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Relación entre algunos factores de personalidad y la conducta agresiva instrumental en deportistas de alto rendimiento.I

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Relación entre algunos factores de personalidad y la conducta agresiva instrumental en deportistas de alto rendimiento.

Lic. Héctor C. Ariosa Quirós.

            Centro de Medicina del Deporte; Isla de la Juventud, Cuba.

             Telef. (0053) 046 32-2605.  e-mail: anolan@ahao,ijv.sld.cu

El problema de la agresión entre las personas ha sido, por mucho tiempo, objeto de la Psicología en general y en particular  de una de sus ramas especiales: la Psicología del Deporte. Este justificado interés, ha estado determinado por la trascendencia que las diversas manifestaciones de la agresividad y la conducta violenta tienen en el contexto deportivo.

Autores como Russell (1993) destacan que las acciones de agresión interpersonal en el deporte- a diferencia de lo que sucede en otro ámbito de la vida social- no son solo toleradas, sino hasta aplaudidas por un segmento considerable de la sociedad. Se hace referencia aquí, a un tipo de agresión denominada instrumental, con la cual se asocian determinados factores tales como rivalidad, combatividad y disposición a rendir, entre otros.

Se habla, por tanto, de agresividad instrumental,  para especificar comportamientos positivos y deseados durante los entrenamientos y las competencias deportivas porque puede ayudar al deportista  de alto rendimiento a conseguir el éxito.

Se pone así de manifiesto, la utilidad de determinados comportamientos agresivos como instrumento para alcanzar buenos resultados.

Pero... ¿por qué abordar esta temática específicamente en el contexto del alto rendimiento deportivo?

En ningún campo social como en el deporte y en especial en el de alta competición, cobra tanta importancia la confrontación física entre las personas. Los deportistas, buscando el éxito se presionan, se atropellan y se agreden, a veces, de forma brutal. Muchos son los factores que contribuyen a ello.

El alto rendimiento tipifica perfectamente al  deportista que debe luchar con todo rigor e intensidad al límite de sus potencialidades de lo contrario, sus posibilidades de éxito se reducen.

¿Por qué sucede entonces, que determinados deportistas y equipos de alta competición entrenan y hasta compiten, como tendencia, poco agresivos?

Tengamos esta cuestión en mente para cuando abordemos más adelante diferentes concepciones de autores reconocidos en la materia.

Pero concretamente, ¿qué entendemos por agresividad instrumental?

Según Husman y Silva (1984), es una forma de agresión la cual  ha sido considerada como un comportamiento asertivo por la Psicología del Deporte, esto es: jugar dentro de las reglas del deporte en cuestión con alta intensidad y activación sin intenciones de lesionar. Este comportamiento es expresión de la habilidad que algunas personas poseen para crear las condiciones que le permitan conseguir, con eficacia, los objetivos  propuestos, ocasionando las mínimas consecuencias negativas  tanto para uno mismo y como para los demás.

En el caso de la agresión instrumental, la persona realiza la conducta agresiva como instrumento para alcanzar sus metas que bien pudieran ser las de  ganar el juego y/o la de obstaculizar el accionar de sus contrarios, por ejemplo: la acción de barrido que se realiza con la intención de  impedir un doble play en el béisbol o un chute o gol en el fútbol. La agresión instrumental se manifiesta en la firmeza o vehemencia competitiva con que se lucha la posesión de un balón, se realiza una gran jugada o se intenta ganar un espacio en el terreno de juego que apuntaba Bredemeier (1983). En ese contexto nunca se persigue el daño como objetivo primario como sucede con otro tipo de agresión (la denominada hostil, reactiva o emotiva), si este ocurre, es accidental.

En los deportes de equipo, específicamente, la agresividad instrumental es la conducta que se asume con alta disposición y energía, durante el desempeño de varios roles deportivos, en función de las metas colectivas de rendimiento. Es la expresión de la rivalidad a través de acciones de juego donde se le da solución a situaciones tácticas variadas. En el caso del béisbol, por ejemplo, se puede expresar en conductas tales como correr duro para ganar una base más, deslizarse con fuerza para "romper el doble play" o lanzarle pegado - el pitcher - al bateador cuando es necesario, etc.

Se trata de forzar al oponente, de tensionarlo  para dificultarle las acciones a realizar  y obtener de esta manera la superioridad.

La disposición, la tenacidad y la energía es la forma en que se canaliza la motivación.

Como puede entenderse, la agresión instrumental surge como un componente importante en el alto rendimiento. El deportista debe agredir dentro de las reglas de su deporte en cuestión para abrirse paso para la victoria. A veces y por diversos  motivos como la frustración, percepción de injusticia, etc.,  el deportista tiende a agredir hasta más allá de los límites impuestos por las reglas, pudiendo lesionar y ser lesionado físicamente por sus adversarios (Cratty, 1983) por ello creemos que valores como la solidaridad, la amistad, la camaradería y la fraternidad, entre otros, deben ser fomentados en los deportistas para que estos aprendan, no a tomar la agresividad como un fin en si misma, sino solo como instrumento para alcanzar buenos resultados deportivos.

¿Qué factores influyen o condicionan la tendencia a manifestar o no comportamientos agresivos instrumentales en grado de intensidad adecuados al fragor deportivo en el alto rendimiento?

Según determinadas concepciones como las de Pavlov (1960), Eysenck (1968), Butt (1976) y Fuentes Parra (2006), entre otros, se espera que la conducta agresiva y directamente su expresión instrumental este relacionada, entre varios factores, con particularidades de personalidad tales como el tipo de temperamento y con la esfera motivacional de la misma, en especial con las tendencias de la motivación y los contenidos de la motivación deportiva.

La personalidad es una formación de naturaleza histórica social extremadamente compleja y como todo fenómeno de tales características, esta estructurado por determinadas cualidades, procesos, estados y particularidades a su vez complejas que se encuentran en interrelación e interdependencia singular en las personas (Fuentes Parra, 2006).

Entre las diversas particularidades que integran la estructura de la personalidad se destacan, como relevantes, el temperamento, el carácter, las capacidades y las tendencias motivacionales de la personalidad (Colectivo de autores, 1990). Estas particularidades, no solo se encuentran en interrelación e interdependencia dentro de la estructura de la personalidad como ya se mencionaba sino; además, están influidas por la esencia de todo el fenómeno (Fuentes Parra, 2006).

Todas las particularidades mencionadas y aún otras, por su condicionamiento sistémico, adquieren relevancia reciproca en la determinación de la conducta, pero por el protagonismo que tienen para este trabajo, se analizan aquí, específicamente, el temperamento y las tendencias motivacionales de la personalidad.

El temperamento es una de las complejas particularidades que estructuran el sistema de la personalidad que; no obstante a su dependencia relativa del sistema -se reitera - determina tendencias a expresar determinados tipos de conductas. La conducta humana esta condicionada por el temperamento y las propiedades del sistema nervioso (Pavlov, 1960).

El temperamento, cuya base fisiológica responde a la forma en que se combinan  los procesos de excitación e inhibición de la fuerza, movilidad, equilibrio, labilidad y dinamismo de la actividad nerviosa superior, juega un papel determinante en el comportamiento psicodinámico de la personalidad y se puede expresar en la conducta, en forma de actitudes, capacidades, habilidades y reacciones emocionales (Colectivo de autores, 1990).

Mientras que la excitación corresponde a la activación de las células nerviosas propias del estado de vigilia del cerebro, la inhibición determina relajación, pasividad y poca dinámica. Las manifestaciones de agresividad presuponen una elevada excitación del sistema nervioso (Eysenck, 1967).

Hace algún tiempo ya que Pavlov (1960) había determinado y relacionado las combinaciones de las propiedades de fuerza, movilidad y equilibrio del sistema nervioso con la clasificación de los tipos de temperamento atribuidas al médico griego de la antigüedad Hipócrates y por Pavlov quedó establecido que, al colérico, le corresponde un sistema nervioso fuerte, móvil y desequilibrado; al sanguíneo, fuerte, móvil y equilibrado; el flemático es fuerte y equilibrado, pero inerte y el melancólico es débil.

Según Strelau (1982), la expresión del temperamento en el comportamiento se manifiesta en el nivel energético de la conducta humana y esta vinculado con el tono emocional, la estabilidad y la fuerza que el sujeto expresa en su comportamiento. Las manifestaciones conductuales de agresividad están asociadas al predominio de determinado tipo de temperamento en la estructura de la personalidad humana (Pavlov, 1960; Fuentes Parra, 2006).

Por tanto, las personas con determinado tipo de temperamento, se disponen más fácilmente a manifestarse de forma agresiva que otros y para este tipo de personas, es más fácil también manifestarse de forma agresiva instrumental  en el contexto deportivo (García Ucha, 2006).

16/07/2007 14:23 ucha #. sin tema

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gravatar.comAutor: mileidy aguilar

necesito saber las relaciones del temperamentocon el sistema nervioso y las propiedades basicas por favor

Fecha: 24/11/2010 16:04.


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