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La Bitácora del Dr. Ucha

Dietmar Martin Samulski

Dietmar Martin Samulski

Conocí al Dr. Dietmar Martin Samulski, en el año 1990, durante la celebración del III Simposio Internacional de Psicología del Deporte, en Belo Horizonte, Brasil, el cual organizó junto a Benno Becquer Jr. Ambos me enviaron a participar. Nuestro encuentro fue breve ya que Dietmar partió de súbito a Alemania, donde su padre se encontraba muy enfermo. En unas muy breves palabras se estableció una amistad que se preservaría hasta su muerte. Había puntos que nos mantendrían unidos pensamientos y sentimientos durante años.   

Su obra científica tenía un perfil propio, se había desarrollado muy comprometida con la actividad práctica. Fue jugador élite en handball y a ello unía sus profundos conocimientos enlazados también con un elevado rigor científico; su producción científica estuvo vinculada por entero con los problemas psicológicos que se vivencia en el campo de juego, en el lugar de participación directa del deportista. Esto la identificaba con la de mis primeros maestros de Psicología del Deporte: A. Z. Puni, V. Medvieve, P. Kunath y R. Schellenberger.

Se convertía así en puntos de confluencias, de los torrentes del pensamiento científico, que nos impulsa durante décadas.

Dietmar obtuvo su PhD. en Psicología del Deporte, en Universidad de Colonia, Alemania.

Recibió la orientación de Jurgen Nitsch, una personalidad extraordinaria en el área de la psicología del deporte por quién siempre manifestó una gran admiración y respeto

Tuvimos la oportunidad de vernos en diferentes conclaves científicos y la suerte de que visitará nuestro país en el año 1998 con motivo del V Congreso de Medicina, Psicología y Trauma del Deporte, donde lo consideramos su presencia como la de un invitado de honor.

Pudiera hablar mucho de Dietmar Martin Samulski, de su obra y de sus inquietudes por el mejoramiento del hombre por medio del deporte y la educación.

Corresponde por ello situarlo en su dimensión humana. Su alegría, sus valores extraordinarios, como el ejercicio de la dignidad, la amistad, la lealtad y la honestidad.

Diría en síntesis un hombre capaz de identificarse con optimismo de todo lo justo y verdadero.

Para que los que lo oímos, con un hablar transparente y rápido, como su pensamiento, para los que vimos su inquietud por la armonía y la fraternidad entre todos los que lo acompañaran, para los que sentimos su nobleza y cariño, la noticia de su fallecimiento, el día 1 de diciembre, fue un estruendo en el corazón.

Turbó mi estado de ánimo, sentí una pena muy cruel, la pena de la ausencia física del amigo.

No quedan palabras para reconocerlo que no sea aquella en que la muerte Inmortaliza a hombres como él.

García Ucha

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