Facebook Twitter Google +1     Admin

Detrás del niño deportista

Jannely Sepúlveda GranadosPsicóloga CODE Región Celaya

La mayoría de las veces los reflectores están puestos en los niños que presentan talentos, ya que son quienes mayores oportunidades tienen para avanzar a la siguiente etapa, representar a su escuela, municipio, estado o incluso colgarse una medalla.

Lamentablemente en este complicado proceso se deja de lado una variable imprescindible: el deportista ES UN NIÑO.

En mi labor como psicóloga dentro del deporte de iniciación, he tenido la fortuna de trabajar con padres de familia quienes me han expresado sus inquietudes y preocupaciones para brindar un mayor apoyo a sus hijos.

Es verdad que la dinámica familiar se modifica constantemente y que agregando la variante de un hijo deportista, la situación se complica un poco más. 

En el proceso de que el niño logre un mejor resultado, se comienza con un compromiso de los padres por establecer y cumplir un horario (muchas veces demasiado riguroso) de descanso, alimentación, labores escolares y entrenamientos, dejando de lado el espacio para la diversión, el juego y la relajación.

Es cierto que la práctica del deporte debiera ser el momento lúdico del niño, en donde se desestrese y disfrute, sin embargo en el momento en el que el deporte se convierte en una obligación impuesta por los padres, ya perdimos todos.El deporte es un excelente escenario que nos permite ensayar muchísimas situaciones (bajo presión, de estrés, de crisis, toma de decisiones) y que a su vez permite ir desarrollando valores como el compromiso, constancia, obediencia, justicia, equidad, libertad, etc… por supuesto que es un proceso largo y complicado, así es la vida y la formación humana. Como padres de familia es importante aceptar nuestro papel, muy importante de espectador y de apoyo incondicional. 

Es muy triste atender niños con somatizaciones precompetitivas (dolor de cabeza, de estómago, vómito, mandíbula trabada, insomnio, pérdida de apetito, etc) pero es más triste aún que los padres continúen en la idea de que “no hay otra manera de vivir”.

Es cierto que el dolor es parte de la vida, sin embargo ninguna recompensa debiera valer este tipo de sufrimiento.

El trabajo de los deseos y anhelos paternos, la unificación de metas paternas y del entrenador, ha permitido el sano equilibrio entre compromiso y diversión en los entrenamientos, dando como resultado niños más felices y padres más satisfechos.

26/06/2015 05:45 ucha #. sin tema

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





La Bitácora del Dr. Ucha

Temas

Archivos

Enlaces


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris