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La Bitácora del Dr. Ucha

La Psicología del Deporte en el ámbito del Deporte Infantil.

La Psicología del Deporte en el ámbito del Deporte Infantil.

La Psicología del Deporte en el ámbito del Deporte Infantil.

Francisco García Ucha.

El Deporte Infantil es una de las áreas donde es reclamado con mayor fuerza el psicólogo por entrenadores, padres, directores de escuelas, clubes y asociaciones deportivas.

Desde el surgimiento de las primeras ideas sobre Psicología del Deporte está presente el tema de los factores psicológicos involucrados en el deporte infantil.

P. Lesgaft, en 1901, incorporó de manera decisiva la Psicología a la Educación Física, su obra más destacada fue "Guía de la Educación Física de la edad escolar". Consistía de un manual sobre la educación del movimiento y sus repercusiones en la psiquis del niño.

Se le brinda atención a la presencia de los niños en el deporte desde el I Congreso Mundial de la Sociedad Internacional de Psicología del Deporte celebrado en Roma, Italia, durante 1965 hasta el último, efectuado en Skiathos, Grecia en el año 2001.

Una visión rápida de las memorias de los Congresos nos permite captar que durante el 3er. Congreso de la Sociedad Internacional del Psicología del Deporte, B. Cratty focalizó su trabajo en la importancia de las modificaciones de los atributos intelectuales por medio del ejercicio. Esta ponencia era importante en una época donde se concentraban las ideas sobre las repercusiones fisiológicas y físicas de la práctica del ejercicio.

B. Cratty (1968) había dedicado varios capítulos de su obra "Psicología de la Actividad Física" para exponer los resultados tanto de sus Investigaciones como las de otros estudiosos acerca de la dinámica psicológica de la participación del niño en el deporte.

De igual modo, en el Congreso de Ottawa en 1981, R. Martens abordó junto a otros ponentes el tema del Deporte Escolar y sus connotaciones psicológicas.

El tópico del deporte escolar se intensificó y se extendió en los congresos de Singapore en 1989 y en Lisboa durante 1993.
En los últimos congresos las ponencias muestran la tremenda sistematicidad con que se estudia lo psicológico en el niño que práctica deporte.

A pesar de los avances teóricos, metodológicos y tecnológicos que se han llevado adelante sobre estos aspectos, resulta impresionante que los problemas que se han tratado durante largos años se conservan con una frescura natural extraordinaria.
La Psicología no ha llegado a agotar el tema.

Las interrogantes de los entrenadores y los padres siguen en píe, a veces, por el hecho de que los resultados no son lo suficientemente conocidos.

A nuestro modo de ver, falta una mayor divulgación y una más intensa capacitación de los entrenadores, los padres y quienes dirigen las instituciones. Los propios psicólogos del deporte deben incrementar sus herramientas al trabajar en este campo.

El hecho de que la Psicología del Deporte surge en las fronteras entre dos áreas del saber: El Deporte y la Psicología. Reclama un enfoque multidisciplinario de las tareas que asume.

La Psicología del Deporte no puede ser considerada por ello una disciplina tangente si no como ciencia que incluye toda la Psicología, en conjunto, asumiendo aquellas ramas como la Psicología General, Clínica, Educacional, Infantil, Laboral, Experimental y otras.

Entonces, el psicólogo tiene que tener un conocimiento profundo de la Psicología del Niño y de la Metodología del Entrenamiento en esta área.

La asistencia del psicólogo debe ser de alta eficacia y eficiencia, entre otras razones por las implicaciones éticas en el trabajo con niños y porque este es el sector del deporte donde más se requiere su presencia.

Aquí los entrenadores se encuentran muy presionados debido a que enfrentan por una parte la complejidad de perfeccionar un organismo que no esta acabado, sino en proceso de desarrollo, físico y psicológico.

La presencia muy frecuente de padres que resultan un elemento perturbador para la actuación de sus hijos y además instituciones u organizaciones deportivas que "acosan" al entrenador, bien imponiendo reglas de actuación dañinas al niño o creando circunstancias que no propician el adecuado desarrollo de la preparación y entrenamiento deportivo.

¿Por qué la Psicología en el Deporte Infantil?.

 

Resolver conflictos. (Entrenador, padres, publico, niño)

Desarrollo social del niño.

Manejo del estrés.

Para el desarrollo de la personalidad.

Estimular la investigación en el área.

Filosofía de salud.

Estudiar la permanencia o no en el Deporte.

Para muchos especialistas el problema más grave es el abandono del deporte. Allí termina todo.

Se calcula que de cada 100 niños que comienzan a practicar deporte, en una corta etapa, 80 lo abandonan perdiendo con ello los beneficios de esta actividad para la calidad de la vida y la socialización.

Las causas más comunes por la que ocurre el abandono radican en:

Problemas con los entrenadores.

Ausencia de disfrute

Poco tiempo para jugar

Poco éxito

Falta de motivación

Demasiado énfasis en la competencia.

Entrenamientos muy duros.

Aburrimiento.

Refinando la búsqueda de las causas de abandono, en las investigaciones se consideran como:

Sobre énfasis en las competencias.

Entrenamiento físico duro.

Presión de los padres por participar.

Fracasos percibidos.

Entrenamientos punitivos.

Actitudes negativas de los entrenadores.

Fatiga mental y burnout.

Abandono por causa de maltrato de los entrenadores.


Se encontró:

5 x 10 razones en varones.

4 x 10 razones en hembras.

No-reforzamiento.

Castigo.

Instrucciones punitivas.

Mientras que los motivos para participar se identifican con:

Disfrutar.

Mejorar habilidades.

Capacidades.

Atmósfera de equipo.

Arte y pericia en el Deporte.

Viajes.

Recompensas extrínsecas.

Para mejorar el deporte escolar y juvenil se requiere.

Refuerzo no solo del éxito sino también del esfuerzo.

Mejorar la capacitación de los entrenadores.

Menos competencias por rivalidad.

Instrucciones individuales.

Más refuerzo positivo.

Más desarrollo de la autoestima por más sentimientos positivos.

Orientación del logro hacia la maestría. (El éxito contra sí mismo, no contra otros.).

Desarrollar la cooperación y fomentar entre los niños estrategias de razonamiento moral en las clases de E. F.

Educación de los padres.


¿Qué pueden perfeccionar los entrenadores?

- Representar con exactitud las regularidades del desarrollo evolutivo del niño desde el punto de vista psicológico.

- Contar con herramientas psicológicas que garanticen el grado de motivación necesario para que los niños tengan una buena disposición a rendir en el entrenamiento. Esto incluye el empleo adecuado del refuerzo positivo, el establecimiento de metas y otros procedimientos.

- Tener una concepción clara de las relaciones entre motivación y aprendizaje. El asunto no es estar motivado para aprender, si no aprender para estar motivado. Los deportistas con mayores habilidades, hábitos y destrezas son los más motivados. Hay que reforzar las vías y los métodos de enseñanza y entrenamiento para lograr grados superiores de eficacia y eficiencia.
Aprender a relacionarse con los padres amortiguando sus ansiedades. Tomar curso sobre relaciones interpersonales, dinámica familiar y dominar algunas técnicas de terapia breve y solución de conflictos resulta esencial para el entrenador.

- Identificar a los niños que tiene problemas de ansiedad y conocer qué le pueden solicitar al psicólogo para apoyar su labor con estos niños.

- Adquirir la destreza para mantener la objetividad necesaria no involucrándose emocionalmente en los problemas familiares y de estudio de los deportistas. Esto no quiere decir que se restringa el afecto y atención a los deportistas. El entrenador debe delimitar cual son sus tareas y que puede controlar. Debe mantener un encuadre de su actividad.

- Dominar las técnicas de influencia psicológica para la formación de valores sociales y principios éticos del deporte y la sociedad.

En el caso de las instituciones y organizaciones deportivas deben de considerar:

- Contribuir al desarrollo de un Clima Psicológico centrado en la Educación.
- Mayor conducta social positiva de los padres.
- Mejorar la formación y asesoramiento de Entrenadores de niños de edad escolar.
- No tolerar conductas inapropiadas de los espectadores.
- Evitar el campeonismo.
- Respetar las necesidades lúdicas de los niños.
- Formar y asesorar a los árbitros.
- Promoción de la Educación Deportiva de la población mediante campañas nacionales e internacionales sobre el juego limpio.

Las relaciones de los padres de los niños con los entrenadores y las instituciones u organizaciones constituyen una de las partes álgidas de este tema.

Una de las salidas a los posibles conflictos que pueden surgir de la desavenencia de los padres con entrenadores, el sistema deportivo y hasta con sus propios hijos, está en establecer reglamentos alrededor del comportamiento de los padres.

Por ejemplo, en algunas organizaciones deportivas en Estados Unidos de Norteamérica se compromete a los padres a cumplir con los derechos del niño deportista:

Lista de derechos para deportistas niños y adolescentes:

Derecho a participar en actividades deportivas.

Derecho a participar a un nivel adecuado con la maduración y habilidad de cada niño.

Derecho a ser capacitado por el adulto.

Derecho a jugar como un niño y no como un adulto.

Derecho a tomar parte en la dirección y toma de decisión de su participación deportiva.

Derecho a participar en ambientes saludables y seguros.

Derecho a preparación propia para la participación en actividades deportivas.

Derecho a iguales oportunidades de esforzarse por triunfar.

Derecho a ser tratado con dignidad.

Derecho a divertirse en los deportes.

Otros reglamentos plantean que los padres no deben establecer conductas inadecuadas en los momentos de las competencias, no deben interferir las sesiones de entrenamiento ni cuestionar los planes de preparación de los entrenadores.

En resumen:

- Esta es un área importante de trabajo para los psicólogos en el deporte.
- Requiere de conocimientos profundos en la psicología infantil y en las habilidades para resolver y mediar en los conflictos.
- El psicólogo puede resultar un consultante imprescindible para el entrenador y los padres.

La Nueva Psicología del Deporte: Seligman

La Nueva Psicología del Deporte: Seligman

Dentro del programa de lo que hemos denominado la Nueva Psicología del Deporte tenemos que destacar la necesidad de ampliar el abanico de conocimientos que en el campo de la Psicología General y de otras especialidades pueden ser aplicadas a la Psicología del Deporte.

Algunos psicólogos van siguiendo ese camino, por ejemplo Dr. Caroline Silby, en su sitio Web http://www.carolinemiller.com/ después de señalar las diferentes técnicas de intervención psicológica más usadas dentro de la Psicología del Deporte nos anima al conocimiento de la obra de Martin Seligman y el desarrollo por parte de este destacado psicólogo de La Psicología Positiva.

Dr. Caroline Silby, recibió el Master en Aplicaciones de la Psicología Positiva de la Universidad de Pennsylvania.

Seligman desarrolla una concepción acerca de la Felicidad y las formas para encaminarse en alcanzarla.

¿Es que acaso los deportistas no son felices?

La respuesta radica en que no siempre las cosas son de color de rosa. A veces, es necesario esfuerzos descomunales, resistir el disconfort cumplir con un régimen de vida estricto para poder llegar a una buena recuperación, mantener el peso corporal, soportar las molestias musculares y pasar un proceso de rehabilitación como consecuencia de una lesión. También, sobreponerse a un fracaso.

Pueden ser circunstancias donde se requiere sostener un estado de ánimo y disposición elevada. Es allí, donde los ejercicios de Seligman para alcanzar la felicidad puede resultar un sistema de auto ayuda que permita sobre llevar las crisis y los llamados malos momentos.

Seligman paso de la "desesperanza aprendida" a la búsqueda de las vías para vivir mejor. Incluso ha superado la categoría bienestar subjetivo.

Para Nick Baylis, de la Universidad de Cambrigde, y seguidor de la Psicología Positiva "Si alguien es feliz es más popular, más saludable, vive más tiempo y es incluso más productivo en el trabajo".

Seligman estudia desde hace muchos años la categoría Felicidad. Parte de su trabajo puede localizarse en los sitios Web http://www.authentichappiness.com/ y http://www.psicologia-positiva.com/

Para Seligman la felicidad es la vida con sentido. Se trata de encontrar aquello en lo que realmente creemos y de poner todas nuestras fuerzas a su servicio.

Martin E. P. Seligman edito su libro La auténtica felicidad, donde explica su concepción de esta categoría.

En el libro se explican algunas de las investigaciones del autor y se demuestra como por medio de nuestras propias fortalezas y recursos podemos enfrentar los momentos difíciles de la vida. Todo esta, en aplicarlo al deporte.

La orientación psicología dedicada a la búsqueda de la felicidad o de estados de satisfacción, no es exclusiva de Seligman, aunque quizás sea este autor quien logra tratar el tema con una mayor creatividad.

Seligman, ha desarrollado una serie de ejercicios para ponderar y establecer la felicidad. La simpleza de los ejercicios pone en duda su eficacia. Sin embargo, los resultados siguen siendo alentadores.

Uno de estos ejercicios consiste en: "Antes de irse a la cama hoy, y durante los próximos siete días, tienes que escribir tres cosas que han ido bien durante el día y el por qué han ido bien."

Entre las vivencias reportadas hay personas que han llegado a encontrar hasta 20 cosas satisfactorias y han resuelto sus trastornos depresivos y del dormir.

Los invito a seguir a Seligman y toda esta psicología positiva.

En suma, lo más importante es que Seligman nos habla de la felicidad de colocar nuestras mejores capacidades en llevar adelante las mejores causas definidas por su carácter ético e ideal.

La disposición de los deportistas… (2)

La disposición de los deportistas…  (2)

La disposición de los deportistas...  (2)

Dr. Francisco Enrique García Ucha.

mailto:ucha@infomed.sld.cu

Continuación del anterior...

10. La evidencia de su forma desorganizada de actuar en el entrenamiento resultará probada por simple observación. Por ejemplo:

  • No son puntuales, llegando más tarde a las actividades.
  • Descuidan la vestimenta y los equipos puestos a su disposición.
  • Tienen dificultades para regirse por un plan de entrenamiento.
  • Tienen una fuerte tendencia a "dejarse caer" cuando se cuenta mucho con ellos en las tareas del deporte.

11. Estos deportistas no sólo tendrán problemas con el entrenador sino de igual forma con sus ayudantes, por ejemplo, el preparador físico o el medico del equipo y el resto de los deportistas, sobre todo aquellos de mayor status por su experiencia, por muestra, el capitán del equipo o incluso aquellos que tienen más bajo status debido a su pobre experiencia en el deporte.

Lo planteado con anterioridad se circunscribe a los patrones de comportamiento de los deportistas con baja disposición a rendir en el entrenamiento y competencia.

En  nuestro trabajo, se pudo verificar que los deportistas que de manera estable presentan  una disposición baja a rendir en los entrenamientos y competencias muestran  una configuración psicológica que es fruto de su propia concepción del mundo lo que hace mucho más difícil el cambio hacia un grado elevado de disposición  a rendir.

Así, por ejemplo, los deportistas con baja disposición para rendir se muestran distraídos con frecuencia, no tienen un sentido de responsabilidad y pertenencia al equipo del cual forman parte. Los aspectos organizativos de las distintas actividades relacionadas al régimen de entrenamiento y competencia pueden resultarles indiferentes hasta el punto de estar "despistados" en medio de una competencia.

Los deportistas con una elevada disposición a rendir expresan más sentimientos positivos, emociones sanas, concentración y sirven de apoyo en casi todos los momentos de la actividad, sea esta el entrenamiento o la competencia.

Los deportistas con una pobre actitud para entregarse a las tareas deportivas en entrenamiento y competencia no son felices y son victimas de ellos mismos, aunque rápidamente culpen a otros o a las circunstancias cuando se le habla sobre su inaceptable comportamiento.

Abandonan su libertad.

Esperan que el mundo los haga felices y esto no sucede con frecuencia y cuando sucede no dura mucho.

Ellos piensan que se lo merecen todo.

No tienen la fuerza y la auto disciplina para tratar de cambiar.

Por tanto, también sufren como consecuencia de sus malos hábitos.

Las mejores actitudes aparecen en los deportistas que se auto comprenden y entienden el deporte.

Ellos son desinteresados en lugar de egoístas, se concentran en su propio comportamiento en lugar de "en que le pasa a ellos".

En la solución de este problema el entrenador debe jugar el papel de motivador.

En nuestro análisis de la disposición a rendir en entrenamiento y competencia se impone llevar una determinada metodología en las acciones a realizar, donde la ayuda del psicólogo del deporte es fundamental en la posible solución de estos problemas y se requiere conocer los aspectos siguientes:

  • Identificar las características psicológicas del deportista. Intensidad de los motivos para la participación deportiva. Grado de aspiración. Autovaloración de su condición como deportista. Desarrollo de su voluntad.
  • Evaluación de la relación entrenador deportista. Evaluación de las condiciones del deportista. Grado de entrenamiento. Estado de salud. Capacidad de recuperación y régimen de descanso. Alimentación.
  • Impacto del contexto social y natural sobre el deportista.

La influencia del entrenador sobre el deportista en las sesiones de entrenamiento debe ir dirigidas a:

  1. Reducir los efectos negativos de la carga de entrenamiento.
  • 2. Acrecentar las cualidades psicológicas del deportista para que logre alcanzar los rendimientos propuestos dentro del plan de preparación.
  • 3. Perfeccionar el grado de entrenamiento incrementando las capacidades físicas, técnicas y tácticas del deportista.

Para llevar a cabo esta influencia debe tener en consideración:

  • Los objetivos, contenidos e importancia del entrenamiento a realizar.
  • El grado de entrenamiento y desarrollo de las cualidades psicológicas del deportista.
  • El estado psicológico que presenta el deportista.

Es necesario comprenden que a veces la falta de disposición para rendir puede deberse a:

La disposición del deportista depende de los obstáculos que tiene para comprender la situación, la tarea deportiva y las dificultades que tiene en hacer un plan de acción.

Para algunos deportistas, cuanto mayor complejidad y problemas encuentran en la tarea y en las condiciones de su realización existe mayor probabilidad de fracaso, por tanto su grado de esfuerzo puede disminuir.  Mientras que si la situación permite accesibilidad con objetivos simples y claros, se tiende al éxito.

Si el deportista no comprende la tarea deportiva o no sabe elaborar un plan de acción para su abordaje, la tendencia es hacia la ineficacia resolutiva; mientras que, si interpreta coherentemente la actividad y planifica su conducta, logra un mayor control de sí mismo y de resultados apetecidos.

Si la tarea deportiva es muy difícil de ejecutar y no se tiene el repertorio físico, técnico y táctica, la probabilidad de resolución positiva es mínima. Al contrario, si esta entrenado para ejecutar cierto tipos de operaciones y acciones, complejas o no, así como disponer de un repertorio flexible y polifacético, propicia resoluciones más adaptativas.

No todos los deportistas tienen condiciones para que se logre modificar su disposición a rendir en entrenamientos y competencias.

Los mejores resultados se presentan en aquellos que se caracterizan por:

  1. Grado de Educación.
  2. Responsabilidad personal y social.
  3. Capacidad para tomar relaciones internacionales.
  4. Motivación para cambiar.

De las intervenciones más empleadas para estimular la disposición a rendir en entrenamiento y competencia se tiene:

  • El establecimiento de metas. R. Mark, (2001), y H. K. Hall, (2001)
  • Orientación a la acción. J. Kuhl, J. (1989) y J. Kuhl, y J. Beckman, (1992).
  • Refuerzo Positivo. H. Valdés. (1996).
  • Sugestión indirecta. G. D. Gorbunov. (1988).
  • Terapia breve. El uso de directrices. F. García Ucha. (2002).

Muchas de estas técnicas de intervención están exhaustivamente desarrolladas en la literatura en Psicología del Deporte y son de dominio de los psicólogos y hasta de entrenadores.

Aunque ellas no agotan todos los recursos que la creatividad de los especialistas pueden llegar a desarrollar en un problema tan crucial para el correcto desarrollo de muchos deportistas.

A nuestro modo de pensar si las estadísticas fueran utilizadas con más precisión seguramente tendríamos conciencia más clara del gran potencial humano que se pierde en el deporte como consecuencia de la falta de disposición para rendir.

 

La disposición de los deportistas… (1)

La disposición de los deportistas…  (1)

La disposición de los deportistas...  (1)

Dr. Francisco Enrique García Ucha.

mailto:ucha@infomed.sld.cu

Resumen:

En este trabajo se expone los diferentes aspectos que caracterizan a los deportistas que tienen una baja disposición a rendir en los entrenamientos y las competencias.

Se describe el entramado de la disposición con los procesos cognitivos y afectivos y otras formaciones de la personalidad. Las señales de comportamiento que permiten su valoración, así como las recomendaciones para el posible manejo de esta deficiencia en los deportistas.

 

Soy entrenador de fútbol. Tengo un problema con un jugador. A este jugador lo considero con una buena capacidad técnica. Valioso para el equipo, categoría, etc...

No es que fuese un jugador que siempre ocupará el grupo regular pero jugaba bastante en el equipo. Ahora lo veo falto de motivación, juegue el tiempo que juegue. El otro día por poco provoca la derrota del partido cuando salió al campo. Dejándose ir, sin ataque ni defensa. Como queriendo que perdiéramos el partido.

¿Qué debo hacer?. Creo que a este jugador le falta mucha madurez. Pero yo no entiendo.

 

Se trata ante todo de un problema de disposición del deportista  a rendir en el entrenamiento y la competencia.

Si Ud. es entrenador le interesará conocer:

  • ¿Qué es la disposición?.
  • ¿Cómo se integra a otros procesos psicológicos?.
  • ¿Cómo conocer si un deportista tiene una disposición adecuada o no para rendir en entrenamiento y competencias?.
  • ¿Qué orientaciones existen para enfrentar la falta de disposición?

 

Definición del concepto:

La disposición representa nuestras tendencias u orientación hacia una cosa, tarea o persona.

En este caso, es un estado subjetivo de preparación para la acción. 

La disposición envuelve características que incluyen aspectos corporales del comportamiento. Tal como los gesto, posición del individuo, que va vinculada a un estado de animo y que se manifiesta por la actitud corporal.

La disposición es el resultado de una tendencia duradera de los procesos de motivación.

Estos procesos le dan orientación, dirección e intensidad al comportamiento del deportista.

La disposición no se encuentra aislada en la esfera psicológica del deportista sino se integra y es resultado de creencias y formas de asimilar y darle valor de manera activa a las tareas deportivas.

Las dificultades que enfrentan los entrenadores con los deportistas en las sesiones de entrenamiento y competencia relacionadas con la disposición a rendir ocupan una parte importante de su tiempo y conllevan un número determinado de tensiones que afectan tanto al deportista como al entrenador.

El 60 %  de los deportistas que abandonan el deporte lo hacen quejándose de la dureza del entrenamiento y del trato que reciben del entrenador durante los  mismos.

Esta situación deja a veces una huella tan profunda en el participante que puede incluso inhibirlo para volver a realizar deporte durante toda su vida.

Los entrenadores del mismo modo destacan que muchos de los deportistas que abandonan el deporte no tenían capacidad para resistir el esfuerzo y que eran blandos y débiles.

Nos encontramos en un área donde todo el mundo parece tener razón y donde resulta muy importante que el entrenador tenga  la capacidad  para poder influir sobre los deportistas.

Cualquiera que sea el grado de rendimiento en que se encuentre el deportista desde el deporte infantil hasta el deporte elite de jóvenes o adultos, si el deportista entrena tiene grandes garantías para obtener resultados en competencias.

Todos los que exhiben una respuesta positiva al entrenamiento llegan a tener resultados notorios en sus actuaciones.

T. Orlick, (1986) señala que una de las características más estables de los deportistas que alcanzan elevados rendimientos se relaciona con el grado de compromiso por el deporte. Entendiendo por compromiso esforzarse para entrenar más duro y más tiempo.

El compromiso puede ser identificado en muchos aspectos con la disposición a rendir.

Al respecto, plantea que el compromiso y el autocontrol son la llave de la auto excelencia.

T. Orlick, (1986) recomienda encuestar a los deportistas respecto a su grado de compromiso. Para ello emplea una escala de compromiso personal por el deporte que se describe a continuación:

Escala de compromiso personal

Ubica la importancia de tu deporte en la siguiente escala de 1 al 10. Un 10 indica que es la cosa más importante en tu vida (alto compromiso); un 1 indica que no es muy importante en general (bajo compromiso) y un 5 indica un punto medio entre los dos.

¿Cuán importante es tu deporte para ti?

No muy importante 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 La cosa más importante en mi vida.

Mediante esta escala T. Orlick, (1986) encontró que cuando un grupo grande de maratonistas respondió a su escala de compromiso, se hizo evidente que para quienes correr era lo más importante (puntuaciones de 9 y 10) fueron los corredores de mejor resultado.

En la medida en que decrecieron las puntuaciones de compromiso, la ejecución decreció proporcional­mente. Lo mismo fue cierto para deportistas en otros deportes.

Resultados similares fueron encontrados por el autor de este trabajo en estudios con deportistas cubanos y peruanos. F. García Ucha, (2000, 2001).

Al respecto, podemos señalar que entre los factores que intervienen en las respuestas del deportista al entrenamiento,  el factor psicológico, en este caso, la forma que el deportista interpreta las tareas a realizar y la capacidad de regulación de su comportamiento.

La valoración subjetiva por el deportista del entrenamiento y la competencia se produce sobre la base de las reflexiones del deportista apoyadas en sus experiencias sobre situaciones iguales o parecidas en las que participó y cuando al mismo tiempo evalúa sus propias potencialidades y recursos. 

Aquí juegan un papel regulador los motivos y aspiraciones, los sentimientos y emociones del deportista.

En este sentido, la disposición a rendir en entrenamiento y competencia es una  de las variables más importantes dentro de la actividad deportiva.

Hay que destacar que la disposición a rendir en el entrenamiento implica a toda la personalidad del deportista y mediante ella se logra la regulación de su comportamiento durante la actividad.

A partir del grado de disposición a rendir en el entrenamiento y la competencia el entrenador encontrará varios tipos de deportistas, a saber:

  1. Los que entrenan bien y compiten bien. Estos no constituyen un problema de disposición para el entrenador.
  2. Los que entrenan bien y compiten mal. Aquí se pueden plantear algunas hipótesis a verificar:
    • El problema  puede tener su origen en la calidad de las cargas de entrenamiento, 
    • El desarrollo alcanzado por el deportista en la etapa anterior, el cual puede ser insuficiente.
    • Problemas de orden psicológico, debido a una baja disposición a rendir en la competencia o el deportista no puede enfrentar el estrés de la competencia, bien por su grado de ansiedad o por miedo.
  3. Los que entrenan mal y compiten bien. Casi siempre son deportistas con cualidades extraordinarias, verdaderos talentos. Al no entrenar de forma adecuada limitan su vida deportiva, ya que están expuestos a sufrir lesiones como consecuencia de la intensidad o el volumen de la carga en la competencia. También, está a expensa de  que aparezcan enfermedades relacionadas con el ejercicio intenso ejecutado sin la correcta preparación para su realización, etc.
  4. Los que entrenan mal y compiten mal. Estos tiene el potencial, si fueron bien seleccionados para el deporte, que aun no se ha actualizado debido a que carecen del entrenamiento adecuado el cual rechazan realizar de forma correcta. Aquí hay que considerar el hecho de que si se encuentran en el deporte se debe a que existen posibilidades para alcanzar los rendimientos requeridos.

Un tipo u otro de deportista pueden cambiar su actitud de rendir ante determinadas condiciones.

El cambio en la disposición a rendir puede tener diferentes causas.

En ello desempeña un papel de importancia la valoración subjetiva acerca de:

  • Las posibilidades de éxito o el fracaso en competencia,
  • La ocurrencia de lesiones o accidentes,
  • Medidas disciplinarias consideradas injustas,
  • Actuación incorrecta de los árbitros,
  • Las relaciones con los entrenadores,
  • El clima psicosocial del entrenamiento, 
  • La aparición de alguna actividad de interés no relacionada con el deporte.

En síntesis, la modificación de la disposición a rendir en el entrenamiento o la competencia depende del estado físico y psicológico del deportista, por ejemplo, la fatiga, el cansancio, las variaciones en la intensidad de los motivos por entrenar, y los estados de ánimo negativos.

Autores clásicos en Psicología del Deporte como B. Ogilvie, y T. Tutko, (1966) señalan al respecto:

"Una de nuestras constataciones más formales en lo que conciernen las cualidades emocionales de los deportistas de gran clase, es que éstos son fáciles de entrenar. Hemos visto pocas excepciones durante nuestros estudios con deportistas de las principales disciplinas deportivas, por lo que debemos concluir con lo siguiente: la disponibilidad para ser entrenado constituye una de las cualidades más esenciales para quien desea realizar hazañas".

En suma, la manera mediante la cual un deportista se adapta al entrenamiento resulta de una mezcla juiciosa de tres características de la disposición para rendir en el entrenamiento:

  • Su necesidad de orden.
  • Su capacidad para respetar y establecer confianza en su entrenador.
  • Su necesidad de autodeterminación.

A ello, debemos agregar su orientación a mantener su estado psicológico de forma positiva, enfrentar las situaciones que aparecen en el entrenamiento de manera conveniente a la obtención de los objetivos propuestos, incluyendo sus decisiones y valoraciones de las tareas.

De esta forma, la disposición a rendir en el entrenamiento posibilita que el deportista asuma las tareas a realizar decidiendo esencialmente los efectos del entrenamiento y el proceso de adaptación al mismo.

A pesar de la importancia de la disposición para rendir en el entrenamiento y la competencia, encontramos un número apreciable de deportistas que no realizan su mayor esfuerzo en la unidad del entrenamiento o en la competencia.

Estos deportistas en no pocas oportunidades reconocen que su disposición para rendir en el entrenamiento y la competencia es pobre.

No obstante, la observación de sus actuaciones nos brinda  la clave para conocer la carencia de disposición. 

Las señales más comunes de que el deportista tiene una baja disposición a rendir en entrenamiento fueron descritas por B. Ogilvie, y T. Tutko, (1966) consisten en:

1. Tendencia marcada a evitar los contactos con el entrenador, incluso cuando resulta de interés del propio deportista. Mientras el entrenador imparte sus instrucciones los deportistas prestan atención a otras cuestiones, inclusive miran en dirección contraria a donde se encuentra el entrenador, y no responden a las preguntas que hace el mismo o lo hacen con monosílabos.

2. Cuando interactúan con el entrenador tienden a la  argumentación estéril, de una forma frecuentemente muy agresiva.

3. El entrenador constata que debe repetir con frecuencia sus instrucciones para que sean comprendidas o cumplidas.

4. El deportista se apoyará en otras referencias con vistas a llevarle la contraria a los argumentos de entrenador, sobre todo acerca de los medios a emplear en el entrenamiento, la repetición de los ejercicios, los intervalos de descanso y el orden de realización de las actividades en la sesión de entrenamiento.

5. Estos deportistas con frecuencia se inclinarán hacia la búsqueda de apoyo y de instrucciones con antiguos entrenadores u otros especialistas que resulten contraria a lo planteado por el entrenador.

6. Se oponen al programa de entrenamiento definido por el entrenador porque:

  • No lo encuentran bueno.
  • Piensan que no responde a sus necesidades particulares.
  • Manifiestan que pueden llegar a perjudicarlos, en el sentido de "aflojarlos" o de producirle lesiones y otros daños físicos.

7. Intentan probar defectos personales a su entrenador. Le pondrán rudamente a prueba buscando su punto débil.

8. Por medio de, la desconfianza en los entrenadores justifica la no-realización de esfuerzos volitivos tendientes al cumplimiento de las tareas de entrenamiento.

9. Protestarán hasta el aspecto más insignificante de las recomendaciones del entrenador, recurriendo a oscuras referencias extraídas de publicaciones llamadas especializadas para juzgar la veracidad de sus planteamientos.

 

Equipos de juego con pelota.

Equipos de juego con pelota.

Equipos de juego con pelota.

Francisco García Ucha

Los estudios sobre los equipos de juego con pelota resaltan la importancia de que sean realizados desde la óptica del enfoque en sistema. Se deben tomar en consideración aspectos relacionados con la cohesión del equipo y el grado de desarrollo que llegan a alcanzar en su ciclo de vida.

Las investigaciones sobre los juegos con pelota en Psicología del Deporte comienzan

ha hacerse notables a finales de los años 60 y continúan hasta la actualidad aunque

no ocupan un lugar predominante entre los temas de estudio.

Quizás una de las razones se debe a que muchos psicólogos se centran en la atención individual de los deportistas como consecuencia de que tienen una formación clínica.

La integración entre las aplicaciones a grupos por la Psicología Clínica y las que se realizan en Psicología Social no son lo suficientemente claras ya que guardan objetivos diferentes y la propia dinámica de la intervención psicológica no es similar.

No resulta equivalente la terapia de grupo y las técnicas para incrementar la eficacia y eficiencia en grupos de trabajo.

Otro inconveniente es que los psicólogos con frecuencia no cuentan con el tiempo para realizar las sesiones de intervención con todos los miembros del equipo.

A esto se agrega que los entrenadores en muchos casos no tienen una idea exacta de los conocimientos acabados acerca del trabajo en equipo. Por ejemplo: ¿Cómo estos conocimientos pueden ahorrar tiempo y asegurar el incremento de los resultados deportivos?.

Los entrenadores tienen preocupaciones sobre los jugadores de forma particular. Por muestra, "Juan juega mal en tal situación o en esta etapa". "Pedro crea dificultades dentro del partido".

Cuando no afloran preocupaciones de ese tipo, por parte del entrenador, se señalan otras, por norma, los problemas entre los atacadores, los defensas y los pasadores.

Los entrenadores hablan con frecuencia de conflictos y falta de armonía en el equipo, aunque no tienen una visión exacta de lo que constituye el equipo.

Es importantísimo capacitar a los entrenadores a una comprensión cabal de cómo el equipo en conjunto puede afectar a un jugador más que cómo el jugador puede producir un impacto en el equipo.

De este modo, resulta de importancia explicar y aplicar alguna metodología que permita el análisis de los fenómenos que tienen lugar en la vida del equipo.

En este sentido, es recomendable el enfoque en sistema para una comprensión de lo planteado.

El enfoque en sistema no constituye un aparato o instrumento especial que pueda ser construido por el entrenador o el psicólogo.

El enfoque consiste en una metodología, esto es, un ordenamiento especial de los métodos al investigar un grupo o equipo, incluyendo principios y categorías que hacen más idónea la investigación.

El enfoque en sistema es generalizable al estudio de muchos objetos y fenómenos.

En relación con un equipo deportivo se trata de un reordenamiento de los métodos

que se emplean tradicionalmente como la observación o el registro de los comportamientos y resultados a partir de los postulados del enfoque.

En primer lugar, se trata de concebir el equipo como un sistema.

Una definición general de sistema es la siguiente: Un sistema es un conjunto de elementos ordenados de una determinada forma, vinculados por una estructura, que tiene una conducta única total con respecto al medio, es decir, la totalidad se explica en esa conducta integral que tiene el objeto respecto al medio externo.

Así, un equipo cuenta con elementos que son los jugadores y cuyas acciones y operaciones están ordenadas por las reglas del juego y tiene una finalidad que es ganar la competencia.

Esto se expresa en que el comportamiento de cada jugador esta en interdependencia

de las operaciones, acciones y ejecuciones simultaneas de los otros jugadores o compañeros de equipo.

Uno de los atributos del sistema (equipo) es su integridad; que esta constituida por

las cualidades o propiedades sistémicas diferentes a las cualidades o propiedades de los elementos (jugadores) que integran el sistema.

Las partes están integradas en el sistema. Necesariamente son compatibles al sistema, aunque pueden ser también contradictorias bajo el riesgo de ser excluidos o de que en interacción con otros elementos lleguen a modificar o destruir el sistema.

La interacción de los jugadores ratifica al equipo en el marco de la calidad dada, aseguran el funcionamiento y desarrollo de este equipo en lograr un fin determinado.

El jugador debe integrase y asimilar de forma activa esas propiedades sistémicas del equipo o de lo contrario será de una forma u otra excluido del equipo. Bien por los conflictos que causa, por violar las normas del equipo o por no resistir su atmósfera psicológica y social.

De esta noción se deriva que al sumarse a un equipo el jugador deja parte de sus propiedades y características personales y de personalidad para asimilar las propiedades y características sistémicas del equipo al cual se ha insertado.

Si presenta una crisis de angustia en un juego no es simplemente la reacción de su personalidad sino de su personalidad en las condiciones de integración a un equipo deportivo.

Quizás esta manera de ver lo que acontece, nos lleve a cuestionarnos los estudios comparativos entre determinadas variables psicológicas en deportes individuales y de equipo donde las situaciones no son las mismas e implican la personalidad del deportista.

La aplicación de estos principios del enfoque en sistema se puede ejemplificar en un equipo de voleibol. En el voleibol, cada sexteto que juega forma un sistema e inmediatamente que se produce el cambio de un jugador por otro se establece un nuevo sexteto y con ello se estructura un nuevo sistema con sus propias peculiaridades que no son añadidas por la incorporación del jugador de cambio sino por las propiedades que van a formarse al unirse este jugador.

Si un entrenador de Voleibol, entrena un equipo debe considerar cuantos equipos tiene en el momento del entrenamiento pensando en cuantos sextetos se forman durante un juego.

Por tanto resulta de importancia la planificación del entrenamiento sobre la base de la formación de sextetos.

De igual modo, el registro estadístico de las acciones positivas y negativas de un sexteto durante el partido de competencia.

Se puede concluir que los cambios dentro del juego consiguen tener un impacto muy significativo y que no se debe pensar que todos juegan por igual en cada sexteto.

Desde luego, esta idea complica el trabajo del entrenador, aunque es lo único que puede garantizar una correcta preparación deportiva.

Aunque exponemos el ejemplo del voleibol de igual forma ocurre en el fútbol, baloncesto, béisbol y otros juegos con pelota.

La exposición de todas las aplicaciones del enfoque en sistema a los equipos de juego con pelota abarcaría varias páginas. No obstante, resulta de interés anunciar sus posibilidades.

Tanto para aplicar el enfoque en sistema como para tener una visión exacta de las regularidades que rigen los acontecimientos y a los jugadores en un equipo se hace necesario una revisión de la bibliografía sobre el tema.

Un artículo que nos brinda una síntesis sobre la Psicología del Equipo Deportivo se puede encontrar en: A. García Mas y P. Vicens Bauzá (1994), quienes exponen una visión panorámica del tema.

Enfatizan sobre la definición del equipo deportivo, su ciclo vital, la cohesión de grupo y la cooperación.

Otro trabajo es de, F. García Ucha (1998) donde aparecen algunos de los atributos de los equipos deportivos, las relaciones interpersonales entre los deportistas y, también de ellos con el entrenador, como los factores que generan conflictos en los equipos deportivos.

Un examen de la literatura nos habla acerca de que las indagaciones en este tema están fundamentalmente ligadas al estudio de la cohesión de grupo en el equipo deportivo como una variable de importancia crucial para garantizar los rendimientos.

A. V. Carron (2002), A. C. Martín (2002), B. Hemmings (2002)

El énfasis en los estudios sobre cohesión de grupo ha dejado con frecuencia en un segundo plano otros aspectos de importancia como lo es el ciclo de vida del equipo, la comunicación, el manejo de conflictos y hasta el liderazgo.

Se realizan estudios sobre las relaciones entre la cohesión del equipo y el tamaño del grupo de deportistas, W. N. Widmeyer, (1990); la armonía del equipo, la edad, experiencia deportiva de los integrantes, el sexo, L. Hodges, (1992); la eficiencia del liderazgo del entrenador y otros deportistas como el capitán, la naturaleza de las tareas y la división de las mismas entre los participantes, la intensidad de los motivos, el tipo de metas que se plantean a los jugadores, C. D. Bray,(2001); grado de satisfacción, la ansiedad, P. C. Terry. (2000); la valoración de los fanáticos acerca del equipo, el éxito y la derrota en las competencias, J. Palmi Guerrero (1994) y A. V. Carron. (2002).

Para algunos investigadores como F. G. Grieve, (2000) el éxito tiene mas impacto sobre la cohesión que la cohesión sobre el éxito.

Los estudios de cohesión de grupo en el deporte cobraron una dirección algo diferente durante los años 80 y principio de los 90 cuando psicólogos de Europa del Este, entre ellos V. V. Spalinski (1980) y P. Slepicka (1988) llamaron la atención sobre dos cuestiones:

1. Analizar la cohesión fundamentalmente sobre la base de los resultados de la actividad del equipo deportivo.

2. Estudiar las características de la cohesión considerando la etapa de desarrollo del equipo en su ciclo de vida.

En sus indagaciones la cohesión es definida como la unidad valorativa y de disposición de los integrantes del equipo respecto a los aspectos esenciales de la actividad conjunta y a los intereses del equipo como un todo.

Para llevar a cabo la exploración de ambas propuestas se establecieron cuestionarios

que permitieron la ponderación del grado de coincidencia de opiniones, valoraciones

y posiciones de los miembros del mismo, en lo referente a los fines que le son más importantes.

Los estudios de P. Slepicka (1988) mostraron variaciones en el grado de cohesión de los equipos durante el desarrollo de su ciclo de vida.

Con todo, no quedo totalmente aclarados cual podría ser los mediadores que daban lugar a los cambios en el grado de cohesión.

De la cohesión de equipo se paso con firmeza a la investigación sobre el desarrollo de los equipos durante su ciclo de vida.

Un equipo deportivo es un sistema abierto donde hay un flujo de salida y entrada de nuevos miembros, bien porque unos se retiran y otros vienen a sustituirlos, igualmente los equipos se conforman a veces de acuerdo a la temporada o al inicio del ciclo olímpico.

Se realizó una clasificación del grado de desarrollo de los equipos, el cual varió de acuerdo con la propuesta de un autor a otro.

En una escala de clasificación del grado de desarrollo de los equipos en su ciclo de vida que abarcaba alto, medio y bajo se pudo apreciar que los equipos de alto rendimiento deben ser tipificados como mínimo de grado de desarrollo medio.

Las variables empleadas para determinar el grado de desarrollo del equipo en su ciclo de vida se identifican con la valoración social del contenido de la actividad del equipo, las metas que se proponen, el grado de organización del equipo y la calidad de las relaciones interpersonales de sus miembros.

Sin embargo, estas investigaciones lamentablemente no se continúan reportando en la literatura en los últimos años.

En suma, nos encontramos frente al problema de los equipos de juego con pelota y a pesar de los esfuerzos de los investigadores se hace evidente que hay un largo trecho que recorrer antes de poder exhibir las competencias necesarias en la conducción de estos deportes.

Se requieren más conocimientos, desarrollo de tecnologías psicológicas para saber cómo desarrollar la cohesión y el grado de progreso de un equipo así como las habilidades para sobrevivir a los cambios internos y externos a los cuales debe adaptarse el equipo.

Los psicólogos, entrenadores y deportistas de estos equipos deben de preguntarse  que han aprendido en los últimos tres años sobre este tema. Si la respuesta es negativa no deben de perder el tiempo y ponerse en movimiento para elevar su competencia en este tema.

Referencias bibliográficas:

Bray, C.D.; Team cohesion, effort, and objective individual performance of high

school basketball players. Sport psychologist (Champaign, Ill.); Sept 2001; vol. 15;

pp. 260-275;

Carron, A. V. Team cohesion and team success in sport Journal of sports sciences

(London); Feb 2002; vol. 20; pp. 119-126

García Mas, A. Y P. Vicens. La psicología del equipo deportivo: una reflexión. Revista de Psicología del Deporte Núm. 6 -Diciembre de 1994. p. 79-89

García Ucha, F. El equipo deportivo. http://www.sportquest.com/revista/ revista digital Buenos Aires Nº 12. Diciembre 1998

Grieve, F. G. An experimental examination of the cohesion-performance relationship in and interactive team sport. Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Sept 2000; vol. 12; pp. 219-235

Hemmings, B. Group cohesion in English professional football; a study of youth Trainees In Spinks, W. (ed.), Science and football IV, London, Routledge, 2002, p. 283-287

Hodges, L. Collective efficacy and group performance International journal of sport psychology (Rome); Jan/Mar 1992; vol. 23; pp. 48-59

Martin, K. A. Development and validation of coaching staff cohesion scale. Measurement in physical education and exercise science (Mahwah, N. J.) 2002; Vol. 6; pp. 23-42

Palmi Guerrero, J. La cohesión y el rendimiento en deportes de equipo: experiencia en hockey patines alto redimiendo. Apunts: Educacion Fisica y Deportes (Barcelona, Spa); en 1994; pp. 38-43

Slepicka, P. The coach sportsmen interaction in a competition VII FEPSAC Congress Leipzig 1988. pag. 691.

Spalinski, V. V. Diagnóstico del grado de actividad intra grupo en colectivos deportivos. Congreso Mundial de Ciencias del Deporte. Tbilisi, URSS, 1980. Pág. 284.

Terry, P. C. Perceptions of group cohesion and mood in sport teams. Group dynamics (Washington) Sept 2000; vol. 4; pp. 244-253.

Widmeyer, W. N. The effects of group size in sport Journal of sport & exercise Psychology (Champaign, Ill); June 1990; vol. 12; pp. 177-190.

La Psicología en el deportista lesionado

La Psicología en el deportista lesionado

La Psicología en el deportista lesionado.

Dr. Francisco García Ucha

El tema de las lesiones del deportista recibe una atención prioritaria por parte de los entrenadores, el personal médico y psicólogos vinculados al deporte de alto rendimiento debido a las frecuentes repercusiones psicológicas negativas que aparecen en los deportistas lesos.

Las lesiones deportivas se hacen cada vez más frecuentes fruto de las altas exigencias del deporte y pueden tener consecuencias para la continuidad de su práctica.

Las lesiones pueden ocasionar la perdida del grado de rendimiento y con reiteración resultan una de las causas de abandono del deporte y, cuando esto ocurre casi siempre influyen en la correcta adaptación a la vida social de aquellos deportistas que se ven obligados por su causa a renunciar al deporte.

La perdida de la auto confianza, el temor, el deterioro de las destrezas y hasta la posibilidad de nuevas lesiones puede tener lugar después de un episodio traumático. García Ucha, F. (2001).

Por esta razón, se requiere de un programa de investigación y desarrollo sobre la prevención y rehabilitación de las lesiones, asimismo de una revisión constante de los artículos y la critica de los estudios acerca de los aspectos psicológicos de las lesiones en deportistas, incluyendo las intervenciones psicológicas que se realizan.

Esto debe abarcar la reflexión acerca de la fundamentación teórica de las intervenciones, los programas de rehabilitación y prevención, las bases conceptuales sobre las que se sustenta la actuación de los especialistas y el análisis de casos.

En este sentido algunas organizaciones deportivas como National Athletic Trainers Association (NATA) indagaron la percepción de los entrenadores, sus actitudes, creencias y aplicación de estrategias psicológicas en el tratamiento y rehabilitación de deportistas lesionados por medio de, "The Athletic Training and Sport Psychology Questionnaire" (ATSPQ), que fue adaptado de instrumentos desarrollados por Wiese, Weisss, y Yukelson (1991) y Brewer, Van Raalte, y Linder (1991).

El cuestionario fue distribuido a 1000 entrenadores. Sólo 482 que representan el 48.2 % enviaron las respuestas al mismo y en ellas el 47% de los entrenadores señalaron que los deportistas lesionados sufren de traumas psicológicos. Un 24 % planteó que tenían referencias de deportistas que estuvieron en consulta acerca de las repercusiones psicológicas de la lesión y 25 por ciento señaló que cuenta con la ayuda de psicólogos dentro del equipo médico que los atiende.

El estudio revela la necesidad de la formación de los entrenadores en todo lo relativo a los impactos psicológicos de las lesiones y sus tratamientos.

Esta indagación fue llevada a cabo por Larson, G. A. (1996).

En otro estudio, Ford, I. W. (1998) utilizó entrevistas y registros con entrenadores y terapeutas de Australia y Canadá, que atienden a los deportistas lesionados sobre la frecuencia y el significado de las emociones y el comportamiento desplegado por los deportistas durante su tratamiento y la importancia de las técnicas psicológicas en la regulación de la lesión.

Los datos del estudio arrogaron los resultados siguientes:

a) El regreso al deporte sin la solución de todos los problemas de la lesión y a veces con rapidez lleva a los deportistas a experimentar con frecuencia ansiedad y frustración, indisciplina y negativismo durante la rehabilitación y la recuperación la efectividad en la actividad deportiva se ve afectada significativamente.

b) El entrenamiento en destrezas psicológicas y el aprendizaje para atender las respuestas psicológicas a la lesión facilita un tratamiento más efectivo.

c) Los deportistas reciben un impacto significativo de acuerdo con el estilo de la atención y el apoyo que le brindan los entrenadores y el personal médico.

De este modo, los hallazgos sugieren la necesidad de un programa de entrenamiento en psicología a los entrenadores y terapeutas.

En este campo se han desarrollado programas de capacitación en intervenciones psicológicas al personal que atiende a los deportistas lesionados. Ver: Gordon, S. (1998).

Los programas incluyen un currículo psicoeducacional donde se describen las aplicaciones de los conocimientos alcanzados en las investigaciones en esta área para los especialistas implicados en la atención a lesionados.

En estos programas se exponen la efectividad de determinadas estrategias psicológicas en la rehabilitación del deportista. Por muestra, se constató que cuando los entrenadores y deportistas han recibido un entrenamiento psicológico previo en caso de lesionarse los deportistas, estos han logrado adaptarse mucho mejor al proceso de rehabilitación y han facilitado su tratamiento. Greenfield, D. (1997).

El deportista leso pasa por diferentes etapas desde el inicio de la lesión. Heil, J. (2000) cita el trabajo de Kubles-Ross de 1969 en que estas etapas se nombran de la forma siguiente: Negación, Enojo, Negociación o regateo mental de la situación, depresión y aceptación y reorganización.

La etapa de la Negociación se distingue por un estado de shock, una ausencia cognitiva de respuesta ante la situación y esta puede ser rápidamente modificada en los deportistas que tienen una preparación previa para la lesión.

El deportista esta apremiado por redefinir su rol y su auto imagen.

Los factores psicosociales son trascendentes en la prevención, control y rehabilitación de las lesiones del deportista las cuales deben ser analizadas desde una perspectiva social.

Ahern, D. K. (1997), y Cupal, D. (1998) señala que hay argumentos para afirmar que las intervenciones psicológicas en deportistas lesionados tiene una determinada eficacia.

Por tanto, la psicología del deporte en el área de la rehabilitación de las lesiones deportivas abarca un área de creciente interés práctico y de indagación.

Algunos investigadores como Gilbourne, D. (1998) exploran las posibilidades de las teorías actuales de motivación para proveer una base teórica a las intervenciones en la rehabilitación de deportistas lesionados.

Una de las teorías que se emplean como base de las intervenciones se identifica como la perspectiva de metas.

En este sentido, se habla de los programas de establecimiento de metas.

Cuando se establecen metas se pretende dentro del programa de prevención y rehabilitación potenciar al deportista a enfrentar su lesión, estimulando la orientación a las tareas, creando un sentido de control durante la crisis e incrementando la dirección de un estilo de vida más adaptado a la situación.

El establecimiento de metas brinda la oportunidad para que diferentes habilidades sean empleadas en las diferentes fases del proceso de rehabilitación.

Otras intervenciones utilizadas se relacionan con la terapia racional emotiva de Ellis, la Relajación, la Visualización y la autosugestión. Weinberg, R. y Gould, D. (1996).

Dentro de los temas tratados sobre la rehabilitación de las lesiones del deportista está presente el relacionado con la adherencia a los programas de rehabilitación que se desarrollan.

Existen determinados comportamientos de adherencia a las estrategias que se manejan en la rehabilitación.

En las investigaciones se  desarrollan test y pruebas psicométricas para el registro de estos comportamientos con el propósito de desarrollarlos Brewer, B. W. (1998).

Otro ángulo que es explorado se vincula con las relaciones entre las circunstancias de la lesión y las características de personalidad y el estado psicológico del deportista.

Hay evidencias de que ciertas condiciones de la personalidad pueden convertirse en factores predisponen y precipitantes de la lesión.

Grove, J. R. (1997) estudió los componentes de la personalidad de deportistas lesionados relacionando neuroticismo, severidad de la lesión y el afrontamiento con la rehabilitación. El autor pudo establecer algunos vínculos de interés sobre las variables en estudio.

Weinberg, R. y Gould, D. (1996) argumentan el grado de estrés en la vida del deportista, su estado de ansiedad, las dificultades en la concentración de la atención pueden predecir la posibilidad real de una lesión.

A pesar de lo planteado quedan alternativas que no han sido estudiadas con profundidad o sencillamente los diseños metodológicos de las investigaciones tienen insuficiencias o han estado mal planteados.

Se requiere el desarrollo de estudios que evalúen la personalidad y otras variables psicológicas de los deportistas durante dos o tres años, ya que es posible que el deportista no se lesiones nunca. Que estas evaluaciones sean fiables y sistemáticas y permitan conocer cuál era el estado psicológico previo a la lesión.

Un modelo de este tipo de investigación fue presentado por Johnson, U. (2001).

Algunas opiniones deben ser también atendidas de manera rigurosa. Por ejemplo, resulta cierto o no que los deportistas con temor al éxito pueden ser más propensos a lesionarse que otros.

Dependen las lesiones y accidentes del compromiso muy intenso con las metas de rendimiento. Puede en este caso la lesión constituir una salida para explicar un fracaso.

Finalmente, insistimos tanto en los programas de capacitación del personal médico y entrenadores en el manejo del deportista leso como en la necesidad de generalizar un enfoque interdisciplinario del tratamiento de las lesiones deportivas. Ver: Giscafre, N. y García Ucha, F. (2001).

Bibliografía:

Ahern, D. K. Psychosocial factors in sports injury rehabilitation. Clinics in sports medicine (Philadelphia); Oct 1997; vol. 16; pp. 755-768.

Brewer, B. W. Adherence to sport injury rehabilitation programs. Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Mar 1998; vol. 10; pp. 70-82.

Cupal, D. Psychological interventions in sport injury prevention and rehabilitation. Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Mar 1998; vol. 10; pp. 103-123.

Ford, I. W. Perspective of sport trainers and athletic therapists on the psychological content of their practice and training. Journal of sport rehabilitation (Champaign, Ill.); May 1998; vol. 7; pp. 79-94.

García Ucha, F. Psicología de las Emociones en el Deporte. Segunda Edición. Poligráfico Omega. España. 2001.

Gilbourne, D. From theory to practice: the integration of goal perspective theory and life development approaches within an injury-specific goal-setting program. Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Mar 1998; vol. 10; pp. 124-139.

Giscafre, N. y García Ucha, F. Interdisciplina en la rehabilitación de los deportistas con lesiones de

sobreuso. http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 6 N° 39 - Agosto de 2001

Gordon, S. Toward a psychoeducational curriculum for training sport-injury rehabilitation personnel. Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Mar 1998; vol. 10; pp. 140-156.

Greenfield, D. Perceived adequacy of professional preparation in sport psychology among NCAA Division IA head athletic trainers. Eugene, Ore. : Microform Publications, Int'l Inst for Sport & Human Performance, University of Oregon. 1997.

Grove, J. R. Neuroticism, injury severity, and coping with rehabilitation. Corporate Author: International Society of Sport Psychology (ISSP) In, Lidor, R. (ed.), Bar-Eli, M. (ed.), Innovations in sport psychology : linking theory and practice: proceedings, Netanya (Israel), The Zinman College of Physical Education and Sport Sciences, The Wingate Institute for Physical Education and Sport, 1997, pt. I, p. 298-300.

Larson, G. A. Psychological aspects of athletics injuries as perceived by athletic trainers. Sport psychologist (Champaign, Ill.); Mar 1996; vol. 10; pp. 37-47.

Heil, J. The injured athlete. In Yuri L. Hanin (Eds.) Emotions in sport. Human Kinetics. 2000, pp. 245-266.

Kolt, G. S. Doping sport psychology with injured athletes. In. M. B. Andersen (Ed.). Doing sport psychology. Champaign IL. Human Kinetics. 2000, pp. 223-235.

Johnson, U. and cols. Prediction of sport injuries by profile of mood state. A case study of one rower and one handball player at national team level in Sweden. 1o World of Congress of Sport Psychology, Skiathos, Hellas, 2001, pp. 81-83

Weinberg, R. Gould, D. Psicología y lesiones en el deporte. En su: Fundamentos de Psicología del Deporte y el Ejercicio Físico. Editorial Ariel, S. A. 1996, pp. 466-489.

Estados emocionales negativos: La aparición del disgusto.

Estados emocionales negativos: La aparición del disgusto.

Estados emocionales negativos: La aparición del disgusto.

Dr. Francisco García Ucha

mailto:ucha@infomed.sld.cu

Existen numerosos estudios realizados sobre ansiedad, miedo, tensión, estrés y hostilidad en deportistas. Todo lo cual demuestra que se halla un abanico amplio de estados emocionales y sentimientos que se encuentran presente como resultado de la interrelación del deportista con la actividad que realiza, sea esta el entrenamiento o la competencia.

Algunas de las respuestas psicológicas al estrés que surge de la práctica de la actividad deportiva pueden ser muy complejas como lo es el "choking", el burnout, el sobreentrenamiento y la fatiga crónica en deportistas.

Asimismo, los sentimientos de frustración que surgen como consecuencia de la derrota puede alcanzar toda una gama de matices y perdurar de manera tal que lleve al deportista al abandono del deporte.

En una revisión de la literatura encontramos un trabajo de P. Schwenkmezger, que plantea entre los estados afectivos que pueden tener su aparición en el transcurso de la competencia se encuentra el sentimiento de disgusto. 

Diversas circunstancias internas de la personalidad del deportista pueden dar lugar al disgusto y este expresarse en sentimientos de culpa, afectando la auto confianza, disminuyendo el esfuerzo, deteriorando la concentración de la atención como también abandonando las metas a lograr.

Los sentimientos de disgusto aparecen como consecuencia de la frustración o por la apreciación de que se hace inalcanzables los objetivos propuestos en la tarea deportiva.

La presencia de la frustración o la anticipación de la misma pueden tener a su vez múltiples causas que se relacionan con la acción inadecuada de los árbitros y hasta del propio entrenador o los compañeros de equipo.

Aunque este aspecto no ha recibido la misma atención que la ansiedad y la agresividad como respuesta a las valoraciones subjetivas de las condiciones de la competencia, resulta evidente que tiene un carácter frecuente entre los deportistas.

Basta analizar que en el deporte lo más generalizado es la derrota, ya que de un número elevado de participantes sólo tres ocuparán los lugares más relevantes. La interpretación de la derrota depende entre otros factores de la orientación a logro del deportista y a la vez, es evidente que la inmensa mayoría de los deportistas se orientan más al éxito que a alcanzar un grado elevado de maestría.

Lo que a su vez no quiere decir que los deportistas de elevada experiencia no tengan los mecanismos psicológicos y los sistemas de enfrentamiento lo suficientemente fuertes como para resistir los embates de un fracaso.

No obstante, el tema del disgusto ocupa a nuestro modo de ver un aspecto de interés en el trabajo de preparación mental del deportista.

De manera, que el disgusto al igual que otras reacciones de orden afectivo esta muy vinculado a las circunstancias en que se desenvuelve el deportista, sin dejar de tomar en cuenta las características de su personalidad.

De estas circunstancias el disgusto puede aparecer cuando:

Podía evitarse una derrota si se hubiera aplicado la gama de destrezas disponible por el deportista o un grado sostenido de esfuerzo.

No se alcanzan los objetivos de la competencia fruto de errores y fallos cometidos por el deportista o un compañero de equipo.

El fracaso es fruto de una respuesta descontrolada del deportista o el entrenador o de ambos.

Los resultados alcanzados aunque favorables no llenan las expectativas del deportista o/y el entrenador.

Los objetivos no son logrados por la acción de árbitros o la conducta no correcta de los contrarios, él público u otro de los factores psicosociales presentes en el ambiente de la competencia.

Información no veraz o insuficiente acerca de la competencia, los contrarios o las condiciones de ejecución durante la competencia.

Los aspectos antes mencionados pueden dar origen al disgusto en cualquier deportista que este sometido a estas circunstancias.

Sin embargo, resulta evidente que algunos deportistas son capaces de enfrentar de forma adecuada estas situaciones mientras que otros presentan características que los predisponen con más facilidad a alcanzar el disgusto.

Un mediador psicológico de esta predisposición es factible encontrarlo en aquellos deportistas cuyo grado de regulación de la personalidad esta predominantemente regido por sus rasgos de temperamento.

Así, los deportistas con tendencia a mostrarse coléricos o cuyo humor tiene un marcado tinte melancólico, deben de recibir un amortiguamiento psicológico ante las situaciones anteriores que resultan precipitantes para la aparición del disgusto.  

Es imprescindible señalar que existen deportistas que reúnen ambas características, en una tendencia casi transparente, ya que presentan una mezcla de cólera con melancolía. De esta forma, reaccionan ante todas las circunstancias como ocurre con quienes son predominantemente coléricos y a la vez no se olvidan de las circunstancias por las que pasan o han pasado en la competencia como ocurre con los melancólicos.

Con ello, no se establece una critica ni un veto a quienes poseen estas cualidades de temperamento que de hecho pueden ser muy útiles para determinados tipos de tareas deportivas y en deportes señalados.

Aunque, el énfasis de nuestro trabajo no se refiere a estas condiciones sino a la aparición del disgusto.

Diversos procedimientos de carácter intensivo pueden modificar como señalamos la aparición de estas respuestas afectivas en quienes tienen esta disposición al disgusto.

Aquí la evaluación psicológica previa del deportista permite establecer las estrategias de intervención que facilitan prever la ocurrencia de los sentimientos de disgusto. 

Como en otras ocasiones, partimos de la creencia que no debe ser empleado un solo método de investigación para determinar la valoración de las posibles conductas del deportista.

De la gama de métodos que pueden conducirnos a la elaboración de un diagnóstico adecuado tenemos:

La entrevista.

La observación sistemática del deportista.

El empleo de test psicológicos como el Inventario de Personalidad de, Eysenck o cualquier otro test que facilite la evaluación del temperamento así como otros instrumentos entre los que se pueden adicionar el POMS de, Douglas M. Mc Nair, Maurice Lorr  y Leo F. Droppleman y el Inventario de Expresión de Hostilidad de, C. D. Spielberger.

En nuestra experiencia empírica, los psicólogos pueden desarrollar sus propios cuestionarios sobre los propósitos de su evaluación, facilitando de esta forma la búsqueda de las señales significativas que precisan la expresión y aparición del enojo.

Están dentro de esta estrategia de predicción las herramientas que nos brindan el enfoque de análisis de contenido de las reflexiones del deportista acerca de su vida en el deporte y las diversas circunstancias por la que transcurre.

Si bien el diagnostico nos puede permitir discriminar las condiciones internas de la personalidad que pueden ser factores de predisposición del disgusto y las circunstancias precipitantes de este, la tarea del psicólogo se debe extender a la búsqueda de los sistemas de regulación de las manifestaciones emocionales negativas por medio de las intervenciones psicológicas, las cuales pueden abarcar desde la visualización, relajación hasta la reconstrucción cognitiva.

Extraer del disgusto la energía necesaria para revertirla en alcanzan las metas forma parte de la tarea del psicólogo.

El rol del entrenador puede constituir un factor de importancia para la regulación de los estados de disgusto en el deportista, mediante una intervención de tipo comunitaria el psicóloga colocará a todo el personal que influye al deportista en disposición de regular su estado emocional. En algunos casos será más conveniente escuchar al deportista, permitirle la expresión de sus sentimientos y pensamientos y más que en explicar las causas que han producido la aparición del disgusto.

Acerca de la Resiliencia:

Acerca de la Resiliencia:

El deporte de alto rendimiento se encuentra presente tanto el éxito como el fracaso. Y es necesario destacar que la adversidad es más frecuente que fortuna de la victoria.

Sólo hay una medalla de Oro, seguida la de Plata y el Bronce en cada modalidad deportiva.
Un poco más de 10 corredores de velocidad llegan a las finales de la carrera de 100 metros olímpica, dejando detrás a miles de competidores. Si lo vemos en un plano histórico fueron millones los que comenzaron a competir y solo uno va a obtener el Oro Olímpico.

Por todo ello, los deseos de coronarse como campeón, el obtener la Copa u ostentar una medalla en cualquiera de los certámenes conlleva pasar un camino lleno de esfuerzos y dificultades donde no sólo hay que poseer cualidades físicas, técnicas y tácticas sino que además requiere de una recia personalidad capaz de resistir el distres que resulta de la percepción de la amenaza de no alcanzar lo deseado, del conflicto y el fracaso que tienen lugar en las condiciones de la competencia.

Por tanto, la presencia de la adversidad en muchas de las actividades que realiza el deportista debe ser reconocida y tenerse en cuenta en la preparación mental de los mismos.
Desde hace unos años expertos del comportamiento humano, dedicados al estudio de la respuesta al estrés han captado que determinadas personas son capaces de hacer frente a la adversidad, sobrepasarla y asimismo transformarse positivamente en medio de ella, mientras que otros se tornan cada vez mas vulnerables.

Esta capacidad para enfrentar la adversidad es definida como Resiliencia para distinguir a aquellas personas cuya personalidad resulta resistente en situaciones limites mediante sus sistemas de afrontamiento que le permiten adaptarse a diferentes eventos estresantes.
El concepto de resiliencia, es tomado de otras ciencias como otros que emplean los psicólogos. Recordemos la obra de Lewis, donde habla de vectores y componentes de fuerza para explicar el comportamiento.

Resiliencia es un término que surge de la metalurgia y hace referencia a la capacidad de los metales de resistir su impacto y recuperar su estructura.

En Medicina, la osteología emplea el término para significar la capacidad de los huesos de crecer en el sentido correcto después de una fractura.

Es necesario puntualizar como lo hace Bertrán, Noemí y Romero (1998.). "Esta capacidad es sometida a prueba, o más bien dicho se activa frente a situaciones de estrés severo y prolongado, lo que generaría a su vez, una serie de condiciones que provocan mayor resistencia o vulnerabilidad.

La resiliencia ha resultado evidente en personas que se encontraron en campos de concentración, la guerra, la enfermedad y la presencia inminente de la muerte.
Es un atributo de esta capacidad que quien la posee termine obteniendo mayores potencialidades y experiencias enriquecedoras en el proceso de afrontar las condiciones que imponen el distres.

Ya la antigua filosofía china había destacado que la palabra "Crisis" tenia como aspecto positivo el hecho de ser una coyuntura para el crecimiento y desarrollo personal.
Los autores que se han dedicado al tema de resiliencia han llegado a describir un perfil de la personalidad resiliente que abarca:

Compromiso: con lo que esta haciendo, consideran su actuación interesante y valiosa y tiene un sentido personal significativo para ellos mismos y su grupo de referencia.

Control: Manifiestan una sensación de control. Son capaces de realizar intentos por influir en las circunstancias o personas. Desarrollan ya cometen planes de acción.

Reto: Consideran que las situaciones estresantes forman parte de un desafío despojado del sentido de amenaza.

Son personas que admiten con agrado el conflicto más que la solución.
Visto desde esta perspectiva el perfil de personalidad resiliente no puede quedar separado de los aspectos afectivos, lo que, de hacerlo, nos llevaría a una visión parcial y reducida.
Debemos considerar que es resultado de la personalidad y no exclusiva de los mecanismos de afrontamiento. Los elementos afectivos, emocionales y sentimentales están indisolublemente unidos a los cognitivos antes señalados.

La persona resiliente se caracteriza por su focalización optimista de la vida. Por una actitud positiva y por un grado elevado de congruencia entre sus creencias y comportamiento.

Son capaces de concentrar su esfuerzo en los aspectos del conflicto o del problema que enfrentan que pueden ser cambiados. Ahorrando sus energías en lo que resulta incambiable.

Esta selectividad en los aspectos transformables de la situación estresante deviene tanto de su experiencia como de la propia intuición. Teniendo como base un pensamiento positivo.

Son personas que si bien en un caso expresan esperanzas en otros manifiestan el sentimiento de poder para alcanzar sus metas.

Los estudios realizados con personas resilientes reafirman la postura que representa el papel activo de la personalidad y la capacidad de la misma para la construcción de aspectos reguladores que dan lugar a respuestas adaptativas y transformadoras.

Considerándose que la resiliencia deviene de las elaboraciones de la personalidad en su interrelación con su medio y la apropiación de las experiencias tanto propias como las adquiridas en el intercambio con otras personas.

Algunos enfatizan que la resiliencia se relaciona con la tendencia a poseer experiencias tempranas en las que el niño haya tenido éxito y sea estimulado a la formación de significados personales positivos. Wawa, K. (sin fecha).

Aunque, esto no explicaría muy bien como algunos de los niños criados en la calle, sin el apoyo paterno han llegado a convertirse en personas resilientes.

En un monográfico sobre resiliencia Lara Molina, E y colaboradores (2000) destacan:

Los niños que tienen un alto grado de resiliencia al cual se vinculan a una elevada autoestima y buen auto concepto presentan características particulares, tales como:

Motivación de logro.
Mayor actitud de acercamiento a situaciones y personas nuevas.
Autosuficiencia.
Actitud dirigida a la resolución de problemas.
Menor evitación de los problemas.
Menos fatalismo frente a situaciones difíciles.
En cuanto a temperamento. Muestran un humor básico positivo.
Coeficiente intelectual verbal y matemático normal.

Por otra parte, se señala que es posible fomentar una personalidad resiliente en etapas posteriores de la vida.

En suma: ¿Qué importancia tienen las experiencias y conocimientos sobre resiliencia para un psicologo del deporte?

El desarrollo de la resiliencia puede mejorar los recursos personales y sociales de los deportistas. Entre estas, se relacionan: la autoestima positiva, los lazos afectivos y de compromiso con el equipo, la creatividad, el estado de animo, y una concepción del mundo y de la vida que permita una mayor resistencia y tolerancia a la frustración y al dolor, disminuir la respuestas emocionales negativas a las situaciones de distres en el deporte.

Especialistas de la Universidad de Pennsylvania desarrollaron un protocolo de entrenamiento en resiliencia designado para incrementar los rendimientos en ejecutivos y estudiantes en circunstancias de adversidad. Un programa paralelo fue elaborado para el desarrollo de la autoestima en niños. Un estudio longitudinal mostró que la resiliencia puede ser aprendida y uno de sus beneficios es alentar a las personas a que se orienten al logro.

Robert J. Schinke, y Wendy C. Jerome, desarrollaron un trabajo dirigido a la aplicación de tres destrezas dirigidas del aprendizaje al optimismo en un equipo nacional como parte de un programa para alcanzar la resiliencia.

Tomando como base teórica los trabajos de Weiner (1985) y Abrahamson, Seligman y Teasdale (1978) acerca de las atribuciones causales y la incapacidad aprendida focalizaron su acción sobre la estabilidad, el locus de control y la compenetración.

La estabilidad se refiere a la constancia en asignar las causas de los resultados en el futuro, puede ser tanto positivas como negativas. El locus de control se relaciona con la evaluación de la responsabilidad causal y puede ser externo o interno y la compenetración se refiere a percibir la extensión en la cual un atributo en una actividad puede extenderse a otras facetas de la vida.

El aprendizaje de la resiliencia en deportistas comienza para ellos con una evaluación preliminar de las asunciones acerca de las valoraciones que realizan los deportistas de sus errores y las relaciones entre sus interpretaciones del pasado y las expectativas sobre sus rendimientos futuros.

El segundo paso se trata de disputar los pensamientos negativos por medio de estrategias de intervención, ver Schinke y Peterson (2002b: 2002c).

Por último, se realizan intervenciones dirigidas al descatastrofismo. Aquí se reduce o descartan los pensamientos de contenido catastrófico que pueden inhabilitar al deportista a emplear sus potencialidades. Ver Hazte y colaboradores (2000).

El desarrollo de las destrezas antes señaladas al ser investigadas sugiere que el pensamiento constructivo, la percepción de control y de éxito en condiciones de adversidad puede tener un efecto positivo.

No obstante, la experiencia demuestra que estas intervenciones y otras requieren mas que un inmediato cambio en la interpretación de las alternativas que enfrenta el deportista de cambios en sus patrones habituales de pensamiento. De manera que la acción del psicologo sobre el deportista puede culminar cuando advierte que ellos han integrado estas estrategias de manera habitual.

En síntesis, encontramos que el tema es muy significativo y que resultaría muy ventajoso como una perspectiva mas en la preparación psicológica de los deportistas.

Referencias:

Abramson, L. Y., Seligman, M. E., & Teasdale, J. D. (1978). Learned helplessness in humans: A critique and reformulation. Journal of Abnormal Psychology, 87 (1), 49-74.
Bertrán. G.; Noemí. P., y Romero, S. (1998) Resiliencia: ¿enemigo o aliado para el desarrollo?. Santiago de Chile: CIDE documentos, No. 9.
Brawley, L. R. & Rejeski, W. J. (1983). Attribution in sport: Current status and new perspectives. Journal of Sport Psychology, 5, 77-99.
Gillham, J., Jaycox, L., Reivich, K., Seligman, M. E. P. & Silver, T. (2001). Penn resiliency program: Depression prevention for school children. Leader's Manual. King of Prussia, PA: Adaptive Learning Systems.
Lara Molina, E. y colaboradores. (2000) Resiliencia: La esencia humana de la transformación frente a la adversidad. Concepción. Noviembre
Peterson, C. (1980). Attribution in the sport pages: An archival investigation of the covariation hypothesis. Social Psychology Quarterly, 43, 136-140.
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Schinke, R. J. (2000). The relationship between support-infrastructure and major-games competence development. Unpublished doctoral dissertation.
Schinke, R. J. & da Costa, J. (2000). Qualitative research in sport psychology. Avante, 6 (3), 38-45.
Schinke, R. J. & da Costa, J. (2001). Understanding the development of major games competitors' explanations and behaviours from a contextual viewpoint. Athletic Insight, 3 (3). Available on the World Wide Web: http://www.athleticinsight.com/Vol3Iss3/ExplanationDevelopment.htm .
Schinke, R. J. and Jerome, W. Understanding and Refining the Resilience of Elite
Athletes: An Intervention Strategy http://www.athleticinsight.com/Vol4Iss3/43IssueHome.htm
Schinke, R. J. & Peterson, C. (2002a). Enhancing the hopes and performance of elite athletes through optimism skills. The Journal of Excellence, 6, 36-47.
Schinke, R. J. & Peterson, C. (2002b). Resilience training for national teams: Athlete Manual. University of Pennsylvania. Schinke, R. J. & Peterson, C. (2002c). Resilience training for national teams: Coaching staff manual. University of Pennsylvania.
Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On depression, development, and death. San Francisco, CA: Freeman.
Seligman, M. E. P. (1991). Learned optimism: How to change your mind and your life. NY: Pocket Books.
Seligman, M. E. P., Nolen-Hoeksema, S., Thornton, N. & Thornton, K.M. (1988). Explanatory pattern as a mechanism of disappointing athletic performance. Psychological Science, 1, 143-146.
Shatté, A. J., Gillham, J. & Reivich, K. (2000). Promoting hope in children and adolescents. In J. E. Gilham's (Ed.) The science of optimism and hope: Research essays in honor of Martin E. P. Seligman. Philadelphia, PS: Templeton.
Wawa, K. (s/f) Resiliencia y factores protectores. URL http://www.prode,uch.gob.pe/setai/kusisgawaea/castellano/kw_11_resiliencia.htm
Weiner, B. (1979). A theory of motivation for some classroom experiences. Journal of Educational Psychology, 71, 3-25.
Weiner, B. (1985). An attribution theory of achievement motivation and emotion. Psychological Review,92 (4), 548-573.
Weiner, B. (1986). Attribution, emotion, and action. In R. M. Sorrentino & E. T. Higgins (Eds.) Handbook of motivation and cognition Vol. #1 (pp. 281-311). NJ: Erlbaum.
Nota.
Miguel Humara, Ph. D., Editor de Athletic Insight www.athleticinsight.com
Señala la existencia de los trabajos en dicho URL.
* Understanding and Refining the Resilience of Elite Athletes: An Intervention Strategy (R. J. Schinke & W. C. Jerome)
* Assessing The Potential For Alcohol-Related Issues Among College Student-Athletes (J. C. Watson)
* Participation Motives in Leisure Center Physical Activities (E. M. Trembath, A. Szabo, & M. J. Baxter)
* Self-reported Hostile Aggression in Contact Athletes, No Contact Athletes and Non-athletes (P.
Lemieux, S. J. McKelvie, & D. Stout)