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La Bitácora del Dr. Ucha

Consecuencias de abandonar el encuadre de la tarea

Consecuencias de abandonar el encuadre de la tarea

Algunos psicólogos del deporte no llegan al final.Efectivamente, después del articulo anterior, que expone el problema del encuadre de la tarea del psicólogo del deporte y que junto a materiales de Orlick, Rushall, Rotella, Ogilvie y Tutko, Vadin, Judadov y tantos otros. Impartí conferencias y cursos en la formación de los psicólogos en este tema. Me encontré en la sorpresa de salir un año de un curso y al regresar al otro faltaban cuatro especialistas que había dejado en equipos de fútbol.Tiene el deporte el encanto de emocionarnos a todos, implicarnos en las tareas que no pertenecen al rol del psicólogo del deporte, abandonar el encuadre. Por más que se diga puede pasar.Uno de los psicólogos represento al equipo con el objetivo de mediar en un conflicto económico y fue despedido. Otro hablo a uno de los jugadores acerca de sus opiniones personales sobre el entrenador. Fue despedido. Otro pidió tiempo en un partido para intervenir en la orientación del juego. Fue despedido. Otro iba todos los días con un termo, o como decimos en Cuba, con traje, cuello y corbata y le llamaron la atención de que con esa ropa los jugadores lo veían como un ente extraño. Al otro día en ropa deportiva entro al terreno a jugar con los deportistas. Fue…Eran malos psicólogos, eran buenos psicólogos.
¿Qué eran? Eran especialistas que abandonaron el encuadre. Destrozaron la credibilidad acerca de ellos.
Hay más situaciones. Pudiéramos hacer estudio de casos. Para orientar a los que se inician y a los que están.Este es un campo de la actuación profesional extremadamente compleja.
Lo que espera el entrenador y el deportista es la actuación del psicólogo del deporte es la de un experto, cuando esta expectativa no es satisfecha entonces ellos consideran que los expertos son ellos mismos.

El encuadre de la Tarea del Psicólogo del Deporte

El material que presento a continuación viene del Capítulo. 1. La psicología del deporte: definición y evolución. Expuesto en mi libro Psicología del Deporte: Enfoque Cubano. Editado por la Editorial Lyoc y la Empresa Cubadeportes S. A. en 1996.A nuestro modo de ver, uno de los problemas más agudos y complejos que se presentan en el ámbito de la Psicología del Deporte se relaciona con la estrategia general que debe asumir el psicólogo en su actuación y relaciones cuando labora. Se trata de conocer mediante qué normas y acciones se pueden evitar los conflictos y problemas que en ocasiones aparecen como consecuencia de la práctica como especialistas. ¿Cómo evitar que surjan contradicciones entre las tareas del psicólogo y las del entrenador? ¿Cómo interactuar con los especialistas de otras ramas sin llegar a que se susciten problemas? En general, gran parte de lo que el psicólogo puede llegar a realizar con los deportistas, entrenadores, grupos y organizaciones deportivas depende de lo que creen y esperan acerca de la Psicología y de lo que la propia actuación del psicólogo provoque; por esto, desde hace algunos años se viene analizando por parte de un grupo de investigadores, el modo de operar frente a las tareas más allá del uso propio de los métodos, técnicas y procedimientos que requieren la ejecución de las tareas del psicólogo en el deporte. El propósito de atraer la atención de los psicólogos hacia estos problemas y coadyuvar al desempeño más eficiente de la labor profesional, contribuiría a fortalecer el desarrollo de la Psicología del Deporte. Es evidente que el trabajo del psicólogo, al tener como objetivo la formación y desarrollo de determinadas pautas de conducta del deportista y establecer las bases para la transformación de las acciones del entrenador y las organizaciones deportivas, enfrenta dificultades y resistencias que van a obstaculizar su labor. El problema que tratamos aquí es estudiado por los psicólogos en distintas ramas de la Psicología. Específicamente en el campo de la Psicología del Deporte, este problema es tratado por B. Ogilvie., L. Rushall., y F. García Ucha. La estrategia general seguida por los psicólogos con vistas a garantizar la efectividad de sus funciones, se denomina encuadre de la tarea y se define como la forma en que se debe estructurar su trabajo, de manera que la propia actuación o la de otros vinculados a ella no dificulten los objetivos que se persiguen. Este concepto fue descrito por J. Bleger. El encuadre de la tarea posee su técnica, esta es, el conjunto de operaciones y condiciones que conducen a establecer el encuadre y que forman parte del mismo, y abarca el conjunto de problemas que se tratan a continuación: No es difícil constatar que en cada una de las esferas de aplicación de la psicología las expectativas acerca de las funciones del psicólogo o las dificultades que emanan de su acción alcanzan un grado diferente de complejidad, sobre todo de acuerdo con la significación de la trascendencia del trabajo, lo que plantea que si bien existen una serie de normas o pautas para afrontar este problema de manera general, también hay particularidades específicas en cada una de las ramas de aplicación de la psicología demandando desarrollar determinadas variantes. Un punto de partida del trabajo del psicólogo pudiera ser el señalado por B. Ogilvie., que consiste en establecer su credibilidad y la credibilidad de la Psicología. Para nosotros resulta de importancia esta concepción, dado que la irrupción de la Psicología del Deporte en algunos países es relativamente reciente y de esta forma, tiene consecuencias metodológicas concretas para el encuadre de la tarea, ya que implica que el psicólogo puede tener un carácter muy ambiguo. Cuando los deportistas y entrenadores son entrevistados acerca de qué esperan u opinan acerca del psicólogo en el deporte, en muchos casos sus criterios se alejan de lo que el psicólogo considera debe ser su campo de acción. Por ejemplo, hace años había que explicarles a los deportistas que el psicólogo no se encontraba en el equipo deportivo porque ellos presentaran alguna patología nerviosa. Es por esto que el problema de las creencias acerca de la psicología constituyen un aspecto importante que permite conocer de antemano al psicólogo; qué se espera de sus acciones, qué debe esclarecer, qué debe enfrentar y a qué atenerse en cada circunstancia. El problema de las expectativas acerca de la Psicología está a veces vinculado con aspectos relativos a la posición ante la vida del sujeto; al respecto H. S. Sullivan., señala que hay personas a quienes se les enseña erróneamente que no deberían necesitar ayuda para resolver sus problemas, por lo cual se avergüenzan cada vez que la necesitan o experimentan la sensación de que son unos tontos al buscarla o esperar que alguien se las dé. Esta necesidad obstaculiza las posibilidades del sujeto para enriquecer su experiencia y solicitar cooperación para sus problemas o conflictos. Si bien el psicólogo debe cuidar las opiniones adversas o los prejuicios acerca de sus funciones, las creencias excesivamente favorables también deben recibir una profunda atención, ya que pueden resultar muy dañinas a su trabajo. Por ejemplo, algunos pueden ver al psicólogo como un personaje que posee una "varita mágica" mediante la cual puede resolver todos los problemas que se le presentan al equipo u organización deportiva; esto puede llegar a comprometer al psicólogo con las fantasías del entrenador u otros participantes y tener consecuencias sobre sus funciones de trabajo, las expectativas del entrenador, o los deportistas van a tener una formulación idealista e inalcanzable. Otra de las dificultades está relacionada más con la Psicología que con el psicólogo mismo: se trata de aquélla que presenta la Psicología para ofrecer soluciones a los problemas de forma inmediata, rápida y precisa. En muchos casos, esto no es posible, dado que la Psicología posee pocas soluciones preparadas de antemano y esto se debe a la complejidad de su objeto de estudio, por lo que es importante estar alerta para no cometer el error de brindar esperanzas que sobrepasen lo posible o hacer pronósticos que no lleguen a materializarse, por lo que resulta recomendable plantear de forma clara las limitaciones con que cuenta el psicólogo, cuando tienen que modelar la conducta de otros. Dado que las tareas resultan casi siempre mucho más complejas que lo previsto, se hace necesario hablar desde el principio con una proyección de trabajo que ocupe un tiempo prudente. El planificar una tarea en un plazo corto puede ser una de las causas que condicionan el fracaso. El psicólogo debe tener presente que la aceptación como profesional se ofrece tentativamente y puede ser retirada, sobre todo cuando después de haber mostrado lo que pueden esperar de él no se cumple. De los planteamientos anteriores se deriva prácticamente la necesidad del esclarecimiento del carácter de la tarea, eludiendo totalmente el verse comprometido con las exigencias que no pueden cumplirse o que se encuentran fuera de sus funciones. La tarea de, esclarecimiento del perfil de las funciones del psicólogo, debe efectuarse a todos los niveles en el deporte donde se ejecute, tanto con los entrenadores y deportistas, como los directores. Es en este proceso cuando el psicólogo debe solicitar la aceptación explícita de su persona y de sus tareas; desde luego, esta aceptación debe ser producto del propio esclarecimiento y no de la coerción. En este sentido, el psicólogo debe elaborar un plan de trabajo lo más concreto posible, este debe ser sometido a la meditación y aceptación de los entrenadores y directivos. En el mismo deben definirse cuales son los objetivos de la actividad, los diferentes procedimientos para alcanzar el propósito de actuación del psicólogo y la parte de responsabilidad que le compete a cada uno de los integrantes del deporte en la ejecución del mismo. En el transcurso de su labor el psicólogo debe suministrar información veraz, útil y exacta tanto al entrenador como a los deportistas. El problema de la información que se entrega acerca de los deportistas o el equipo es uno de los más importantes por el número de consideraciones y efectos que puede conllevar. Desde el ángulo del contenido hasta las personas que van a recepcionar la información se constituye en un proceso que el psicólogo debe de cuidar y realizar con la mayor ética y profesionalidad. Finalizando esta parte del tema uno de los aspectos más importantes del encuadre de la tarea lo constituyen las relaciones entre el psicólogo y el entrenador. En la persona del entrenador radica la responsabilidad máxima de la preparación deportiva y de los rendimientos en competencias y el psicólogo debe considerar que su acción no se convierta en una fuerza paralela o en un sustituto del entrenador. El psicólogo debe limitarse a sus funciones de trabajo, a su rol de asesor, consejero o consultante y no asumir papeles directivos ni ejecutar tareas que competen al entrenador. Los entrenadores son muy sensibles a la ascendencia que ejercen sobre sus deportistas y el psicólogo no debe brindar la ocasión para que el entrenador pueda sentir en peligro su autoridad e influencia sobre los deportistas.

La Autovaloración y su significado para el Rendimiento Deportivo

La Autovaloración y su significado para el Rendimiento Deportivo

Dr. Francisco García Ucha; y Lic. Marta Domínguez González

Instituto de Medicina Deportiva

RESUMEN

El trabajo resalta la importancia de la autovaloración como sistema de gran relevancia, para conocer la personalidad y la influencia que tiene en la regulación del comportamiento.

Los autores concluyen que la autovaloración del comportamiento competitivo tiene un papel director en la transformación de los resultados deportivos.

El deportista plantea un grado de realización personal correspondiente con el nivel que considera suficiente y posible para él, basado en una representación de sí mismo, de sus posibilidades y limitaciones.

La autovaloración permite al deportista correlacionar su grado de aspiración con sus potencialidades reales de rendimiento, por lo cual cumple un papel importante en la regulación y control del comportamiento deportivo. La autovaloración del comportamiento deportivo, por estar referida a una actividad específica, posee características propias y desarrollo peculiar.

INTRODUCCIÓN   

Los conceptos de autoconciencia y autovaloración están sujetos a constante reelaboración, entre los investigadores se han dedicado al tema dentro de la psicología de la personalidad están: J. L. Rubinstein (1935), L. Bozhovich (1976) y E. Savenko (1978).

Por otra parte, desde que las teorías científico-generales, tales como las de Sistema, Información y Cibernética, aparecieron, de forma total o parcial en el campo de la Psicología, para introducir ideas como sistemas autorregulados, regulación, control y retroalimentación, etc., los conceptos de autovaloración y autoconciencia vinieron a llenar un vacío en el conjunto de las teorías psicológicas, que se inclinan a enfocar el estudio de la personalidad como sistema regulador del comportamiento del sujeto.

De manera que, estos conocimientos van adquiriendo, dentro del sistema de conceptos de la Psicología, un significado determinado, y que van a colaborar en el futuro, al establecimiento de la vinculación entre todas las ideas que la Psicología viene elaborando, lo cual permitirá establecer las regularidades, leyes y principios descriptivos de su objeto de estudio.

Todo SISTEMA DE CONCEPTOS le imprime a cada pensamiento integrante un valor específico; esto es, cada uno de ellos tiene valor y significado dentro del régimen de las nociones componentes de una ciencia determinada. Tomamos de manera aislada, la utilización de esos juicios se hace difícil y rigurosa. Por ello veíamos con cierto dramatismo como la separación tan profunda, subsistente todavía dentro del SISTEMA DE CONCEPTOS, referidos a la Psicología, aun en las corrientes representativas más avanzadas y de la importancia que reviste para la elaboración correcta de la idea de autovaloración, se hace más apremiante la realización de concepciones, sistemáticamente, de sus elementos y estructuras.

Un importante ejemplo de lo significativo de este proceso de síntesis, dentro del esquema conceptual de la Psicología, lo podemos ver en la separación mantenida, durante décadas, de los conocimientos sobre lo afectivo y lo cognoscitivo, y cómo repercute negativamente en el estudio del desarrollo de la personalidad.

Después de referirnos a la importancia de concepto y a la necesidad de su ubicación, así como de las relaciones dentro de los pensamientos elaborados por la Psicología, podemos decir que en la actualidad, a pesar del avance logrado en la definición de la autovaloración, su determinación estricta aún no ha sido alcanzada, pues reúne determinados atributos o propiedades, y de ella se van desprendiendo ciertas particularidades que se le atribuían con anterioridad. Es bueno señalar que las ideas siempre representan la historia del saber humano en el proceso de desarrollo del conocimiento.

Una definición bastante precisa, a nuestro juicio, es la brindada por E. Savonko (1978); "La capacidad del hombre para tomar conciencia de sí mismo, de sus fuerzas y aptitudes mentales, de las acciones motrices y de los objetivos de su comportamiento, de su actitud ante lo que le rodea, hacia otras personas y hacia sí mismo. La autovaloración está presente en cada acto de la conducta, es el componente principal de la autoconciencia y, al mismo tiempo, un registro de sí mismo, un motivo para la actividad y la formación de la personalidad".

No obstante, esta definición exige, desde nuestro punto de vista, una elaboración más amplia.

Si representamos en un cuadro la esfera psíquica del sujeto, al colocar, desde luego, todos sus elementos integrantes, sus atributos, patrones de conducta, capacidades tanto efectivas como potenciales, la esfera de sus motivaciones, sus vivencias afectivas, convicciones, etc.,es decir, todos los componentes y propiedades de su personalidad, entonces, nosotros planteamos que ese cuadro se ordena, para el sujeto, en torno a un eje que cumple un papel sintetizador y organizador dentro del sistema de la personalidad, y que, con relación a éste, los atributos antes señalados cumplen o cobran determinados significados que dan lugar a la representación que tiene el sujeto de si, lo cual origina un tipo de comportamiento; es decir, ordenamiento que permite el control y regulación del sujeto.

Este sistema organizador del cuadro de la personalidad del sujeto, y que no es más que la capacidad de autovaloración, se construye a partir de los procesos afectivos y cognoscitivos y, a su vez, cumple la función de armonizar el cuadro de la personalidad del sujeto.

La autovaloración ínter vincula los atributos del cuadro de la personalidad del sujeto: sus intereses, motivos, nivel de capacidad tanto intelectual como física, etc., y constituye una de las funciones más importante, al permitir al sujeto considerar como favorables algunos de los componentes de su personalidad, y a otros no, o bien que los represente como poco propicios, no desarrollados o carentes de ellos, o con ciertas posibilidades potenciales.

El grado de objetividad con que el sujeto llegue a valorarse planteará si esa autovaloración resulta adecuada o inadecuada; si este último aspecto es fruto de sobre valoración o subvaloración y, además, si la movilidad entre éstas es estable o inestable. Cada uno de estos aspectos va a estar determinado por la comprensión de los mecanismos cognoscitivos y afectivos que rigen la autovaloración, así como por la propia dinámica de estos procesos y del estado del sujeto, definido este último como la relación entre las propiedades de la personalidad y los procesos antes mencionados.

Este enfoque ayuda a comprender la personalidad coma un sistema, que tiene como fin la regulación del comportamiento del sujeto, de sus estructuras internas.

Un papel fundamental en estos mecanismos la puede ejercer, en determinado momento, la esfera motivacional del sujeto, sin restar importancia a los componentes cognoscitivos, y en otro momento, el mecanismo puede estar determinado por regulaciones superiores, como son las cognoscitivas, sin que estén ausentes la motivación y las aspiraciones personales del individuo; ambos procesos estarán siempre presentes con uno u otro matiz.

Pero de igual forma, la autovaloración controla, regula y pone en juego, dentro de la dinámica del comportamiento, determinados aspectos de la cognición, y selecciona, por ejemplo, dentro del arsenal de experiencias del sujeto, las más acordes con los fines que persigue en una situación específica. Algo similar ocurre con la esfera de motivación del sujeto, que elabora y reordena el cuadro de la personalidad, de acuerdo, entre otras cosas, con las exigencias tare polifacéticas del medio y del estado en que se encuentra el individuo.

Ello plantea que las relaciones de la autovaloración con el cuadro de la personalidad del sujeto tiene un carácter, de ínter vinculación; en otras palabras, los cambios en una influyen en la otra, y los cambios en el cuadro de la personalidad alterar„ a su vez, a la autovaloración.

Es así que la autovaloración revisa, valora el estado del sistema de la personalidad y al sujeto, y llega al ordenamiento de él al ejercer sus funciones de regulación y control, lo cual permite que pueda enfrentar los requerimientos de las diversas actividades impuestas por el medio.

Gracias al reconocimiento de sí mismo, de su estado, puede el hombre prepararse, de manera activa, para las funciones transformadoras de su medio.

En resumen, la autovaloración, vista en este plano, cumple dos funciones: brinda una representación al sujeto de lo que él es y, a la vez, a partir de aquí, regula y controla sus actividades.

Estudio de la autovaloración en la actividad deportiva

Diversos autores, de diferentes tendencias psicológicas, han abordado el estudio de la autovaloración en la esfera deportiva. Se ha concluido que mediante la autovaloración se reflejan la cualidades físicas y psíquicas del deportista, se conocen sus niveles tanto de preparación física como técnico-táctica, y, asimismo, la capacidad para la atención, el pensamiento, la emotividad, y, también, cuáles sor, los motivos que dirigen la actividad, e incluso la forma en que logra alcanzar el resultado deseado.

El funcionamiento de la autovaloración se manifiesta de diversas maneras, por tal motivo, alguno psicólogos del deporte, como N. Judadov (1979), F. García Ucha (1989), establecen tres grupos principales de aspectos en la autovaloración.

1. En la esfera de los conocimientos la autovaloración comprende la percepción y las sensaciones propias, observación y representación de sí, el auto análisis y la autocrítica.

2. En la esfera de la actividad. la disposición y el sentido del deber.

3. En la esfera volitiva, el dominio de sí, la independencia y la autodisciplina. Los aspectos enumerados poseen un carácter educativo y, como toda particu­laridad de la personalidad del deportista, pueden, ser sometidos a un proceso de formación, de desarrollo y de transformación.

En el deporte, el estudio de la autovaloración está relacionado con dos aspectos que dan lugar a diferentes líneas de investigación y a varios esbozos teóricos. De estos últimos, uno de ellos surge por la necesidad de aplicar un método o procedimiento capaz de reflejar, en la actividad del entrenamiento y competencia, la influencia que sobre el sistema psicofísico del deportista tiene la carga externa.

Los investigadores no tienen la posibilidad de aplicar métodos objetivos que permitan conocer, con claridad, las características del estado del organismo del deportista de manera global, sobre todo aquéllas indispensables para dirigir el entrenamiento: grado de agotamiento o cansancio, capacidad de trabajo especial, etc.; o sea, conocer la repercusión que la carga deportiva tiene sobre el sistema psico-físico del deportista.

D. Arosiev (1981) es uno de los investigadores del campo socialista que señala las principales ventajas de la autovaloración, basado en los resultados de sus experiencias, tales como:

1. Obtuve, una valoración del deportista sin sobrecargar el organismo, por lo cual puede emplearse todas las veces que quiera en cualquier fase de agotamiento recuperación.

2. Observó que mediante esta técnica se pueden, medir con, gran exactitud los problemas surgidos durante la regulación del entrenamiento: cansancio, grado de recuperación y capacidad de trabajo, etc.

Este autor y N. Ozolin, (1972) ampliaron el campo de utilización de la autovaloración mediante ella se dieron a conocer: el estado de ánimo; el deseo de entrenar y participar en competencias; el cansancio general y localizado antes y después del entrenamiento: grado de recuperación durante el sueño; apetito, etc.

Otro aspecto estudiado dentro de la actividad deportiva fue la relación de la autovaloración y su calidad con el resultado deportivo, sobre todo en el Deporte de Alto Rendimiento.

Desde nuestro punto de vista, en el Deporte de Alto Rendimiento la autovaloración juega un papel relevante; cuando analizamos al deportista como SISTEMA, podemos aplicar, entonces, una vez más, la idea de que ellos no son equipotenciales, lo cual quiere decir, en cada caso que, dentro de su desarrollo, los SUBSISTEMAS integrantes van a tener un significado especial, una cierta preponderancia en relación con los otros, por lo cual se puede considerar como cierto ordenamiento, dependiente de las características del nivel deportivo.

En el caso de los deportistas de alto rendimiento. nosotros pensamos que constituye una condición indispensable el alto dominio de los aspectos técnico-tácticos, así como arribar a este nivel con determinado desarrollo de la personalidad, con un adecuado grado de motivación, con posesión de cierta jerarquía de motivos, indispensable en este nivel, por cuanto ella constituye la fuente energética que ha compulsado al deportista a sostener los agotadores esfuerzos volitivos que se realizan en entrenamientos y competencias: atributo morales, cualidades tanto volitivas e intelectuales como motrices, etc., esenciales para llegar a la formación deportiva. Entonces cobran mayor importancia el control y regulación de la conducta en el refinamiento de las acciones del deportista, para lograr el perfeccionamiento y el alto nivel deportivo, aspectos garantizado por una autovaloración apropiada.

Todo el proceso de alto rendimiento está marcado por la necesidad del empleo máximo, idóneo, y casi óptimo, de todos los recursos del organismo y de la personalidad en la obtención del resultado deportivo, de esa manera vemos que los problemas presentes en los deportistas de alto rendimiento son relacionados, fundamentalmente, con la forma que integran sus capacidades en la consecución del fin deportivo. Así, dos deportistas pueden llegar a una competición en igualdad de las condiciones antes mencionadas, pero sólo logrará el triunfo aquél que logre la ejecución más perfecta de la acción en su extensión cualitativa y cuantitativa, por-que haya sido capaz de lograr un alto control y regulación de su conducta.

Por otra parte, dada la gran importancia de controlar v regular las acciones del deportista, los psicólogos, al inicio, pretendían, con técnicas tales como la sugestión y la hipnosis, controlar el comportamiento del deportista; pero la necesidad de una actuación altamente consciente, considerando lo complejo de la actividad y de las demandas que en ellas aparecen, determinó el establecimiento por el propio deportista, de los procesos de regulación, y control del comportamiento. Se llegó a la conclusión que lo más efectivo era la autorregulación.

Un ejemplo que nos ilustra la importan­cia de la perfección, de la acción en el éxito deportivo, el cual se logra a medida que los deportistas alcanzan un mayor nivel de preparación psicológica. es el siguiente:

El 20 de junio de t 978, en Sacramento, EE.UU., Jim Hines, Ray Smith y Charlie Greene, cronometraron un tiempo de 9,9 segundos; además, otro corredor, Lennox; Miller, 10,0, y otro competidor registro 10.1 segundos, todo ello en una sola carrera, en la cual cruzaron la meta cuatro corredores en el intervalo de 0,1 segundo. En la Olimpiada de México, en 1968, en el transcurso de 0,2 segundo cruzaron la meta seis corredores.

Se pudieran citar otras ocurrencias, pero no deseamos hacer, extenso nuestro trabajo con, repeticiones de casos, aunque cualquier observador, de eventos deportivos lo puede verificar, como, por ejemplo, sucedió en las magnificas Olimpiadas celebradas en, Moscú, en 1980.

Dentro de la línea de pensamiento que venimos siguiendo, R. Mathesius (1976) señalaba que la autovaloración es una condición, para el rendimiento deportivo, independientemente de que las condiciones internas del deportista queden, reflejadas en sus formas reales o parcialmente deformadas, la cual debe ser atendida, estudiada y transformada. Si el deportista no valora adecuadamente sus capacidades de rendimiento, subestima determinados obstáculos, ello influirá positiva o negativamente sobre su capacidad de rendimiento. En sus estudios, ese autor encontró que la autovaloración, se torna específica y que el deportista, al valorar las capacidades típicas involucradas en la modalidad deportiva, se basa en ella para llegar, a un juicio de su actuación. Así. el corredor puede reflejar con mayor objetividad el curso de sus capacidades físicas tales coma velocidad, fuerza, resistencia; el gimnasta, la coordinación de los movimientos; el boxeador sus rendimientos en relación con el contrincante.

N. G. Ozolin (1970) encontró que la coherencia entre la autovaloración del deseo de entrenar, la capacidad de trabajo y el pronóstico de los resultados, de una parte, y de otra el logro deportivo, resulta tan estrecha que puede utilizarse para el control de la preparación especial del deportista. Los datos obtenidos en deportistas de dos disciplinas deportivas diferentes demostraron que cuanto mayor, experiencia tenga el deportista más exacta será la autovaloración.

D. A. Arosiev, R. 1. Spector y V. A. Galkov (1977), encontraron diferencias en la habilidad de los deportistas para auto valorarse de acuerdo con su nivel deportivo. También, hallaron la existencia de diferentes niveles de autovaloración en el período de preparación física, acordes con las exigencias planteadas al deportista acerca de sus rendimientos teniendo en cuenta la influencia externa (instalaciones de entrenamiento, competencia, estado atmosférico. etc.).

N. Judadov e I. Nekrasov (1978) estudiaron y desarrollaron métodos de autovaloración de las reacciones emocionales ante el estrés competitivo y las formas de autorregulación, a partir de las vivencias afectivas previamente auto valoradas por los deportistas.

El estudio de la autovaloración en el deporte recién comienza en nuestro país para lo cual no contamos con muchos trabajos sobre el terna.

F. García Ucha (1979), al realizar estudios sobre la autovaloración comparó un grupo de deportistas corredores de alto rendimiento-con éxitos y otro grupo que no los tenía. Halló que los deportistas que no triunfan subvaloran sus capacidades deportivas, presentan sentimientos de minusvalía y se inhiben ante los factores externos de la competencia que pueden constituir un obstáculo para lograr el éxito

En 1988 este autor realizó un estudio de la autovaloración en deportistas velocistas de alto rendimiento, así como de su capacidad física de trabajo. y encontró una alta correlación entre su autodefinición v las pruebas empleadas.

F. García Ucha y A. Fernández (1980) estudiaron la autovaloración tanto del estado general de los deportistas de un equipo de Polo Acuático, de alto nivel, como la de los pronósticos de los resultados, y hallaron, que tienen, relación con el grado de experiencia del deportista con su nivel de preparación, y con el estado de su forma deportiva.

Además, F. García Ucha y A. Fernández (1988) investigaron el comportamiento competitivo de un equipo de Polo Acuático de alto rendimiento mediante la autovaloración, y concluyeron que el deportista puede tener una autovaloración adecuada de sus capacidades, pero esta tendencia no llega ¡ser un motivo para la transformación de sus deficiencias y, por tanto, es necesario insistir en el deportista para que movilice sus recursos. Para ello se recomiendan programas de actividades que aseguren la transformación de las capacidades de los deportistas.

F. García Ucha y colaboradores (1988) comprobaron que la autovaloración adquiere un carácter más nítido cuando se relaciona con la actividad específica del deportista, en dependencia de la disciplina deportiva que practique.

En la actualidad, la actividad deportiva no puede concebirse sin la participación directa del deportista en su propio perfeccionamiento. La actitud consciente hacia si mismo en la preparación se traduce en una mejor organización y conducción de su propia educación.

F. García Ucha y R. León (1988) estudiaron las relaciones entre la autovaloración, el nivel de aspiración y el grado deportivo de gimnastas juveniles, y encontraron una tendencia general a sobre valorarse en relación con el nivel de formación atlética alcanzado par ellos. Este trabajo inició el estudio del desarrollo de la autovaloración de las acciones deportivas, que reviste particularidades específicas y guarda estrecha correspondencia con el desarrollo de la capacidad de autovaloración general del sujeto.

Estudios recientes de F. García Ucha (1981) y P. Posada Leal (1981), acerca de la autovaloración de las acciones tácticas en jugadores de Tenis de Campo, han permitido establecer con, más precisión las cargas afectiva y cognoscitiva que integran la autovaloración del deportista. En un grupo de jugadores de este deporte, altamente motivados, se encontró que ellos compensaban su falta de conocimientos tácticos con una sobre valoración de sus capacidades para la acción táctica de juego.

F. García Ucha y R. León encontraron, en un grupo de judokas juveniles, que llegaban, a subvalorarse como consecuencia de un programa de instrucciones que no establecía la posibilidad de alcanzar altos logros deportivos.

CONCLUSIONES

1. La autovaloración del comportamiento deportivo tiene un papel directo en la transformación de los rendimientos competitivos de alto nivel.

2. El deportista se plantea un grado de realización personal que se expresa por una continua calidad, o cantidad, y en correspondencia con el valor, que considera suficiente y posible para él, basado en una representación de sí mismo, de sus posibilidades y limitaciones.

3. La autovaloración del comportamiento competitivo, por estar referida a la actividad específica, posee características propias y desarrollo peculiar, que en cierto sentido se puede corresponder con el progreso de la autovaloración en general del sujeto.

4. La autovaloración es un subsistema ordenador dentro del sistema más amplio de la personalidad del deportista, y permite correlacionar su grado de aspiración con sus posibilidades reales, esto es, su nivel de rendimiento.

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Técnicas de intervención en Equipos Deportivos

Técnicas de intervención en Equipos Deportivos

Técnicas de Equipo

Como elegir las técnicas de Equipo adecuadas

  • Las diversas técnicas de Equipo poseen características variables que las hacen aptas para determinados Equipos en distintas circunstancias. La elección de la técnica en acá caso se corresponde al conductor del Equipo, salvo cuando el Equipo es tan maduro para decidir por si al respecto.

Factores a tener para seleccionar una técnica de Equipo

  • Según:
  • Los objetivos que se persigan.
  • La madurez y entrenamiento del Equipo.
  • Tamaño del Equipo.
  • Ambiente físico.
  • Característica del medio externo.
  • Características de los miembros.
  • Capacitación del conductor.

Normas generales a las técnicas de Equipo.

  • El conductor debe conocer previamente los fundamentos teóricos de la dinámica de Equipo, y utilizarlas con criterio científico.
  • Conocer suficientemente su estructura, dinámica, posibilidades y riesgos.
  • Seguir en todo lo posible el procedimiento indicado en cada caso.
  • Deben aplicarse con un objetivo claro y bien definido.
  • Requieren de una atmósfera cordial y democrática.
  • En todo momento debe existir una actitud cooperante.
  • Debe incrementarse en todo lo posible la participación activa de lso miembros.
  • Los miembros deben adquirir consciencia de que el Equipo existe en y por ellos mismos, y sentir que están trabajando en "su" Equipo.
  • Todas las técnicas de Equipo se basan en el trabajo voluntario, la buena intención y el "juego limpio".

Finalidad implícitas de todas las técnicas de Equipo.

  • Desarrollar el sentimiento del "nosotros".
  • Enseñar a pensar activamente.
  • Enseñar a escuchar de modo comprensivo.
  • Desarrollar capacidades de cooperación, intercambio, responsabilidad, autonomía y creación.
  • Vencer temores e inhibiciones, superar tensiones y crear sentimientos de seguridad.
  • Crear una actitud positiva ante los problemas de als relaciones humanas, favorables a la adaptación social del individuo.

Las Técnicas

  • Con expertos:
  • Simposio. Un equipo de experto desarrolla diferentes aspectos de un tema o problemas en formas sucesivas ante el Equipo.
  • Mesa redonda: Expertos sostienen puntos de vistas divergentes o contradictorios sobre un mismo tema, exponen ante el Equipo en forma sucesiva.
  • Panel: Un equipo de E discute un tema en forma de dialogo o convergencia ante el Equipo.
  • Dialogo o debate público: Dos personas capacitadas o especialmente invitadas a conversan ante un auditorio sobre un tópico siguiendo un esquema previsto.
  • Entrevista o consulta pública: Un E es interrogado por un miembro del Equipo ante el auditorio, sobre un tema prefijado.
  • Entrevista colectiva: Un equipo de miembros elegidos por el Equipo interroga a un experto ante el auditorio sobre un tema de interés previamente establecido.

Técnicas en que interviene todo el Equipo.

  • Debate dirigido o discusión guiada: Un E reducido trata un tema en discusión informal con la ayuda activa y estimulante de un conductor.
  • Pequeño Equipo de discusión: Un Equipo reducido trata un tema o problema en discusión libre e informal, conducido por un coordinador.
  • Phillips 66. Un G se divide en subEquipos de seis personas, para discutir durante seis minutos un tema y llegar a una conclusión. De los informes de todos los subEquipos se extrae luego la conclusión general.
  • Cuchicheo: (diálogos simultáneos): En un E los miembros dialogan simultáneamente de a dos para discutir un tema o problema del momento.
  • Foro: El E en su totalidad discute informalmente un tema, hecho o problema conducido por un coordinador.
  • Clínica del rumor: Es una experiencia de Equipo mediante la cual se demuestra como se crea los rumores y se distorsionan la realidad por medio de testimonios sucesivos.
  • Comisión: Un E reducido discute un tema o problema especifico para presentar luego las conclusiones a un Equipo mayor al cual representan.
  • Seminario: Un E reducido investiga o estudia intensivamente un tema en sesiones planificadas recurriendo a fuentes originales de información.
  • Discusión de gabinete: Un E reducido de miembros capacitados discute un problema hasta llegar a la mayor solución o acuerdo para una discusión.
  • Servicio de estado mayor: Un pequeño Equipo asesora a uno de los miembros, el cual como responsable debe tomar una decisión final.
  • Técnicas de riesgo: Un E expresa los eventuales riesgos que podrían derivarse de una situación, y discute la realidad de los mismos.
  • Torbellino de ideas: Un E reducido, los miembros exponen con la mayor libertad sobre un tema o problema, con el objeto de producir ideas originales o soluciones nuevas.
  • Proyector de visión futura: Los miembros de un pequeño E deben ingeniarse para elaborar un proyecto referido a una hipotética o fantasiosa situación del futuro.
  • Proceso incidente: El E analiza a fondo un problema o incidente real o supuesto, y trata de llegar a la mejor conclusión con respecto al mismo.
  • Estudio de casos: El E estudia analítica y exhaustivamente un "Caso" dado con todos los detalles, para extraer conclusiones ilustrativas.
  • Role playing: (Desempeño de roles): Dos o mas personas representan una situación de la vida real, asumiendo los roles del caso, con el objetivo de que pueda ser mejor comprendida y tratada por el Equipo.

Richard Stanley Lazarus

Richard Stanley Lazarus, un psicólogo cuyas teorías e investigaciones tienen un impacto importante en la Psicología del Deporte.
Murió el 24 de Nov. 2002 en Walnut Creek, California, a la edad de 80 años. Su muerte es una perdida significativa para la Universidad de California en Berkeley, donde él laboró durante más de cuatro décadas.
Richard Stanley Lazarus nació el 3 de marzo de 1922, en New York. El se graduó en City College en 1942 y realizó su doctorado en la Universidad de Pittsburg.
Escribió 13 libros, cinco después de retirarse en 1991. Uno de sus libros, "Passion and Reason: Making Sense of Our Emotions," fue escrito con su esposa de 57 años, Bernice Lazarus.
Lazarus comenzó una actividad notable después de los años 60 en que se dedicó al área de las emociones humanas, de forma patente a los procedimientos de afrontamiento del estrés.
Afrontamiento, para R. S. Lazarus, (1966), son aquellos esfuerzos cognoscitivos y conductuales constantemente cambiantes que se desarrollan para manejar las demandas específicas externas e internas que son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo.
R. S. Lazarus, (1966) argumenta que en la literatura psicológica se distinguen dos tipos de procesos de afrontamiento; por norma, aquellos en los que el individuo intenta modificar directamente de modo activo las condiciones amenazadoras mismas y aquellos en los que intenta modificar sólo su apreciación de ellas, de manera que no necesite sentirse negativamente emocionado.

Los primeros se suelen denominar conducta adaptativa o mecanismos de afrontamiento, en tanto que a los últimos suele dársele el nombre de mecanismos de defensas.
Mediante los mecanismos de defensas, el individuo puede llegar a sentirse más cómodo, aunque sigue siendo vulnerable al peligro percibido.
Una dificultad persistente respecto a este problema reside en determinar qué es y qué no es saludable.
Se da por supuesto en general que los mecanismos de afrontamiento son más saludables, ya que ofrecen ciertos medios de dominar o de modificar de un modo real la situación.
Algunos teóricos marcan el hecho de que los procesos defensivos pueden ser adaptativos, al menos para prevenir la desorganización psicológica en los casos en que no sea posible la solución adaptativa.
Otros consideran los procesos de afrontamiento como saludables, y las defensas, como patológicas.
El problema del criterio que existe para distinguir los procesos saludables o eficaces de los patológicos continúa siendo un punto importante y discutido dentro de la teoría y la investigación del estrés psicológico, y hay escaso acuerdo entre los expertos acerca de este punto.
Las estrategias de afrontamiento, R. S. Lazarus y S. Folkman, (1986) señalan son actividades que podemos desarrollar, bien de tipo cognitivo o de tipo conductual, que pueden ir encaminadas a modificar la situación que provoca la emoción o a reducir la intensidad de la reacción emocional.
La autorregulación en el deportista tiene dos finalidades: por una parte, crear las premisas psicológicas más favorables para cumplir exitosamente las tareas competitivas y de entrenamiento, y por otra, facilitar el descanso y la recuperación.
El efecto de ésta podrá lograrse sólo mediante las intervenciones psicológicas y de manera especial una de ellas, en este caso el entrenamiento mental.
Se trata de las formas de entrenamiento, cuyo objetivo, según las posibilidades, es controlar de forma científica y sistemática los procesos regulativos de la adaptación psicológica del deportista.
Una colaboradora suya fue la Dra. Susan Folkman de la Universidad de California en San Francisco. Ella dijo acerca de Lazarus: "Él fue un opositor del enfoque reducionista del conocimiento del comportamiento humano".
Folkman, fue co-autor con Lazarus de un libro en 1984, "Stress, Appraisal and Coping." El libro fue editado en español en 1986.
Entre los muchos aspectos significativos de la obra de Lazarus y Folkman (1986), encontramos que la percepción de ineficacia iba acompañada de un grado importante de miedo anticipatorio, pero cuando la intensidad de la eficacia percibida aumentaba, el miedo disminuía. Cuestión de suma importancia en las situaciones de ejecución en entrenamientos y competencias.
En suma, cuando las expectativas de éxito aumentan y el deportista juzga sus recursos más adecuados para satisfacer las demandas que le presenta la situación, su relación pasa a ser evaluada como más controlable y, por consiguiente, como menos amenazante. Como consecuencia de ello, el grado de miedo disminuye y se establecen las conductas de afrontamiento.
En otras palabras, estas conductas no aparecen porque disminuyan las expectativas de éxito sino por el efecto de tales expectativas sobre la evaluación del deportista en su relación con el entorno.
Además, en la medida en que el deportista puede responder a las demandas del deporte se fortalecerá su valoración de sí mismo.
Un sistema de medidas para elevar la confianza en sí mismo por parte de los deportistas debe tomar en consideración la orientación constante por el entrenador y el psicólogo del conocimiento y la valoración real de las potencialidades del deportista, de sí mismo y de los contrarios, así como animar al deportista a confiar en sus propias fuerzas. Para ello es de interés mostrar mediante un registro previo las circunstancias donde alcanzó mejores resultados.
El centro de la obra de Lazarus fue su teoría que el denomino "evaluación cognitiva".
Antes de que ocurra una emoción, él argumenta, las personas hacen de forma automática, frecuentemente inconsciente una valoración de que ocurre y esto permite significar para ellos que grado de distres le puede ocasionar.
En suma, ante cada alternativa o circunstancia aparecerán pensamientos que pueden dar origen a una gama de emociones tanto positivas como negativas.
El foco central de la teoría coloca el pensamiento como un mediador entre la circunstancia y las reacciones emocionales de la persona.
En este sentido, Lazarus, le confiere un grado de independencia elevado a los proceso de cognitivos.
En realidad, este grado de independencia no esta totalmente justificado ya que los proceso cognitivos forman una unidad indisoluble con los procesos afectivos y tanto las emociones dan lugar a determinadas vivencias y reflexiones como el pensamiento ocasiona visibles huellas en las emociones.
Lazarus obtuvo un conocimiento extraordinario sobre los procesos de afrontamiento, llamo al atención acerca de que los pacientes que tomaban en serio su situación y eran mas "realistas" lograban mejores resultados en los tratamientos. Él encontró que las personas que con frecuencia están bajas en estrés son quienes perciben la fuerza de sus recursos y potencialidades.
Lazarus y Folkman argumentan que cuando los problemas surgen, hay dos vías de afrontarlos. Una es tratando el problema directamente. La otra es tratar de reducir la ansiedad que causa el problema. Ambos vías son beneficiosos.
Lazarus reconoce que el pensamiento positivo tiene sus limites y algunas personas que no logran ser optimistas o ratificar sus esperanzas requieren de la ayuda y los cuidados del psicoterapeuta.
Lazarus incursionó en el área de la psicología del deporte uno de sus trabajos más recientes aparece es: How Emotions Influence Performance in Competitive Sports, The Sport Psychologist, 14 (3). 2000. Allí señala el efecto deletéreo que pueden tener las emociones sobre los rendimientos.
Otro de sus aportes puede encontrarse en el libro editado por Yuri Hanin "Emotions in Sport". El libro recopila trabajos de destacados psicólogos del deporte y tiene por propósito hacer un amplio tratamiento de cómo las emociones individuales o del equipo de deportistas afecta el rendimiento.
En el mismo hallamos que el capítulo 2 Cognitive-Motivational-Relational Theory of Emotion, esta desarrollado por Lazarus.
La obra de Lazarus ha recibido criticas y señalamientos pero no cabe duda que constituye un hito en la Psicología como uno de los iniciadores del paradigma interactivo. Su trabajo mostró en un momento determinado un sentido totalmente nuevo de las relaciones causales, un deslumbrante juego de apariencias que transformó la percepción de los fenómenos emocionales de un modo radical.
Para los que nos adscribimos a la vertiente socio cultural en psicología. El enfoque de Lazarus y sus colaboradores está presente el sujeto, y no la personalidad como condición y soporte subjetivo de la expresión intencional del sujeto.
En la obra citada de Lazarus y Folkman (1986) se hace explicito que "diferentes tipos de enfrentamientos están más asociados a demandas situacionales que a características de personalidad".
En síntesis, para nosotros es necesario trascender las dimensiones psicológicas examinadas considerando el marco de la personalidad y sus principios funcionales. Ella desempeña un papel mediático fundamental en la regulación del comportamiento y las expectativas y reflexiones del individuo.
Esto no niega el profundo legado que dejo Lazarus al colocar una reseña sobre el papel del pensamiento en el desencadenamiento de las emociones y su aporte sobre los procesos de afrontamiento que han dado lugar a variados tipos de intervención psicológica frecuentemente empleada en Psicología del Deporte, entre los que podemos destaca desarrollo del pensamiento positivo, la visualización, las autoafirmaciones, la inoculación del stress, los programas de pensamientos previos y durante la competencia como las medidas para refocalizar el pensamiento ante alternativas inesperadas, la confrontación, la planificación, la búsqueda de información, el establecimiento de prioridades, estrategias de evitación, la atención selectiva, el distanciamiento, la búsqueda de apoyo social, la negación y otras.
Al respecto puede verse una amplia bibliografía en la que se aplican sus investigaciones y que abarca desde la obra de Orlick, Anshel y otros.
Bibliografía
Anshel, M. H. Toward validation of a model for coping with acute stress in sport. Int. J. Sport Psychology, 21:58-83. 1990
Folkman, S. Y Lazarus, R. S. (1985.). If it changes it must be a process: A study of emotion and coping during three stages of a college examination. Journal of Personality and Social Psychology, 48, 150-170.
Folkman, S., Lazarus, R. S., Cruen, H. J., Delongis, A. Appraisal, coping, health status and psychological symptoms. Journal of personality and social psychology, 50 p. 571-579. 1986

Lazarus, R. S. (1966.). Psychological stress and the coping process, Mc Graw Hill, New York.
Lazarus, R. S. (1982.). Thoughts on the relations between emotion and cognition. American Psychologist, 37, 1019-1024.
Lazarus, R. S. (1984.). On the primacy of cognition. American Psychologist, 39, 124-129.
Lazarus, R. S. (1991.). Emotion and adaptation. New York: Oxford University Press.
Lazarus, R. S. (2000.). How Emotions Influence Performance in Competitive Sports. The Sport Psychologist, 14 (3).
Lazarus, R. S. (2000) Chapter 2. Cognitive-Motivational-Relational Theory of Emotion. In Yuri Hanin. Editor Emotions in sport. Human Kinetics. USA. P. 39-63.
Lazarus, R., y Folkman, S. (1986.). Estrés y Proceso Cognitivos. Ed. Martínez Roca, Barcelona.

 

 

Calidad de Vida y Ejercitación Física

Calidad de Vida y Ejercitación Física

<p><p>En esta oportunidad el post se relaciona con la intervención de los psicólogos en la determinación de la calidad de vida y la promoción de la salud por medio de la ejercitación física. Se exponen algunos de los hallazgos y las posibilidades del psicólogo para intervenir en esta área.<br />Las Ciencias del Deporte están avanzadas a pasos agigantados. <br />En la actualidad, las inversiones en investigación y desarrollo en el deporte ocupan un cuarto lugar en relación con otras ciencias.<br />La Psicología de la Actividad Física y el Deporte se encuentran, también, en plena ebullición, a pesar de que en muchos casos sólo un número reducido de especialistas se halla brindando su atención a deportistas que pertenecen al rango de Campeones Olímpicos o Equipos Elites. <br />Con todo, las investigaciones en Psicología de la Actividad Física y el Deporte se abren campo en áreas diversas.<br />En este sentido, una de las líneas de indagación de mayor perspectiva para la intervención de psicólogos del deporte esta en el estudio de las relaciones entre la participación en actividades físicas, el deporte, la promoción de la salud y la calidad de la vida.<br />En suma: Los descubrimientos muestran el papel mediático de la actividad física en la promoción de la salud y en el mejoramiento de la calidad de la vida.<br />Así, en la década pasada las investigaciones sobre las relaciones entre la actividad física y la salud se orientaron en destacar la importancia del ejercicio para la salud. <br />Los resultados indican que los programas sistemáticos de ejercicio tienen éxito en el tratamiento de diferentes condiciones médicas, tales como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, la obesidad y otras enfermedades crónicas no trasmisibles.<br />Más recientemente se hace énfasis en las relaciones entre la actividad física y la salud mental. <br />Diferentes hallazgos exponen que quienes practican ejercicio físico tienen un elevado estado de animo, se destacan por su auto estima y auto eficacia, incrementando la calidad de vida y disminuyendo la ansiedad y la depresión.<br />En síntesis, son más independientes, tienen mejor sentido del humor, son más pacientes y optimistas, poseen mas confianza en sí mismos, mayor estabilidad emocional. Mayor extroversión y sociabilidad y un menor neuroticismo.<br />La Actividad Física es positiva para las personas que presentan:<br />Niveles moderados de ansiedad.<br />Niveles moderados de depresión.<br />Baja auto confianza.<br />Problemas fóbicos.<br />Exceso de tensión y estrés.<br />Problemas de sueño.<br />Niveles elevados de agresividad.<br />Problemas de sociabilidad.<br />Problemas de introversión.<br />Exceso de pasividad y pesimismo.<br />Personalidad Tipo A.<br />El ejercicio y el deporte promueven una reducción significativa de la ansiedad-estado y sus medidas fisiológicas correlacionadas. <br />De acuerdo con el meta-análisis de Petruzzello (1991), examinando la ansiedad-estado, la ansiedad-rasgo y los correlatos fisiológicos de la ansiedad, no importa COMO  la ansiedad sea considerada, no hay duda que el ejercicio está asociado con una reducción de esas tres medidas, de acuerdo con la edad, sexo y modelo de salud mental.  <br />Sin embargo, las investigaciones presentan dificultades metodológicas que se reflejan en la posibilidad de generalizar los resultados alcanzados.<br />Con todo, se hace necesario resolver un conjunto de problemas que aun tienen un carácter polémico y están relacionados con:<br />Identificar los procedimientos y medios que permitan que las personas se incorporen a los programas de actividad física y el deporte y se mantengan en los mismos.<br />Qué tipos de actividades físicas y deportes son más beneficiosos en función de las características personales, psicológicas, sexo y edad.<br />Qué tipos de actividades físicas y deportes son más beneficiosos en función de la promoción de la salud en las personas de acuerdo con la enfermedad que padecen. Y esto mismo, en el plano de las enfermedades mentales.<br />Algunos programas de ejercicio no reducen la ansiedad porque no respetan un mínimo de tiempo necesario. <br />La reacción de ansiedad es algo individual y suponer que el ejercicio o el deporte puedan alterar este patrón es algo irreal. <br />Es necesario un tiempo de práctica de entre 4 a 20 semanas. Así también, para trastornos de pánico y agorafobia los resultados han sido controvertibles.  <br />Consideraciones y características que debe poseer el ejercicio físico para que procure bienestar psicológico.<br />El ejercicio debe ser practicado regular y sistemáticamente.<br />Deben ser aeróbico. Intensidad moderada a fuerte. Durante al menos 20 minutos.<br />Frecuencia diaria o tres veces a la semana.<br />Deberán afectar grandes masas musculares, con movimientos rítmicos y continuos.<br />El programa debe procurar el disfrute para establecer la adherencia.<br />Las actividades deben desarrollarse progresivamente.<br />El programa debe ser personalizado, adaptado al estado general y las habilidades.<br />Encontrar las respuestas más terminadas acerca de esta alternativa y otras como lo es la regulación de la adherencia al ejercicio, ocupa la atención de centros de investigación y universidades.<br />De esta manera, el “X Congreso de Psicología del Deporte de la Sociedad Internacional de Psicología del Deporte” celebrado en Skiahos. Grecia, del 28 de mayo al 2 de junio de 2001, tuvo varias sesiones de trabajos relacionados con los temas anteriores.<br />Desde luego, el tema no es novedoso sólo que se acelera su desarrollo por momentos. <br />Al respecto, se puede consultar la bibliografía siguiente:<br />Exercise and Psychological Well Being International Journal of Sport Psychology No. 2 Vol. 24,  de abril junio de 1993.<br />Becker, B. (1998). El efecto del ejercicio y el deporte en el área emocional. Revista Digital Lecturas: Educación Física y Deporte, http://www.sirc.ca/revista/ Año 3. Nº 12. Buenos Aires, Diciembre.<br />Biddle, S. and N. Mutrie (1991) Psychology of Physical Activity A Health and Exercise Related Perspective. Springer-Verlag London Limited.<br />Biddle, S., Fox, K. R., & S. H. Boutcher (Eds.) (2000) Physical Activity and Psychological Well-being. London: Rout ledge.<br />Biddle, S. and N. Mutrie(2001).Psychology of Physical Activity: Determinants, Well-being and Interventions. London: Rout ledge. <br />Biddle, S. J. H.; Markland, D.; Gilbourne, D. and N. L. D. Chatzisarantis, Research methods in sport and exercise psychology: quantitative and qualitative issues. Journal of sports sciences (London); Oct 2001; vol. 19 iss 10 pp. 777-809.<br />Morgan, W.P.; Prescription of physical activity: a paradigm shift. Quest (Champaign, Ill.); Aug 2001; vol. 53; iss. 3; pp. 366-387.<br />Morgan, W.P.; Adherence to exercise and physical activity (Preface) Quest (Champaign, Ill.); Aug 2001; vol. 53; iss. 3; pp. 277-278<br />Petruzzello, S.J.; (1991) A meta-analysis on the anxiety-reducing effects of acute and chronic exercise: outcomes and mechanisms. Sports medicine (Auckland); Mar; vol. 11; iss. 3 pp. 143-182;<br />Petruzzello, S. J.; (1991) A meta-analysis on the anxiety-reducing effects of acute and chronic exercise Outcomes et mechanisms. Sports medicine NOUVELLE-ZELANDE, t 11, n 3, pp 143-182, 40 p. <br />Shephard, R.J. (2001) Absolute versus relative intensity of physical activity in a dose-response context. Medicine and science in sports and exercise (Hagerstown, Md.); June; vol. 33; iss. 6 Suppl; pp. S400-S418.<br />Tremblay, M. S. (2001) Physical activity assessment options within the context of the Canadian Physical Activity, Fitness, and Lifestyle Appraisal. Canadian journal of applied physiology/Revue canadienne de physiologie appliquee (Champaign, Ill.); Aug/aout; vol. 26; iss 4; pp. 388-407<br />Van de Vliet, P; (1999) Physical measures, perceived physical ability, and body acceptance of adult psychiatric patients Adapted physical activity quarterly (Champaign, Ill.); Apr; vol. 16; iss 2; pp. 113-125;<br />Como se puede apreciar muchos trabajos son de S. Biddle, en la actualidad Presidente de la Federación Europea de Psicología del Deporte. Aun que no es el único investigador dedicado a este tema, hay un gran número de estudiosos de diferentes países. <br />En América Latina se destaca entre otros el Dr. B. Bécquer, quien ha realizado investigaciones y artículos sobre esta temática.<br />En España el tema ha sido tratado de igual modo por investigadores como E. Cantón Chirivella.<br />Los conocimientos relacionados con el tema pueden resultar de gran utilidad para la eficacia y eficiencia de las instituciones, de salud, recreación y deporte donde se pretende ayudar a las personas a promover su salud y la calidad de vida. <br />Los psicólogos pueden diseñar los procedimientos para reconocer las respuestas psicológicas a los programas de actividad física, clarificar que tipo de ejercicios o deportes tiene un mayor impacto en cada participante.<br />Entre las personas que pueden necesitar la ayuda del psicólogo se incluyen los que desearían hacer más ejercicios pero nunca se deciden, los que han sido advertidos de mejorar su salud por razones médicas, los que acostumbrados a estar activos desearían recuperar el hábito y los que su motivación para el ejercicio sólo les dura pocas semanas.<br />Entre las estrategias de intervención psicológica para promover la adhesión a programas de ejercicio se encuentran:<br />Estrategias cognitivo-conductuales empleadas para la modificación del comportamiento.<br />El refuerzo positivo.<br />Auto refuerzo.<br />Establecimiento de metas.<br />Visualización.<br />Otra tarea que puede acometer el psicólogo en esta área consiste en la preparación de los entrenadores personales de quienes participan en estos programas.<br />Las actividades que lleva a cabo el entrenador personal transitan por la trama de las relaciones interpersonales con  gran intensidad. <br />El cliente no cae de un pino sobre la maquina de remar o la estera rodante; ni tan siquiera continua en ellas sino existe una relación interpersonal adecuada con el entrenador personal.<br />El éxito del entrenador personal depende de una intensa actividad social, la cual se inicia y desarrolla sobre la base de sus habilidades para evaluar al cliente y su capacidad para comunicarse e influir sobre él.<br />Las demandas que se realizan a la calidad de las relaciones interpersonales del entrenador personal y su cliente van a ser muy diferente de un cliente a otro y resultaran más complejas de acuerdo con la magnitud de los cambios que deben operarse en el cliente por medio del ejercicio o el deporte. <br />Por ejemplo, puede no resultar similar el grado de esfuerzo y el costo emocional y físico para un cliente que no ha practicado casi nunca ejercicios físico y otro que los realizó durante algún período de su vida.<br />En cada caso estarán a prueba la capacidad del entrenador personal para motivar a su cliente, sostenerlo en los momentos difíciles que implican la modificación de su estilo de vida y la introducción a la actividad física y el deporte.<br />Muchos entrenadores están solicitando su capacitación en el mejoramiento de sus estrategias para establecer las relaciones interpersonales con sus clientes.<br />Por tanto, existen diferentes aspectos de este tema donde se demanda de la actuación del psicólogo del deporte.</p></p>

Acerca de Prof. Dr. Bruce Ogilvie.

Acerca de Prof. Dr. Bruce Ogilvie.

El Prof. Dr. Ogilvie esta considerado como uno de los padres de la Psicología del Deporte no sólo en Estado Unidos de Norteamérica sino en el ámbito Internacional.

Su contribución científica a la Psicología del Deporte y el apoyo y colaboración personal a numerosos especialistas de esta área quienes agradecen su esfuerzo y dedicación con respeto y admiración.

Citado como uno de los 10 psicólogos del deporte más leídos por Straub y Hinman, en un articulo titulado, Profiles and professional perspectives of 10 leading sport psychologists publicado en la revista Sport-psychologist (Champaign,-Ill.); 6(3), Sept 1992

El Prof. Dr. Ogilvie recibió honores especiales en el 10th World Congress of Sport Psychology de la ISSP.

Algunos de sus trabajos publicados contemplan:

What are they talking about? Ogilvie, B. Source: Professional skater - PS magazine (Rochester, Minn.); Sept/Oct 2000: 31 (5). p. 8-11;14-15

Comprehending role conflicts in the coaching of children, adolescents, and young adults: transference, countertransference, and achievement by Proxy Distortion Paradigms. Ogilvie, B.C.; Child and adolescent psychiatric clinics of North America (Philadelphia), Oct 1998: 7 (4). p. 879-890;

Treatment modalities for soft tissue injuries of the ankle: a critical review. Ogilvie-Harris, D. J.; Clinical journal of sport medicine (New York), July 1995: 5 (3). p. 175-186
The foot in ballet dancers: the importance of second toe length. Ogilvie-Harris, D. J.; Foot & ankle international (Baltimore, Md.), Mar 1995: 16 (3). p. 144-147;

Increasing participation opportunities for persons with a disability. One approach used by the Fitness Directorate of Health Canada. Ogilvie, S.; Journal of leisurability (Concord, Ont.), Summer 1994: 21 (3). p. 12-15
Transference phenomena in coaching & teaching. Ogilvie, B.C.; In Proceedings: VIII World Congress of Sport Psychology. Sport psychology: integrated approach, Lisbon, International Society of Sport Psychology, 1993, p.262-266.
Applications of psychometrics in sport consulting. Author(s): Ogilvie, B.C. Conference: World Congress of Sport Psychology (VIIIth : 1993 : Lisbon).

Mental skills training for healing and rehabilitation. Ogilvie, B.; J.O.S.M. : Journal of osteopathic sports medicine (Middleton, Wis.), Apr 1992: 6 (1). p. 127-141

Performance crisis in track and field. Ogilvie, B.; Track and field quarterly review (Kalamazoo, Mich.), Spring 1992: 92 (1). p. 6-11
Performance crisis in track and field. Ogilvie, B.; Track and field quarterly review (Kalamazoo, Mich.), Spring 1992: 92 (1). p. 6-11

Repeat championships: why so rare?. Ogilvie, B. Physician-and-sportsmedicine-(Minneapolis); 18(12), Dec 1990, 102-104;106-108 

Applications of sport psychology for the athlete with cerebral palsy.  Ogilvie, B. Palaestra (Macomb, Ill.) 6 (5), Fall 1990, 42-46; 48 

The trauma of termination from athletics. Ogilvie, B.C. In, Williams, J.M. (ed.), Applied sport psychology: personal growth to peak performance, Palo Alto, Calif., Mayfield, c1986, p. 365-382.

Psychology: looking past the finish line. Ogilvie, B.; Women's sports (Palo Alto, Calif.) 6(1), Jan 1984, 51.
Mastering mental moves. (mental training) Ogilvie, B.; Women's sports & fitness (Boulder, Colo.), June 1984: 6 (6). p. 56-57
L'entraineur face aux hyper-anxieux. Ogilvie, B.; Macolin 40(8), aout 1983, 7.

Unconscious fear of success. Ogilvie, B. In Suinn, R. M. (ed.), Psychology in sports: methods and applications, Minneapolis, Minn., Burgess Pub. Co., 1980, p. 86-89

Importance of Training in Human Psychopathology in Sport. Ogilvie, B. International Seminar on the Art and Science of Coaching. Wingate, Israel. (December 18-23, 1979)

Is Competition Unfeminine? Ogilvie, B.C.; AQUATIC WORLD, 1974: 2 p. 14-16;

The Sweet Psychic Jolt of Danger. Ogilvie, B.C.; PSYCHOLOGY TODAY, 1974: 8 (5October). p. 88-94

Stimulus addicts. What kind of person craves high-risk activities? Normal or abnormal? Ogilvie, B.C.; Physician and sportsmedicine 1(3), Nov 1973, 61-65.
Sport: if you want to build character, try something else. Ogilvie, B.C.; Psychology today (New York), Oct 1971: 5 (5). p. 61-63;

The Unconscious Fear of Success. Ogilvie, B.C.; QUEST, 1968: 10 (May). p. 35-39;

What is an athlete? Ogilvie, B.C.; Journal of health, physical education and recreation 38, Jun 1967, 48

Problem athletes and how to handle them. Author(s): Ogilvie, B.C. Tutko, T. A. Publisher: London : Pelham Publication Year: 1966

Este último libro es una de sus obras magistrales, escrito junto como T. Tutko puede ser considerado un clásico de la Psicología del Deporte. En el mismo se reflejan sus investigaciones de varios años como consultante de deportistas.

Motivación y auto confianza

La esfera de motivación de los deportistas y el carácter mediador de la auto confianza.

Las formaciones psicológicas que se encuentran presente en la esfera de motivación del deportista juegan un papel innegable en el desarrollo de los estados psicológicos que propician el empleo de los recursos psicológicos y físicos del deportista, ocupando de esta forma un lugar significativo en el trabajo de entrenadores y psicólogos.

Los entrenadores requieren de una preparación y superación especial para alcanzar una comprensión rigurosa del desempeño de estas formaciones en el comportamiento del deportista.

Razón por la cual, muchos psicólogos del deporte dedican gran parte de su labor de investigación y de adiestramiento académico a los entrenadores sobre estos temas como a la vez acometen trabajos prácticos en las condiciones de la propia actividad deportiva.

La literatura científica dedicada a la esfera de motivación de los deportistas cada vez se hace más extensa y lamentablemente a veces contradictoria y polémica lo que no evita una acumulación de conocimientos y tecnología "acabada" que brinda frutos favorables a la preparación deportiva.

En este sector, se elaboran cada día nuevas categorías psicológicas que permitan una explicación plausible de los fenómenos psicológicos observados. Se elaboran nuevas hipótesis y supuestos tanto surgidos en el campo de la Psicología General, de la Personalidad o la propia Psicología del Deporte.

Los psicólogos se interesan en la motivación para conocer por qué existen comportamientos dirigidos a la búsqueda de ciertos objetivos y cuál es la intensidad en que este comportamiento se caracteriza.

Para los entrenadores las alternativas básicas sobre motivación no se alejan de las del psicólogo.

Hay que conocer por qué un deportista manifiesta interés por una actividad y por otra no. Y hasta donde llega su grado de aspiración en alcanzar los objetivos o metas que se ha propuesto.

Es obvio, por las investigaciones planteadas, que motivos aislados no son los determinantes de tales comportamientos y que es necesario caracterizar e identificar las configuraciones de motivación que tiene contenidos diferentes que emanan de las diversas formaciones de la motivación y de las peculiaridades de regulación de la personalidad.

Así, los principales sistemas de motivación no actúan de manera aislada sino en interacción dinámica.

Entonces, el problema radica en determinar cuales son las acciones mediáticas que el entrenador y el psicólogo realicen para que resulten suficientes para llevar a los deportistas a la práctica del deporte. A pesar de las posibles faltas de habilidad, destreza, resultados deficientes, fallos y errores. 

Para quienes ya manifiestan un interés sobre una actividad deportiva se podrá accionar con el propósito de mantener y estimular sus motivos, proponiéndoles que acometan las actividades en las cuales hallarán los medios apropiados para su realización personal y social.

Las preocupaciones de los entrenadores se concentran en los problemas relacionados con la estabilidad del comportamiento fruto de la esfera de la motivación. Por ejemplo: ¿Por qué algunos invierten toda su energía en lograr las metas?. ¿Por qué otros se abandonan ante los primeros obstáculos?.

De esta forma, es una interrogante saber definir estrategias que permitan mantener y elevar el grado de implicación de los deportistas en las tareas deportivas.

Algunas de las variables mediadoras que participan en la cuestión anterior y que deben de ser tomadas en cuenta para el desarrollo de dichas estrategias se encuentran:

  • - El mantenimiento de la motivación intrínseca.
  • - El control de la acción.
  • - La autoconfianza.
  • - La formación de objetivos.

Debido al limitado espacio de exposición en los limites digitales del boletín, dedicaremos nuestra atención la auto confianza.

Para desarrollar la motivación y la responsabilidad, se sugiere trabajar sobre la auto confianza.

Las posibilidades para la acción y las potencialidades funcionales de una persona se definen en muchos casos por la auto confianza. Ella se sustenta en las vivencias del individuo acerca de la autovaloración de sus habilidades, capacidades, posibilidades cognitivas y volitivas como de la experiencia anterior en circunstancias extremas.

Las bases de la auto confianza pueden incluir, a menudo, la propia valoración de los compañeros de equipo y el entrenador, como de otras personas significativas al deportista.

Estas opiniones pueden reforzar las apreciaciones del deportista como una referencia necesaria para darle estabilidad a su auto confianza.

A ello, se suman muchos aspectos de las formaciones de motivación, como lo pueden constituir los ideales y valores morales del deportista y la cultura en general.

En investigaciones interculturales se constata que deportistas de determinadas regiones geográficas tiene una pobre auto confianza frente a deportistas de otros países, como consecuencia de una historia de derrotas y fracasos sostenidos en competencias; lo cual repercute de manera determinante en la auto confianza y a la vez en el grado de aspiración en las metas a obtener en competencias.

De tal forma, se puede reconocer que los determinantes culturales facilitan la estructuración subjetiva de la auto confianza, sirviendo tanto de un elemento de potenciación como debilitador de auto seguridad.

La auto confianza se convierte en un elemento activo alcanzando no sólo un papel mediador si no además como una categoría de motivación lo que permite su evaluación y regulación con el propósito de predecir la calidad y merito de las ejecuciones en condiciones de entrenamiento y competencia.

Un análisis detallado de estas influencias nos remiten a  que:

  1. Al apreciar los resultados de sus acciones cercanas y pasadas el deportista encuentra un marco de referencia estable e independiente de las diferentes circunstancias del entrenamiento y la competencia.
  2. El deportista seleccionará el grado de esfuerzo, el grado de maestría a mostrar y el sentimiento de competencia como consecuencia de su autoconfianza.
  3. Orienta la motivación en razón de la valoración de la certeza de las acciones seleccionadas con anterioridad y que dieron lugar a la obtención de las metas o el éxito frente a los demás.

De aquí, se deriva como una de las estrategias más importantes que el entrenador y el psicólogo mantengan de manera constante un sentido de reafirmación de la percepción de competencia del deportista, lo que va a contribuir a la autovaloración adecuada y positiva del deportista.

Otra estrategia esta encaminada a la toma de conciencia por parte del deportista de las causas que dieron lugar al éxito. Para ello, el entrenador debe dedicar un tiempo para el análisis de los datos registros de la actividad y retomar la visión de lo ocurrido en la competencia y entrenamiento, lo que hace posible captar por parte del deportista los procedimientos eficaces en la solución de las tareas deportivas y las formas de su ejecución.

Muchos entrenadores desestiman el valor de razonar con el deportista lo ocurrido en la competencia y el entrenamiento. Mucho mas cuando los resultados son adversos.

Otros, han llevado hasta el refinamiento esta estrategia incluyendo que el deportista redacte un informe de las circunstancias en las que transito durante la competencia, el grado de dificultad ante ciertas tareas y los esfuerzos realizados, así como los factores que afectaron sus rendimientos.

El entrenador más que realizar un análisis sobre los errores, fallos e insuficiencias debe permitir una atmósfera donde la constatación de las fallas y errores sean formulada por el deportista.

La búsqueda explicita de las causas y las posibilidades por diferente medio de corregir lo negativo.

El propósito es que el deportista al analizar el informe propio de la competencia o entrenamiento tenga la seguridad de que él puede lograr modificar sus deficiencias porque él sabe cómo tiene que hacerlo.

Un clima de aprendizaje a partir de los fracasos y errores puede dar origen a la creación de sentimientos que le den solidez a la auto confianza más que a la creación de sentimientos de culpa.

La identificación de las dificultades da la posibilidad de poder enfrentarla y el desarrollo de los sistemas de afrontamiento a las condiciones extremas.

El análisis del éxito permite también tomar conciencia y fortalecer la auto confianza de que es capaz de alcanzar resultados cada vez superiores.

El entrenador que es una de las personas que más puede influir sobre el grado de auto confianza del deportista debe de comenzar siempre estos análisis partiendo de los aspectos positivos para posteriormente adentrarse en las dificultades y deficiencias.

No debe olvidar, que su labor consiste no sólo en el desarrollo de las cualidades deportivas si no en el progreso del sentimiento de valor personal del deportista para que este sea capaz de emplear sus potencialidades.

Los entrenadores de mayor maestría terminan sus reuniones de análisis destacando la contribución personal de cada uno de los miembros del equipo.

El refuerzo positivo y el reconocimiento de la necesidad de la energía del deportista instauran uno de los procedimientos más eficaces para el desarrollo de la auto confianza.

Aquí hay que distinguir que en el ámbito del deporte infantil y juvenil el refuerzo positivo relacionado con el esfuerzo realizado en la competencia o el entrenamiento tiene un valor superior al refuerzo positivo relacionado con las acciones positivas en las tareas deportivas y sus resultados. Y aun más superior a las posibles criticas sobre las tareas no alanzadas de manera eficaz y eficiente.

Este último tipo de interacción, puede perjudicar en determinados estadios del desarrollo infantil y juvenil, el correcto desarrollo de la autoestima, repercutiendo en la pérdida de eficacia del comportamiento social deportivo.

Dr. Francisco García Ucha

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