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Normativa de la comunicación interpersonal y de la conducta de los deportistas

Cap. XI Acerca de la determinación normativa de la comunicación interpersonal y de la conducta de los deportistas. Yu. L. Khanin. En: Cuestiones de la psicología del deporte, editor A. Z. Puni Leningrado. 1975. Pág. 84-93. 2. Ilus.

K voprosu o normativnoi determinacii mezhlichnovo obshcheniya i ovedeniya sportmenov.

El objetivo del presente artículo es investigar el contenido y la específica de las normas en la actividad deportiva. La necesidad del planteamiento de tal cuestión está relacionada con el hecho de que no siempre se puede explicar y predecir las particularidades de la conducta y de la comunicación de los deportistas, partiendo solamente de sus particularidades personales. El estudio de la determinación normativa de la actividad de la personalidad presupone el cálculo de las exigencias externas, las reglas y las normas de un micro medio especial, en el cual actúa los deportistas.

En el sentido más amplio, por norma se comprenden las reglas que se subordinan a procesos determinados o sus resultados. Como un medio de la regulación de la actividad de la sociedad en su conjunto, de sus instintos, grupos sociales y personas determinadas, la regla es una norma, la ley de la actividad y de la conducta.

En un sentido más estricto, por norma se comprenden los principios y las reglas que determinan las interpelaciones de la personalidad y de la sociedad que se refuerzan en las leyes, costumbres, exigencias sociales, etc.

Entre las amplias interpretaciones de las normas es conocido el intento de G. Rayt de hacer una división:

  1. 1.       Regla (juegos, lógica, gramática).
  2. 2.       Prescripción (normas de la regla, leyes gubernamentales, disposiciones, etc.).
  3. 3.       Normas técnicas (medios que son imprescindibles para lograr éstos u otros objetivos).

En la literatura socio-psicológica, el concepto de la norma incluye la representación sobre la conducta debida y conveniente (aprobatoria) en situaciones determinadas y estandarizadas de una acción recíproca (J. Khoumens, J. Tibo, B. Killi, M. Sherif). De un punto de vista perecido parte E. M. Penkov. Él separa las normas sociales y el objetivo de su regulación, una conducta social en la cual se manifiestan directamente las relaciones sociales. Como una fundamentación para dividir las normas sociales, E. M. Penkov considera la limitación de las acciones del hombre en:

a)      Acciones-operaciones.

b)      Actos personales en los cuales las relaciones sociales no se manifiestan directamente.

c)       Conducta pública o social.

Esta última es el objetivo de la regulación de las normas sociales.

En las normas, como en los elementos de la conciencia social individual se forjan las exigencias concretas de la sociedad o del micromedio hacia la personalidad y van a determinar el volumen, el carácter y la frontera de una conducta deseada, posible y aceptable. En las normas están contenidos también los motivos, los criterios valorativos y los medios del control social sobre la conducta de la personalidad por parte de la sociedad, la clase o el grupo. Los diferentes aspectos del control formal y no-formal social que se llevan a cabo mediante las prescripciones correspondientes, las exigencias, las reglas, las disposiciones, las normas en la mayoría de los casos pasan como un autocontrol (A. R. Knear, 1962). Precisamente, gracias al autocontrol en la fase inicial de cualquier acto social, el individuo cambia o corrige su conducta, considerando la reacción posible esperada por otros. En este sentido, por su esencia se expresa la función reguladora de las normas.

Sin embargo, las exigencias concretas del medio exterior registran el medio del control y del autocontrol, por las orientaciones en la conducta y de la acción recíproca de la personalidad, cada participante de una actividad se familiariza directamente con ella, la asimila (interanaliza).

De manera experimental, la cuestión sobre las normas de la actividad deportiva no se investigó de forma especial. Un primer paso en el estudio de la específica de la regulación normativa, evidentemente es considerar el examen especial del contenido de las representaciones acerca de una conducta debida de los participantes de la actividad. El estudio de esta cuestión fue la tarea de la presente investigación.

Objetivo y metodología de la investigación.

1- 95 deportistas se les propuso confeccionar una lista lo más completa posible de las obligaciones más importantes de los deportistas desde su punto de vista, es decir, "que debe y que no debe hacer un deportista en los entrenamientos y en las competencias". La encuesta se realizó por escrito con los grupos de deportistas de 8-17 personas. Los protocolos de la encuesta se sometieron a un análisis cuantitativo y cualitativo.

2- A 22 jugadores (11 futbolistas, 11 basquetbolistas, 5 voleibolistas y 2 balonmanistas se les entregó una característica desarrollada de su último conflicto con los compañeros en el transcurso de una actividad competitiva (32 casos).

3- Con 9 entrenadores de los equipos con pelota se llevaron a cabo conversaciones con la finalidad de explicar las exigencias principales que se les presentan con respecto a las acciones individuales y por grupos con los deportistas.

4- En el transcurso de 72 entrenamientos y 40 competencias se realizaron observaciones electivas y temáticas-

5- Además de todo lo expuesto, las reglas de competencias de fútbol y voleibol fueron desarrolladas en el contexto-análisis.

Resultados de la investigación.

Existen dos tipos de reglamentación de la conducta y de la actividad de los deportistas:

La reglamentación oficial que examina las reglas de las competencias y la reglamentación no-oficial que responde a las reglas, normas y prescripciones no escritas por los grupos.

Las apreciaciones de los deportistas sobre la conducta debida e indebida en los entrenamientos y competencias dan una idea acerca del contenido de las exigencias concretas que se les plantean a ellos y que se forjan en las leyes y reglas no escritas.

Por el contenido de las apreciaciones de los deportistas acerca de la conducta debida se pueden separar las normas que reglamentan la correlación a favor de una causa, la correlación hacia las personas y hacia sí mismo (tabla 1).

Tabla 1.

Normas que reglamentan la conducta y las relaciones de los deportistas (n=95 deportistas)

Representaciones acerca de una relación debida.

En los entrenamientos %.

En las competencias, %

Acerca de una causa.

68,4

50,7

Acerca de otros.

24,4

35,2

Acerca de sí mismo.

4,0

9,9

Otros.

3,2

4,2

Total:

100

100

Cantidad de apreciaciones.

627

574

Las dos primeras categorías de las apreciaciones normativas ocupan un lugar preferente tanto en las condiciones del entrenamiento (92,8%), como en las competencias (85,7%).

Las apreciaciones normativas que se refieren a la reglamentación de la relación hacia una causa se pueden explicar en los siguientes grupos principales:

  1. 1.       Ejecución activa de los ejercicios con una entrega completa de las fuerzas, concienzudamente, creativa, dirigida a un resultado elevado en las competencias, planificación de una actividad y ejecución de las tareas planteadas de las 376 apreciaciones.
  2. 2.       Asistencia sistemática y regular a los entrenamientos, competencias, comienzo y final a tiempo en los 96 entrenamientos.
  3. 3.       Necesidad de aumentar la maestría deportiva, solución de las tareas técnicas y tácticas 83.
  4. 4.       Necesidad de tener una forma que se corresponda, preparación y cuidado con respecto al cuidado y conservación de los implementos 47.
  5. 5.       Realización del calentamiento antes del entrenamiento, de la competencia. 43.
  6. 6.       Observación de un régimen alimentario, descanso, exigencias de la higiene 40.

 

Todos los seis grupos de las apreciaciones divididas tuvieron orientaciones y criterios en la valoración de la actividad, escrupulosidad e incorporación de un deportista concreto para solucionar la tarea individual o de grupo (de equipo).

En el contenido de esta categoría de las normas están contenidas, por una parte, las exigencias que se presentan a los participantes de cualquier actividad (actividad, escrupulosidad, conciencia y otros). Por otra parte, en dichas normas está representada la específica de la actividad deportiva propiamente: su significación, la afinidad de los participantes para un resultado elevado y frecuentemente límite, las exigencias elevadas que se manifiestan en las posibilidades funcionales motoras (necesidad de una preparación especial del organismo, de un trabajo sistemático, la observancia del régimen), la voluntariedad en las clases de deporte (exigencias no absorbidas de los entrenamientos y el retraso a los mismos), complejidad suficiente (necesidad de un perfeccionamiento constante de la maestría técnico-táctica) y otros.

Las normas, que reglamentan una relación hacia una causa, tienen una importancia primordial en la formación de una relación correspondiente para el deportista, donde la concordancia y la efectividad de la acción reciproca del grupo están en dependencia para lograr el éxito en la solución de una tarea general del equipo.

Los resultados de las observaciones demuestran, que las normas reducidas que existen en algunos equipos son con respecto a la actividad y la autoentrega en los entrenamientos. Estas normas pueden ser un obstáculo serio en la manifestación de la iniciativa y la independencia de los jugadores jóvenes o nuevos. En los colectivos seleccionados la no-coincidencia de las normas concretas de la relación hacia una causa puede ser la causa de los conflictos personales entre los jugadores, especialmente entre los miembros de clubes diferentes.

Las ideas acerca de una relación debida con respecto a una causa se cumplen principalmente por la función de los criterios valorados para una correlación de la conducta real y exigida de los participantes de una actividad. Como resultado de esta correlación surge la fundamentación para el establecimiento y la formación de las relaciones interpersonales de los deportistas (tanto en sí, como con el entrenador), por cuanto el aporte real de cada deportista en la solución de una tarea general del grupo es una medida para la valoración y el status en el grupo.

Acerca de las normas reglamentadas para una relación con otras personas, se puede hacer una valoración sobre la base de un análisis substancial cuantitativo de las ideas de los deportistas sobre la conducta debida (tabla 2).

Tabla 2.

Ideas acerca de la conducta debida y de las relaciones con otras personas (n=95 deportistas).

Ideas acerca de la conducta debida y la relación.

En los entrenamientos %.

En las competencias %.

Acerca del entrenador.

61,3

16,4

Acerca de los compañeros.

28,8

40,1

Acerca de los rivales.

5,3

26,2

Acerca de los jueces.

2,0

1,5

Acerca de otras cosas.

2,6

1,5

Totales:

100,0

100,0

Cantidad de apreciaciones.

153

202

En las apreciaciones normativas de los deportistas con respecto al entrenador están reflejados los diferentes medios de su reacción debida durante los contactos con el entrenador en las condiciones de los entrenamientos y de las competencias:

  1. 1.       Cumplimiento de la indicación y de la tarea del entrenado de una manera exacta, incondicionalmente, escrupulosa y aceptada, 73 apreciaciones.
  2. 2.       Oír atentamente todas las explicaciones, indicaciones y observaciones del entrenador, 31 apreciaciones.
  3. 3.       No molestar al entrenador, no dicutirle, responderle de forma grosera, no demostrar su desacuerdo o involuntariedad, no ofenderse por las observaciones del entrenador, 13 apreciaciones.
  4. 4.       Mantener un buen contacto con el entrenador, confiar en él, prestarle ayuda, 7 apreciaciones.

En estas apreciaciones de los deportistas se incluye el contenido de las normas no escritas que reglamentan las formas generalmente aceptadas de las relaciones recíprocas según en contorno vertical (pequeños colaboradores, alumnos con el maestro, estudiantes con el profesor que se subordinan con el jefe). La específica de este tipo de relaciones en el deporte es el democratísimo conocido y la igualdad de derechos que se combinan en una serie de casos con cierto prestigio y con un nivel emocional elevado de la acción recíproca, especialmente en las condiciones extremas de la actividad. Las apreciaciones de los deportistas acerca de la conducta debida y de la relación con el entrenador en cierta medida (61,3%) tocan las condiciones del entrenamiento. En las competencias, donde el deportista actúa de forma independiente y cuando las situaciones de acción recíproca son menores con el entrenador, una parte de las apreciaciones de normativas sobre los medios debidos es un total del 16,4%. Es necesario subrayar, que la correspondencia de la conducta de los deportistas por las normas indicadas tiene una importancia primordial para el establecimiento de las relaciones adecuadas con el entrenador.

Las normas existentes de las relaciones recíprocas entran en el papel de criterios para valorar al entrenador en una conducta concreta y la reacción de los deportistas, al establecerse una formación de una u otra relación con sus alumnos. Con frecuencia la causa de las diputas afectivas del entrenador, sus conflictos con los deportistas es la discrepancia de su conducta debida o deseada (desde su punto de vista). Los conflictos y los desacuerdos surgen frecuentemente por una reacción incorrecta del deportista a la observación o a la indicación del entrenador con respecto a errores concretos. En este sentido es importante presentar el problema de la coincidencia de las ideas del entrenador y de los deportistas en un estilo debido y en las formas de sus relaciones recíprocas.

Los materiales de las observaciones demostraron, que la fuente de los conocimientos sobre las normas de la conducta y de las relaciones recíprocas es, por una parte, el entrenador que representa el sistema de las exigencias profesionales y educativas, por otra parte, está la conducta de los miembros de más prestigio del equipo, dichos miembros dan la tónica en el colectivo y determinan el aspecto de las normas a "adoptar" o "no adoptar". Para los deportistas jóvenes y los miembros nuevos de un equipo, la experiencia de la comunicación con los compañeros, así como también la participación en la vida y en la actividad del colectivo es la vía práctica y principal para dominar las exigencias y las normas concretas del micro medio social.

Por el contenido de las apreciaciones que se refieren a las normas de las relaciones con los compañeros, se pueden separar los grupos siguientes:

  1. 1.       Relacionarse de forma atenta y favorable con los compañeros, ayudar y apoyar a los deportistas jóvenes y a los miembros nuevos, confiar y estar seguros de sus compañeros, 55 apreciaciones.
  2. 2.       Coordinar sus acciones con las acciones de los compañeros y con la tarea general del equipo, apoyar a tiempo a los compañeros, facilitar las acciones de los otros, jugar en colectivo y no molestar a los compañeros, 28 apreciaciones.
  3. 3.       Reaccionar correctamente a las observaciones de los compañeros y de los jugadores de su equipo (no ser grosero, no interrumpirlos, oír sus consejos y hallar un lenguaje común, no tener una mala reacción ante el error de otros), 25 apreciaciones.

La mayoría de las normas enumeradas de las relaciones recíprocas se relacionan a los deportes por equipos.

En el contenido del primer grupo de las ideas normadas se refleja una de las particularidades socio-psicológicas importantes de los colectivos deportivos: carácter abierto de la membresía y renovación constante de la composición.

Con respecto a esto surge el problema de la adaptación rápida de los deportistas jóvenes y nuevos al colectivo, la eliminación de la tensión del papel desempeñado por los deportistas por las diferencias de edades, los años en la practica deportiva, la maestría y la experiencia. Las consideraciones de las normas existentes en el equipo para las relaciones recíprocas entre los deportistas y la formación de las tradiciones deseadas y los medios de sus contactos pueden tener consecuencias educativas importantes.

Las relaciones con los jugadores de su equipo, con los compañeros ocupan un lugar significativo en la estructura general de las ideas sobre la conducta debida: el 28,8% en los entrenamientos y el 40,1% en las competencias. Además en los tipos de deporte que exigen acciones coordinadas con exactitud, por ejemplo, en el voleibol y el deporte de remo (doble y cuatro) una parte de estas normas en las condiciones de las competencias alcanza 57 y el 68%. Por el contrario en el atletismo (corredores y saltadores) una parte de las ideas sobre la relación debida hacia los compañeros del equipo es poco significativa (10,6%). Es posible presuponer, que la frecuencia de la mención de éstas u otras normas refleje su valoración significativa para el deportista, así como también la específica del micromedio real en el cual el deportista actúa.

En las apreciaciones de los deportistas sobre la correlación debida hacia sus compañeros se "establecen" las exigencias "conocidas" y éticamente asimiladas por ellos y las reglas de una lucha honesta, abierta y deportiva:

  1. 1.       De una manera correcta, justa y respetuosa referirse a cualquier adversario (no sea grosero, ni reaccionar con acciones impropias, provocativas), 32 apreciaciones.
  2. 2.       Llevar una lucha honesta y deportiva (no impedir, no empujar, interrumpir el camino con un obstáculo, ni aplicar elementos prohibidos), 11 apreciaciones.
  3. 3.       No tener al adversario por sus títulos y méritos, 8 apreciaciones.
  4. 4.       Seguir las acciones del adversario y contraoponerse de forma activa, 4 apreciaciones.
  5. 5.       No entrar en contacto con el adversario, no prestar atención a su provocación, 2 apreciaciones.

Una parte de las normas reglamentadas de la relación con los adversarios (en las competencias) fue de un 26,2%. En atletismo este tipo de normas se menciona en un 78,8% de todas las apreciaciones, en los patinadores, ciclistas y canoístas es de un 41,3%. Por el contrario, en los representantes de los deportes por equipo, futbolistas, basquebolistas y balonmanistas, donde el papel más importante desempeña los contactos con los compañeros esta norma es de 14,3 y 13,3% respectivamente. Las correlaciones obtenidas evidencian la coincidencia de los contactos reales de los deportistas en el proceso de su actividad con un valor relativo para sus representantes sobre la conducta debida con estas personas. En el contenido de este aspecto de las normas se refleja la específica de la actividad deportiva: la incandescencia elevada de la lucha deportiva y con frecuencia las condiciones bruscas de la rivalidad. Algunas apreciaciones de los deportistas acerca de la correlación debida hacia los jueces incluyen las siguientes:

  1. No tener roce con los jueces, no ser groseros con ellos, no discutir, ni expresar su inconformidad con el arbitraje, 27 apreciaciones.
  2. Respetar a los jueces, ser correcto en su relación con ellos, 4 apreciaciones.
  3. Cumplir las ordenes de los jueces, 1 apreciación.

La parte general de las apreciaciones acerca de la conducta debida y de las relaciones con los jueces en las competencias fue de 15,8%.

Este tipo de las normas es evidentemente muy específico para la actividad deportiva. La participación de los jueces subraya la importancia de la actividad deportiva y se vincula con la presencia de las situaciones, en las cuales es imprescindible la reglamentación oficial de la conducta y de las relaciones de los deportistas.

Como resultado de esto, el contexto-análisis realizado especialmente de las reglas de competencias para el fútbol y el voleibol estableció que, en el fútbol las condiciones de la actividad, la composición, las acciones de los participantes y el resultado del juego están reglamentadas oficialmente en 103 puntos (44,7%) para el fútbol y 170 puntos (55,4%) para el voleibol. Las posiciones estándares del juego y las situaciones en el fútbol fueron de 98 puntos (42,2%), en el voleibol 126 puntos (41,1%). Por último, la conducta propiamente dicha de los deportistas, sus relaciones recíprocas con los compañeros, contrarios, jueces, entrenador se reglamentan en el fútbol con 30 puntos (13,1%) y en el voleibol con 10 puntos (3,5%). De esta forma, los jueces controlan principalmente la actividad de los deportistas. Por el contrario, los objetivos para regular las normas no-oficiales y no-escritas, como ya se señaló anteriormente son la conducta, las relaciones y las acciones de los deportistas.

La categoría más numerosa de las personas con las cuales los deportistas se "enfrentan" en el transcurso de la actividad son los aficionados. Se han registrado un total de 3 apreciaciones: "la necesidad de no caer bajo la influencia de los aficionados", " no oír sus observaciones y los complementos de las personas ajenas".

Las apreciaciones en las cuales se refleja la relación del deportista hacia sí se caracterizan principalmente por la esfera emocional-volitiva de la personalidad:

  1. 1.       Manifestación del apoyo y de autodominio, 17 apreciaciones.
  2. 2.       Ser una persona con decisión y valentía, 9 apreciaciones.
  3. 3.       Desarrollo de las cualidades moral-volitivas, 17 apreciaciones.
  4. 4.       No entregarse, no rendirse, luchar hasta el final, ser perseverante, 5 apreciaciones.
  5. 5.       Ser una persona modesta y autocrítica, 3 apreciaciones.
  6. 6.       No pensar solamente en sí mismo. 1 apreciación.
  7. 7.       Conservar la dignidad, 1 apreciación.

Esta categoría de las apreciaciones sobre la relación debida a sí mismo refleja las exigencias elevadas que se plantean con respecto a la personalidad en el contexto de una actividad deportiva importante. Esta categoría en mucho determina la valoración del deportista y las relaciones que se corresponden a los aspectos vinculados con los compañeros del equipo, del entrenador, de los adversarios, el publico.

NORMAS DE LA ACTIVIDAD.

Los materiales de las observaciones recopilados en los entrenamientos y en las competencias de voleibol, las conversaciones con los entrenadores y los deportistas permiten separar las normas de la actividad que reglamentan las acciones concretas de los jugadores (individuales y por equipos). Estas normas estables registran los métodos más variados y generales para resolver las tareas técnico-tácticas, por ejemplo:

  • La colocación del balón durante el recibo en la zona hacia el jugador saliente.
  • El pase del balón al rematador principal con una colocación cualitativa, la más cómoda para él, ante una colocación mala del balón.
  • Salida del bloqueo durante el juego a la defensa.
  • Pases del balón a la zona desde abajo por el lateral.
  • La técnica y la táctica de la colocación del bloqueo individual y de grupo.

La alteración de estas normas conducen a dificultar la actividad de los compañeros e induce a las acciones invariables y poco económicas, aunque esto no siempre se relaciona con una falta o con la perdida del balón al equipo. Los entrenadores raramente aplican la colección completa de las sanciones negativas para influir sobre los jugadores que violan estas normas.

Las normas de situación (o establecidas) reglamentan la actividad y los medios de la interacción de los jugadores durante el juego contra adversarios concretos. Por su esencia las referencias y la forma concreta de las acciones de los jugadores aparecen en las situaciones típicas y de juego. No son sencillas las indicaciones individuales que parten del plan de juego con un adversario concreto y las exigencias determinadas por el carácter de las acciones propuestas se desarrollan desde las reglas generales, las normas y los medios aplicados para introducir el balón.

A veces se relacionan las exigencias que reglamentan:

  • La altura, la dirección y la zona del pase del balón.
  • La zona o un jugador determinado sobre el cual se dirige el saque.
  • La dirección y el carácter de los remates.
  • La táctica para bloquear a determinados jugadores del equipo contrario.

La observancia de este tipo de las normas es más importante y difícil en el trabajo práctico del entrenador. En esencia, hasta el 80-90% de las disputas afectivas y de los conflictos interpersonales del entrenador con los jugadores surgen por la no-ejecución por éstos últimos de las exigencias y las normas establecidas. Por el grado de correspondencia de las acciones de los jugadores con respecto a las exigencias y lo establecido por el entrenador a veces se juzga el nivel de la disciplina en el juego de un equipo. Las observaciones a los equipos masculinos y femeninos de diferente categoría y nivel de preparación ratifican, que las cuestiones del cumplimiento de las normas establecidas representan un problema psicológico serio. Después de un plan cuidadosamente elaborado del juego, los jugadores aceptan con frecuencia las exigencias establecidas y los recordatorios reiterados del entrenador pero ya al encontrarse directamente en el juego, ellos comenten las violaciones. En relación con esto, podemos decir, que por los estereotipos motores, por la complejidad de la reestructuración durante el juego y ante un cambio rápido de las situaciones del juego y por último con la saturación emocional elevada por el carácter estresado de la actividad, todas estas violaciones tienen lugar.

Conjuntamente con las normas relativamente estables y de las situaciones (establecidas) para los diferentes tipos de actividad existen sus "leyes" específicas. En el voleibol, por ejemplo son conocidas las siguientes:

  • El jugador debe realizar su primer saque (al comenzar el juego o después del cambio).
  • El jugador está obligado a dar el saque, sí antes de él, su compañero lo predio.
  • Un jugador no tiene derecho a perder el saque dos veces seguida.
  • El jugador no tiene derecho a perder el saque al final del partido (con un conteo de 14-15 puntos).
  • Un balón difícil que fue salvado por los compañeros debe ser pasado obligatoriamente al otro lado de la net.
  • Si el balón va por encima de la net, atacar.

La violación de estas "leyes", las cuales son conocidas por los novatos y por los maestros de clase internacional, como regla, provoca una reacción negativa emocional no solamente del entrenador, sino de los compañeros del equipo. El propio jugador que cometió este error sufre también por ello. En los jugadores jóvenes inestables puede producirse una ruptura psicológica, una ausencia total del juego, y muy especialmente, después de una reacción desfavorable del entrenador y de los jugadores más experimentados. A veces las violaciones de estas "leyes" se examinan como errores elementales, que el deportista sufre muy emocionalmente, independientemente del resultado concreto del juego, e inclusive, cuando esto se produce al inicio del juego.

En una serie de equipos, los entrenadores introducen adicionalmente "leyes" especiales que reglamentan el carácter de las relaciones e influencias recíprocas de los deportistas ante situaciones estándares de una interacción, tales como:

  1. 1.       La definición de los jugadores que adoptan una solución en las situaciones importantes de una interacción (jugador enlace, atacador principal, o capitán).
  2. 2.       La introducción de rituales de la conducta (palmadas, animación mutua, una carrerilla al centro de la cancha después de un episodio exitoso, etc.).
  3. 3.       Otorgar un derecho personal a determinados jugadores sobre formas determinadas de los errores.

Estos aspectos de la reglamentación normada de la conducta de los deportistas, en un principio esta dado por la forma de las exigencias externas por parte del entrenador, después su adopción y asimilación por parte de los propios jugadores se convierten en componentes y reguladores de la actividad conjunta.

DELIBERACIÓN DE LOS RESULTADOS.

La tarea principal de la investigación fue el estudio del contenido de las ideas o representaciones acerca de la conducta debida de los deportistas con la finalidad de señalar los enfoques para examinar la determinación normativa de una actividad deportiva. Los datos presentados demuestran, que entre los contenidos de las ideas de los deportistas sobre la conducta debida, las relaciones, acciones y particularidades de la actividad y su estructura y lógica existe un enlace directo. Este enlace se manifiesta en correspondencia con las normas asimiladas por los deportistas y por las particularidades exigidas, así como también por la específica de la actividad, sus tareas y condiciones concretas. Los factores obtenidos concuerdan bien con los promovidos en los años 30 y según la posición de S. L. Rubinshtein acerca de la actividad como una condición de la formación de la psiquis. Las exigencias externas del micromedio real (normas) son los componentes de una actividad y en el proceso de la interacción y la comunicación son asimilados por la personalidad de otras personas. La unidad de la conciencia y de la actividad se manifiesta en correspondencia con el contenido de las ideas acerca de la conducta debida según las condiciones de la actividad. En el transcurso de las clases de deporte se producen la asimilación de las normas deportivas específicas y la introducción en su estructura general de las representaciones sobre la conducta debida y las relaciones.

En la medida que, los aspectos diferentes del deporte se caracterizan en el plano socio-psicológico, se presentan las diversas exigencias para una conducta y relaciones recíprocas, por cuanto, se atribuyen el estudio comparativo, los contenidos, las estructuras y las valoraciones a los diferentes tipos de normas deportivas. Las normas separadas sobre las relaciones para una causa, hacia otras personas, hacia sí mismo y las normas de la actividad se corresponden en lo integral a lo propuesto por E. M. Penkov, cuando él plantea la limitación de la conducta del hombre en las acciones-operaciones y la conducta orientada personal y social. Sin embargo, los datos obtenidos demuestran, que los reguladores de la conducta de la personalidad, que se incluye en una actividad importante sirven no solamente como normas sociales, como considera E. M. Penkov, sino como normas, "leyes" y exigencias de una actividad concreta. En una medida mayor, esta últimas son determinativas de las influencias interpersonales y básicas además para la formación de las valoraciones respectivas de los compañeros.

Los datos presentados en la investigación sobre el papel de las normas y las reglas de la actividad en la regulación de las influencias interpersonales concuerdan con los resultados de los experimentos de S. G. Yakobson y K. F. Buadze, los cuales demostraron, que las exigencias de la actividad realizan la función de patrones valorativos en una actividad con los niños y determinan su relación recíproca. Se puede señalar también el inter enlace intimo entre los diferentes aspectos de las normas. En este plano un interés significativo tiene los factores que caracterizan la formación de la correlación desfavorable para el hombre al violar las normas aprobadas en el colecto, las cuales no se manifiestan en la relación de una persona con otra (por ejemplo una relación no voluntaria hacia una causa, la atención excesiva sobre sí mismo, sobre sus intereses).

La función reguladora de las normas del grupo se manifiesta, por una parte en la determinación normativa de la conducta debida, la comunicación interpersonal y los otros tipos de relaciones, por otra parte, en la prohibición y exclusión de las formas no deseadas de la interacción. Por consiguiente, la determinación normativa de la actividad del grupo y de los procesos de la comunicación interpersonal se lleva a cabo a través de la inclusión de las ideas sobre la conducta debida en las situaciones estándares, en las relaciones y las acciones en la estructura funcional-regente del grupo. Gracias a esto, las normas cumplen el papel de los criterios, de la base normativa para las valoraciones y la formación de las relaciones interpersonales. Los conflictos en una actividad se presentan en sí, por esencia, en una de las formas de las sanciones negativas.

El enfoque normativo para estudiar los procesos de la comunicación interpersonal en la actividad se realiza de acuerdo con la concepción estrato métrica de una actividad inter grupo, la cual fue propuesta por A. V. Petrovski.

Evidentemente, los factores presentados en la investigación se pueden examinar en una medida conocida como una ratificación experimental, la cual se materializa por las fases de la actividad interpersonal en el colectivo y para ellas son características la anticipación de las relaciones y las acciones recíprocas de las personas con el contenido de su actividad conjunta..

El desarrollo ulterior de las cuestiones de la determinación normativa para la actividad del grupo y de la comunicación interpersonal permite pasar desde el contraste sencillo de la simpatía y la antipatía en el colectivo a la explicación efectiva de las regularidades y la específica de los fenómenos socio-psicológicos en los grupos pequeños.

09/11/2013 08:19 ucha #. sin tema

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