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La conducta agresiva instrumental en deportistas de alto rendimiento. II

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Relación entre algunos factores de personalidad y la conducta agresiva instrumental en deportistas de alto rendimiento.

Lic. Héctor C. Ariosa Quirós.

Así los deportistas de temperamento del tipo colérico, dotados de un sistema nervioso fuerte y desequilibrado, tienden con mayor facilidad a manifestar  agresividad de forma regular durante su accionar en disímiles situaciones deportivas, a diferencia de los flemáticos y melancólicos quienes tienden más a conductas pasivas y poco dinámicas en el desempeño de roles semejantes (Pavlov, 1960).

Los coléricos y sanguíneos, por la combinación de alta fuerza y movilidad que poseen sus sistemas nerviosos, tienden a excitarse y conservar este estado con facilidad, adicionalmente, la propiedad de desequilibrio a favor de la excitación característica del colérico, favorece aún más el predominio de la manifestación de agresividad de su conducta. Los individuos flemáticos y melancólicos, por  la inercia del primero o por la debilidad del segundo, se excitan con dificultad y lentitud, por lo que tienden más a la pasividad y a las acciones de bajo dinamismo (Pavlov, 1960).

Así tenemos que deportistas de temperamento colérico y sanguíneo que, como tendencia, disponen de reservas de energía que pueden dirigir hacia cualquier persona en general o a determinados deportistas en particular (Butt, 1976), tienden a mantenerse altamente motivados por energía agresiva instrumental mientras entrenan y compiten.

Butt (1976) considera, que los deportistas agresivos son usualmente activos, ansiosos, poderosos y tratan de vencer a sus oponentes rápidamente. La agresividad elicita motivos hacia el deporte como la rivalidad de ahí su importancia (Ucha, 2006).

Por tales razones, debe considerarse siempre, la influencia que en las respuestas emocionales y en la conducta, especialmente en la agresiva, ejerce el temperamento porque, por ejemplo, la dinámica e intensidad del comportamiento son aspectos esenciales en actividades como las deportivas para cuyo éxito  se requiere, por lo general, de agresividad  y a la vez, de buen manejo emocional (Fuentes Parra, 2006).

Relación entre tendencias motivacionales y conducta humana, en especial, conducta agresiva.

La conducta humana siempre es motivada, bien por deseos, necesidades, metas y objetivos.

Las tendencias de las motivaciones determinan el rasgo que define los motivos de la conducta, los motivos dominantes y su orientación. Estas tendencias se orientan a determinadas esferas de la vida social explicadas como son el deporte, el estudio, asuntos personales (particulares), la familia, la afiliación patriótica o patriotismo, el trabajo y las relaciones amorosas, denominadas formaciones motivacionales, las que a su vez se caracterizan por su tendencia u orientaciones en motivos más específicos (González Serra, 1978).

Las tendencias motivacionales del  deportista, por ejemplo, para quien el deporte, o la familia, el estudio, el amor, lo personal o particular, el trabajo o el patriotismo pueden figurar (una de ellas o varias a la vez) entre las esferas más importante de su vida, sus tendencias o motivos en cada una pueden ser de realización, o cooperación, dominio, agresión, éxito, adquisición, temor al fracaso,  competir, reconocimiento, sentido de la colectividad, estética, patriotismo, satisfacción cinestésica, afiliación, tensión, promoción y aprobación social y condicionar e influenciar así formas determinadas de conductas en el desempeño de las referidas actividades (deporte, estudio, trabajo, personal, etc.).  

Las tendencias motivacionales son particularidades de la esfera motivacional que se han convertido en rasgos de la personalidad. Estas formaciones encauzan la actividad de la persona movilizando los procesos psíquicos y la conducta en direcciones específicas. Se puede considerar que le dan dirección, estabilidad y fuerza a la conducta de la personalidad (Fuentes Parra, 2006).

El nivel de motivación hacia el deporte, la cual generalmente constituye una tendencia motivacional fundamental, por lo general, en la vida de los deportistas, puede determinarse además mediante la evaluación de la intensidad de cinco contructos o escalas que representan las tendencias del deportista acerca de la agresión, la suficiencia, la rivalidad, el conflicto y la cooperación, las que se definen como motivos del deportista.

Estos contructos no abarcan, como es de suponer, todo el contenido de la motivación para el deporte, según D. S. Butt (1979), pero resultan tener una gran importancia para el comportamiento y el estilo en que se manifiesta el deportista sobre todo en el contexto deportivo.

La agresividad del deportista proporciona mucha energía, el deportista aparece ávido, activo, poderoso e impulsivo y también, si esta frustrado, la agresividad dará lugar a que ataque física o verbalmente a los otros.

El conflicto en el deportista es una sensación de infelicidad, a menudo lo lleva a quejarse, tiende a ofrecer excusas en sus actuaciones y retarda hasta último momento sus promesas y compromisos. Cuando tales deportistas no logran sus metas se preocupan, caen en un estado de auto - absorción, y su estado de ánimo general es negativo. 

La suficiencia orienta al deportista a la madurez y la toma de conciencia. La retroalimentación intrínseca derivada de una sensación de potencia y bienestar los lleva a desarrollar las destrezas y la maestría en las tareas deportivas. Hay una búsqueda constante para  nuevos niveles de excelencia y desafío.

En la rivalidad, la motivación deriva primariamente del deseo de vencer a los otros,  mientras que el nivel de los motivos de cooperación  depende de cómo los otros (principalmente los compañeros) son vistos y apreciados esencialmente en el deporte o en el contexto, produciéndose manifestaciones de ayuda y solidaridad.

La rivalidad concierne al status y la posición cuando el deportista esta disputando un resultado, puede estar resentida o frustrada si fracasa.  En contraste, la cooperación tendrá por resultado una buena comunicación con el oponente después de una victoria o derrota.

Estos contructos expresan manifestaciones de la conducta de los individuos que responden a su comportamiento psicodinámico o temperamental (Fuentes Parra, 2006).

Se pudiera alegar aquí, acorde con los fundamentos de las consideraciones hasta aquí expuestas, que tanto el tipo de temperamento, como las tendencias motivacionales y en especial los contenidos de la motivación deportiva, juegan un importante papel en el condicionamiento de la conducta agresiva instrumental de deportistas de alto rendimiento.

El "carácter de equipo", que distingue de forma particular a los colectivos deportivos y que no es la simple suma del carácter de sus miembros, si está fuertemente condicionado, su formación y expresión, por las particularidades relevantes de la personalidad de los miembros destacados y de la mayoría de sus integrantes.

Por lo tanto, es altamente probable que equipos donde los jugadores más importantes dentro del sistema de interrelación grupal o donde el predominio sea de jugadores flemáticos y melancólicos, con bajo grado de motivación por energía agresiva, sea un equipo con tendencia a entrenar y competir manifestando bajo grado de agresividad instrumental. 

Bibliografía.

•1.       Bredemeier, B.J. (1983). Athletic aggression: A moral concern. In J. Goldstein (Ed.), Sport Violence (pp. 47- 81). New York, NY: Springer - Verlag

•2.       Butt, D.S. (1976) "Psychology of Sport. The Behavior, Motivation, Personality, and Performance of Athletes". Robert E. Krieger Publishing Company. Malabar. Florida.

•3.       Butt, D.S. (1979). Short scales for the measurement of sport motivation. International Journal of Sport Psychology, 10, 203-216.

•4.       Colectivo de autores (1990). "Psicología". Libro de texto, Editorial Planeta

•5.       Cratty, B.,J. (1983). Psychology in contemporary sport (2nd ed.)Englewood Cliffs, N.J.: Prentice- Hall

•6.       Eysenck, H.J., & Eysenck, S.B.G. (1968). Eysenck Personality Inventory Manual. London: University of London Press.

•7.       Eysenck, H. Y J. Hiram (1967). The biological bases of personality, Illinois, 1967.

•8.       Fuentes Parra, Magaly E. (2006). "El temperamento en la formación del deportista". Editorial deportes.

•9.       García Ucha, F. E. (2006). Curso de bases teóricas y metodológicas del entremiento deportivo impartido en maestría de Psicología del Deporte, 1er. curso, 2da. Edición. ISCF "Manuel Fajardo"

•10.   Husman, B. F. & Silva, J. M. (1984). Aggression in sport: Definitional and theoretical considerations. In J. M. Silva & R. S. Weinberg (Eds.), Psychological foundations of sport (pp. 246- 260). Champaign, IL: Human Kinetics.

•11.   Pavlov, I. P. (1960). Obras escogidas, Ediciones Quetzal.

•12.   Strelau, J. (1982). "Papel del temperamento en el desarrollo psíquico", Editorial Progreso, Moscú, 1982.  

 

 

16/07/2007 14:29 ucha #. sin tema

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