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La Bitácora del Dr. Ucha

EXCELLENCE IN SPORT AND LIFE in TIANJIN, CHINA

EXCELLENCE IN SPORT AND LIFE in TIANJIN, CHINA

 

1st WORLD CONGRESS, ON
EXCELLENCE IN SPORT AND LIFE
in TIANJIN, CHINA, AUGUST 25-30, 2008

organized by

Chinese Society of Sport Psychology
Tianjin University of Sport

and supported by

ISMTE - International Society for Mental Training & Excellence
ICC - International Coaching Community
CET-I - Center of Excellence Training - International
ICNLP - International Community of NLP
ESH - European Society of Hypnosis

The World Congress on Excellence consists of a cooperation between

5th World Congress on Mental Training and Excellence
2nd World Convention on Coaching for Excellence
1st World Convention on NLP for Excellence
1st World Convention on Hypnosis for Excellence

Areas of Excellence

Sport and Performing Arts
Health and Clinical Areas
School and Education
Business and Public Administration
Personal Excellence

Chinese version of this homepage
http://www.worldcongressonexcellence.cn  

 

Seminario-Taller Entrenamiento Físico y Mental para el Alto Rendimiento

Seminario-Taller Entrenamiento Físico y Mental para el Alto Rendimiento

 

Seminario-Taller Entrenamiento Físico y Mental para el Alto Rendimiento

Organizado por la Fundación Olimpia de Colombia, a celebrarse los días 21, 22 y 23 de agosto del presente año 2008, en Calí. Colombia. 

Estaré disertando junto con los demás colegas sobre Psicología del Deporte.

Admirando esta preciosa Ciudad, a los amigos y a las Ciencias del Deporte.

Saludos

Ucha

Ondea la bandera Cubana en la Villa Olímpica de Beijing

Ondea la bandera Cubana en la Villa Olímpica de Beijing

Se realizó la ceremonia de izar la bandera cubana en el pabellón de banderas de la Villa Olímpica de Beijing 2008

Saludos

Ucha

Comentarios sobre la preparación psicológica y el pre arranque 4

Comentarios sobre  la  preparación psicológica  y el pre arranque 4

Comentarios  sobre   la    preparación   psicológica  y   el   pre arranque 4

Por: Carlos M. Martinò Sànchez

Psicólogo del Deporte

Doctor  en  ciencias Psicológicas.

CEPROMEDE  CAMAGUEY.

Email: martino@trocha.cav.sld.cu

IV.  Continuando   el   debate   cientìfico.

El Psicólogo del Deporte debe estar muy atento, durante todos los entrenamientos, porque si bajo esas tensiones psíquicas grandes y duraderas, además, el participante expresa temor a la carga, tiene relaciones interpersonales deficientes, la motivación hacia el entrenamiento es insuficiente o tiene inseguridad en sus propias fuerzas, dichas tensiones alcanzan un nivel de intensidad tal que aparecen manifestaciones de discordancias funcionales, excesiva agitación emocional, gastos excesivos e inútiles de energía nerviosa.

La tensión psíquica excesiva es el resultado directo del trabajo duradero en el tiempo en el límite de las posibilidades  biofuncionales del participante. Cuando se lleva a cabo un entrenamiento intensivo y prolongado y se realiza bajo el control bioquímico y médico, con el uso de medios modernos de rehabilitación, la tensión psíquica suele pasar dentro de varios días, después del máximo de las cargas en los entrenamientos.

Comoquiera que la tendencia lógica de todo entrenamiento deportivo es ir elevando las cargas y la capacidad de trabajo para que los participantes estén en las mejores condiciones para el momento de la competencia, es evidente la necesidad de su control por parte de los médicos y psicólogos del deporte. Si bajo dicho control el entrenamiento no rebasa el límite peligroso de la tolerancia individual, dichas tensiones psíquicas excesivas tienden a condicionar favorablemente los resultados en el torneo y los resultados a obtener serán cada vez mejores. Pero el problema que se nos presenta es mucho más complejo, es decir, necesitamos conocer de qué manera debemos aplicar las cargas, cuánto tiempo debe durar y cuánto tiempo antes de la competencia hay que realizar la última carga extrema de manera que el participante llegue al torneo en perfectas condiciones. (Desafortunadamente hoy, en la mayoría de los casos, esto se realiza por vía intuitiva, motivo por el cual no se garantizan los resultados positivos deseados).

Todo  Uds.  conocen  que  las  competencias  actualmente  están  alcanzando  expresiones  nunca  vistas  en  cuanto  a  su  duración.  Debido  a  esto  hemos  probado  en  la  practica  determinar  la  curva  de  la  tensión  psíquica  potencial  y  a  partir  de  èsta  evaluar  los  limites  de  tolerancia  individual,  asì  como  la  administración  ondulada  de  las  cargas  intracompetitivas.

Ha sido descrito por diferentes autores que si se disminuye la carga de entrenamiento al surgir los primeros síntomas de la tensión excesiva, no siempre se puede esperar cambios bastante profundos en el organismo que puedan garantizar el crecimiento de los resultados. Pero si seguimos cargando al participante en ese estado, no existen entonces las garantías de que el sistema de regulación neuropsìquica se recupere y esté en el estado de P.O.C. requerido en el momento del torneo.

Sin lugar a dudas, estas cuestiones no atañen solamente a la esfera psicológico-personològica de los participantes, sino que participan otras manifestaciones de la persona. Se reconoce, en el ámbito del entrenamiento deportivo la presencia del fenómeno de la heterocronìa  en  la  recuperación de las cargas. Esto quiere decir que la recuperación del sistema muscular, del vegetativo, del humoral y del neuro-psíquico no transita por períodos semejantes, aunque si queda claro para muchos autores que la recuperación neuro-psíquica  es la más lenta y por tanto requiere   de   mayor   tiempo   para   lograrse.

El diagnóstico certero del Psicólogo del Deporte sobre la aparición de los síntomas de tensión excesiva en el período de las cargas físicas más altas, se constituye en un punto de referencia importantísimo que debe tomar en cuenta el entrenador para establecer la coordinación de los medios que aplica durante la preparación muscular y funcional en el período de las cargas máximas y el momento de debut en los torneos, debiendo tomar en consideración que hay que colimar adecuadamente el tiempo de recuperación neuro-psíquica de manera que dicha recuperación no llegue a ser completa, porque si eso ocurre, se manifestará una disminución del grado de disposición de los sistemas muscular y funcional.

Quiere esto decir que para llevar al participante en forma óptima al torneo y a cada juego en particular es imprescindible coordinar todos los esfuerzos y valoraciones con el resto de los entrenadores, incluyendo al médico y al psicólogo del deporte. Dadas las particularidades personales de cada uno (disposición para la competencia, grado de entrenamiento, estado de salud, evaluación  de las particularidades del S.N.C., velocidad y calidad de la recuperación, relaciones del participante, etc.) el Director Técnico decide el sistema de acciones para llevar a los participantes al momento de inicio del partido  o  del  torneo.

Todo parece indicar que la TENSIÓN PSÍQUICA EXCESIVA se constituye en una de las manifestaciones  sistémicas, integradas, que nos pueden dar una información más o menos adecuada sobre cómo orientar el entrenamiento a lo largo del tiempo y durante los torneos competitivos. En la lámina de arriba se pueden observar las fases principales por las que transcurre: nerviosidad,  estenia viciosa  y astenia

 Para el Psicólogo del Deporte y para todos los entrenadores de Fútbol resulta muy interesante mantener un control adecuado de las manifestaciones de las peculiaridades de la Tensión Psíquica  Excesiva, sobre todo, cuando se adentran en el período del entrenamiento donde están trabajando con cargas  4, 5 y 6.

 De manera general la tensión psíquica excesiva se manifiesta con indicadores perceptibles en la conducta de los deportistas y que pueden manifestar por auto reportes de cada uno de ellos o por observaciones realizadas por los mismos entrenadores, tales como agotamiento rápido, reducción de la capacidad de trabajo, pérdida del sueño; falta de la sensación de frescura,   falta de ánimo después del sueño, así como esporádicos dolores de cabeza.  Éste sería el cuadro general que indicaría, por la presencia de estos indicadores en su totalidad o en parte, de que el deportita está manifestando, aparentemente, cierta tensión psíquica excesiva.

 Ocurriría un diagnóstico psicológico de la existencia de la fase de nerviosidad  en  la  tensión  psíquica  excesiva cuando el deportista comienza a manifestarse caprichosamente, cuando tiene inestabilidad del estado de ánimo, hay irritación interna, aún cuando la contenga, aparezcan sensaciones desagradables, a veces dolorosas,  en los músculos y  órganos internos.  Muchas de estas informaciones pueden ser recogidas, observadas o comunicadas al Psicólogo del Deporte por los médicos, masajistas y entrenadores.

 El comportamiento caprichoso puede constituirse en un punto álgido, de generación de conflictos entre los entrenadores y el deportista, sencillamente porque no se han comprendido en su dimensión psicológica. Tales comportamientos no pueden dejarse sin atención especial. En primer lugar el entrenador debe mostrar un fino tacto pedagógico en el trato al deportista: no debe consentir tales manifestaciones ya que eso crearía condiciones para sucesivas manifestaciones; pero no debe reprimirlas bruscamente porque puede llevar a los conflictos.  Es imprescindible comunicarlas al psicólogo del deporte y trazar una línea de acción que implique su corrección con delicadeza y que ayude al deportista a retenerlos.

 La inestabilidad de los estados de ánimo  en muchas ocasiones se expresa de manera diferente, según sea el caso: bien se ríe en respuesta a una broma, o se manifiesta  sombrío o se enfurruñada creando la impresión de que está descontento por todo. Con el éxito insignificante experimenta una alegría no adecuada, la cual, sin embargo, se sustituye rápidamente por la actitud negativa hacia todo lo que le rodea, pudiendo llegar a conductas irrespetuosas para con los entrenadores (en este  caso el entrenador puede disculpar aquellas acciones o conductas irrelevantes aún cuando sean un tanto irrespetuosas, pero cuando tales  conductas son lacerantes o agresivas el entrenador jamás debe perdonar tales frases  insolentes e irreverentes, incluso, a costa de que exista el riesgo de sacar del equipo al deportista, aún cuando él sea muy talentoso.)

 La irritación interna auto controlada es una manifestación también de la inestabilidad del estado de ánimo que pone al descubierto muy a menudo en la mirada del deportista, la mímica y la pantomìmica del mismo, pero no se expresa todavía en los actos de conducta más grandes. Las sensaciones dolorosas aparecen y se disipan pasando de un logar a otro del cuerpo con rapidez, a veces simultáneamente en dos o tres partes del cuerpo.  Resulta interesante que tales sensaciones dolorosas pasan a ser concientizadas cada vez más en la medida en que aumenta la tensión psíquica. En casos muy específicos y bajo condiciones extremas el deportista que tenga características de ser muy aprensivo puede llegar a convertir estas manifestaciones naturales en el desarrollo del entrenamiento fuerte en una especie de Hipocondriasis.[1] Bajo estas condiciones y para normalizar el estado psíquico del deportista el Psicólogo del Deporte debe aclarar, en primera instancia, las causas de la tensión excesiva.

 La segunda fase conocida como estenia viciosa  se caracteriza por la presencia  de cierta irritación creciente que no se contiene, de inestabilidad emocional y excitabilidad elevada, la presencia de inquietud y la presencia de  la espera tensa de los disgustos.

 La irritación creciente que no se contiene  se manifiesta en el futbolista porque pierde cada vez más el dominio de sí mismo, ocasionalmente manifiesta estados de cólera o ira dirigiéndola a los compañeros de equipo y al entrenador. Pierde la tolerancia progresivamente a los diferentes estímulos que recibe pudiéndose irritar por el ruido que se produce en la calle, por charlas de otros jugadores en su cuarto o en el cuarto vecino, se siente incómodo en su cama habitual, protesta a menudo, inclusive, por la carne o el tipo de carne que le brindan en los almuerzos y comidas. Manifiesta irritación hacia los compañeros, hacia el personal que los atiende en el concentrado de deportistas e inclusive en el hotel.

 Se produce en los deportitas un cambio notable en la comunicación, se hace más tensa, dura, desagradable y con frecuencia se generan conflictos a partir de ella. El deportista pasa de la asimilación normal de su  situación en el concentrado de entrenamiento y de estar entrenando normalmente a un estado caracterizado por la protesta por todo, la lucha sin cuartel y la negación en la ejecución de las acciones y misiones que les plantean.  De esta manera y bajo esta fase el deportita percibe la carga de entrenamiento como insoportable y bajo este prisma se niega a cumplir determinadas tareas que les indican los entrenadores.

 Al inicio de esta fase el deportista intenta dar una explicación de su conducta y en ocasiones es capaz de solicitar perdones y brindar excusas explicativas, pero para el momento medio y final de esta fase el deportista se trastorna y se convierte en una persona que va perdiendo la autocrítica y en ese sentido no experimenta remordimientos por las conductas inadecuadas.

 La irritabilidad emocional  se manifiesta de diferentes formas en los deportistas y es por ello que hay que estar muy atentos a las particularidades del comportamiento global de ellos, pues las variaciones de su "estilo de comportamiento" pueden ser indicadores importantes para conocer cómo están reaccionando ante las cargas del entrenamiento o de las competencias.  Generalmente ocurre una desproporción del nivel adecuado de excitación emocional y el deportista se torna con una excitación emocional excesiva, demostrada en la labilidad de su comportamiento: comportamientos simples producen cambios notables en la esfera biofuncional y psicológica del deportista que, evidentemente, no se corresponden con los mismos. Así aparece una aceleración inadecuada del  pulso, la rubefacción del rostro, el sudor copioso, la impaciencia en la espera de algo, la agitación al caminar, el enojo, manifestaciones sombrías en su rostro, expresiones pesimistas y muchas otras que hay que considerarlas en función de cómo es su comportamiento habitual.

 Cuando esta fase se pronuncia notablemente, la inquietud interna y espera tensa de  los disgustos se convierten en los acompañantes básicos del deportista, aparecen las dudas en la  oportunidad de los esfuerzos posteriores, la insatisfacción para consigo mismo, con la gente que le rodea y con el modo de vida que lleva.

 Esta segunda fase tiende a ser corta y no expresada, por lo que su tránsito hacia la tercera fase es muy rápido.

 Cuando el deportista llega a la tercera fase, de astenia,  el fondo general de su estado de ánimo baja notablemente y en ese sentido decimos que se deprime, aparece la agitación, la inseguridad en sus propias fuerzas, la alta vulnerabilidad y la sensitividad.

 En muchas ocasiones, cuando se está  presenciando a un deportista bajo estas manifestaciones en esta fase, puede ocurrir que el Psicólogo de corte clínico diagnostique un estado de depresión psíquica.  En realidad no deja de tener razón, solamente que los contenidos de este estado no son los típicos de la depresión pseudo patológica.

 En los deportistas esta fase de astenia se manifiesta con la sensación se agobio, de abatimiento, estancamiento y pasividad en situaciones de la actividad deportiva. Pesan mucho los miembros del cuerpo, los ejercicios se hacen muy lentos, baja el dinamismo acostumbrado, se produce una disminución del tono muscular general, aparece la sensación de sueño constante y de decaimiento que hace que el deportista comience a rechazar actividades usuales en él, como escuchar música, bailar, ver películas y hasta  elude la comunicación con otras personas.

 Los motivos principales de la persona pasan a un segundo plano y el motivo del deber se deteriora progresivamente, hasta el punto  que el deportista comienza a manifestar un estado brusco de reducción de la calidad en las tareas que debe cumplir en los entrenamientos.

 En muchas de las ocasiones se ponen en tela de juicio el resultado planificado para un partido, juego, o torneo, incluso, cuando sabe que se producirá un encuentro con  un contrario más débil. El deportista comienza a interpretar los resultados obtenidos en vísperas de las competencias con matices pesimistas que no presagian el  éxito y cuando esto ocurre en uno o varios de los jugadores que deben ser responsables de conducir el equipo hacia la victoria, si no se produce una reestructuración de su estado psíquico, antes de salir a jugar, ya perdió en equipo.

 La agitación es otro momento de especial importancia al evaluar la dinámica del estado emocional de los deportistas de cara a la Preparación Optima para el Combate.

 La agitación no sale de la nada, por supuesto que tiene sus antecedentes psicológicos, en las fases anteriores que condicionan su manifestación y subsiguiente desarrollo negativo para con el deportista.  De esta  manera los estados de preocupación, de alteración y de inquietud que antecedieron a este momento son los elementos que favorecen la aparición de la agitación. Pero una vez alcanzado dicho estado puede profundizarse cada vez más hasta convertirse en temor y fobia.

 La agitación que surge en relación con el proceso de entrenamiento, tiende a ser menos aguda que la agitación que se experimenta en los momentos de la competencia, pero a la vez es más profunda, duradera y estable.                                                                                                                                      

 La inseguridad en sus propias fuerzas, la alta vulnerabilidad y la sensitividad tipifican de manera especial esta fase de la tensión psíquica excesiva. El correlato que se establece entre las posibilidades reales de ejecutar las acciones individuales y colectivas con respecto a la idea de cómo se siente y está listo para desempeñarse en el terreno puede ser favorable o no. cuando es discordante aparece la inseguridad en sus propias fuerzas y esto puede ocasionar serias dificultades en la competencia, sobre todo, si el deportista no lo indica o los entrenadores o masajistas no se dan cuenta de ello. No resulta para nada raro que el ocultamiento de su estado se produzca porque el deportista desea participar en las acciones, sin embargo, su disposición está falseada pero tiene la esperanza que cuando comiencen las acciones todo llegue a su estado normal; en todos  lo  deporte  eso puede ser muy costoso, porque en los primeros minutos de juego pueden anotarnos uno o más goles y entonces se puede producir un desmoronamiento moral del equipo.

 Bajo estas condiciones el deportista se hace mucho más vulnerable que antes, motivo por el cual todas las influencias externas pueden ocasionar reacciones desfavorables en el mismo, desde la arquitectura del estadios, la multitud del publico, la bulla del público, la presencia de luces o no, la temperatura, etc. que pueden ocasionar un recrudecimiento notable de la tensión psíquica excesiva y llevarla a límites insospechados que, una vez en el terreno, no pueden ser resueltos.

 Por otra parte el deportista bajo este estado disminuye su umbral psicofisiològico y estimulaciones que en otro momento no formaban parte de las informaciones que conscientemente recibían, por ocurrir de manera subconsciente, ahora pasan al plano de la conciencia y comienzan a procesarse provocando un cambio radicar en el gasto energético y psíquico no acostumbrado que tiende a agotar al deportista de antemano, con independencia que se vuelve más sensible a reaccionar negativamente ante ellos.

 La importancia del conocimiento de los estados de tensión psíquica excesiva en momentos de entrenamiento es incuestionable, porque el Psicólogo del Deporte puede ir dando indicaciones puntuales al Director Técnico de cómo se está asimilando y reaccionando ante las diferentes cargas del entrenamiento, sobre todo  cuando comienza el trabajo con cargas 4 y 5.

 Otro elemento importante es el trabajo del Psicólogo del Deporte en las competencias, donde las cargas generalmente son del grado 6 y no todos los deportistas soportan tales intensidades asociadas a las presiones adicionales del propio escenario deportivo, ni se recuperan de las mismas a igual velocidad, por lo que en la dinámica de un torneo hay que trabajar arduamente para mantener en estado óptimo a los deportistas.

 Por  último, vale la pena indicar que, a partir del conocimiento y estudio detallado y sistemático de la tensión psíquica excesiva y del comportamiento en los deportistas se puede llegar a conocer y regular el estado psicológico de entrada al torneo y a cada juego en particular.

 Este es un momento crucial, porque todo el esfuerzo de los entrenadores, los deportistas,  directivos y funcionarios del deporte pueden multiplicarse por cero, sencillamente, porque los deportistas no entraron psicológicamente bien al juego y, por supuesto, cuando comenzaron a actuar al nivel que regularmente lo hacen ya es demasiado tarde y se pierde el mismo.

 Es preciso, en horas tempranas con respecto a la entrada del juego, diagnosticar si cada deportista está o no en el estado de disposición óptima para el combate, y para ello no basta con el reporte personal de cada  uno de ellos de que se sienten bien  (porque en muchas ocasiones ellos mismos ocultan sus vivencias psicológicas intencionalmente por pena o porque desean salir al terreno).

 Cuando se detecte que el deportista se encuentre en situaciones  de Indiferencia de salida, Fiebre de salida o apatía de salida, hay que realizar intervenciones psicológicas rápidas para devolver su estado psicológico al deseado: disposición óptima para el combate.

 Hasta aquì, la cuarta  reflexión que deseo hacer. Un  paso  hacia  adelante  en  la  profundización  de  los  contenidos  que  estamos  abordando no   pone  en una  posición  de   aceptación,  comprensión  o  rechazo  sobre  lo  expresado; sin  embargo,  parece  que  lo  que  se  dice  tiene  alguna  lógica,  porque  en  la  practica  lo  hemos  podido  vivenciar  con   nuestros  deportistas. ¿Pruebe  a  evaluarlos  con  sus  deportistas?

 Pero resultaría interesante invitarlos a pensar entorno a estas cuestiones:

 ¿Cómo  evaluar  los  estados  de  tensión  psíquica  excesiva?

¿Pueden  confundirse  las  manifestaciones de  estos  estados  con  los  síntomas  de  algunas  patología  psicológicas  o  psiquiátricas?

¿Aumenta  o  disminuye  el  protagonismo  del  psicólogo  como  entrenador  del  equipo  deportivo?

¿Es  posible  determinar  estos   estados  desde  el  gabinete  del  psicólogo o  es  imprescindible  la  participación  diaria  del  psicólogo  en  todos  los  entrenamientos  y  en  todas  las  competencias?

Nos vemos en una próxima ocasión.

El autor.


[1] Hipocondría: es el estado que se caracteriza por la atención exagerada a su salud, el temor infundado por la misma, la fijación preocupada de la conciencia en sus sensaciones físicas, que necesariamente no tiene que manifestarse en dimensiones patológicas.

Comentarios sobre la preparación psicológica y el pre arranque

Comentarios sobre la  preparación psicológica y el pre arranque

Comentarios    sobre     la    preparación     psicológica     y     el     pre arranque 3

Por: Carlos M. Martinò Sànchez

Psicólogo del Deporte

Doctor  en  ciencias Psicológicas.

CEPROMEDE  CAMAGUEY.

Email: martino@trocha.cav.sld.cu

III.  El apogeo de nuestro debate cientìfico.

Llegado este momento, considero que es oportuno tal y como lo indica el título de este pequeño  comentario,  comenzar  a reflexionar  con cabeza propia.

En el artículo anterior habíamos dicho: "Dejemos que nuestra mente quede libre de cualquier atadura científica. Lo que nos interesa es que cada  uno de nosotros piense por sí mismo y llegue a sus propias conclusiones."

Pero esto tiene su precio: Cualquier postura que adoptemos puede lacerar algún punto de vista que ha sido  sostenido por alguno de Uds. desde hace bastante tiempo y en ese sentido se pueden sentir agredidos.

No pretendo agredir a alguien, sino màs bien los invito a que critiquen con todas sus fuerzas el punto de vista que planteo. Pero si no logran desbrozarlo y hacerlo añicos, entonces los invito a que se unan a estas reflexiones y las defiendan de corazòn, sabiendo que por este  camino podremos desarrollar nuestra ciencia.

Allá voy.....   Este es  mi punto de vista.

Soy del criterio de que debemos cambiar el punto de análisis del fenómeno que se nos presenta. Dejemos a un lado la manifestación objetiva y externa del fenómeno que ocurre, por un momento. Adoptemos la perspectiva del enfoque genético en psicología: Detengámonos a pensar y seguir el curso, hacia el inicio, de la cadena de hechos psíquicos para determinar el momento en que comienza a actuar subjetivamente la situación a la que está expuesta el deportista.

Siguiendo esta línea de pensamiento, debemos preguntarnos: ¿Puede surgir la tensión psíquica o el prearranque sin que existan cargas extremas o una situación competitiva real?  La respuesta indudablemente es negativa, porque para que exista la vivencia de la tensión psíquica el deportista debe haberse sometido a cargas físicas extremas y para que muestre el prearranque  debe  estar, primero que todo, preparándose para alguna competencia y estar próximo a ella.  (Cualquier manifestación representativa, mnèstica o de la imaginación siempre tendrá en su constitución la vivencia inicial que la produjo).

 Si esto es así, parece que es prudente y  lógico pensar que lo primero que ocurre no es la tensión psíquica, ni siquiera el llamado prearranque, sino que lo primero que se debe manifestar es la percepción de la carga que realmente ha asumido, la percepción de la dinámica de aproximación o el evento competitivo real  y que tal percepción se personaliza al entrar a ser evaluada por el sistema de valores del deportista.

 

Luego, en función de las necesidades del deportista, de sus motivos, sus aspiraciones y expectativas el mismo genera cierta DISPOSICIÓN HACIA tales hechos situacionales y en dependencia de la calidad de esa disposición y de su nivel expresivo interno, se desencadenará entonces la vivencia de la tensión psíquica o del llamado prearranque  con matices más o menos semejantes y ajustados,  por una parte, a la propia situación y, por la otra, a las particularidades individuales de la persona.

A mi juicio, tanto la tensión psíquica como el prearranque se constituyen en eventos psicológicos  resultativos de una interacción mucho más compleja: personalidad - situación

 Para nada esto es nuevo, ya Puni había indicado en uno de sus libros lo siguiente:

"En la solución del problema de la preparación psicológica para las competiciones es primordial la cuestión de la comprensión de la esencia de la predisposición psíquica para las competiciones."[1](El subrayado es mío)

Y P. A.  Rudik,  otro de los grandes pensadores e iniciadores de la Psicología del Deporte indicó:

"El objetivo general de la preparación psicológica es el desarrollo de las cualidades psíquicas que el deportista necesita para alcanzar un alto nivel de perfeccionamiento deportivo, la estabilidad psíquica y la disposición para intervenir en competencias de envergadura"[2] (El subrayado es mío)

En este autor queda mucho más claro el fenómeno personològico que se pretende abordar: Las  disposiciones de la personalidad  como  eje central de la preparación psicológica para las competiciones.

Otros autores, cubanos y extranjeros,  han querido incursionar sobre este tema y a mi modo de ver  lo que han logrado es brindar más información psicofisiológica, psiconeuroendocrina, clínica, etc.; pero no han explicado la esencia de dichos fenómenos  desde el punto de vista personològico. Se han inclinado hacia la ampliación del diapasón del prearranque usando el término de estrés, como si en el deporte no estuviera bien definido el hecho de que todo tipo de entrenamiento, por su esencia es una situación estresante de tipo catabólico. 

Las respuestas a dichas situaciones no podemos seguir viéndolas en el contexto atomizado, salvo para cuestiones pedagógicas. La vida, la realidad de nuestros deportistas es mucho más compleja e integrada que cualquier explicación individualizada de las manifestaciones psíquicas particulares. 

El propio hecho de reconocer, y así lo han hecho un sinnúmero de autores,  que las respuestas ante el entrenamiento y la competencia son dadas por la personalidad del deportista y no por un sector de ésta, nos obliga a cambiar el punto de vista atomizado y comenzar a ver la situación de la preparación psicológica de manera más integral, personològica.  Lo que no quiere decir, que a los efectos operativos, utilicemos indicadores puntuales para ver la evolución de ciertos fenómenos, procesos o estados específicos que son importantes para el éxito de nuestros  deportistas.

Los aspectos y las particularidades psicológicas de la actividad y del participante se conjugan armónicamente a lo largo de todo el proceso de preparación del mismo, baste indicar que no es posible llevar a cabo ninguna de las otras preparaciones si no participa la subjetividad de cada una de las personas que integran el equipo.  De ahí la importancia relativa que viene alcanzando la preparación psicológica en la actualidad.

Las disposiciones de la personalidad son un producto histórico-cultural. Las disposiciones de la personalidad no están condicionadas socialmente, sino que son sociales por su esencia. Aún en el caso de aquellas disposiciones complejas que resultan de la integración interna en la personalidad a partir de experiencias muy personales, cuando se reestructuran en el contexto de la personalidad quedan mediatizadas por los contenidos sociales interiorizados en otras disposiciones.

Las disposiciones de la personalidad se van conformando progresivamente, a lo largo del tiempo y en función de la interacción y las interrelaciones que la persona establece sobre la base de sus necesidades.

Resulta que todas estas disposiciones de la personalidad y las actitudes rudimentarias o elementales (ustanovkas, attitudes, set) de la persona se nutren de los contenidos de la vida psíquica de cada uno de nosotros,  de alguna manera interactúan sintetizándose, clasificándose y generalizándose. Es así que progresivamente va surgiendo, en el contexto de la personalidad, una nueva instancia psíquica del sistema disposicional (una función psíquica superior) que hemos decidido llamarle MODELO DISPOSICIONAL[3] que, se constituye en el subsistema rector,  por el hecho de que todos sus contenidos tienen un grado  de generalidad superior al de cualquier actitud o disposición en particular, y en su carácter funciona como un  marco   referencial   interno.  El resto de las disposiciones de la personalidad y de las actitudes rudimentarias conforman el subsistema regido.

La disposición para el combate, o para la competencia  es un tipo de disposición integrada que reúne en sí las manifestaciones de diferentes niveles o estratos disposicionales de la personalidad.

EL MODELO DISPOSICIONAL es aquella función psíquica superior que se generaliza como núcleo central del sistema disposicional  de la personalidad, se manifiesta como un punto de referencia o patrón en el que la personalidad expresa cuáles son sus consideraciones sobre las actitudes y disposiciones; incluye las informaciones, imágenes,  vivencias y comportamientos  relacionados con actitudes y disposiciones  anteriores actualizadas, efectivas actuales   y   futuras actuantes.

El contenido general del MODELO DISPOSICIONAL se vincula a cómo son y deben ser las disposiciones  del hombre y de quienes lo rodean, hacia objetos, fenómenos y personas. Incluye en sí, toda gama de información que permita resolver las cuestiones más variadas,  simplísimas  o   muy  complejas.

 

El MODELO DISPOSICIONAL es fruto de la acción interpersonal en la que se cristalizan los contenidos disposicionales  dados en la cultura que, una vez filtrados por la psicología del hombre,  se reorganizan en la vida psíquica, produciendo un desarrollo de la personalidad sobre la base de la conjugación armónica de la participación de la autoconciencia y la autovaloración, conservando la imagen disposicional  de sí mismo, de los demás, de los demás sobre sí, del grupo, etc. (ver esquema No 1)

El MODELO DISPOSICIONAL, desde este punto de vista, tiene cinco funciones:  

la de evaluar   las necesidades, motivos y situaciones como vía primaria para dar acceso al funcionamiento del  nivel o estrato disposicional  correspondiente  (FUNCIÓN DE EVALUACIÓN).    De     hecho      existe      una Imbricación  entre el modelo disposicional  y otros subsistemas de la personalidad, de manera que sea posible el ajuste de las disposiciones  a los niveles correspondientes de necesidades y motivos de la actividad de la personalidad.

La de regular  la intensidad de las manifestaciones  disposicionales al expresarse en determinados comportamientos de la personalidad. (FUNCIÓN DE REGULACIÓN). Esta manifestación funcional permite que las  disposiciones  se expresen con mayor o menor vivencia, en dependencia   de los requerimientos de las situaciones en las que se desenvuelve la personalidad.

la de facilitar la integración del sistema disposicional  y sus relaciones con otros sub.-sistemas de la personalidad (FUNCIÓN INTEGRADORA). Con un efecto útil para el sistema en el que se produce la maximización  de la efectividad  disposicional, tanto en la racionalizaciòn de las energías del sistema personològico, como  en la concentración  de las características de las disposiciones en cada uno de los niveles o estratos.

la de desarrollar y participar en la expresión de resultados útiles para el sistema disposicional  (FUNCIÒN DESARROLLADORA), propiciando la correspondencia de las orientaciones valorativas de la personalidad y las disposiciones  que se ponen en función, sobre la base de proporcionar satisfacción al inducir el comportamiento hacia el alcance de la meta que está en correspondencia con las necesidades, y

la de ejercer el control y aceptación de la información de retorno correspondiente que permite su auto desarrollo, su autoperfeccionamiento (FUNCIÓN DE CONTROL), atenuando o activando las manifestaciones disposicionales  en función de las variaciones de las  situaciones.

El hecho de que en el modelo disposicional existan estas funciones especiales explica de manera clara la dinámica de las disposiciones, su estabilidad en la personalidad y la consistencia de las disposiciones respecto a las situaciones contextuales en las que el hombre se desarrolla.

La dinámica de las disposiciones es descubierta, sobre todo, en el out put del sistema disposicional, es decir, en las manifestaciones disposicionales expuestas en el comportamiento humano. Por el carácter focalizado de las disposiciones, puntual y específico. En  las experiencias con personas parece ser que en la  medida que la personalidad se manifiesta con mayor madurez existen diferencias notables en la expresión disposicional de un mismo tipo, cuando las situaciones no son exactamente iguales. Incluso, cuando éstas son muy semejantes las disposiciones  varían de un momento a otro.

Estos resultados son contradictorios con los que normalmente se encuentran en estudios de las actitudes siguiendo en enfoque clásico. Es decir, cuando la medición de las actitudes se hace con instrumentos de papel y lápiz siguiendo algunas de las escalas conocidas como la Lickert, Therstone, etc.  Pero son cada vez más concluyentes cuando realizamos una medición de las disposiciones utilizando la Técnica Dimensiomètrica.[4]

Según estudios que hemos realizado comparando los resultados en las mediciones de las disposiciones  hacia el trabajo con los mismos sujetos y en semejantes momentos con diferentes instrumentos  clásicos y la Técnica Dimensiomètrica, pudimos confirmar que los instrumentos como las escalas mencionadas incluyen sesgos que hacen variar la fuente de información y como consecuencia los análisis y las conclusiones a las que se arribe.

La estabilidad de las disposiciones se pone al descubierto cuando se analiza la tendencia disposicional  de la personalidad a lo largo del tiempo. Hemos podido confirmar que las disposiciones  de la personalidad tienden a manifestarse con cierta semejanza cualitativa a lo largo del tiempo, sobre todo cuando las mismas se han fijado con anterioridad. También hemos podido corroborar  que durante el proceso de formación de las disposiciones  de la personalidad la estabilidad manifiesta es un factor que facilita la propia fijación de las disposiciones.

La consistencia de las disposiciones la hemos podido reconocer en sus aspectos cualitativos, sobre todo cuando se inspeccionan los valores que mediatizan la expresión disposicional. Las disposiciones de la personalidad exhiben en su impronta  los valores de la personalidad implicados en la disposición  cuando son sometidos a altas tensiones contradictorias, porfía o debate. Mientras mas compleja es la disposición, parece que adquiere un contenido cognoscitivo más fuerte, manifiesto en la reflexión.

Hay muchos hallazgos que se han descrito para las disposiciones  como hechos particulares que en realidad nutren las características del Modelo actitudinal, y por otra parte hay mucha información que aparenta ser contradictoria en el momento de la manifestación disposicional  real o experimental   y   que ahora pueden ser explicados  en función   del  modelo.

¿Son las disposiciones  estables, o la estabilidad disposicional  es una propiedad del modelo disposicional?

Si las disposiciones  no son estables, sino que la estabilidad es del modelo disposicional, entonces debemos reconocer que las disposiciones  de la personalidad en su manifestación real son variables, en tanto siempre se están ajustando a las situaciones y se constituyen en manifestaciones irrepetibles de la persona.

De hecho la estabilidad manifiesta en la disposición  real se puede evaluar por la tendencia a dar respuestas muy parecidas entre  una situación y otra.  Digo parecida, porque en realidad pienso que no existen dos situaciones ni disposiciones  iguales. Lo semejante estaría aportado por el modelo disposicional  y  lo no semejante es el aporte del ajuste actualizado de la disposición  a la situación en la que se encuentra la personalidad, es la manifestación variable de esta  disposición.

El modelo disposicional  surge a lo largo del desarrollo ontogenètico del ser humano. Coincidimos con YADOV y los pronunciamientos de ANDREEVA en cuanto a que toda la manifestación disposicional de la personalidad está vinculada, de una u otra forma, a la jerarquía de las formas de la actividad sobre la base de la implicación de los limites de ésta por la persona, que corresponden, a su vez, a la ampliación de las necesidades y su correlato situacional, como condiciones de la actividad estructuradas según el tiempo durante el cual se conserva la cualidad fundamental de las condiciones dadas.

 

La Preparación Óptima para el Combate es, evidentemente, una resultante que debe manifestarse en el sistema rector de toda la actividad deportiva de los participantes, es decir, en la esfera Psicológico-Personològica. Dicha preparación alcanza su mejor manifestación en las disposiciones para el combate, como síntesis de toda la preparación que ha recibido el participante.

 

La P.O.C. implica, por su esencia, un afinamiento  sutil en las manifestaciones psicológicas y personològicas de los participantes y puede ponerse en evidencia cuando se realizan algunas comprobaciones prácticas de aquellas expresiones psicológicas que son resultado de la integración psicofuncional.

 

Se recomienda hacer una evaluación de los sentidos especializados de los participantes, al inicio del entrenamiento y al comienzo de cada mesociclo, de manera que se pueda ir evaluando el progreso y afinamiento de los mismos.  Las causas, en el interregno del entrenamiento, de expresiones que reflejen resultados  defectuosos en los sentidos especializados debemos buscarla:

 

En el sobre entrenamiento,

En disfunciones psicológicas, o

En el desentrenamiento.

 

Las dos primeras pueden aparecer como consecuencia de la asimilación o aplicación incorrecta de las cargas de entrenamiento y las dos últimas pueden deberse a la participación en regímenes de entrenamiento y competencias de menor nivel al requerido, en la interfase, cuando los participantes pasan a cumplir misiones de trabajo deportivo en otros equipos, de donde han sido promovidos con anterioridad y hacia el cual tienen aún algunas obligaciones.

 

No es posible lograr la  P.O.C. si al participante no se le ha sometido a un régimen específico de entrenamiento, incluyendo el modelado y la participación en  torneos preparatorios para la competencia más importante. Pero resulta que todas estas cargas que reciben los participantes, de una u otra forma, generan tensiones psíquicas grandes  y duraderas.

 

Hasta aquì, la terera reflexión que deseo hacer. Creo  que ahora tenemos aportes teóricos que nos complican la interpretación de lo que originalmente pretendíamos considerar: el pre arranque.

 

Pero resultaría interesante invitarlos a pensar entorno a estas cuestiones:

 

¿Cuán válido resulta centrarnos en la problemática de las  disposiciones  de  la  personalidad  para  deducir las formas  expresivas  fundamentales  de  las  tensiones  psíquicas  o  del  pre arranque?

¿Quién  es  causa  y  quien  efecto?: Las  disposiciones  o  la  tensiones  pìquicas.

¿Quién  es  causa  y  quien  efecto?: Las  tensiones  psíquicas  o  el  pre  arranque.

Nos vemos en una próxima ocasión.

El autor.

 

[1] A. Z Puni. Ensayos de Psicología del Deporte. Pag. 12

[2] P. A. Rudik Psicología. Ed. Pueblo y Educación. 1974. pag. 406

[3] De la Tesis para Doctorado en Ciencias Psicológicas, del autor.

[4] Martinò Sánchez, C. M.  Tesis de Doctorado en Psicología.

Comentarios sobre la preparación psicológica y el pre arranque 2

Comentarios    sobre     la    preparación     psicológica     y     el     pre arranque 2

Por: Carlos M. Martinò Sànchez

Psicólogo del Deporte

Doctor  en  ciencias Psicológicas.

CEPROMEDE  CAMAGUEY.

Email: martino@trocha.cav.sld.cu

Precisando  posiciones en el debate científico.

Dejemos que nuestra mente quede libre de cualquier atadura científica. Lo que nos interesa es que cada  uno de nosotros piense por sí mismo y llegue a sus propias conclusiones.

Por supuesto que un debate científico como el que nos proponemos, no implica la puesta en sintonía  de una sola forma de pensar. Cada uno de nosotros puede  tener un punto de vista válido científicamente, pero lo que más nos interesa es profundizar científicamente en este problema y llegar a una idea que pueda impulsar la teoría y la práctica de la psicología del deporte a un nivel más elevado.

En la primera parte tomamos en consideración algunos pronunciamientos de A. Z. Puni y de un grupo de científicos de diferentes países europeos a partir de los que quedo esclarecido el hecho de que tales manifestaciones precompetitivas eran pertenecientes a un fenómeno psicológico mucho más complejo.  Las implicaciones prácticas de este análisis son expuestas cuando Puni indica que:

"....se pueden descubrir en ella los síntomas comunes de los estados psíquicos ya mencionados que, no obstante, tienen sus peculiaridades, dimanantes de las condiciones específicas de la actividad deportiva y que se manifiestan durante las competiciones. Estas peculiaridades, que constituyen el conjunto de síntomas particulares que caracterizan los estados de la predisposición psíquica para las competiciones son: las cualidades volitivas, correspondiendo el papel preferente a la perseverancia, la sangre fría y el dominio de sí mismo, la iniciativa, el sentido autocrítico y la agilidad de pensamiento y la capacidad de observación, basada en una función de diferenciación altamente desarrollada, especializada en las condiciones de cada deporte concreto, de muchos analizadores, que actúan entre sí; la imaginación creadora; las emociones estènicas, expresadas en un nivel óptimo, la plena concentración, y constancia de la atención durante la actividad, a la vez que se manifiestan con agilidad todas las demás cualidades: distribución, cambio, volumen e  intensidad; capacidad de regular convenientemente sus sentimientos, pensamientos, acciones y toda su conducta durante el período de la competición basada en el conocimiento de determinados procedimientos, así como en la  habilidad para aplicarlos.

El conjunto de estos síntomas parciales del estado de predisposición psíquica puede variar de una u otra manera en relación con la totalidad, la expresividad y la peculiaridad del cambio e interacción de los elementos que integran el conjunto. Esos  síntomas dependen de las condiciones objetivas de los deportes concretos y están vinculados con las peculiaridades tipológicas, caracterológicas  e incluso, morfológicas de los deportistas."[1]

Sin embargo, cuando resulta preciso explicar la situación personológica asociada a tales manifestaciones que le brindan coherencia y estabilidad al comportamiento del deportista, se produce una salida tangencial, cuando Puni se refiere a que:

"El estado de predisposición para la competiciones, como todo estado psíquico presenta un complicado panorama interno, en forma de toda una gama de tensiones del deportista ante la expectativa de la competición a celebrar, de las peripecias de la lucha deportiva con sus compañeros y adversarios, de su desarrollo y resultados  (temporales y  finales). La manifestación de estas tensiones se caracteriza por las particularidades exteriores de su conducta y acciones, por las que, es oportuno afirmarlo, se puede juzgar objetivamente el estado psíquico del deportista, así como su dinámica.

El estado de predisposición psíquica para las competiciones tiene una base fisiológica muy complicada y, como todo estado psíquico, se caracteriza por tener una u otra duración.

Es necesario subrayar que el estado de predisposición psíquica para las competiciones es uno de los componentes que integran el concepto de "forma deportiva", se trata de un importante síntoma de la misma, sin el cual no cabe ni hablar de la forma deportiva. Si se opera algún cambio en el estado de predisposición psíquica se origina también un cambio en la forma deportiva"[2]

Queda claro que en Puni se produce un cambio en la percepción de las manifestaciones precompetitivas, pasando del plano eminentemente psicológico (prearranque), al plano personològico del deportista (predisposición para la competencia). 

Lo que definió como prearranque ahora pasa a ser un componente emocional de otro fenómeno más complejo: la predisposición para la competencia y  le incorpora los matices objetivos del comportamiento. Es decir, desde su perspectiva el autor ha comenzado a señalar dos particularidades esenciales de una manifestación compleja e integral de la personalidad del deportista: la emocional y la conductual.

Pero Puni, como magnífico psicólogo del deporte, no se quedó en la explicación de los fenómenos, sino que incorporó los elementos psicopedagógicos necesarios al abordar el proceso de la formación del estado de predisposición psíquica. Al respecto induce las siguientes ideas:

"El estado de predisposición psíquica se forma especialmente en el proceso de preparación psicológica orientada para cada competición concreta.

Y esto constituye ahora un eslabón completamente necesario de todo el proceso de entrenamiento, especialmente en el período de competiciones, ya que su subestimación, y con mayor razón su menosprecio, por parte del deportista o el entrenador, puede reducir a la nada el tenso trabajo realizado durante meses y a veces en el transcurso de varios años.

Se trata de que la participación en cualquier competición presupone para cada deportista el choque con dos elementos  irrepetibles: las condiciones de la competición, irrepetibles en toda su plenitud, y la personalidad del deportista, individualmente original, que es irrepetible.  Y en las competiciones por equipos y deportes de conjunto, con la irrepetible originalidad del colectivo deportivo.

Y si el deportista o el colectivo deportivo no está preparado psicológicamente para las acciones en toda su irrepetible originalidad en una condiciones que nunca se repiten, esto produce, por lo general, consecuencias desagradables: el deportista alcanza resultados inferiores a  sus posibilidades o es derrotado."[3]

Y más adelante precisa:

"De este modo, el objeto de la influencia pedagógica dirigida, y de los esfuerzos personales dirigidos de los deportistas durante la preparación psicológica para las competiciones, es su pensamiento.

La psicología soviética, que se basa en la filosofía marxista-leninista y en la doctrina fisiológica de Pavlov, considera el pensamiento como el reflejo de la realidad en la psique del hombre y, a la vez, como la actitud de éste hacia él. El pensamiento, como unidad del reflejo y la actitud, está determinado por las condiciones objetivas, de la vida, por la actividad de  personas instruidas y cultas y es producto de la actividad refleja del cerebro, al que Pavlov denominó órgano de la actitud hacia el mundo exterior. El reflejo de la realidad y de uno mismo surge y existe en el cerebro del hombre en forma de imágenes, ideas y sentimientos. La actitud se manifiesta también como vínculos con diversos aspectos de la realidad, que tienen carácter individual y selectivo, y que además poseen uno y otro matiz emocional, vínculos que se forman en el proceso de desarrollo de cada ser humano y se fundamentan en su educación social y experiencia (V. Miasischev).[4]

Ahora ocurre algo muy interesante en el pensamiento de A. Z. Puni. Al evaluar el papel del pensamiento ha precisado el tercer elemento del estado integral: el cognoscitivo. Más aún, precisa dicho estado categóricamente como actitud.  Es evidente y muy interesante analizar cómo de la determinación y estudio de los hechos de la vida práctica de los deportistas se ha ido conformando un enfoque teórico, aún incompleto, relacionado con una manifestación personológica que se activa y pone en función al ser, ajustándose a las condiciones micro sociales de la competencia.

Aún cuando Puni incorpora el término actitud, se está refiriendo a un fenómeno particular que caracteriza la puesta en función de toda la personalidad, pero que en años posteriores a sus pronunciamientos quedó bien definido por B. A. Yadov como   disposición de la personalidad. 

A pesar de que muchos de nosotros, psicólogos y no psicólogos, nos quedamos anclados en las nociones primarias del prearranque y la utilizamos con frecuencia; la vida, la ciencia y los esfuerzos científicos  continuaron su camino en la penetración de la esencia de lo que ocurría en la precompetencia, la competencia y la post competencia.

Esa preocupación es evidente, porque quien analice a fondo el concepto de pre arranque se da cuenta que es parcial e incompleto y no permite explicar el comportamiento del deportista, sino solamente algunas de sus manifestaciones antes de la competencia dejando a un lado todo el comportamiento en la competencia y la post competencia.

De cierta forma cuando analizo la obra científica de A. Z. Puni tengo la impresión de que estamos ante un  hombre de una talla  superior, en el sentido de que se adelantó con creces a su tiempo. Tal y como ocurrió con Lev S. Vuigotskij, Puni estudia los problemas prácticos con un enfoque científico que paulatinamente le va permitiendo penetrar en la esencia de los mismos e ir sistematizando sus propuestas, aún cuando no logró dar una explicación completa y compleja del fenómeno que estudiaba: pienso que no se debió a problemas de su capacidad científica, sino a que no estaban dadas las condiciones  para explicarlas.

Lo que resulta lamentable en nuestros días es que muchos profesionales de la Psicología, cuando tratan de explicar y estudiar la problemática del deporte, aún mantienen aquellos puntos de vistas atomísticos y  cuasi psicológicos vinculados especialmente al concepto de prearranque.

Y no es que yo piense que debe ponerse en tela de juicio a quien ostente las banderas del prearranque, sino que el prearranque, per sé, no tiene actualmente razón de ser a menos que se valore como un síntoma especial de otros fenómenos mucho más complejos. 

El prearranque se ha subsumido en otras categorías superiores al mismo, por eso es cuestionable su uso directo, como también es cuestionable el uso actual del concepto de forma deportiva (en tanto ésta fue concebida para ser alcanzada en un momento del entrenamiento para comenzar la competencia);  hoy hablo de un concepto más dinámico, flexible y armónico, me refiero al de Preparación Óptima para el Combate (POC), ajustado a las nuevas condiciones de entrenamientos cortos y competencias itinerantes.

G. D. Gorbunov, seguidor de las ideas de Puni y colaborador de éste, en sus investigaciones, continuó el camino de su maestro y profundizó el estudio de aquellos estados psíquicos descritos por él.  Prestó mucha atención a la evolución interna del pensamiento psicológico de Puni y advirtió la intención del maestro al indicar la presencia de las tensiones psíquicas  como fenómenos cualitativamente superiores al de prearranque.

Para Gorbunov las tensiones psíquicas se constituyen en un fenómeno positivo muy complejo que permite explicar el funcionamiento humano bajo situaciones extremas, cuando el hombre es sometido a determinadas normas o patrones de conducta realmente exigentes, que pueden llegar al borde sus posibilidades. Al respecto expresa:

"Los mecanismos de la tensión psíquica, que agilizan la actividad, son complejos y multifacéticos. Muchas ramas de la ciencia buscan la respuesta a la pregunta: ¿qué predetermina las características cualitativas y cuantitativas del funcionamiento del organismo y del individuo en las condiciones complejas, incluido el deporte? En el proceso íntegro de la regulación psíquica de la actividad realizada por el individuo, se observan claramente sus tres componentes principales:  intelectual, emocional  y volitivo."[5] (Las negritas son mías)

¡Qué interesante! De entrada este autor reconoce la tirada funcional que participa en la regulación psíquica del comportamiento. ¿Es que Gorbunov pretende establecer el nexo entre la tensión psíquica y la regulación psíquica de la actividad? De ser así, este autor ha cambiado totalmente el punto de vista en la conceptualización del fenómeno que estábamos explicando y que Puni comenzó a desarrollar.

Para este  último autor, el prearranque era emocional y vinculado a los aspectos fisiológicos, no quedaba duda que estaba en presencia de un fenómeno psicofisiològico básico para el deportista y que gradualmente fue complicándose en su concepción matriz; pero ahora, el punto de mira no es precisamente la psicofisiología, sino y sobre todo la personalidad con su respuesta íntegra y gobernante.

Al explicar el desarrollo dinámico de los componentes de la regulación psíquica, Gorbunov,  le da un papel relevante a las emociones y la voluntad. Al respecto indica:

"Las emociones se revelan con el gran deseo de lograr un alto resultado deportivo. Las emociones descubren de manera automática e inconsciente para el hombre sus recursos energéticos (por ejemplo, en respuesta a la acción de un irritante inesperado, bajo la influencia del temor, etc.). Los estados emocionales extraordinarios desplazan los límites nativos, revelan las reservas del organismo y las realizan en la actividad.

Mientras tanto, la voluntad es el factor de la tensión consciente de todas las fuerzas físicas y espirituales orientadas a lograr el mejor resultado deportivo (por ejemplo, en el proceso de cruzar la línea de llegada). En la base de ello se halla no sólo el deseo, sino también el motivo del deber y la comprensión profunda por el deportista de la necesidad de superar a sí mismo en aras de lograr el objetivo, en aras de magnas vivencias, tales como, por ejemplo, los sentimientos del vencedor que se encuentra en el pedestal de honor.

Los estados emocionales y volitivos, siendo mecanismos distintos en principio, conducen, en última instancia, al mismo resultado: salto en la manifestación de las funciones del organismo. El estado, que surge antes del entrenamiento o de las competencias y en la marcha de las mismas, es el estado de una interacción compleja entre dos tipos de tensión psíquica: emocional (automática) y volitiva (libre).

Como ya se ha dicho, la unidad  estructural del primero es la vivencia, y del segundo, es el esfuerzo volitivo."[6]

La trama psicológica, más bien personológica, que este autor dibuja en estos párrafos desborda los límites de las propias tensiones psíquicas. No me cabe la menor duda que el autor está tratando de explicar un fenómeno que a simple vista se manifiesta como algo complejo, pero los datos que nos aporta, resultan ser un tanto distantes, separados y en ocasiones inexplicables dentro del propio fenómeno que se pretende describir.

Se expresa una interdependencia entre dos niveles del psiquismo: el psicológico y el personológico; se expresa la existencia de relaciones funcionales y expresivas de manera consciente e inconsciente;  y se indica la vinculación del fenómeno de las tensiones psíquicas con las necesidades, los motivos, las aspiraciones y la  autorrealización.   Realmente no creo que el propio fenómeno de la tensión psíquica sea lo suficientemente abarcador como para establecer per sé tales interdependencias, relaciones y vínculos.

A pesar de que Gorbunov profundiza el estudio, le ocurrió lo mismo que a Puni, se quedó en el plano contemplativo, en la mera descripción de los hechos.  Pero no por ello quedan sin valor, en el plano teórico y práctico, sus observaciones, todo lo contrario.  Cuando analizamos las caracterizaciones que estos autores brindan acerca de la existencia del fenómeno que describen y estudian, nos damos perfecta cuenta de que lo que ellos consideran el fenómeno esencial no es más que un efecto provocado por  otros estados complejos de la personalidad.  Se puede llegar a pensar que la personalidad al ponerse en contacto con  la situación ideal, potencial o real "reacciona"  de variadas formas expresándose, entre ellas, en el nivel emocional y volitivo.

Como se puede observar el mejor pensamiento de la Psicología del Deporte permitió un avance en la profundización del conocimiento de aquellas cuestiones que estaban relacionadas con los resultados de nuestros deportistas.

Hasta aquí, la segunda reflexión que deseo hacer. Creo  que ahora tenemos aportes teóricos que nos complican la interpretación de lo que originalmente pretendíamos considerar: el pre arranque.

Pero resultaría interesante invitarlos a pensar entorno a estas cuestiones:

¿Cuán válido resulta centrarnos en la problemática del pre arranque a la luz de los conocimientos actuales?

Siendo un síntoma emocional, ¿No sería mejor llegar a conocer  que instancia personològica regula su funcionamiento y en definitiva su expresividad objetiva?

¿La tensión psíquica es  una noción màs completa e integradora en la que el pre arranque se constituiría en una de sus manifestaciones?

¿Qué papel juega entonces  la ustanova, la attitude o el set en este conjunto de manifestaciones del deportista antes, durante y después de las competencias?

Nos vemos en una próxima ocasión.

El autor.

 


[1] Ibidem. Pag 13-14

[2] Ibidem. Pag 14-15

[3] Ibidem. Pag. 20

[4] Ibidem, pag 21

[5] G.D., Gorbunov. Psicopedagogía del deporte. Vneshtorgizdat. Moscù.1988.

[6] Ibidem G. D. Gorbunov. Pag. 53

Comentarios sobre la preparación psicológica y el pre arranque

Comentarios  sobre  la   preparación  psicológica  y  el   pre arranque

 

Comentarios  sobre  la   preparación  psicológica  y  el   pre arranque

Por: Carlos M. Martinò Sànchez

Psicólogo del Deporte

Doctor  en  ciencias Psicológicas.

CEPROMEDE  CAMAGUEY.

Email: martino@trocha.cav.sld.cu

I.  Iniciando un debate cientìfico.

Tal y como indico en el titulo de este trabajo, hoy me dispongo a iniciar  una secuencia de reflexiones científicas sobre aquellas cuestiones de la preparación psicológica y del pre arranque que màs debemos considerar desde el punto de vista teórico y práctico.

El propio hecho de dejarnos llevar por la pràctica diaria, sin reflexionar teóricamente sobre los acontecimientos psicológicos con los que estamos trabajando, han servido para considerar como simples a un grupo de estados que realmente no lo son; y por otra parte notamos la tendencia de simplificar su expresión al máximo.

No quiero arremeter  contra los que han confundido, consciente o inconscientemente, la preparación psicológica y la reducen al tratamiento psicohigiènico de los deportistas que presentan tal o cual estado de pre arranque.

La preparación psicológica de los deportistas, adolece de  una base teórica a partir de la cual se desarrolle todo el andamiaje práctico para alcanzar los resultados deportivos relevantes que se esperan. Generalmente, se describen procedimientos (como el caso de los famosos eslabones de la preparación psicológica descritos por A. Z. Puni), o variadísimos puntos de vista relacionados, casi siempre, con técnicas de intervención para con los deportistas.

La preparación psicológica contribuye a la adecuación de los procesos psíquicos y de las cualidades  y propiedades de la  personalidad,  más importantes para el participante en la actividad. La utilización de procedimientos  de intervención  y  medios de preparación psicológica, puntuales y en cierta medida aislados,  permiten estimular en ellos la tendencia  a   la auto educación de la voluntad, lo enseñan a controlar de manera consciente sus estados psíquicos en las condiciones extremas de la actividad competitiva, etc.

En la medida en que se desarrolla el deporte  la atención de los especialistas es atraída cada vez más por la cuestión relacionada con la importancia de la disposición psicológica de los participantes en competencias de alto nivel. El objetivo de la preparación psicológica es el logro del nivel más alto de preparación para la actividad deportiva,  la Preparación Óptima para el Combate (P.O.C)

Considero por preparación psicológica el nivel de desarrollo del conjunto de cualidades y propiedades psíquicas del participante, de las que depende la realización perfecta y confiable de la actividad deportiva (física, técnica, táctica, y biomédica)  en las condiciones extremas de los entrenamientos y las competencias.     (Ver esquema No. 13)

El problema de la preparación psicológica no está relacionado únicamente con la creación, fortalecimiento y desarrollo de particularidades emocionales durante períodos específicos de las competencias deportivas. En cierta medida eso se puede lograr desde la perspectiva de la psicología en el deporte, donde el psicólogo participa asistencialmente en los equipos deportivos.   El   problema   real   es   otro: la creación, fortalecimiento y desarrollo de aquellas particularidades psicológicas y personològicas necesarias para enfrentar las fuertes tensiones psíquicas que surgen durante los entrenamientos y competencias.                      

En cierta medida se ha creado el paradigma de la preparación psicológica vinculada a la regulación de los estados emocionales de los deportistas, asociadas  a  cierta  tipología  del  pre arranque.

La herencia cultural que hemos recibido del antiguo campo socialista, en materia de Psicología del Deporte, a pesar de ser muy valiosa en muchas de sus partes y en la ubicación contextual del psicólogo para con la actividad que desarrolla, no siempre fue interpretada adecuadamente, quizá por la existencia de una traducción no especializada, o por la falta de preparación adecuada de quienes teníamos la obligación de interpretar dichas ideas científicas.

Para poder tener una idea de cuánto nos hemos despegado o no de las ideas iniciales de quienes formularon las primeras nociones científicas sobre la preparación psicológica de los deportistas para la competencia y de las características del estado de pre arranque en los mismos, nos vemos en la obligación de hacer un mìnimo recorrido teórico sobre los precursores de estas ideas fundamentales.

En Ensayos de Psicología del Deporte, A. Z. Puni, uno de los más grandes psicólogos del deporte de la historia de esta ciencia, expresaba:

 "El estado de prearranque surge en el deportista con motivo del enfrentamiento en que va a participar. Se trata de un estado emocional que está asociado a las peculiaridades de las sensaciones del deportista por su futura participación en las competiciones. Estas, con base a la experiencia adquirida por el deportista, pueden reflejarse de distinta manera en su mente. En unas ocasiones puede temer por el desenlace de su actuación y en otras puede esperarlo con alegría."[1]  (el subrayado es mío).

Quiere esto decir que el mismo Puni consideraba, desde su inicio, la problemática del pre arranque como una manifestación especial de un estado emocional y no como una construcción psicológica particular que tipificaba a la personalidad como un todo. 

Sabemos que la personalidad se manifiesta íntegramente en cada uno de nosotros y, por supuesto, tambièn de los deportistas. La cuestión es que a partir de esta traducción se tomó en consideración solamente el enfoque resultativo, en el que se consideraban las manifestaciones de dicho estado y no las causas del mismo. 

En aquel momento lo que primaba era la psicofisiologìa y en ese sentido se le prestó mucha màs atención a las cuestiones relacionadas con nuestras sensaciones, percepciones y estados específicos fisiológicos que reflejaran alguna alteración del organismo a partir de vivencias que el deportista tuviera, sobre todo cuando estaban próximos a una competencia.

Cuando el autor al que nos referimos pretende dar una fundamentación científica  del pre arranque alude a un conjunto de investigaciones realizadas por profesionales que se desempeñaban en la fisiología e indica:

 "En esas investigaciones fueron descubiertos numerosos y variados cambios que preceden al trabajo, principalmente vegetativos y funciones animales del organismo (aumento de las pulsaciones, mayor frecuencia de la respiración, elevación del metabolismo y de la ventilación pulmonar, aumento del consumo de oxígeno, cambios en la actividad del sistema secretor, variación de los niveles de la sensibilidad de los analizadores, etc.)   Estas investigaciones sirvieron de base para hacer deducciones acerca del mecanismo de los reflejos condicionados del estado de pre arranque y permitieron considerarlo como una complicada reacción a la acción de los estímulos exteroceptores e interoceptores, que constituyen las señales de la próxima actividad, y pensar que el estado de prearranque constituye en definitiva la reacción de adaptación al trabajo que se va a realizar.[2] (los subrayados son míos).

 

Obsérvese que desde un inicio, Puni consideró al prearranque con una vinculación estrecha con la actividad motora que se debía realizar y que el mismo bebía ocurrir antes de que se produjera la misma y como reacción a ella. La observación científica en el contexto de la actividad deportiva de él y sus discípulos, y las investigaciones científicas realizadas permitieron poner en claro, en aquel momento histórico,  uno de los fenómenos más interesantes que surgían en los deportistas antes de comenzar el combate y, por supuesto, prestó un servicio muy  valioso  a  los  entrenadores.

El autor consideró que dicho fenómeno no se manifestaba en forma homogénea ni para todos los deportistas, ni en un deportista en diferentes ocasiones, y se adelantó a cualquier otro psicólogo a tipificar tales manifestaciones. De esta manera indicó la existencia de tres formas principales de manifestación:

"La primera forma (indica Puni), se caracteriza por el nivel óptimo de todos los procesos fisiológicos. Sus síntomas psicológicos son: la tensión expectante, la creciente impaciencia ("que empiece en seguida a correr, a nadar, el combate"), la fácil excitación, la idea acerca del recorrido de la distancia o del futuro combate (ritmo, táctica), la preocupación por el empleo racional de las fuerzas y por la máxima predisposición para el arranque.

La segunda forma se caracteriza por una amplia irradiación y por un alto grado de intensidad del proceso de excitación en la corteza cerebral, por los cambios vegetativos muy acusados (aumento de las pulsaciones, de la frecuencia respiratoria, la abundancia de sudor, el temblor de las extremidades, que a veces se extiende a todo el cuerpo, un brusco incremento de la diuresis, etc.). Los síntomas  psicológicos son: la agitación, que alcanza el grado de depresión, el nerviosismo, el estado de ánimo variable (desde una gran alegría hasta derramar lágrimas), el fallo de la memoria, la falta de atención, la inquietud injustificada, etc.

La tercera forma se caracteriza por el predominio en la corteza cerebral del proceso de inhibición, del surgimiento de una inhibición protectora al máximo (V. Vasìliev). Las reacciones externas típicas son la poca movilidad y el bostezo. Y los síntomas psicológicos son: la indolencia, la flojedad, la apatía, la falta de deseo de participar en las competiciones, el mal humor y la somnolencia.

Partiendo de las peculiaridades de la manifestación de cada una de las formas indicadas del estado de prearranque, el autor denominó a la primera "estado de preparación combativa"; a la segunda, "febrilidad del arranque", y a la tercera, "apatía del arranque"."[3] (el primer paréntesis y las negritas son míos).

El matiz psicofisiològico de la descripción de cada una de estas formas expresivas del prearranque es evidente, sin embargo no queda del todo claro, al menos en su precisión, los matices  puramente emocionales de los indicadores o síntomas psicológicos a los que hace referencia. 

Sin lugar a dudas, pienso que Puni, aún cuando no advirtió en toda su dimensión  el grado de complejidad psicológica del fenómeno que estudiaba, tiene el mérito de haber brindado  a sus seguidores algunos puntos de vista en los que necesariamente había que profundizar y que, sin lugar a equivocaciones, permitirían un avance y profundización en el estudio psicológico de los momentos especiales del entrenamiento, la ante competencia, la competencia y la post competencia pero desde la óptica de la psicología  y no de la psicofisiologìa. Esto se pone de manifiesto cuando Puni expresa que:

"Según se indicó anteriormente, el estado de prearranque se refleja de distinta manera en la mente del deportista. Las peculiaridades de este reflejo se manifiestan también en las diversas formas del estado de prearranque. En ellas se expresa una determinada actitud del deportista hacia su actuación en la competición dada.

Todo estado de prearranque ejerce determinada influencia en la actividad del deportista durante la competición y en el resultado alcanzado por  él." [4]

Aquí el autor introduce un nuevo tema: la posible relación de causa efecto entre actitud y emoción. Es obvio que su interpretación de la misma es de abajo hacia arriba, porque todo parece indicar que el concepto de actitud que en aquel momento él tenía no es el que actualmente tenemos. Para la fecha en cuestión el autor estaba considerando o el término otnoshenia o el de ustanovka, que al traducirlo indicaban la relación o la predisposición motora para la acción, a lo que los franceses denominaban attitude, o los norteamericanos habían categorizado como "set". Pero en todos los casos (visto del ángulo de Miasischev o de Usnadze) dichos fenómenos implicaban toda la personalidad y los describían como fenómenos en cierta medida inconscientes. 

Sin embargo el autor cae en una contradicción aparente al indicar la implicación de dichos estados  con el comportamiento  posterior del deportista. Inicialmente admitía y afirmaba que el prearranque era una manifestación emocional que ocurría antes de que se produjera la competencia y ahora indica que su efecto no solamente se presenta antes, sino también en los resultados finales de la actividad.  Esta contradicción aparente seguramente fue el motor impulsor  de alguno de sus seguidores para descifrar el por qué Puni se aventuró a esa afirmación, en la que no deja de tener razón aún cuando pudiese considerarse fuera de contexto.

Cuando A. Z. Puni escribe en el año 1969 su libro sobre La preparación psicológica para las competiciones deportivas, reconsidera el marco teórico planteado en sus Ensayos y presenta una nueva expresión científica, avanzada con respecto a la primera. Es evidente que aumenta notablemente la complejidad psicológica del fenómeno que estudia y comienza a profundizar en el  estado de predisposición psíquica para las competiciones.

En ese momento ya Puni había advertido que el objeto de su estudio realmente no era sencillo, ni que se pudiera encerrar en el contexto de las emociones (pre arranque). Acude a la Teoría de los estados psíquicos desarrollada por N. Levitov , V. Miasischev, A. Kovaliev  y otros cuando indica:

"...Todo estado psíquico se caracteriza por algunos síntomas comunes. Ante todo, cada estado de éstos constituye una manifestación completa de la personalidad, un cierto conjunto de procesos psíquicos que se operan de una manera original, de cualidades y peculiaridades de la personalidad, según escribe Levitov. Cada estado psíquico se manifiesta en el hombre como una experiencia, y a la vez se expresa en acciones y en la conducta de la persona dada. Todos los estados psíquicos tienen un carácter temporal, pero su duración puede oscilar entre límites muy diversos (desde unos segundos  hasta muchos días)" (las negritas son mías).[5]

Más adelante expresa:

"Es muy importante el hecho de que los estados psíquicos pueden adquirir un carácter estable al manifestarse repetidamente. Esos estados pueden removerse en los casos en que surjan las mismas o semejantes condiciones de vida y actividad, y también cuando se producen los cambios en el medio interno del organismo que los provocaron la primera vez. No obstante, el cambio de estas condiciones, cuando es muy brusco o inesperado, puede originar también un brusco cambio de los estados psíquicos.

A base de  los datos de la psicología general y empleando los resultados de numerosas investigaciones de los estados de pre arranque, así  como de la preparación volitiva y psicológica de los deportistas para las competencias (A. Puni, R. Abelskaya, A. Egorov, B.  Smirnov, V. Petrovich, Y. Palaima, Y. Kiseliov, S. Oya, K. Smirnov, P. Rudik, O. Chernikova, E. Gueron, E. Génova, F. Guenov, B. Prvanov, M. Epuràn, M. Vanek, I. Matsak, P. Kunats, V. Navroska y otros) se pudo caracterizar el estado de predisposición psíquica para las competiciones.

Este estado, como todo estado psíquico, constituye una manifestación complicada y completa de la personalidad. Este estado se caracteriza por una firme confianza del deportista en sus propias fuerzas, por su decisión de luchar hasta el fin, de una manera activa, apasionada y abnegada sin regatear esfuerzos, y precisamente hasta el fin, para lograr el objetivo fijado. Por un elevado nivel de excitación emocional. Con un alto grado de firmeza ante las diversas influencias desfavorables, tanto exteriores como interiores, y sobre todo de aquellas que tienen más importancia para el deportista.

Por la capacidad para orientar según sus deseos, sus acciones y sentimientos, toda su conducta, en las condiciones infinitamente cambiantes de la lucha deportiva y en la atmósfera altamente tensa de las competiciones."[6](Las negritas son mías)

Como se puede observar el mejor pensamiento de la Psicología del Deporte de las antiguas URSS, Bulgaria, Alemania  y  Polonia  resultaron coincidentes en  aquel  momento histórico.

Hasta aquì, la primera reflexión que deseo hacer. Apenas estamos comenzando en el desembrollo cientìfico de estos fenómenos o estados de la personalidad de nuestros deportistas. Pero resultaría interesante invitarlos a pensar entorno a estas cuestiones:

¿La preparación psicológica y pre arranque tienen puntos comunes y diferenciales?

¿Es la preparación psicológica un fenómeno particular o lo es el estado de pre arranque?

¿El prearranque es un estado psicológico, personològico o psicofisiològico?

¿El pre arranque es causa o efecto de otros proceso màs complejos de la personalidad del deportista?

En la pràctica, ¿sirve el prearranque para sugerir acciones a los entrenadores o para hacer alguna intervención psicológica para con los deportistas?

Nos hablamos en una próxima ocasión.

El autor.

 

 

 

 

 

 

 


[1] A.Z. Puni. Ensayos de Psicología del Deporte.  Editado por la Imprenta del INDER. Pag. 218

[2] A.Z. Puni. Ensayos de Psicología del Deporte.  Editado por la Imprenta del INDER. Pag. 218-219

[3] A.Z. Puni. Ensayos de Psicología del Deporte.  Editado por la Imprenta del INDER. Pag. 219.220

[4] A.Z. Puni. Ensayos de Psicología del Deporte.  Editado por la Imprenta del INDER. Pag. 220

[5] Puni A. Z. La preparación Psicologica para las competiciones deportivas. Suplemento No 11. Boletín cientìfico tècnico.  INDER. P. 12

[6] Ibidem  pag. 13

I CONGRESSO PAN-AMAZÔNICO DE EDUCAÇÃO FISICA E ESPORTES

I CONGRESSO PAN-AMAZÔNICO DE EDUCAÇÃO FISICA E ESPORTES

FUNDAÇÃO UNIVERSIDADE FEDERAL DE RONDÔNIA

DIRETORIA DO NÚCLEO DE SAÚDE

DEPARTAMENTO DE EDUCAÇÃO FÍSICA

I CONGRESSO PAN-AMAZÔNICO DE EDUCAÇÃO FISICA E ESPORTES

Porto Velho - Rondônia - Brasil

PROGRAMAÇÃO

Local      SESI -  Ginásio Mário Amato

Av. Rio de Janeiro, 4734

Dia 11/09/2008 - quinta- feira

17h 30min - Credenciamento

19h - Solenidade de Abertura

19h 30min - Conferência de Abertura

 "O papel da Educação Física e do Esporte no desenvolvimento humano"

  - Secretaria Nacional de Desenvolvimento de Esporte e de Lazer: Representante

  - Lars Grael  - Ex Secretário da Juventude, Esporte e Lazer do Estado de São Paulo

21h - Atividades Culturais

Dia 12/09/2008 - sexta-feira

Local - SESI

8h - 9h 45min - Mesa Redonda 01

"Ed. Física e Esporte no bem estar  psicológico e fisiológico do  Cidadão

- Dr. Martin Bonilla - UCE - Equador

- Dr. Enrique Garces dos Fayos - UM - Espanha

- Dr. Rafael Martin Acero - UC - Espanha

Coordenadora da mesa: Drª. Tânia Suely Azevedo Brasileiro - UNIR - Brasil

10h -12h - Mesa Redonda 02

" O papel da Educação Física e Esporte na  Formação da Cidadania"

 - Representante da Secretaria Nacional de Desenvolvimento de Esporte e de Lazer

- Dr. Alejandro Marcelino Hernández - UMCC - Cuba

- Dr. Marco Paulo Stigger - UFRGS - Brasil

Coordenadora da mesa: Drª. Ivete de Aquino Freire - UNIR - Brasil

14h -18h - Cursos/Oficinas

Local: SESI

 Curso 01

 "Gestão de Esporte e Lazer"

- Secretaria Nacional de Desenvolvimento de Esporte e de Lazer

   Curso 02

" Exercícios Físicos, Saúde... e Cidadania"

- Dr. Francisco Ucha - IME - Cuba

   Curso 03

" O Controle da ansiedade  nas atividades Físicas Esportivas"

- Dr. Enrique Garces dos Fayos - UM - Espanha.

- Dr. Martín Bonilla - UCE - Equador

 Curso 04

 "Educação Física Escolar e Saúde Postural: Uma realidade cubana"

- Drª. Mayda Lozada - ISCF - Cuba  

Curso 05

 " Esporte Escolar e seus fundamentos fisiológicos."

 - Dr. Rafael Martin Acero - UC - Espanha

Curso 6

" Educação Física, Recreação e Jogos: Uma abordagem Comunitária"

- Ms. Pedro Pablo Abreu - Argentina

19h 30min. -  Conferência 

Local: SESI

"Educação Física e Esporte e suas Perspectivas no Mundo "

- Dr. Manoel Gomes Tubino - FIEP - Brasil

- Dr. Lamartine Pereira - UGF - Brasil

21h        Atividade Cultural

Dia 13/09/2008 - Sábado

Local: SESI

 8h -10h                  

Mesa Redonda 03

" Educação Física, Currículo e Inclusão Social".

- Drª. Carmem Tereza Velanga - UNIR - Brasil

- Dr. Jônatas de França Barros - UnB - Brasil         

- Drª Káthya Augusta Tomé Lopes -UFAM - Brasil

Coordenador da Mesa: Profº. Esp. João Bernardino  Neto - UNIR - Brasil

10h - Apresentação de Trabalhos (Pôster) Científicos

14h - Local: SESI

Oficina 01 - "Educação Postural"

- Drª. Mayda Lozada - ISCF - Cuba

Oficina 02 -"Técnicas Psicológicas para o controle da Ansiedade nas  atividades físicas e

esportivas"

-Dr. Francisco Ucha - IME - Cuba

Oficina 03 - "Dinâmicas Corporais como ferramentas Sócio-Educativas"

- Drª. Tânia Suely Brasileiro - UNIR - Brasil

Oficina 04 - "O desenvolvimento das qualidades físicas na Educação Física Escolar"   

- Dr. Rafael Martin Acero - UC - Espanha

Oficina 05 -"Elaboração de Projetos de Intervenção Sócio-Educativa no âmbito da

Educação Física Escolar"

- Drª. Ivete de Aquino Freire - UNIR - Brasil

Oficina 06 - "Educação Física no Lazer Turístico"

- Ms. Pedro Pablo Abreu -  Argentina.

Oficina 07 -"Valores do Esporte"

- Esp. Felipe Fagundes - SESI - Brasil

17h  - Diálogo: Representantes  CONFEF/CREF`s e demais participantes do evento

Local : SESI

19h  -  Atividades Culturais

14/09/08  Domingo

Local: SESI

08h - Mesa Redonda 04

" A motivação como fator essencial na Educação Física e Esporte"

- Dr. Enrique Garces dos Fayos - UM - Espanha

- Dr. Francisco Garcia Ucha - ISMEC - Cuba.

- Dr. Martin Bonilla - UCE - Equador

- Ms. Ramón Núñez Cárdenas- UNIR - Brasil

Coordenadora da mesa: Ms. Eurly Kang Tourinho  - UNIR - Brasil

11h 30min.  Encerramento oficial do evento