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Percepción del Esfuerzo

Una variable de singular importancia en el deporte de alto rendimiento es el esfuerzo. Investigaciones realizadas por diferentes autores muestran que el esfuerzo tiene un peso mayor sobre los rendimientos que la propia habilidad o destrezas. Es lo que explica que deportistas con una formación y grado de entrenamiento superior son derrotados por contrarios con menor grado de preparación deportiva.
En este caso no vamos a analizar la dinámica ni los mediadores psicológicos que intervienen en al selección del grado de esfuerzo y su realización por el deportista. Seria una cuestión para otra oportunidad o para los comentarios que puedan realizarse sobre este tema.
Se habla de percepción del esfuerzo con referencia a los primeros trabajos que realizará Gunnar Borg, fisiólogo sueco en su Laboratorio de Fisiología en Umea hace ya varias décadas.
De entrada hay que señalar que el termino utilizado por Borg es Perceived Exertion. La palabra exertion no tiene una traducción exacta en ingles al español y nos aproximamos a ella, con el termino esfuerzo pero queriendo señalar una configuración psicológica que incluye el grado de esfuerzo, de cansancio e incluso el discomfort que siente el deportista antes, durante y después de realizar una actividad física (trabajo muscular) y que representa el grado en que sus sensaciones internas integradas en esa configuración psicológica expresan el desequilibrio o no de su organismo ante la ejecución de las cargas de la actividad.
En suma: la percepción del esfuerzo puede ser considerada como la integración de muchas sensaciones internas del organismo a su respuesta en al realización de una actividad física.
Los estudios acerca de percepción del esfuerzo difieren de los estudios psicológicos típicos en el deporte, pro ejemplo, los que conciernen a la personalidad, motivación o ejecución psicomotriz.
La investigación de la percepción del esfuerzo permite integrar un conjunto de conocimientos referidos a las ciencias del deporte, entre ellas la bioquímica, fisiología e incluso la biomecánica y la metodología del entrenamiento deportivo. Por muestra cuando se estudia la capacidad física de trabajo mediante el diagnóstico medico, los síntomas subjetivos son empelados para identificar los síndromes que pueden aparecer como consecuencia de la participación en programas de actividad física y también como una cuantificación de la intensidad de los síntomas que conforman dichos síndromes. El estudiado responde como él se siente, establece las percepciones de discomfort o dolor y describe las sensaciones especiales evocadas durante varios tipos de estimulaciones de manera que los síntomas subjetivos asociados al trabajo físico pueden ser analizados como indicadores de la respuesta al trabajo.
Las respuestas al estrés físico se estudian con respecto a los indicadores perceptúales, fisiológico y de ejecución o rendimiento. Estos tres tipos de indicadores de estrés contemplan entre si el efecto sobre los subsistemas del organismo.
La razón de mas peso para empelar la percepción del esfuerzo estriba en su carácter integrador, debido a que las variable s fisiológicas y bioquímicas no bastan para reflejar el esfuerzo global del organismo ante la tarea objeto de estudio, ni mucho menos los procesos de recuperación.
No se trata de sustituir unas mediciones por otra sino de analizar desde el enfoque multidisciplinario una respuesta que de por si es altamente compleja y que no puede ser evaluada solo por un subsistema del organismo.
Si bien la percepción del esfuerzo es un indicador notable de los costos que tiene para el organismo el trabajo físico también resulta relevante a la regulación consciente de las ejecuciones, la consideración por el deportista de la percepción del esfuerzo ayuda a la distribución y grado de esfuerzo a emplear en las tareas que se le asignan.
Una ventaja de los estudios realizados con la percepción del esfuerzo estriba en lo económico que resulta su instrumentación, al cual carece de aparatos complejos o costoso, basta el registro en una tarjeta por el deportista o el entrenador de su valoración en escalas desarrolladas al efecto, que incluso no perturban la ejecución de las operaciones y acciones.
Los estudios iniciales fueron realizados como se señala por Borg en Umea, Suecia. Se comenzó a evaluar la percepción del esfuerzo durante el trabajo físico mediante modernos métodos psicofísicos desarrollados por Stevens.
Un factor que condujo a hincar estas investigaciones empíricas fue la observación clínica de las pruebas de capacidad física de trabajo en leñadores. Los individuos evaluados en determinados casos, no se correspondían en cuanto a su disminución en los resultados de las pruebas con su verdadero estado y capacidad. Cuando un leñador se presentó en el Hospital para expresar que su capacidad física de trabajo había disminuido al menos en un 50%, las pruebas ergométricas revelaban una disminución de solo un 20 a 30%.
Esta discrepancia no pudo ser interpretada como simulación por parte de los sujetos sino que parecía se un problema perceptivo general relacionado con una relación no lineal entre la percepción del esfuerzo y el rendimiento físico.
El problema se estudio profundamente. Este estudio llevo a las bases psicofisiológicas de la percepción del esfuerzo. Se señala que al menos parte de la interpretación subjetiva de las señales emanadas del sistema de receptores homeostáticos, entre los cuales se encuentran, entre otros, los registradores del seno de la carótida y de las venas cava.
No obstante, la percepción del esfuerzo no es reconocida como fruto de modalidades sensoriales separadas, para Borg, depende de la integración de informaciones de muchas señales que son producidas desde los músculos y coyunturas como de las funciones del centro cardiovascular, respiratorio y del sistema nervioso central. Todas estas e 4ales son integradas dentro de una configuración global que tiene como respuesta la percepción del esfuerzo.
Para Eklom existe una tricotomía de información: fatiga local, sistema cardiorrespiratorio y fatiga general.
Robertson propuso a la vez que durante el ejercicio físico la relativa contribución de los rasgos centrales y locales de los receptores que dan lectura al trabajo realizado es mediada por la duración de la actividad y la intensidad del ejercicio. En sus experiencias mostró que los rasgos centrales que dan lugar a la percepción del esfuerzo están presentes en los primeros 30 segundos de actividad que posibilitan de manera inmediata los factores locales. Ellos son señales muy importantes relativas a los cambios de intensidad en el ejercicio.
Los factores de orden psicológico se integran a los de orden psicofisiológico en variables como la aversión a la tarea, el estado y la motivación del participante.
De un modo u otro los hallazgos en esta dirección se continúan empleando exitosamente aun cuando pueden existir aspectos polémicos y lagunas en la dirección de estas investigaciones.
En comentario posterior se ampliara la temática.
03/11/2004 00:35 #. sin tema

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