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Equipos de juego con pelota.

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Equipos de juego con pelota.

Francisco García Ucha

Los estudios sobre los equipos de juego con pelota resaltan la importancia de que sean realizados desde la óptica del enfoque en sistema. Se deben tomar en consideración aspectos relacionados con la cohesión del equipo y el grado de desarrollo que llegan a alcanzar en su ciclo de vida.

Las investigaciones sobre los juegos con pelota en Psicología del Deporte comienzan

ha hacerse notables a finales de los años 60 y continúan hasta la actualidad aunque

no ocupan un lugar predominante entre los temas de estudio.

Quizás una de las razones se debe a que muchos psicólogos se centran en la atención individual de los deportistas como consecuencia de que tienen una formación clínica.

La integración entre las aplicaciones a grupos por la Psicología Clínica y las que se realizan en Psicología Social no son lo suficientemente claras ya que guardan objetivos diferentes y la propia dinámica de la intervención psicológica no es similar.

No resulta equivalente la terapia de grupo y las técnicas para incrementar la eficacia y eficiencia en grupos de trabajo.

Otro inconveniente es que los psicólogos con frecuencia no cuentan con el tiempo para realizar las sesiones de intervención con todos los miembros del equipo.

A esto se agrega que los entrenadores en muchos casos no tienen una idea exacta de los conocimientos acabados acerca del trabajo en equipo. Por ejemplo: ¿Cómo estos conocimientos pueden ahorrar tiempo y asegurar el incremento de los resultados deportivos?.

Los entrenadores tienen preocupaciones sobre los jugadores de forma particular. Por muestra, "Juan juega mal en tal situación o en esta etapa". "Pedro crea dificultades dentro del partido".

Cuando no afloran preocupaciones de ese tipo, por parte del entrenador, se señalan otras, por norma, los problemas entre los atacadores, los defensas y los pasadores.

Los entrenadores hablan con frecuencia de conflictos y falta de armonía en el equipo, aunque no tienen una visión exacta de lo que constituye el equipo.

Es importantísimo capacitar a los entrenadores a una comprensión cabal de cómo el equipo en conjunto puede afectar a un jugador más que cómo el jugador puede producir un impacto en el equipo.

De este modo, resulta de importancia explicar y aplicar alguna metodología que permita el análisis de los fenómenos que tienen lugar en la vida del equipo.

En este sentido, es recomendable el enfoque en sistema para una comprensión de lo planteado.

El enfoque en sistema no constituye un aparato o instrumento especial que pueda ser construido por el entrenador o el psicólogo.

El enfoque consiste en una metodología, esto es, un ordenamiento especial de los métodos al investigar un grupo o equipo, incluyendo principios y categorías que hacen más idónea la investigación.

El enfoque en sistema es generalizable al estudio de muchos objetos y fenómenos.

En relación con un equipo deportivo se trata de un reordenamiento de los métodos

que se emplean tradicionalmente como la observación o el registro de los comportamientos y resultados a partir de los postulados del enfoque.

En primer lugar, se trata de concebir el equipo como un sistema.

Una definición general de sistema es la siguiente: Un sistema es un conjunto de elementos ordenados de una determinada forma, vinculados por una estructura, que tiene una conducta única total con respecto al medio, es decir, la totalidad se explica en esa conducta integral que tiene el objeto respecto al medio externo.

Así, un equipo cuenta con elementos que son los jugadores y cuyas acciones y operaciones están ordenadas por las reglas del juego y tiene una finalidad que es ganar la competencia.

Esto se expresa en que el comportamiento de cada jugador esta en interdependencia

de las operaciones, acciones y ejecuciones simultaneas de los otros jugadores o compañeros de equipo.

Uno de los atributos del sistema (equipo) es su integridad; que esta constituida por

las cualidades o propiedades sistémicas diferentes a las cualidades o propiedades de los elementos (jugadores) que integran el sistema.

Las partes están integradas en el sistema. Necesariamente son compatibles al sistema, aunque pueden ser también contradictorias bajo el riesgo de ser excluidos o de que en interacción con otros elementos lleguen a modificar o destruir el sistema.

La interacción de los jugadores ratifica al equipo en el marco de la calidad dada, aseguran el funcionamiento y desarrollo de este equipo en lograr un fin determinado.

El jugador debe integrase y asimilar de forma activa esas propiedades sistémicas del equipo o de lo contrario será de una forma u otra excluido del equipo. Bien por los conflictos que causa, por violar las normas del equipo o por no resistir su atmósfera psicológica y social.

De esta noción se deriva que al sumarse a un equipo el jugador deja parte de sus propiedades y características personales y de personalidad para asimilar las propiedades y características sistémicas del equipo al cual se ha insertado.

Si presenta una crisis de angustia en un juego no es simplemente la reacción de su personalidad sino de su personalidad en las condiciones de integración a un equipo deportivo.

Quizás esta manera de ver lo que acontece, nos lleve a cuestionarnos los estudios comparativos entre determinadas variables psicológicas en deportes individuales y de equipo donde las situaciones no son las mismas e implican la personalidad del deportista.

La aplicación de estos principios del enfoque en sistema se puede ejemplificar en un equipo de voleibol. En el voleibol, cada sexteto que juega forma un sistema e inmediatamente que se produce el cambio de un jugador por otro se establece un nuevo sexteto y con ello se estructura un nuevo sistema con sus propias peculiaridades que no son añadidas por la incorporación del jugador de cambio sino por las propiedades que van a formarse al unirse este jugador.

Si un entrenador de Voleibol, entrena un equipo debe considerar cuantos equipos tiene en el momento del entrenamiento pensando en cuantos sextetos se forman durante un juego.

Por tanto resulta de importancia la planificación del entrenamiento sobre la base de la formación de sextetos.

De igual modo, el registro estadístico de las acciones positivas y negativas de un sexteto durante el partido de competencia.

Se puede concluir que los cambios dentro del juego consiguen tener un impacto muy significativo y que no se debe pensar que todos juegan por igual en cada sexteto.

Desde luego, esta idea complica el trabajo del entrenador, aunque es lo único que puede garantizar una correcta preparación deportiva.

Aunque exponemos el ejemplo del voleibol de igual forma ocurre en el fútbol, baloncesto, béisbol y otros juegos con pelota.

La exposición de todas las aplicaciones del enfoque en sistema a los equipos de juego con pelota abarcaría varias páginas. No obstante, resulta de interés anunciar sus posibilidades.

Tanto para aplicar el enfoque en sistema como para tener una visión exacta de las regularidades que rigen los acontecimientos y a los jugadores en un equipo se hace necesario una revisión de la bibliografía sobre el tema.

Un artículo que nos brinda una síntesis sobre la Psicología del Equipo Deportivo se puede encontrar en: A. García Mas y P. Vicens Bauzá (1994), quienes exponen una visión panorámica del tema.

Enfatizan sobre la definición del equipo deportivo, su ciclo vital, la cohesión de grupo y la cooperación.

Otro trabajo es de, F. García Ucha (1998) donde aparecen algunos de los atributos de los equipos deportivos, las relaciones interpersonales entre los deportistas y, también de ellos con el entrenador, como los factores que generan conflictos en los equipos deportivos.

Un examen de la literatura nos habla acerca de que las indagaciones en este tema están fundamentalmente ligadas al estudio de la cohesión de grupo en el equipo deportivo como una variable de importancia crucial para garantizar los rendimientos.

A. V. Carron (2002), A. C. Martín (2002), B. Hemmings (2002)

El énfasis en los estudios sobre cohesión de grupo ha dejado con frecuencia en un segundo plano otros aspectos de importancia como lo es el ciclo de vida del equipo, la comunicación, el manejo de conflictos y hasta el liderazgo.

Se realizan estudios sobre las relaciones entre la cohesión del equipo y el tamaño del grupo de deportistas, W. N. Widmeyer, (1990); la armonía del equipo, la edad, experiencia deportiva de los integrantes, el sexo, L. Hodges, (1992); la eficiencia del liderazgo del entrenador y otros deportistas como el capitán, la naturaleza de las tareas y la división de las mismas entre los participantes, la intensidad de los motivos, el tipo de metas que se plantean a los jugadores, C. D. Bray,(2001); grado de satisfacción, la ansiedad, P. C. Terry. (2000); la valoración de los fanáticos acerca del equipo, el éxito y la derrota en las competencias, J. Palmi Guerrero (1994) y A. V. Carron. (2002).

Para algunos investigadores como F. G. Grieve, (2000) el éxito tiene mas impacto sobre la cohesión que la cohesión sobre el éxito.

Los estudios de cohesión de grupo en el deporte cobraron una dirección algo diferente durante los años 80 y principio de los 90 cuando psicólogos de Europa del Este, entre ellos V. V. Spalinski (1980) y P. Slepicka (1988) llamaron la atención sobre dos cuestiones:

1. Analizar la cohesión fundamentalmente sobre la base de los resultados de la actividad del equipo deportivo.

2. Estudiar las características de la cohesión considerando la etapa de desarrollo del equipo en su ciclo de vida.

En sus indagaciones la cohesión es definida como la unidad valorativa y de disposición de los integrantes del equipo respecto a los aspectos esenciales de la actividad conjunta y a los intereses del equipo como un todo.

Para llevar a cabo la exploración de ambas propuestas se establecieron cuestionarios

que permitieron la ponderación del grado de coincidencia de opiniones, valoraciones

y posiciones de los miembros del mismo, en lo referente a los fines que le son más importantes.

Los estudios de P. Slepicka (1988) mostraron variaciones en el grado de cohesión de los equipos durante el desarrollo de su ciclo de vida.

Con todo, no quedo totalmente aclarados cual podría ser los mediadores que daban lugar a los cambios en el grado de cohesión.

De la cohesión de equipo se paso con firmeza a la investigación sobre el desarrollo de los equipos durante su ciclo de vida.

Un equipo deportivo es un sistema abierto donde hay un flujo de salida y entrada de nuevos miembros, bien porque unos se retiran y otros vienen a sustituirlos, igualmente los equipos se conforman a veces de acuerdo a la temporada o al inicio del ciclo olímpico.

Se realizó una clasificación del grado de desarrollo de los equipos, el cual varió de acuerdo con la propuesta de un autor a otro.

En una escala de clasificación del grado de desarrollo de los equipos en su ciclo de vida que abarcaba alto, medio y bajo se pudo apreciar que los equipos de alto rendimiento deben ser tipificados como mínimo de grado de desarrollo medio.

Las variables empleadas para determinar el grado de desarrollo del equipo en su ciclo de vida se identifican con la valoración social del contenido de la actividad del equipo, las metas que se proponen, el grado de organización del equipo y la calidad de las relaciones interpersonales de sus miembros.

Sin embargo, estas investigaciones lamentablemente no se continúan reportando en la literatura en los últimos años.

En suma, nos encontramos frente al problema de los equipos de juego con pelota y a pesar de los esfuerzos de los investigadores se hace evidente que hay un largo trecho que recorrer antes de poder exhibir las competencias necesarias en la conducción de estos deportes.

Se requieren más conocimientos, desarrollo de tecnologías psicológicas para saber cómo desarrollar la cohesión y el grado de progreso de un equipo así como las habilidades para sobrevivir a los cambios internos y externos a los cuales debe adaptarse el equipo.

Los psicólogos, entrenadores y deportistas de estos equipos deben de preguntarse  que han aprendido en los últimos tres años sobre este tema. Si la respuesta es negativa no deben de perder el tiempo y ponerse en movimiento para elevar su competencia en este tema.

Referencias bibliográficas:

Bray, C.D.; Team cohesion, effort, and objective individual performance of high

school basketball players. Sport psychologist (Champaign, Ill.); Sept 2001; vol. 15;

pp. 260-275;

Carron, A. V. Team cohesion and team success in sport Journal of sports sciences

(London); Feb 2002; vol. 20; pp. 119-126

García Mas, A. Y P. Vicens. La psicología del equipo deportivo: una reflexión. Revista de Psicología del Deporte Núm. 6 -Diciembre de 1994. p. 79-89

García Ucha, F. El equipo deportivo. http://www.sportquest.com/revista/ revista digital Buenos Aires Nº 12. Diciembre 1998

Grieve, F. G. An experimental examination of the cohesion-performance relationship in and interactive team sport. Journal of applied sport psychology (West Lafayette, Ind.); Sept 2000; vol. 12; pp. 219-235

Hemmings, B. Group cohesion in English professional football; a study of youth Trainees In Spinks, W. (ed.), Science and football IV, London, Routledge, 2002, p. 283-287

Hodges, L. Collective efficacy and group performance International journal of sport psychology (Rome); Jan/Mar 1992; vol. 23; pp. 48-59

Martin, K. A. Development and validation of coaching staff cohesion scale. Measurement in physical education and exercise science (Mahwah, N. J.) 2002; Vol. 6; pp. 23-42

Palmi Guerrero, J. La cohesión y el rendimiento en deportes de equipo: experiencia en hockey patines alto redimiendo. Apunts: Educacion Fisica y Deportes (Barcelona, Spa); en 1994; pp. 38-43

Slepicka, P. The coach sportsmen interaction in a competition VII FEPSAC Congress Leipzig 1988. pag. 691.

Spalinski, V. V. Diagnóstico del grado de actividad intra grupo en colectivos deportivos. Congreso Mundial de Ciencias del Deporte. Tbilisi, URSS, 1980. Pág. 284.

Terry, P. C. Perceptions of group cohesion and mood in sport teams. Group dynamics (Washington) Sept 2000; vol. 4; pp. 244-253.

Widmeyer, W. N. The effects of group size in sport Journal of sport & exercise Psychology (Champaign, Ill); June 1990; vol. 12; pp. 177-190.

17/03/2007 17:31 ucha #. sin tema

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