sufren cambios mensurables en el proceso de entrenamiento. Estos son indicadores de la dirección que esta tomando el desarrollo del deportista. Si tiene sentido progresivo, si se estanca o esta en proceso de regresión.
Aun, todo es más complejo debido a que:
Los métodos empleados hasta el momento evalúan los estados y no predicen.
No existe un conocimiento exacto de las tendencias y dirección del desarrollo progresivo o regresivo del deportista.
Y cuando se hace, no tiene una descripción secuencial, punto a punto.
Los métodos están presentes. El problema es sobre todo metodológico.
La metodología es la ciencia del empleo de los métodos y pruebas.
Se trata de cuándo, dónde, con quien, con qué, como, por qué y para qué se emplea un método o prueba.
Francisco Garcia Ucha

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12/04/2007 11:49 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Acerca del POMS

En estos días en calidad de Vicepresidente del Consejo Científico de nuestro Instituto tuvimos que analizar una tesis que trata sobre una versión corta del POMS de Douglas M. Mc Nair,  Maurice Lorr y Leo F. Droppleman. Fue una preparación de casi 40 horas de lectura.

Es increíble la abundante bibliografía sobre esta prueba de estado de ánimo.

La primera versión que se emplea en nuestro país la había traído de Barcelona en el año 1988 y posteriormente sobre el año 1996 ó 97 obtuve la versión elaborada en Valencia.

Ver: BALAGUER SOLÉ , I. et  al . (1993). El perfil  de los estados de ánimo (POMS): Baremo para estudiantes valencianos y su aplicación en el contexto deportivo. Rev. de Psicol. Deporte 4: 39-52.

Ya de hecho, la aplicación de estas versiones viene siendo un reto porque no teníamos una adaptación totalmente elaborada en nuestro propio país a partir de la versión original en ingles y los aspectos derivados de la costumbre y de la peculiaridades en el empleo de los adjetivos nos ponía un poco en una desventaja al usar la prueba. Cuestión vamos camino de solucionar.

La experiencia en estudios transculturales con las Escalas Corta de Motivación de D. S. Butt, me habían mostrado hasta donde pueden ser las diferencias de aplicación de pruebas psicológicas en contextos diferentes.

La primera versión del POMS parece fue editada por los autores en Educational and industrial testing service. San Diego en 1971 con un fin diagnóstico aplicado a pacientes psiquiátricos y personas con trastornos del estado de ánimo.

De las múltiples revisiones en la literatura, una de las primeras con que tropecé fue con la de mi amigo LeUnes, 2000, de la Universidad de Texas A&M Excelente por cierto.

Hay trabajos más recientes muy buenos, también.

Berger (2000), condujo una revisión de las investigaciones donde se aplica el POMS; la cual incluyo la naturaleza de la prueba y como es empleado. Originalmente era de 65-ítem y fue abreviado en los 90s por McNair y sus colaboradores en a 30-ítem, sobreviviendo a todos los embates del análisis psicométrico seis escalas: Tensión, Confusión, Depresión, Fatiga, Hostilidad y Vigor.

De forma parecida C. J. Beedie realizo dos meta análisis, editados en el Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Mar 2000; vol. 12; iss. 1; pp. 49-68

Es importante buscar en la bibliografía sobre el POMS el significado exacto de cada escala para no cometer errores en su apreciación.

Existe diversas versiones como hemos señalado de adaptación del POMS al español por destacar citamos:

Adaptación al Español del Cuestionario «Perfil de los Estados de Ánimo» En una muestra de Deportistas de, Elena Mª Andrade Fernández, Constantino Arce Fernández y Gloria Seoane Pesqueira Universidad de Santiago de Compostela, publicada en Psicothema 2002. Vol. 14, nº 4, pp. 708-713.

En un trabajo anterior, los mismos autores, habían sintetizado las principales aportaciones del cuestionario a la evaluación psicológica de los deportistas. El interés inicial por su efectividad en la predicción del rendimiento deportivo ha derivado, fruto del número creciente de estudios, en una serie de aplicaciones. Se ha empleado para analizar el efecto de la participación en programas de ejercicio, así como en el seguimiento psicológico del sobreentrenamiento y la fatiga. Ha sido adaptado a diferentes segmentos de la población y a distintos idiomas. A pesar de que existen ciertas dificultades de tipo metodológico que afectan al desarrollo de la escala, los resultados obtenidos con el POMS son muy prometedores y parece que su viabilidad y popularidad se mantendrán en el futuro.

Ver: Revista de Psicología del Deporte 2000. Vol. 9, núm. 1-2, pp. 7-20

La interpretación más reciente de llevar el POMS al español es de Ana Julia Moreno Chacon y Diana Alejandra Vigota Reina publicada en la Revista Cuadernos de Psicología del Deporte 2005 Vol. 5 núms 1-2.

Otras versiones acercaron el test al deporte en ingles entre ellas la de Grove JR, Prapavessis H. Preliminary evidence for the reliability and validity of an abbreviated Profile of Mood States. International Journal of Sport Psychology 1992; 23:93-109.

Terry P. C, Lane A. M, Fogarty G. J. Construct validity of the POMS-A for use with adults. Psychology of Sport and Exercise 2003; 4:125-39.

P. Terry tiene una gran de trabajos publicados sobre el POMS:

De ellos:

TERRY, P., LANE, A. (2000) Development of normative data for the Profile of Mood States for use with athletic samples. Journal of Applied Sport Psychology 12: 69-85

TERRY, P. LANE, A., LANE H. & KEOHANE, L. (2002). Development and validation of a mood measure for adolescents. J. Sports Sci. 20(4): 365-67

TERRY, P., et al. (2003).Construt validity of the POMS-A Psychology of Sport and Exercise 4: 125-35.

Aunque el merito de su introducción al deporte se debe a William Morgan, que lo empleo basándose en el paradigma de los rasgos como prueba de personalidad definiendo su Perfil Iceberg del Campeón en un articulo de Psychology Today. (MORGAN, W.  (1980). Test of Champions: the iceberg profile. Psychology Today 14: 92 - 99.)

Posteriormente Morgan se dedico al estudió de las respuestas a las cargas de entrenamiento y la preparación deportiva sobre todo de corredores y otros deportistas. El objetivo fundamental estaba relacionado con los problemas del sobreentrenamiento y con los beneficios psicológicos que brinda la participación en programas de actividad física y deporte.

Morgan, William (1985). Limits of Human Perfomance. Human Kinetics Publishers, Inc. Champaign. Illinois.

O'connor, P; Morgan, W; Raglin, J; Barksdale, Ch; Kalin, N. (1989). Mood States and Salivary Cortisol levels following overtraining female swimmers. Psychoneuroendocrinology. 14 (4). Pág 303 - 310.

Ragling, J.S; Morgan, W.P; Luchsinger, A.E. (1990). Mood and self-motivation in successful and unsuccessful female rowers. Medicine and Science en Sport and Exercise. 22 (6). Pág. 849 - 53.

Ragling, J.S; Morgan, W.P; O'connor, P.J. (1991). Changes in mood states during training in famale and male college swimmers. International Journal of Sports Medicine. 12 (6). Pág. 585 - 9.

Williams, T.J; Krahnbuhlo, G.S; Morgan, W.P. (1991). Mood States and running economy in mode rately trained male runners. Medicine and Science in Sports an Exercise. 23 (6), Pág. 727 - 31.

El trabajo de Andrade y colaboradores señala con gran precisión las insuficiencias y virtudes del POMS.

En suma: El POMS nos brinda información sobre el estado de animo del deportista. Pudiendo ser este fruto de las cargas de entrenamiento y competencia o de otros factores, tales como los de carácter familiar o en el área social del deportista El perfil del instrumento puede representar tanto los efectos de las circunstancias derivadas del momento o de días anteriores.

Como el POMS surge de la práctica clínica tiene más escalas representantes de estados de animo negativos que el registro de la gama de estados de ánimos positivos que tanto señala la literatura acerca de la participación en la actividad física y el deporte.

Si con el POMS entre otras cuestiones se pretende tener una semblanza del estado de animo del deportista en relación con las cargas de entrenamiento y competencia, entonces podemos plantear que la complejidad del problema de conocer como repercute las cargas de entrenamiento y competencia sobre el participante resulta de una elevada complicación, por ejemplo hay que discriminar si el estado de animo del deportista depende de lo señalado por Kellmann (2002) sobre  las relaciones entre no tener una buena recuperación y el sobreentrenamiento. Si las relaciones entre no recuperación y sobreentrenamiento eran de causa y efecto, si fruto de una ínter vinculación o si hay agresiones a estos dos procesos por diferentes factores.

Hoy se abre una nueva etapa a la investigación con la posible generalización del empleo del El RESTQ-Sport de Michael Kellmann, K. Wolfgang Kallus.

Según señalan: El RESTQ-Sport esta modelado con 12 escalas de modo "patrón" y escalas adicionales específicas para los deportes. Las escalas de 1 a 7 examinan los aspectos de estrés, las escalas 8 a 12 examinan actividades y estados relacionados a la recuperación. Las escalas 1 al 12 fueron desarrolladas de acuerdo con el modelo de estrés multidimensional y biopsicosocial (Janke y Wolffgramm, 1995). Adicionadas a los ítems relacionados al comportamiento y ejecución, ítems relacionados a emociones, aspectos físicos y sociales en estrés y recuperación están en RESTQ-Sport.  El cuestionario se propone a medir los aspectos específicos de los deportes y aspectos generales de estrés y recuperación de los deportistas (Kellmann y Kallus, 2001). Las escalas de RESTQ-Sport poseen consistencia interna que fue calculada con base a tests realizados en deportistas y técnicos.

Fueron encontradas correlaciones muy positivas en las categorías estrés, recuperación y dimensiones específicas del deporte. De ese modo, las escalas poseen un patrón consistente entre sí, lo que en resumen lleva a la conclusión de que se tiene un instrumento valido y de gran utilidad en el deporte. El RESTQ-Sport esta en proceso de validación en lengua portuguesa por LAPES (Laboratorio de Psicología del Deporte de UFMG).

El (RESTQ-Sport) muestra altas correlaciones con variables del POMS.

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15/04/2007 03:22 ucha #. sin tema Hay 13 comentarios.

I Congreso Cientifico ALBA

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Invitado al I Congreso Ceintífico ALBA, estaré partiendo en horas de la mañana hacia CARACAS.
Saludos a todos.
Francisco García Ucha
19/04/2007 07:09 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

En los preparativo del I Congreso Científico ALBA

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Llevamos unos dias en la bella Caracas, acompañado del Dr. Iván Román Suárez, y de los también doctores Armando Forteza de la Rosa, Aldo Pérez Sánchez, Isabel Fleitas Diaz, Adelaida Ramos Puig, Carlos Rafael Núnez y otros especialistas cubanos de alto nivel científico.

Pronto comenzarán las actividades.

Saludos

Dr. Francisco García Ucha

22/04/2007 02:18 ucha #. sin tema No hay comentarios. Comentar.



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