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La Bitácora del Dr. Ucha

LA INTEGRACIÒN EXITOSA DEL EQUIPO PARA LA COMPETENCIA CONCRETA: EN DEPORTES CON PELOTAS.

LA INTEGRACIÒN EXITOSA DEL EQUIPO PARA LA COMPETENCIA CONCRETA: EN DEPORTES CON PELOTAS.

Dr. Carlos M. Martinó Sánchez

Psicólogo del Deporte

 Dr. en Ciencias Psicológicas

 CEPROMEDE Camagüey

RESUMEN

La tarea de los científicos, especialistas en la rama científica deportiva, ha consistido, ante todo, en brindar una  base teórico práctica a los métodos que emplean los entrenadores en  la  preparación de los deportistas.

En el presente trabajo se dirige la atención al fenómeno de la preparación psicológica y la posibilidad de seleccionar los  equipos abridores.

Durante la realización de nuestro trabajo, este fue, precisamente, el gran problema para  resolver:

¿Cómo proceder para obtener una evaluación integrada del desempeño práctico de los deportistas durante entrenamientos y competencias?

Se precedió a la realización de una evaluación integrada del comportamiento deportivo en entrenamientos y competencias que se le denominó productividad deportiva, y se relacionó al estado de predisposición psicológica para la competencia a lo largo de una serie de encuentros deportivos competitivos.

Los resultados deportivos son alentadores, todo parece indicar que es posible realizar ciertas integraciones comportamentales que nos den una imagen mucho más exacta del rendimiento deportivo y a partir de ahí tomar decisiones importantes en la preparación de  los deportista para un juego competitivo concreto.

PALABRA CLAVES

Preparación psicológica, productividad deportiva, predisposición.

ABSTRACT

The scientific specialist's task in the scientific sport field has consisted primarily, in providing a theoretical-practical basis to the methods used by coaches in the athlete's preparation. The present work is focused on the phenomenon of psychological preparation and the ability to select team's openers. While performing our work, the great problem to solve precisely was the following: How to proceed to obtain an integrated evaluation from the practical performance of athletes during training and competitions? It preceded the realization of an integrated evaluation of the sport behavior in sports training and competition which it was called sport's productivity, and was related to psychological state of predisposition for the competition along a series of sporting competition. The results are encouraging, everything seems to indicate that it is possible to make certain behavioral integrations that give us a much more accurate idea from the sport performance, and from this on, take important decisions in preparing the athlete for a particular competitive game.

Keywords: Psychological preparation, sport's productivity, predisposition.

INTRODUCCIÒN:

Entrenar a los deportistas, en estos momentos, es uno de los retos más interesantes que tienen los entrenadores a nivel mundial.

Antes, en el pasado siglo, se contaba con todo el tiempo para hacerlo. Pero ahora las condiciones han cambiado dramáticamente.

Los medios y métodos racionales utilizados por casi todos los entrenadores, para el logro de la victoria en las condiciones de desarrollo deportivo de antaño, en el momento actual, prácticamente, son obsoletos. A los entrenadores no les resulta suficiente limitarse a realizar lo mismo que sus colegas de otros países o a repetir las fórmulas tradicionales conocidas por todos.

El entrenador moderno que aspire a situar su equipo en los primeros lugares debe buscar, continuamente, reservas nuevas para la preparación de sus deportistas con vista a su actuación en competencias, tanto de nivel nacional como internacional.

Para todos está muy claro que en este milenio el tipo de preparación que garantizará los altos resultados deportivos es la preparación psicológica, en primer lugar, porque es inagotable el potencial psicológico y personológico de nuestros deportistas y en segundo lugar, porque el avance de las restantes preparaciones se lleva a cabo utilizando como soporte de desarrollo la vida psíquica de los deportistas.

Los últimos 60 años están llenos de ejemplos en los que la ciencia ha pasado a tomar parte activa en la preparación de los deportistas mediante la actuación de fisiólogos, médicos, bioquímicos, psicólogos, etc., especialistas en la rama del deporte. Estos han dado una gran ayuda a los entrenadores en la superación de los obstáculos que resultan del avance de la ciencia moderna; han logrado incrementar o introducir nuevos cambios en los sistemas y métodos de entrenamiento, así como aplicar las escalas valorativas a los resultados deportivos y determinar en cifras la calidad del deportista y de los entrenamientos deportivos.

La tarea de los científicos, especialistas en la rama científico deportiva, ha consistido, ante todo en brindar una base teórico práctica a los métodos que emplean los entrenadores en la preparación de los deportistas; asimismo, buscar nuevas formas y medios pedagógicos que faciliten la obtención de resultados superiores en la valoración deportiva.

Paradójicamente aparecen dos tendencias igualmente importantes en cuanto a su nocividad para el futuro del deporte. primera: La carencia de conocimientos psicológicos profundos por parte de los entrenadores, acompañada del desconocimiento de lo que un psicólogo del deporte puede aportar a la dinámica del entrenamiento cuando se integra al colectivo del DT; y segunda: el alejamiento cada vez más pronunciado de una buena parte de los psicólogos del fenómeno deportivo en sí, buscando explicaciones teóricas y prácticas en fenómenos, que si bien son importantes, no son los que más inciden sobre la dinámica del entrenamiento y las competencias.

En relación con esto, una gran cantidad de países con altos logros deportivos han comenzado a realizar investigaciones dentro de la psicología del deporte, encaminados a determinar los aspectos que comprenden la preparación psicológica para la competencia actual, viendo en este factor una nueva reserva para aumentar los rendimientos deportivos.

DESARROLLO TEÒRICO:

Hoy observamos cómo los países donde mayor avance logra el fenómeno deportivo, donde más masiva se hace la práctica de éstos, tienen  siempre presente, como factor esencial de la Preparación Optima para el Combate (POC) a la preparación psicológica del deportista y de los entrenadores.

Hemos realizado un conjunto de investigaciones relacionadas con las cuestiones que abordamos en el presente trabajo en deportes con pelotas, los resultados, en todos los casos, son realmente halagüeños. Sin embargo, como ejemplo presentaremos algunos resultados obtenidos con el deporte de Baloncesto de alta categoría.

Teniendo en cuenta que en el deporte, en la actualidad,  hay una diversidad de criterios acerca de la preparación psicológica para la competencia, que se hace cada  vez  mayor debido a que cada día son más las investigaciones y nuevos los parámetros encontrados, resulta necesario situar teóricamente el punto de vista del que partimos.

Sobre la jerarquización de los diferentes tipos de preparación que reciben los deportistas hemos hablado ampliamente en nuestro libro "Psicología del Fútbol: algunas reflexiones para árbitros, entrenadores y deportistas", en el caso que nos ocupa solamente traeremos a colación aquellas cuestiones  que nos resultan imprescindibles.

A.Z. Puni, P. A. Rudik, V. Rodionov, P. Kunath, M. Epuran y otros prestigiosos científicos han coincidido en que el problema  esencial  de la  preparación psicológica es la  creación de la  predisposición psíquica del deportista  para actuar en cada  competición.

Estos  autores consideran  que la predisposición  psíquica  para  la competencia es una categoría  psicológica  que se  agrupa dentro  de  los  llamados  estados psíquicos  y que por  su esencia  constituye un proceso actitudinal  complejo. A su vez,  la  preparación psicológica aborda la búsqueda  de las  vías  y  métodos que, de una u otra  forma, aseguren la predisposición psíquica  para las competencias durante el proceso  del entrenamiento deportivo.

En el referido  libro,  expliqué  que  la  cuestión es  mucho más compleja  de lo que hasta ahora hemos considerado. La  realidad  es  que  no estamos tratando con un  fenómeno psicológico actitudinal, sino con un fenómeno personológico cuyo carácter  es disposicional,  ultra estable.  También, insistí en que  las condiciones de  entrenamiento  han  cambiado tanto, que  los  procedimientos descritos antaño, deben ser  reconsiderados  porque ya  no disponemos de largos períodos  de entrenamiento y si tenemos  la presencia de competencias itinerantes preparatorias para la competencia  principal.

La disposición para la  competencia, en tanto disposición, posee una triada expresiva (cognitiva, afectiva y  conductual) y en ese sentido puede ser explorada con objetividad,  brindándonos  la posibilidad de conocer si el deportista  ha alcanzado la debida preparación psicológica  para la competencia.

Es estado de disposición  psicológica para la competencia tiene específicas manifestaciones  susceptibles  de ser  observadas  y  medidas,  como  son:

•1.     La  seguridad  en  sus  fuerzas

•2.     La  determinación a  luchar  hasta  el  final

•3.     La  confianza  en el éxito

•4.     El  deseo  de cumplir  los objetivos  planteados

•5.     El  alto grado de estabilidad  emocional

•6.     Los afrontamientos positivos a los obstáculos y dificultades internos y externos.

•7.     La  capacidad epi-crítica de regular  los esfuerzos  volitivos  motores

•8.     El  grado óptimo  de excitación emocional

•9.     La  completa activación de las  convicciones.

De  acuerdo  con esto,  si  el  deportista  manifiesta  estas  particularidades  se infiere  que  tiene  una  preparación psicológica  adecuada  para la  competencia. Pero  no  siempre se  logra  en su totalidad, es realmente  difícil.

De esto se deriva que la tarea  de  todos los  entrenadores (entre los que considero al  psicólogo)  consiste  en  registrar  objetivamente todos estos índices  de  la disposición para el combate  en  diferentes momentos (en  entrenamientos, antes de cada competencia y después de cada competencia  tomando en cuenta  el resultado favorable o desfavorable que haya tenido) y compararlos sistemáticamente.

Con una  cantidad  suficiente  de estos  indicadores  y  la  correlación entre  ellos, los entrenadores  pueden anticipar  el tipo de actuación del deportista  durante  la actividad que se avecina,  aunque  ello  no  se  constituye  en  garantía  para el éxito o  la  derrota.

En  los  deportes con  pelota  se  requiere  realizar  un  conjunto selectivo de hábitos  y habilidades  que,  ejecutados  correctamente,  nos  indican  el dominio de la   técnica  que el deportista ha  alcanzado, de  ahí  inferimos el estado de la preparación  técnica.

Si  tales  ejecuciones  correctas  pueden ser  mantenidas  durante  la  mayor  parte del tiempo  de juego,  es  síntoma  de que el deportista  presenta  una  adecuada preparación física.

Pero, aún cuando logre desempeñarse hasta lo descrito anteriormente, es  una exigencia de los deportes con pelotas, colectivos, la  ejecución exitosa  de las acciones tácticas.

Llegado  este momento  estamos  en plena condición para poder diagnosticar el estado  de la preparación general  del deportista, sin embargo, ello no es lo único, o lo que es igual, con esto  no se agota el contenido de la actividad de los deportistas durante los partidos.

Entre otros aspectos debemos añadir la urgencia de lograr una perfecta coordinación de ejecución y pensamiento del deportista con el resto de  los integrantes del equipo en cada situación de juego, así como la estabilidad emocional capaz de evitar que  los factores objetivos y subjetivos (obstáculos y dificultades) puedan hacer variar el resultado  positivo de las acciones de cada jugador y del  equipo.

Es sabido que no resulta igual para el baloncestista ejecutar un tiro libre, o  a un futbolista un  tiro de penal, calcular la distancia para un pase o  reaccionar  ante una situación táctica de juego durante un tope de entrenamiento, que  en un partido internacional, a pesar de que las acciones a ejecutar sean las mismas.

La significación y el sentido que tiene para él la competencia le produce una reacción reflejo condicionada compleja  adecuada a la situación creada, que provoca cambios en el sistema nervioso, capaces de afectar parcial o totalmente la actividad psicofuncional, que puede inducir  a  una ejecución deportiva incorrecta.

Durante el  juego, los jugadores están recibiendo  una  gran  variedad de estímulos, de los que necesitan  seleccionar  cuál o cuáles  serán  motivos de su atención para adecuar  o adaptar  sus  respuestas   a los  cambios  que dichos estímulos plantean.

En el trabajo con  equipos, y muy especialmente en deportes colectivos, surge el problema de evaluar  la  calidad  de la actividad  de los deportistas participantes de manera individual. Los  indicadores de  participación individual brindan una visión justa  de cada deportista, tanto  al entrenador  como al psicólogo, que permiten regular  la dinámica  del entrenamiento para futuras  confrontaciones.

PROBLEMA DE INVESTIGACIÓN:

Durante la  realización de nuestro trabajo, este fue, precisamente, el gran problema para resolver:

¿Cómo proceder para obtener una evaluación  integrada  del  desempeño práctico de los deportistas durante  entrenamientos  y  competencias?.

PREGUNTAS  DE LA  INVESTIGACIÒN:

¿Será posible obtener  un índice integrador que nos  permita  comparar el desempeño de cada deportista durante los entrenamientos y la competencia?

¿El factible la utilización del índice obtenido para proceder a sugerir la integración exitosa del equipo para  la  competencia  concreta?

TIPO  DE  INVESTIGACIÒN:

La  investigación que se desarrolla  es  del  tipo  exploratoria,  motivo  por  el cual estamos en  pleno  desarrollo  de  los puntos  de vista  que se  consideran.

OBJETIVO   ESPECÍFICO:

Se considera que para el momento en que se encuentra la investigación resulta muy interesante establecer una estrategia que  permita ir avanzando progresiva y sistemáticamente en el camino de la aplicación de la ciencia, y por qué no, en la búsqueda de aquellos mecanismos de evaluación que permitan integrar resultados de varias ciencias.

Sin lugar a dudas, enfrentamos desde hace muchos años un proceso de atomización en los resultados científicos aplicados a los deportistas, que solamente nos permite tener una idea sectorial y comparativa grupal sobre  el estado relativo  de cada deportista pero que, no nos da la posibilidad  de  saber cuál es el estado integrado del desarrollo del deportista.

La situación que, en muchos casos no es cuestionada por los científicos del deporte, ahora tiene una importancia cardinal; sobre todo cuando tomamos  en cuenta los cambios que están produciéndose en la dinámica de los entrenamientos y las competencias. Nótese que cuando  trabajamos  la  psicología del deporte, si hacemos pruebas de escalas utilizamos una convencional; si medimos la campimetría la escala de los resultados es  en grados; i evaluamos  la percepción del tiempo o las reacciones la  escala es en segundos o sus fracciones; si evaluamos percepciones de esfuerzos los resultados son en kilopoms; y así sucesivamente. De esta manera no podemos saber  si  un  deportista  está  mejor o peor en sus resultados del test  psicológico que en la  perimetría, o  la percepción del tiempo, del esfuerzo o  del espacio. Sencillamente  no es posible evaluar a un deportista  utilizando diferentes unidades  de  medida.

Como quiera que consideremos que el método psicológico principal del psicólogo del deporte es la observación, partimos de ésta para tratar de hacer algunas inferencias de pronósticos sobre el comportamiento deportivo de nuestros discípulos. De ahí que nuestro objetivo sea  el siguiente:

Diseñar y poner  en práctica para su comprobación un sistema de evaluación de  las observaciones  de  la actividad  durante entrenamientos y competencias que  permita predecir,  con alguna  certeza,  la  integración  de los miembros  del equipo con vista  a alcanzar  mejores  resultados.

MÉTODO

Para  poder  tomar  en  consideración los  datos  que  realmente  son  efectivos  al momento  de  realizar  el  trabajo  práctico  se  precedió  de la  siguiente  forma:

Primero: Se realizó una sesión de trabajo  grupal, con el colectivo  técnico del equipo en cuestión de manera que quedaran claros los sectores básicos a observar que fueran de importancia y su jerarquización (área técnica,  táctica,  física, psicológica, biomédica).

Segundo: Con trabajo en grupo se llevó a cabo la clasificación de las acciones más importantes  que se  debían  observar tanto  en  entrenamientos  como  en competencias, estableciendo  la  jerarquización necesaria.

Tercero: Se  procedió, en  trabajo  grupal, a  la  evaluación  del  impacto  de  cada una de las acciones  relacionadas en el segundo momento, de cara  a los resultados y se estableció utilizando la técnica de Paretto qué acciones  eran indispensables e imprescindibles observar durante  los entrenamientos y competencias con alta implicación  en  los  resultados  finales.

Cuarto: Se  elaboró  una  planilla  de observación y  se  establecieron  los  criterios para  saber  cuándo  las acciones se consideraban  acertadas o desacertadas.

Quinto:  Se  designaron  seis  observadores  y  se procedió al entrenamiento de los mismos.  Tres  observadores  se ubicaron en un lateral  del terrero y los otros  tres en el  lateral  opuesto.

A  los  efectos  de  ganar  en objetividad se procedió en las sesiones de entrenamiento  de  los  observadores  a  medir el grado de concordancia que existían  entre  lo  observado  por  ellos. Dejando  integrado los tríos y el sexteto con  un  nivel  de  concordancia  superior  al  93%.

Posteriormente  se  levaron  a  cabo  las  observaciones  pertinentes  durante una serie  particular  de juegos  con otro  equipo  internacional, donde  se desarrollaron 6 topes  en  diferencias  ciudades  del  país.

Otro  aspecto  investigado  durante  esta  serie  fue  el  grado  o estado de la preparación  psicológica de los baloncestistas,  para  lo cual  se  utilizó el siguiente método:

•a.     El  nivel  de aspiración de los  jugadores  antes  de cada  encuentro se investigó atendiendo a  la  seguridad  de los  deportistas en sus  propias  fueras.

•b.    La determinación del  nivel óptimo de  hesitación emocional de cada deportista se obtuvo a partir de los índices de la  dinamometría con el máximo  de esfuerzo y la  actividad cardiovascular.

•c.     La  determinación  del  nivel  de autocontrol psicomotor se obtuvo  a  partir  de los índices  de  la  precisión de los esfuerzos  musculares.

Las  pruebas  fueron  realizadas de la  siguiente  forma:

•A.       De treinta  minutos a  una  hora  antes  del  entrenamiento o  la  competencia.

•B.       Después  del  calentamiento (en los entrenamientos y  competencias).

•C.       Después  del  entrenamiento o  la  competencia.

El nivel de aspiración lo investigamos a partir de un  test especialmente construido, el que reunía las siguientes  características:  Se le  planteaban propósitos en forma  de preguntas y  se le sugerían determinadas respuestas; se insinuaban proposiciones relacionadas con el individuo y con el grupo; se tomó en  consideración  la actuación de cada sujeto, de  acuerdo con  sus funciones,  etc.

El  test de aspiración  fue  aplicado invariablemente durante todos los encuentros celebrados por el equipo, a cada uno de sus integrantes, momentos antes de celebrarse el partido.

El  nivel óptimo  de excitación emocional, en  la primera parte, se registro mediante las mediciones dinamométricas: esto nos permitió revelar la magnitud del esfuerzo muscular  del  sujeto  antes y  después  de los períodos de trabajo, as  como establecer los  patrones  necesarios para diagnosticar acerca de la relación existente  entre la dinámica del esfuerzo antes de  los períodos de trabajo y las actuaciones específicas.

En la  segunda  parte se le  tomaba el pulso a cada  deportista  antes de  cada actividad;  así  pudimos  obtener los resultados  de la dinámica de la frecuencia de las contracciones  cardíacas que, en esencia, nos mostraba la normalidad o alteración del sujeto en función de las tensiones emocionales.

El autocontrol psicomotor lo investigamos mediante las mediciones dinamométricas diferenciales y nos permitió conocer el grado de autorregulación que  posee el sujeto en  situaciones de modificación del estado psíquico.

Cumpliendo  con nuestro propósito central, nos preguntamos si con los resultados que paulatinamente debíamos obtener dirigidos hacia la evaluación de la predisposición psicológica de los  deportistas, podíamos o no realizar un pronóstico de la  actuación favorable,  de  manera que coadyuváramos  a la integración del  conjunto para  cada  encuentro  deportivo (competencia).

Al  efecto de cumplir con esta actividad, procedimos de la siguiente manera:

Nos  pusimos  de  acuerdo con los  entrenadores  para que ellos  eligieran a  los deportistas  abridores de cada  encuentro y los  anotaran  en un  protocolo;  de igual  forma  actuarían los psicólogos. En el protocolo  con el  listado  de todos  los deportistas se  anotaría  la  fecha  del  encuentro y distinguiríamos la  selección del nombre de cada  deportista propuesto  como  abridores.

Ambas consideraciones fueron secretas en cada juego hasta el final. Posteriormente, analizamos la  dinámica  del  juego y  las  manifestaciones  de  los sujetos  en cada uno de los parámetros  psicológicos estudiados.

RESULTADOS

Sobre la posibilidad de   obtener  un  índice  integrador  que nos  permita  comparar el desempeño de cada  deportista  durante los  entrenamientos y la competencia.

Para la  obtención de los  índices  que permitieran diagnosticar  la calidad de la actividad  de cada  jugador  diseñamos, a partir del método del análisis del producto  de la  actividad  (APA), un nuevo método  que denominamos  Análisis de la  Productividad  del  Deportista  (A.P.D.).

El APD permite  el análisis  de  los resultados en situaciones de  juego o entrenamiento, así  como en el  comportamiento diferencial individual o de equipo (total  o  parcial).

Al considerar la actuación de los baloncestistas (que  es el  ejemplo que presentamos) tuvimos  en  cuenta no  sólo  el  resultado  final  de  la  acción (tantos anotados), sino el  análisis  de la  actividad total  durante el  tiempo que  el  jugador estuvo  participando.

En  tal  sentido, se  tomaron en cuenta, entre otros aspectos los  siguientes índices:

  • ¨ Tiempo de juego de cada deportista en el terreno.
  • ¨ Cantidad de balones tirados de castigo.
  • ¨ Cantidad de balones tirados y castigos encestados.
  • ¨ Cantidad de rebotes ofensivos y defensivos.
  • ¨ Cantidad de rebotes ofensivos y defensivos favorables al equipo.
  • ¨ Faltas personales.
  • ¨ Pases realizados y sus resultados
  • ¨ Otros índices.

De  acuerdo  con estos  índices  generales  de  participación,  podemos  distinguir dos  grandes  grupos  cualitativos  de actuación:

Actuación  favorable.

Actuación  desfavorable.

Particularizando ambas categorías consideramos  como actuación favorable todas las actuaciones durante los  entrenamientos o juegos que  8implicasen aciertos para  el equipo. Y como  actuación desfavorable todas  las actuaciones durante  los entrenamientos o juegos que implicasen  errores, entonces nos fue fácil determinar:

  • ¨ Cantidad de aciertos
  • ¨ Cantidad de errores.

Sin embargo, la cantidad de errores y aciertos dependen, en gran medida, del tiempo que esté en juego el deportista.  De acuerdo con ello, obtuvimos el Coeficiente de Actividad Negativa o el de Actividad Positiva mediante la división de la cantidad de errores o aciertos entre el valor del tiempo de participación.

CAN = e

            t

 

Pero con  estos  resultados  no  podíamos  precisar  adecuadamente  cuál  era  el volumen de  la  actuación  de  cada  deportista;  por  ello  decidimos  obtener  el indicador  de la Actividad General  en un  minuto,  de manera  que  nos  fuera factible  la comparación  inter deportista, de la  siguiente  forma:

AG1/m = CAN+CAP

Pero los índices  del CAN y  el  CAP  tienen  en  cuenta  el  tiempo  que  el deportista estuvo en el  terreno,  por  tal  motivo ,  nosotros  definimos  cuánto  tiempo  del tiempo  general  el  deportista  jugó  positiva  y  negativamente  para  ellos multiplicamos  el  CAN  o  el  CAP  por  la  AG  1/m y encontramos los  indicadores correspondientes a  la  ACTIVIDAD  GENERAL POSITIVA (AGP) y a la ACTIVIDAD GENERAL  NEGATIVA  (AGN)

Por  último,  necesitamos obtener un índice que permitiera conocer la productividad  real  de cada  jugador (Pr)

 

AGP

Pr =

-------

 

AGN

El índice de la productividad de cada deportista permite la comparación entre ellos, inclusive, cuando analizamos los resultados de cada set, se puede llegar a determinar en cuál el deportista comienza a disminuir su productividad y entonces es recomendable su sustitución.

Sobre la factibilidad de la utilización del índice obtenido para proceder a sugerir la integración exitosa  del equipo  para la competencia concreta.

La  factibilidad  de  utilización  del  índice de productividad no basta con la apariencia  de su lógica, es preciso demostrarla  de  alguna manera. Para ellos nos  apoyamos  en  algunos indicadores históricos que  demuestran  una  mejor o  peor  preparación  psicológica  de los  deportistas  en situaciones de entrenamientos  o de  competencias.

Lo primero que se hizo fue discriminar a partir del Pr. La existencia de diferencias significativas  entre los deportistas y esto permitió componer la siguiente tabla ordinal No 1:

De acuerdo con la evaluación  individual  de  la productividad, pudimos llegar a conocer que realizaron una gran actuación los jugadores Nos. 6, 7, 5, 13 y 14; en contraposición, los que cometieron mayor cantidad  errores fueron los jugadores Nos. 13, 7, 17, 15 y 14.

TABLA  No 1

SITUACIÒN  EN  ORDEN  PROGRESIVO  DE LOS  DEPORTISTAS  QUE  TUVIERON  MEJOR  ACTUACIÒN  EN  LA  SERIE.

LUGAR  OBTENIDO

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

11

12

13

14

No.  DEL  JUGADOR

5

6

14

7

8

9

12

13

10

4

11

17

15

16

Es  interesante observar que los cuatro primeros lugares en la clasificación los ocupan  jugadores que tienen una buena AGP, sin embargo, estos  jugadores, a pesar de los errores  cometidos,  realizaron  trabajo  útil  para el  equipo,  mientras que el No. 13, que no forma  parte de los cinco  primeros  lugares,  tiene  una elevada  AGN,  aunque su  trabajo es  positivo.  De  esta  forma,  por los índices obtenidos de los baloncestistas que participaron en esta  serie,  podemos considerar  como las mejores  actuaciones las  de los jugadores Nos. 5, 6, 14, 7, y 8. En  estos  jugadores  descansa  la  principal  participación en cada  juego, por lo cual  consideramos  que se les  debe  prestar  atención  especial  en los entrenamientos,  por  cuanto hemos  podido  constatar,  mediante  las  pruebas psicológicas  realizadas,  que  los índices  de  estabilidad  emocional,  el  grado  de aceptación  de  estos  jugadores,  así  como las  características  morfológicas y las posiciones  desempeñadas por cada uno  durante  los juegos,  hacen  a  esta  micro estructura  social  acreedora  de un  cierto  cuidado por  parte de  los  entrenadores. Esta  atención, a nuestro juicio,  debe  centrarse en  los  rasgos  siguientes:

•a.     Forma  de  relacionarse  con  los  demás  integrantes  del equipo.

•b.    Establecimiento de las  combinaciones  adecuadas como  respuesta al plan táctico.

•c.     Especificidad del  lugar de  tiro  efectivo, atendiendo a la posición que desempeñan.

Los  resultados planteados nos permiten inferir que entre las posibles causas que condicionan la productividad individual en el juego de los cinco jugadores más destacados, tenemos:

•1.     Que dichos  jugadores tienen una  gran afinidad con los restantes deportistas, así como entre ellos, y esto  condiciona  notablemente que al interactuar con el resto del equipo reciban, en los momentos  precisos, los pases correspondientes para producir  las  anotaciones.

•2.     Que el tiempo  jugado y la posición que desempeñan  favorecen en gran escala las oportunidades para desplegar  una  productividad  deportiva superior a la de sus compañeros.

El test  de aspiraciones brindó índices satisfactorios debido a que la mayor parte de los  deportistas expresaron su confianza en el triunfo, en sus propias fuerzas, en lo positivo de su actuación, en sus posibilidades físicas y la impresión de sentirse bien en cada ocasión (en algunos casos se  presentaron auto estimaciones exaltadas  que  condicionaban la  sobre estimación de sus fuerzas, así  como una inclinación muy  acentuada a la  actuación individual).

El  nivel de  confianza, decisión y optimismo en el triunfo fue  incrementándose en proporción directa  los  triunfos  alcanzados en cada encuentro. Hay  que señalar que el  equipo no perdió ningún partido frente al oponente. Esto  nos  hace  suponer que existe una  correspondencia  positiva entre la actividad ideal (subjetiva) y la actuación efectiva de los deportistas, dado que se conjugan los resultados  de ambas  actividades (al menos en este caso).

En la Tabla No 2 se presentan los resultados de la dinámica de las frecuencias de las contracciones cardíacas, la fuerza máxima y la diferenciación del esfuerzo en entrenamientos y competencias. Los resultados que aparecen en la tabla son el reflejo del promedio de los 14  baloncestistas del seleccionado.

TABLA           No  2

 

DINÀMICA DE LA FRECUENCIA DE LAS CONTRACCIONES  CARDÌACAS, FUERZA MÁXIMA  Y  DIFERENCIACIÓN DEL ESFUERZO DE LOS BALONCESTISTAS  EN  ENTRENAMIENTOS Y COMPETENCIAS.

 

ANTES

DESPUES DEL  CALENTAMIENTO

DESPUES

PULSO

Entrenamiento

74

 

Competencia

71

DINAM.  MAX  (kg)

Entrenamiento

50

58.5

60.5

Competencia

61.5

60

60

DINAM.   DIF-  (kg)

Entrenamiento

7.3

8.1

8.2

Competencia

5.4

7.2

6

Es llamativa la dinámica de la  fuerza  máxima; antes del entrenamiento se produce el promedio más bajo, después del calentamiento aumenta en 8,5 Kg manteniéndose así después del  entrenamiento, y llega  hasta  aumentar.  Este índice tiende al ascenso en los periodos de tiempo posteriores al entrenamiento en la misa medida en que la carga aumenta.  Esto  resulta antagónico, porque después de recibir  una carga física alta  (carga 4) las posibilidades de realizar el esfuerzo máximo en igualdad  de condiciones que al comienzo del trabajo se ven considerablemente disminuidos, lo que se debe al gran gasto energético manifestado  durante el tiempo de actividad.  Por tanto, los  resultados obtenidos nos llevan a pensar:

•a.     Que el entrenamiento no alcanza el  grado  óptimo de intensidad.

•b.    Que el entrenamiento no pretendía  alcanzar la óptima  intensidad.

Este análisis sólo es posible  hacerlo tomando como punto de partida el mejoramiento que ocasiona la dinámica del esfuerzo, por cuanto ejerce una función activadora sobe el organismo y lo dispone para la actividad, todo lo cual ha sido comprobado, desde el punto de vista psico fisiológico, por muchos  investigadores en el campo del deporte.

En el calentamiento se ponen  a trabajar  todos los mecanismos funcionales que garantizan una mayor  acumulación de energía, lo cual permite que en su final el sujeto  tenga un alto nivel  de excitabilidad en su actividad psicomotora, de ahí que el esfuerzo que se ejecuta tiende a ser mejor que el esfuerzo realizado antes del calentamiento o después del entrenamiento.

El hecho de que los deportistas pasen de un estado de reposo relativo a un estado de actividad intensa  determina en gran  medida que las funciones psíquicas se modifiquen y, como consecuencia, se pongan en función procesos psicológicos que despierten  en el sujeto un estado de disposición, de motivación, de entusiasmo y deseo  a  realizar la parte principal del entrenamiento o de la competencia.

La fuerza antes de la competencia fue  superior a  61 kg,  lo que demuestra cierta excitación anticipada  de importancia en los jugadores.  Ese nivel de excitación disminuye algo en el calentamiento y se mantiene  bastante alto hasta terminar el juego. Consideramos que una dinámica  semejante a la descrita, con posible descenso  después de la competencia, resulta favorable. En ese caso, la dinámica de la fuerza en la competencia se expresa con marcada  diferencia a la del entrenamiento; si se mantienen iguales los resultados después del calentamiento y la competencia posibilita  afirmar  que ello se debe  a algunas variaciones en la actividad psicomotora y en la valoración subjetiva de los deportistas, dando por resultado que los baloncestistas no rindieron al máximo (a causa del grado de confianza en sus fuerzas y en sus posibilidades de triunfo).

El análisis de la dinámica de la precisión en la diferenciación de los esfuerzos musculares presenta determinada dificultad. Sabemos que, antes del calentamiento en la competencia, cuando el deportista está excitado, debe ser menos preciso, sin embargo, en nuestra investigación no es eso  lo que ocurrió. Antes de la competencia  la diferencia de precisión es de 5,4 kg., después del calentamiento aumenta.  Es posible que  esto podamos  atribuirlo al hecho de que esta prueba se realizó después de calentar, o sea, instantes antes de iniciarse la competencia, lo que puede determinar una  actitud por parte del deportista que no es la adecuada, porque su atención está concentrada en el evento que se desarrollará, y esto puede ser una causa probable, aunque pueden haber otras no analizadas.

Referente a los índices de pulsaciones, no se observaron cambios significativos entre los entrenamientos y las competencias.

La fuerza máxima y la precisión  en la diferenciación del esfuerzo muscular, resultan significativamente  mejores en la competencia que en el entrenamiento. Esto puede considerarse como un factor  positivo en la determinación del estado psíquico de los deportistas para la competencia.

La  valoración de los jugadores es diferente a la presentada en la Tabla No. 1, lo cual hace que adquieran un interés  especial la dinámica de la frecuencia de las contracciones cardíacas, la fuerza y la precisión de los esfuerzos de los deportistas que ocupan en nuestra clasificación los cinco primeros y los cinco últimos lugares.

En la Tabla No 3  se puede observar que los mejores jugadores tienen  una menor frecuencia en las contracciones  cardíacas, mayor  fuerza y  menor  precisión en los movimientos musculares,  Estos  resultados  corresponden a los índices  obtenidos de los cinco baloncestistas abridores  durante toda la contienda  deportiva, es decir, que los datos nos expresan la distribuciones  de los parámetros que estamos investigando, pero en dos tipos de grupos cualitativamente diferentes dentro del rango planteado anteriormente, que son: los que obtuvieron mejores resultados y los que obtuvieron peores resultados.

TABLA  No.  3

DINAMICA DE  LOS  INDICES  PRINCIPALES EN  QUINTETOS  ABRIDORES  EN  FUNCION  DE LOS  RESULTADOS  OBTENIDOS.

PULSACIONES

 

FUERZA  MAXIMA

EXACTITUD  DIFERENCIAL

MEJOR

PEOR

MEJOR

PEOR

MEJOR

PEOR

 

63

 

73

 

60

 

58

 

5.3

 

4.6

En estas combinaciones participan tanto jugadores que tienen un elevado índice de actividad general positiva como los que tienen una gran actividad general negativa. Obsérvese, que en los mejores deportistas se presenta el menor promedio de pulsación, un promedio semejante

a los  peores  jugadores  en  la  fuerza  máxima y  un  promedio  más  alto (peor) en la  exactitud  diferencial, en  comparación con los peores. La  dinámica  descrita, a nuestro  juicio,  refleja la desigualdad  en la  predisposición psíquica  de  dichos jugadores.

La Tabla  No. 4  recoge  los  resultados promedios  de los cinco baloncestistas propuestos  como  abridores, aún  cuando realmente participaban como iniciadores 2 ò 3 de  ellos.  El  quinteto  propuesto normalmente realizaba las actividades  de conjunto  en el segundo  tiempo, debido a las sustituciones que, en función de su experiencia,  realizaba  el  entrenador  jefe  de la  selección.

Sin lugar a dudas, los jugadores propuestos como abridores lograron los mejores resultados deportivos.

Los  deportistas juegan bien cuando sus pulsaciones son menos frecuentes, la fuerza máxima es mayor y la exactitud diferencial (autocontrol psicomotora) es más exacta. Esto nos permite establece que en la  medida que la  actividad  emocional alcanza los niveles óptimos de estabilidad, los índices estudiados adquieren una dinámica semejante a la descrita. Paralelo a lo  anteriormente expresado, podemos inferir que con una dinámica semejante la autorregulación psicomotora es muy buena y, por ende, la orientación de la conducta deportiva en el terreno tanto en competencias  como en entrenamientos.

TABLA  No.  4

DINAMICA DE  LOS  INDICES  PRINCIPALES EN  QUINTETOS  PROPUESTOS   EN  FUNCION  DE LOS  RESULTADOS  OBTENIDOS.

PULSACIONES

 

FUERZA  MAXIMA

EXACTITUD   DIFERENCIAL

MEJOR

PEOR

MEJOR

PEOR

MEJOR

PEOR

 

69

 

71

 

62

 

60

 

4.7

 

6.1

Es interesante la interrelación dinámica de los parámetros estudiados cuando comparamos los resultados obtenidos en los quintetos abridores y los propuestos como tales (ver Tablas 3 y 4); los deportistas recomendados por el equipo de psicología para abrir presentan una mayor estabilidad en la predisposición psíquica que los jugadores abridores (ubicados por los entrenadores) lo cual se corresponde en forma directa con los resultados obtenidos en la competencia.

El análisis individual de los parámetros investigados conjuntamente con los resultaos obtenidos por cada jugador, nos permitió establecer los límites óptimos de  estabilidad durante toda la serie, los cuales se ofrecen en la Tabla No. 5.

La  integración de los resultados presentados en esa  tabla están en  dependencia de las pruebas que se realizan en cada competencia o entrenamiento, de tal forma, que al  relacionar el resultado promedio de la prueba efectuada con los límites de normalidad establecidas, nos facilite diagnosticar el tipo de predisposición de cada deportista para esa competencia.

 

TABLA No. 5

 

LIMITES ÒPTIMOS DE ESTABILIDAD  ATENDIENDO A LAS CARACTERÌSTICAS  INDIVIDUALES.

No DEL JUGADOR

PULSO

DINAMOMETRIA MAXIMA

EXACTITUD DIFERENCIAL

4

72-80

58-63

1-5

5

62-66

54-68

3-13

6

58-66

58-62

1-7

7

65-59

47-51

1-7

8

66-72

54-56

6-14

9

75-77

54-60

3-13

10

83-87

64-66

3-5

11

75-80

56-58

4-14

12

75-81

62-66

2-6

13

85-91

61-67

3-13

14

72-74

58-60

0-12

15

75-79

59-63

4-6

16

83-87

49-53

6-16

17

61-63

40-44

2-6

 

En  nuestra investigación se muestra que los  índices  establecidos para el conjunto de deportistas del seleccionado  de baloncesto, que participaron en esta serie, resultaron ser los óptimos para alcanzar los mayores resultados en la efectividad de sus acciones de juegos. Estimamos oportuno recordar que los índices óptimos son específicos para cada competencia, en dependencia del nivel de la misma y de la preparación de los deportistas, independientemente que podamos obtener una tendencia general de los mismos.

DISCUSIÓN

El  intento  de  la  determinación  de un  indicador único para  tener una idea, más o menos exacta,  de  la  calidad  de  la participación  de cada uno de  los deportistas durante los juegos  de  entrenamiento y en las competencias parece brindar algunas facilidades especiales  para la  ciencia  de la psicología del deporte.

En  primer  lugar,  este  tipo  de indicador permite objetivar con  claridad la  real participación  de los  deportistas, sin exclusión alguna. Tal objetivación parte del análisis de la conducta deportiva de cada uno de ellos, que sabemos, en muchas ocasiones es  vista, inclusive por la  prensa, de una forma parcializada. (No solamente  a la  prensa, al público y a los entrenadores  les impresiona  como jugador más  eficaz  para  el equipo  aquel  que mayor  cantidad de anotaciones tiene,  pero  la  experiencia  que  hemos  vivenciado nos dice  que no siempre es así).

En  baloncesto  gana  el  equipo  que  mayor cantidad de tantos tenga  al finalizar el último set, esto  quiere  decir  que realmente las anotaciones al cesto cobran una importancia capital  durante  todos los partidos. Pero dichas anotaciones  no ocurren por parte del jugador  que anota, sino que anteriormente, en la generalidad de los casos, se han manifestados sacrificios personales, servicios en pases, adelantamientos  tácticos,  fintas, barreras, etc. Que le permiten a un jugador  tirar libre o casi libre y poder  anotar  la canasta deseada. Aquella labor anónima  de los jugadores  que construyen  el  juego  también tienen un alto valor estratégico para el  equipo y hacia ellos  también  va  dirigida  nuestra atención. El baloncesto lo juegan  5  deportistas y no solamente uno.  Luego, el  gran problema que se nos presenta  científicamente a los  psicólogos  del  deporte y  por supuesto a los entrenadores es, ¿quiénes  deben jugar  hoy  como  abridores  para  lograr el éxito?

El  análisis de coeficiente de productividad (Pr) que utilizamos, en la  medida que lo utilizamos sistemáticamente nos proporciona un criterio muy confiable de la realidad  del  comportamiento  de cada  uno de los deportistas. Por supuesto que con ese  criterio solamente  no se deben tomar decisiones  estratégicas  notables para enfrentar los partidos en las competencias. Una aclaración que necesitaremos para cotejarla  más  adelante: Obsérvese que las notaciones de este tipo de índice  parte de una escala  numeral  con un  cero absoluto.

Se han realizado en  este trabajo, como en el de  muchos psicólogos  del deporte, apareamientos comparativos de las pruebas psicológicas o psicofisiològicas realizadas, comparando  los resultados de cada una  de  las pruebas de  cada uno de los  sujetos con la Pr correspondiente a  él  mismo; o en el mejor de los casos la  determinación  de  cierto rango de  normalidad  a nivel de grupo, para cada prueba, de manera que  podamos conocer la posición relativa  de cada deportista respecto al grupo de pertenencia, actual y real.

Desde nuestro punto de vista, aún estamos lejos de poder ser eficaces en nuestros diagnósticos y pronósticos psicológicos debidos, fundamentalmente, a las imprecisiones en las  mediciones psicológicas. Veamos: ¿Cómo poder saber en un deportista concreto si la Pr., en mejor o peor  que su nivel de pulsaciones, la dinamometría máxima o la diferenciación del esfuerzo?  Sencillamente eso no es posible porque estamos comparando eventos que tienen diferentes escalas de medición.

Lo cierto es que a todos los psicólogos del deporte  nos  es muy necesario  tener un criterio objetivo que sirva para validar las particularidades psicológicas y personológicas de los deportistas en los entrenamientos y en las competencias. Ese criterio sugerimos  sea la  Productividad (Pr)  del deportista.

La respuesta  a la  anterior pregunta ya la tenemos y la hemos encontrado en la estadística. Si llevamos todos los datos de las diferentes pruebas a la  curva normal, en forma estandarizada, de manera que dicha escala estándar  no deforme los datos originales y permita todo tipo de procesamiento estadístico logramos poner todas las pruebas psicológicas y la Pr en una posición comparativa muy ventajosa; pero aún más: nos permite integrar las evaluaciones técnicas ,tácticas, físicas y biomédicas y al final poder obtener un indicador  general del nivel de preparación de cada uno de los deportistas.

No pretendemos con esto hacer numérica  la  psicología, ello se constituiría en un error científico y metodológico imperdonable. Pero además de  todas las labores del psicólogo del deporte en los equipos  deportivos, que son muy necesarias y en la mayoría de las ocasiones partes de observaciones y datos  cualitativos, nos parece que sería  muy útil tener un indicador objetivo  que nos sirva de criterio externo.

CONCLUSIONES

1. El APD permite el análisis juicioso y certero de la actividad de los baloncestistas, por lo cual facilita el establecimiento de relaciones convenientes con los indicadores psicológicos y sirve, a la vez, como criterio externo de la  actividad.

2. La correspondencia de la estabilidad de los parámetros estudiados con los resultados obtenidos en las competencias y entrenamientos fue mayor en los quintetos propuestos por los psicólogos que n los quintetos abridores seleccionados por  los entrenadores, por cuando sugerimos  la utilización del pronóstico de la  actuación del deportista a partir del estudio  pormenorizado de la  predisposición psíquica para cada competencia  concreta.

3. Las posibilidades de triunfo del seleccionado de baloncesto, estuvieron directamente relacionadas con el nivel de aspiración, la confianza en sus propias fuerzas,  la decisión y el optimismo.

4. La  valoración de la actividad  de cada  baloncestista  está determinada, en lo esencial, por  la acción conjunta  de todos  los miembros del equipo,  por el  tipo de relaciones establecidas entre ellos,  por la correspondencia entre la posición que desempeñan y el sistema táctico a  desarrollas, y por el dominio de los elementos técnicos específicos.

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