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“Relajación”, de Carlos Ramírez García

La habilidad de estar físicamente relajado ha sido señalada como una de las características más importantes para el rendimiento óptimo en el deporte. (Garfield & Bennett, 1984, Orlick, 1988, Jackson, 1995,Cohn, 1991) Por medio del entrenamiento en relajación, el atleta aprende cómo controlar las respuestas de su propio cuerpo. El modelo cognitivo-conductual asume que el control de las respuestas corporales es una habilidad y, como tal, puede ser entrenada y aprendida. Varias investigaciones han mostrado que los atletas de éxito tienen muy desarrollada esta habilidad (Mahoney, 1977, Eklun, 1994, 1996, Meyers & Bourgeois, 1998). A pesar de que algunos informes propios de atletas muestran que éstos desarrollan, por sí solos, ciertas rutinas o sistemas para controlar su activación física, (Sherman & Poczwardowski, 2000, Boutcher, 1990) el entrenamiento sistemático en esta técnica, llevará al atleta a conseguir de un modo fiable, pragmático, portátil y rápido un método para hacer frente a la activación física. Un gran número de investigaciones realizadas en las décadas de los 70 y los 80 demostraron la importancia de la activación fisiológica en las competiciones deportivas. (Simon &Martens, 1977, Kroll, 1979, Gould, 1983, Gould & Weinberg, 1985). Existen evidencias suficientes para afirmar que el entrenamiento de la relajación puede aumentar el rendimiento o que forma parte de una rutina efectiva en un gran rango de deportes. (Bakker & Kayser, 1994, Zhang, Ma & Orlick, 1992, Mace, 1987, Meyers, Scheleser & Okwumabua, 1982, Hamilton & Fremow, 1985)

La habilidad ha sido denominada de las formas más diversas: control de la ansiedad, manejo del estrés, control mental, control de los nervios, concentración etc… Sin embargo, de acuerdo con la teoría de Hanin de las “zonas individuales de rendimiento óptimo” (IZOF) puede extraerse una denominación apropiada basada en las investigaciones en el área de la psicología deportiva, como es la “regulación de la activación”. (Gould & Udry, 1994, Hanin, 2000)
La teoría de las “zonas individuales de rendimiento óptimo” explica como cada atleta, para cada tarea, tiene un nivel de activación óptimo. El enfoque unidimensional de Hannin ha sido duramente criticado por no atender a los aspectos cognitivos. (Hardy & Jones, 1996, Hardy, 1990, Martens & Vealy, 1990) No pueden olvidarse las variables cognitivas dentro del estudio de la activación, tal vez puedan introducirse otras técnicas de entrenamiento psicológico, como por ejemplo, las técnicas de auto-habla, visualización, establecimiento de objetivos etc... en las distintas fases del programa de entrenamiento para afrontar las variables cognitivas involucradas.
Las técnicas de relajación pueden dividirse en categorías de forma simplista de la siguiente manera; del músculo a la mente o de la mente al músculo. Las técnicas del músculo a la mente orientan la atención a los músculos para ser sensitivos a los distintos niveles de tensión y a la vez a ser capaces de disminuir la tensión.
Por lo tanto este tipo de técnicas de relajación atiende a lo que se conoce como ansiedad somática. La ansiedad corporal se define por la activación secuencial de especificas respuestas corporales (por ejemplo, tensión en ciertas zonas del cuerpo, hombros, glúteos etc.) o por la activación paralela de respuestas corporales de un carácter más global (Ej., mariposas en el estómago, manos sudorosas, dolores de cabeza etc.…)
Por otra parte, las técnicas de mente a músculo, atienden a la inhibición de los componentes cognitivos de la ansiedad. (Ej., pensamientos automáticos auto-destructivos, análisis excesivo, auto-habla negativa etc…)
El objetivo del uso de la relajación es el de entrenar al atleta en el control de sus emociones, tanto en el ámbito fisiológico como psicológico.
La regulación de la activación esta fuertemente relacionada con los rendimientos óptimos. Todos los puntos de vista teóricos coinciden en señalar la correlación entre el nivel de activación y el rendimiento. (Hanin, 2000, Bar-Elli, 1989) Un punto importante a tener en cuenta es que esta correlación no es causal.

La activación física esta principalmente mediada por dos sistemas de control y regulación en el cuerpo: el Sistema Endocrino y el Sistema Nervioso. En el Sistema Endocrino, la clave es la secreción de corticoesteroides, en concreto cortisol. La segregación de este compuesto está regulada por el hipotálamo y la glándula pituitaria mediante la secreción de la hormona adrenocorticotropina (ACTH). La secreción continua y recurrente de corticoesteroides puede dañar el sistema Inmunológico y otras funciones vitales del cuerpo. (Davis, Eshelman & Mckay, 1995) Esta secreción prolongada o de aparición demasiado frecuente de corticoesteroides puede llevar a lo que conocemos como sobre-entrenamiento.
El segundo sistema involucrado es el Sistema Nervioso, más concretamente el sistema simpático. Este sistema puede promover la producción de catecolamina por parte de la médula adrenal. La secreción de estas catecolamina, epinefrina y norepinefrina, produce importantes cambios fisiológicos en el cuerpo. Los cambios causados por estos dos sistemas pueden ser investigados mediante un número bien conocido de indicadores fisiológicos y bioquímicos. (Duffy, 1962) (Table1)

Cambios Fisiológicos

Central-
Cambios en los patrones de ondas cerebrales, controlados por medio de electroencefalografías. (EEG).

Automático-
Cambios en la respuesta electrogalvánica de la piel, controlados por las propiedades eléctricas de la piel.
Cambios en la respuesta del ritmo cardiaco, patrones de latidos y su variabilidad.
Cambios en la presión sanguínea.
Cambios en la actividad muscular, detectados por medio de electro miografía. (EMG)


Cambios Bioquímicos

Cambios en la secreción de epinefrina
Cambios en la secreción de norepinefrina
Cambios en las secreciones hormonales, como por ejemplo el cortisol.


En 1977, Elmer Green y Alice Green realizaron un estudio sobre las influencias del entrenamiento en relajación sobre algunas funciones corporales. El estudio presentó como los participantes fueron capaces de modificar voluntariamente unas ciertas respuestas del sistema nervioso autonómico. (Green, 1977) Los límites del entrenamiento en relajación son desconocidos.
El entrenamiento en relajación permitirá al atleta el aprender a diferenciar los distintos estados de activación fisiológica en distintas situaciones. El entrenamiento de la relajación también parece facilitar la técnica de la visualización, (Sherman & Poczwardowski, 2000) y, lo que es aún más relevante, facilita además el control que el individuo tiene sobre la visualización. (Suinn, 1985, Vealy, 1986). El control sobre la situación visualizada parece ser un factor determinante en la relación entre la habilidad de visualizar y el rendimiento. (Mahoney, 1979, Chevalier, 1988, Jones, 1997, Vealy, 2001) Wolpe (1958) comenzó a utilizar la relajación como preparación a la visualización en la desensibilización sistemática y desde entonces la mayoría de las intervenciones en el área de la visualización son precedidas por algún tipo de relajación. (Leahy, 2001)

La ansiedad ha de ser entendida como un constructo multidimensional, fuertemente influenciado por factores cognitivos. La relajación normalmente ofrecida es la Progresiva Muscular (Jacobson, 1964), la cual está especialmente indicada a enseñar al sujeto la regulación de la activación física, mediante la diferenciación entre tensión y relajación. Esta relajación a escala física, puede sin duda traer una reducción en la activación cognitiva, pero existen otras técnicas cognitivas para trabajar los otros aspectos de la ansiedad.

Bibliografía:
Bar-Eli, M., & Tennenbaum, G. (1989) A theory of individual psychological crisis in competitive sport. Applied psychology: An international review, 38, 107-120
Bakker, F.C., & Kayser, C.S. (1994) Effect of a self-help mental training program. International journal of sport psychology, 25, 158-175
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Chevalier, N. (1988) Understanding the imagery and mental rehearsal processes in athletics. Sports, Science periodical on research and technology in sport, 8 (10), 21 –26.
Cohn, P. J. (1991) An exploratory study on peak performance in Golf. The sport psychologist, 5, 1-14
Davis, M., Eshelman, E. R., & MacKay, M. (1995) The relaxation and stress reduction workbook (4th edition) Oakland, CA: New Harbinger.
Duffy, E. (1962) Activation and behavior. New York: Wiley.
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Garfield, C. A., & Bennett, H. Z. (1984) Peak performance: mental training techniques of the world’s greatest athletes Los Ángeles: Tarcher
Gould, D., Horn, T., Spreemann, J. (1983) Sources of stress in junior elite wrestlers, Journal of sport psychology, 5, 159-171
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Green, E., Green, A. (1977) Beyond biofeedback. New York: Dell.
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Zhang, L., Ma, Q., Orlick, T., & Zitzelsberger, L. (1992) The effects of mental-imagery training on performance enhancement with 7-10 year old children. The sport psychologist, 6, 230- 241.
27/02/2007 00:50 ucha #. sin tema

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