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TERAPIA ACTIVA EN EL DEPORTE (R. Frester)

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El presente Post constituye un capítulo del libro: Aporte a la Psicología Deportiva de P. Kunath.

Por su importancia y actualidad lo reproducimos aqui. 

TERAPIA ACTIVA EN EL DEPORTE (R. Frester)

1. Procesos emocionales y rendimiento deportivo

La importancia de los factores personales de rendimiento ha aumentado en el campo del deporte, debido al constante incremento de la densidad de rendimiento en la punta y en la amplitud del rendimiento. Debido a ello, el problema de la estabilización y el aumento de la capacidad de carga física y psíquica de los deportistas ocupan cada vez más el centro de la investigación científica del deporte. En el presente apartado expondremos algunas posibilidades que resultan para la estabilización psíquica del deportista, a partir de la aplicación de la terapia activa (TA) como modificación del entrenamiento autógeno (EA). Para poder comprender nuestra intención, partiremos de algunas reflexiones de la práctica deportiva. En el rendimiento en competición se activan de forma compleja cualidades y aptitudes físicas y psíquicas, por lo que a menudo resulta difícil adscribir a uno u otro lado un efecto dominante para el comportamiento estable o inestable del rendimiento. En la dispersión del comportamiento de rendimiento corresponde una importancia especial a los procesos emocionales, dado que son difíciles de regular de forma volitiva inmediata. Según nuestras experiencias, obtenidas en las más diversas modalidades deportivas, los deportistas viven y elaboran de forma emocionalmente muy diversa los estímulos procedentes del medio interno y externo. Así, a menudo unas condiciones externas iguales -como unas instalaciones deportivas desconocidas, condiciones atmosféricas desacostumbradas, etcétera- pueden actuar en un deportista como estimulantes del rendimiento, mientras que en otro deportista actuarán como inhibidoras del rendimiento.

La diversidad y complicación del efecto de los procesos emocionales sobre el rendimiento deportivo queda subrayada por algunos resultados del test de síntomas de carga (cf. el aporte de FRESTER, «El test de síntomas de carga: Un procedimiento para el análisis de la elaboración de las condiciones de carga psíquica en los deportistas»). Así, por ejemplo, un 70 % de todas las condiciones vividas como carga psíquica, no guardan la menor relación con el acontecer inmediato de la competición, ni con las condiciones objetivas actuales de la misma. Desde el punto de vista emocional, y en lo referente al rendimiento en competición, a menudo se viven con gran intensidad de interferencia las siguientes condiciones:

-Anteriores rendimientos deficientes en entrenamientos y competiciones.

Los rendimientos vividos como fracaso son transferidos emocionalmente, influyendo así en la actitud y la capacidad de rendimiento de los deportistas en los rendimientos siguientes.

-Perturbaciones del sueño antes de la competición, debidas a una fuerte anticipación mental de un desfavorable desenlace de esta competición.

-Miedo ante determinados contrarios.

-Miedo al fracaso.

-Perturbaciones previas en la esfera social.

-Sensaciones de debilidad física, etcétera.

La diversidad de vivencias (estímulo o inhibición) de las condiciones del ambiente interno y externo tiene una correlación somática y a menudo se refleja en cambios vegetativos. El esquema de funcionamiento (Fig. 1) muestra esquemáticamente las relaciones entre los procesos emocionales y las regulaciones vegetativas. Las transformaciones vegetativas se producen cuando se da una dominación de impulsos estimuladores. Ello tiene por consecuencia una estrangulación del sistema de vasos, una deficiente irrigación sanguínea, disminución del rendimiento y perturbaciones en la concentración.

Creemos que una de las tareas esenciales de la investigación en el campo de la psicología del deporte consiste en capacitar a los deportistas para que, con ayuda de procedimientos autos sugestivos, ellos mismos puedan regular, activamente los procesos psicosomáticos -ante todo emocionales-, de tal forma que puedan fomentarse una disposición óptima al rendimiento y una alta capacidad de funcionamiento. La necesidad de la regulación y dirección de los procesos psíquicos por parte del propio deportista, de acuerdo con las exigencias del entrenamiento y de las competiciones, ya se considera a menudo como una de las necesidades primordiales en la preparación psíquica de los deportistas con vistas a las competiciones. Y en tales casos se considera que uno de los métodos más importantes para la autorregulación es el entrenamiento autógeno o modificaciones del EA. En la bibliografía especializada se multiplican últimamente las publicaciones sobre la aplicación del EA y de otros procedimientos autos sugestivos en el campo del deporte. A pesar de ello, todavía abundan en muchos lugares s entrenadores, encargados de prácticas y deportistas que aún intentan unas ideas místicas acerca de los rendimientos de tales procedimientos en el deporte.

Ideas fundamentales sobre el desarrollo del entrenamiento autógeno (EA) clásico y de su aplicación al deporte

El EA fue desarrollado aproximadamente hace cuarenta y cinco años por J. H. Schultz para su aplicación a la clínica psiquiátrica

El principio del método está en que, gracias a determinados ejercicios fisiológicos racionales, puede obtenerse una conmutación general de la personalidad que, en forma análoga a las más antiguas comprobaciones hipnóticas, permite todos los rendimientos propios a los auténticos estados sugestivos. Entendemos por conmutación sugestiva auténtica la influencia ejercida sobre los procesos somáticos, sobre el curso de los pensa­mientos, sentidos y voluntad del ser humano; esto es, una provocación intencional de determinados pensamientos, sensaciones, estados físicos y formas de comportamiento. Si las conmutaciones psicosomáticas las realiza un individuo en su propia persona, hablamos de autosugestión. Y una de las formas de la autosugestión la tenemos en el EA. Cuando una persona intenta crear efectos de sugestión en otro individuo, hablamos de sugestión ajena, una de cuyas formas es la hipnosis. La aplicación de la hipnosis al deporte tiene la consideración de doping, por lo que está prohibida.

La técnica del EA tiene por finalidad capacitar a una persona para que realice por sí misma unas conmutaciones físicas y psíquicas específicas. Este proceso se logra con la formación de reflejos condicionados. La palabra actúa como estímulo, partiendo de la corteza cerebral, a través de capas más profundas del cerebro, hasta llegar a los órganos destinatarios, como por ejemplo el corazón, los pulmones, los músculos, los vasos de sangre. Gracias a ello se puede llegar a controlar la circulación sanguínea de todo el organismo, muy reducida en situaciones de máximo esfuerzo físico o de excitabilidad emocional. La subsiguiente irrigación deficiente desemboca en una disminución del rendimiento, que sólo puede ser superada por un notable esfuerzo de voluntad. Los efectos de conmutación se alcanzan gracias a ejercicios sistemáticos y la representación de imágenes de peso y calor. Fisiológicamente deberá comprenderse la sensación de peso con un profundo relajamiento muscular, y la vivencia de calor como un cambio de vasos sanguíneos. Mediante combinaciones reflejas condicionadas de representación verbal y reacción física nace el efecto de la imaginación, que ha sido objetivamente probado últimamente mediante ensayos de EEG (Jus, Geismann), exámenes de temperatura cutánea y de metabolismo (Marwan Bali, Harano, Ogawa, etcétera).

01/04/2007 06:59 ucha #. sin tema

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